Capítulo 53: Tesoro

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[Raza] Goblin

[Nivel] 8

[Clase] Lord; Jefe de la horda

[Habilidades] <<Gobernante de la Horda>> <<Voluntad Desafiante>> <<Aullido Abrumador>> <<Esgrima B+>> <<Avaricia Insaciable>> <<Alma del Rey>> <<Sabiduría de Gobernante I>> <<Ojos de la Serpiente Azul>> <<Danza al Borde de la Muerte>> <<Ojo de la Serpiente Roja>> <<Manipulación Mágica>> <<Alma del Guerrero Enloquecido>><<Tercer Impacto (El Tercer Canto)>> <<Sabiduría del Gobernante II>> <<Instinto>>

[Protección Divina] Diosa del Inframundo (Altesia)

[Atributos] Oscuridad, Muerte

[Bestias Subordinadas] Kobold Superior <<Hasu>> (Lv1) Gastra (Lv20) Cynthia (Lv20) Rey Orco <<Bui>> (Lv36)


Tras expulsar a los Goblins Gaidga de la Aldea Ganra, fuimos al centro de dicha aldea y les pedí que me enseñaran ese supuesto tesoro.

Al principio Narsa estaba en contra, pero Gilmi la convenció, y ella me entregó el arco a su espalda.

—Este es el tesoro que fue otorgado a Ganra, el Arco Meteoro (Arco Byunei) —dijo Gilmi.

—No parece tan valioso desde fuera, pero debería haber algo especial en él. Aunque yo todavía no puedo verlo como más que un arco normal.

—Este arco puede encender un fuego en la punta de una flecha —siguió diciendo.

Así que puede crear un fuego cuando no hay nada.
¿Qué hay de alucinante en eso?

—Cacique, ¿podríais demostrar el poder del arco? —pidió Gilmi a Narsa.

A lo que ella tomó el arco sin decir palabra y cargó una flecha.

Cargó la flecha, y la cuerda del arco chirrió. Al soltar la cuerda, el viento hizo eco y el sonido de algo siendo arrancado resonó, y la flecha estaba en mitad del vuelo, dibujando una parábola en el aire. Con su punta envuelta en llamas, realmente era reminiscente a una estrella fugaz o un meteorito.

—¡Disparad con vuestros arcos hacia esa flecha! —ordenó Gilmi

Cuando lo oí, caí en ello.

«Así que es para eso» pensé «. Esa flecha es una baliza.»

Varias personas respondieron al llamado de Gilmi, y dispararon sus flechas hacia la marca brillante.

—¿Entiendes ahora el valor de este arco? —me preguntó.

En otras palabras, te refieres a que los únicos que pueden usar apropiadamente este tesoro son los Goblins Ganra, quienes son capaces de usar arcos, ¿cierto? Lo que viene a significar que no hay más valor en tomarlo a parte del deseo personal de coleccionar artefactos extraños.

Menudo goblin más listo

—Si… Lo entiendo muy bien —repliqué.

Eso y el valor de la tribu Ganra que lo controla
Gilmi dejó ir un suspiro de alivio ante mi respuesta, pero Narsa solo podía mirarme desconcertada.
Supongo que es muy difícil para que los goblins normales lo entiendan, pero para resumirlo, Gilmi acaba de garantizar la seguridad de todo Ganra.

Si uno puede demostrar su valor, no será perseguido.
Es por esa línea de pensamiento que Gilmi hizo lo que hizo. Es una buena decisión. Después de todo, estoy reuniendo la fuerza de los goblins para gobernar como Rey.
Para estos goblins, que viven en una sociedad dictada por el poder, ser capaces de mantenerse en la cima de esa sociedad es lo que decide el cielo o el infierno
Ra Gilmi es indudablemente un goblin duro.

—Cambiemos de tema —dije—. Quiero oír sobre las otras tribus.

Con el suministro de comida de la tribu, se celebró un banquete en la Aldea Ganra. Fue durante ese banquete que pregunté sobre las otras tribus.
Es imperativo que sepa quiénes son los enemigos y quienes podrían aceptar convertirse en aliados.

—…El líder de Gordob, Kuzan, lo más probable es que se mantenga neutral —dijo Gilmi—. No tiene mucho interés en los asuntos de este mundo, la verdad. Lord Alihaluha de la Tribu Paradua, por otra parte, podría ser hostil. Después de todo, es un hombre orgulloso.

Sentándonos en los sitios de los líderes, rodeados de llamas, estábamos yo y Narsa. A nuestro alrededor estaban los goblins de alto rango de la Tribu Ganra y los clase raro y noble que traje conmigo.
La flecha que Narsa disparó antes demostró ser un entretenimiento.
Todo el mundo estaba rígido al principio, pero tras comer algo de carne, todos se volvieron más vívidos

Mientras tanto, las palabras de Gilmi me hicieron pensar.
La Tribu Gordob es una tribu que maneja varias bestias mágicas. La Tribu Paradua es una tribu de jinetes. Y la Tribu Gaidga es una tribu de goblins con fuerza hercúlea. Considerando los pocos hombres que tengo conmigo, pelear de frente podría no ser la mejor de las ideas.

—¿Cuál es la relación de poderes entre las tribus? —pregunté.

Gilmi miró en la dirección de Narsa un momento antes de abrir inmediatamente su boca.

—No había tal cosa en tiempos pasados, pero ahora mismo, la Tribu Gaidga están reprimiendo a las otras tribus. La Tribu Paradua podría someterse bajo la Tribu Gaidga si ven cómo de poderosos son —dijo Gilmi.
—¿No acabas de mencionar que la Tribu Paradua es orgullosa? —le pregunté.
—Precisamente por eso —respondió de inmediato—. Me disculpo si esto puede parecer grosero, pero probablemente prefieran unirse con alguien que conozcan antes de arrodillarse ante un extraño

Tiene sentido (NTE: Más vale diablo conocido que diablo por conocer)

—¿Está la Aldea Paradua cerca? —pregunté, con mi boca torciéndose en una sonrisa.
—Su aldea está a dos días al oeste de aquí —respondió Gilmi—. Viven al pie de las montañas
—Ya veo. ¿Cuánta gente de Ganra puedo llevarme conmigo?

—15 goblins —respondió—. Pero solo de las tropas de nuestra Familia Ra

Es una Buena oportunidad, así que bien podría quitar las cosas problemáticas del medio.

—Ya veo… Hablando de ello, Gilmi, de ahora en adelante tú–––
—Desafortunadamente…

Estaba a punto de pedirle que reuniera a Ganra, pero me frenó, un brillo de desesperación visible en sus ojos. Y luego habló.

—Solo aquellos que lleven la sangre del Maestro Gilan gobernarán la Aldea Ganra —dijo.

—Hmm… Es así.

Bueno, presionar el asunto no tiene sentido.
Es un goblin cabezota, después de todo. Tan tenaz como Gi Za. Aunque me hace preguntarme, ¿por qué Narsa? ¿Por qué le es leal?
¿No había nadie más apto para jurarle lealtad?

Al menos, si dependiera de mí, le habría dado una posición más elevada.

—Voy a dormir —dijo Narsa mientras se levantaba, descontenta.

Mientras la veía alejarse con Gilmi, me pregunté por qué Gilmi habría escogido seguirla.

—Luces como si no quisieras despedirlos —dijo una voz estupefacta.

Al mirar frente a mí, me encontré con Gi Za, parado con un trozo de carne en sus manos.

—Simplemente me estaba preguntando qué clase de cosa es esta relación entre maestro y sirviente.
—¿Qué? ¿Estáis celoso, Rey? —destacó sarcásticamente, hacienda que abriera los ojos con sorpresa.

Viendolo, Gi Za no pudo evitar reírse.

—No es como si hubiera necesidad de que todos los goblins le juren fidelidad al Rey, ¿cierto? Aunque sus lealtades pertenezcan a otra parte, mientras te den su poder, ¿no es suficiente? —dijo él.
—Aunque estaba pensando en hacer que todos los goblins me juren lealtad —respondí.

—¿En serio? —preguntó mientras me lanzaba una Mirada más de resignación que de asombro.
—…Sí —respondí bruscamente
—Entonces no será suficiente. No importa cuantos cuerpos tengas, no será suficiente. Por supuesto, ni siquiera con tu vida.

¿En serio?

Pensando en ello, recuerdo forzarme un poco

—Solo haz como te plazca, Rey. Si alguien se interpone en tu camino, entonces consideraremos a esa persona nuestro enemigo.

Así que no importa si es un goblin o unorco, ¿eh?

—Hmmm… Oh, pensando sobre ello, ¿tú me has jurado lealtad?

Sé que suena estúpido, pero si no tomo esta oportunidad y pregunto ahora, puede que nunca tenga una segunda oportunidad.

—Las palabras que dije al perder no eran mentira

Habiendo acabado con la carne en sus manos, Gi Za se levantó.

—Voy a irme ahora —me informó—. Después de todo, necesito cambiar a los soldados que montan guardia.

Llamó a los Ganra y a mis goblins, y les ordenó que fueran a sus puestos.

—No causes problemas —le dije.

Él tiene que darles las órdenes porque yo mismo no puedo hacerlo. Si fuera yo quien diera la órden, entonces ellos no serían capaces de relajarse.

—Recuerda, Rey, solo haz lo que quieras —Gi Za se encogió de hombros mientras se desvanecía en la oscuridad

Ninguna palabra dejó mis labios, pero sin embargo le agradecí


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