Capítulo 2: O rebelión o esclavitud

IntermedioÍndiceCapítulo 3

 

A 8 Li (35 km) del Fuerte Sierck, en la ciudad del norte, Tuonvell.

Dos personas en vestimenta militar llegaron en un carruaje de clase alta.

Uno de los hombres era pequeño y delgado, su uniforme estaba decorado con medallas y joyas, y sus ojos eran agudos como las de un zorro.

Un sable colgaba de su cintura.

Ese hombre era Becker.

Un noble del imperio, sirviendo como inspector en el departamento militar.

La otra persona era un hombre gordo y de 27 pa (200 cm) de altura.

Su rostro era como una roca y una espada ancha y larga estaba en su cintura.

Él era el oficial de escolta de Becker, oficial de combate de 4to grado, Boislow.

Boislow puso su mano en su estómago mientras suspiraba largamente mirando las tiendas a lo largo de las calles.

— Qué rico… Están asando pollo por allá, Becker-sama.

— ¡De nuevo hablas de comida!

Becker entrecerró sus ojos mientras pateaba a Boislow y escupía en el camino.

— Maldición, ¿¡dónde está la recepción!?

— Deberían estar en la plaza del norte de Tuonvell.

— ¿Quieren que camine? Qué recepción tan mediocre, es por eso que odio el campo. No tienen nada de modales.

Becker se quejó mientras caminaba y chocó con un niño que estaba corriendo.

— Ah.

— ¿¡Ugh…!?

El niño tenía unos seis años, pestañeó e inclinó su cabeza.

— ¡Lo, lo siento!

Por su vestimenta, debería ser el niño de un plebeyo. Su ropa no era andrajosa, pero tampoco eran elegantes. Sus zapatos estaban hechos de lino.

En contraste con su burdo comportamiento anterior, Becker sonrió amablemente.

— …Aah~ ¿estás bien, pequeño amigo?

Sacó su pañuelo de clase alta del bolsillo de su pecho.

El niño asintió.

— Sí, estoy bien.

— ¿Estás seguro? ¿Estás herido en algún lado?

— ¡Estoy bien, oji-san![1]

— ¿De verdad? Pero no lo creo… Estás herido.

— ¿Dónde?

Becker agarró el pañuelo con su mano izquierda mientras agarraba la empuñadura de su espada con su derecha.

Boislow estaba mordiendo sus dedos mientras miraba los puestos. Estaba ignorando el asunto del niño completamente.

Becker tenía una sonrisa gentil en sus labios mientras sus ojos se volvían sanguinarios.

— ¿Dónde estás herido? ¿En verdad no sabes? Permíteme decirte… ¡Es en tu cuello…!

Mientras estaba a punto de sacar su espada, alguien dijo su nombre desde cerca.

— ¡Inspector Becker!

El sonido de pisadas y un carruaje se acercaron.

El joven rubio en el carruaje militar era Eric.

— ¿¡Es usted el inspector Becker!? ¡He venido desde el fuerte Sierck para recibirlo! Soy Eric Michael de Blanchard del regimiento fronterizo de Beilschmidt.

Después se acercarse con el carruaje, saltó del asiento del conductor.

Eric era suficientemente apuesto para hacer voltear cabezas en las calles.

Becker apretó sus dientes mientras continuaba sonriendo.

Movió su mano fuera de su sable.

— Hola, estoy agradecido… Pero es más temprano de lo que acordamos…

Sacó un reloj de oro de su bolsillo para revisar la hora. Pudo haber hecho eso con el reloj montado arriba de la iglesia.

Eric se paró en atención con sus pies juntos y saludó poniendo su mano derecha en su pecho del lado izquierdo.

— Su alteza Marie Quatre me ordenó que venga más temprano.

El rostro de Becker cambió cuando escuchó el nombre de la princesa.

— Oh… ¿Su alteza dio una orden por mí?

— Por supuesto, inspector Becker. Su alteza desea escuchar noticias sobre la capital imperial. Por favor aborde el carruaje. Podrá ser un poco inestable ya que pertenece al ejército, por favor sopórtelo.

— Ah, sí…hah…estoy hambriento.

El inspector y el oficial de escolta abordaron el carruaje.

Una mujer corrió desde la multitud y se apresuró hacia el niño que estaba observando perplejamente.

Lo abrazó fuertemente.

E inclinó su cabeza profundamente en gratitud.

Eric dio un suspiro de alivio y asintió en reconocimiento.

 

Parte 2

¡Ese inspector fue demasiado lejos!

Eric estaba inusualmente molesto.

La ubicación era el cuarto de Regis.

— Ya veo… Recogerlo temprano fue la decisión correcta. Él en realidad quiso sacar una espada contra un niño…

Regis leía sus libros mientras respondía agotadamente.

Eric puso sus manos en la mesa y se inclinó hacia adelante.

— Hubiera sido una tragedia si llegaba tarde. ¿¡Sabía que esto sucedería, cierto!?

— Es porque el clima ha estado grandioso últimamente, así que presumí que el carruaje podría llegar temprano. La nieve podrá estar acumulándose aquí, pero no debería ser tan malo en el camino… Y que los nobles de clase baja abusen de su autoridad cuando son despachados de la capital ya es una norma.

— ¿De verdad?

— Sí, el antagonista de este libro que estoy leyendo es exactamente igual a ese tipo.

— Fu fu fu… Regis-san, siempre está ocultando sus presagios de esta forma.

Eric estaba mirando fijamente a Regis.

Parece que he ganado su respeto. Estoy agradecido, pero…— Regis parecía sentir que había algo más que eso.

— … Aunque no estaba tratando de ocultar nada.

— ¿La princesa en verdad quiere ver a ese hombre?

— ¿Eh?

— ¿No me dijo eso?

— Ah, eso solo era para los buenos modales… Solo le dije a Altina que el inspector estaba viviendo. Ella no es del tipo que pueda encargarse de esas personas delicadamente.

— Yo soy igual en ese aspecto, ¿cierto?

— Ja ja…discúlpame por eso.

— Está bien, ya que es por Regis-san. En fin, ese hombre es peligroso así que tenga cuidado.

— Así parece… Creo que ya es hora.

Altina necesita recibir la carta de notificación antes de la cena.

La carta podría haber sido enviada cuando el inspector llegó, pero los aristócratas prefieren seguir los modales formales y el protocolo, haciendo de esto una molestia. Probablemente piensan que son personas grandiosas.

Regis hizo una mueca porque su valioso tiempo de lectura se acortó.

Después que el almacén fuera ordenado, se convirtió en la sala de audiencia.

Un candelabro sacado de algún lado fue colgado, las paredes fueron decoradas con cortinas, renovando el salón.

El lugar donde la princesa reciba a sus invitados no puede ser siempre en el patio. Los soldados arreglaron el lugar bajo las instrucciones de Evrard.

Eric parecía ser quien hizo el diseño.

Jerome podrá ser un noble, pero estaba totalmente desinteresado en esto. Si en verdad necesitara un cuarto, él usaría uno en su residencia de conde en Tuonveill.

Esta era la primera sala de audiencia instalada en el fuerte Sierck.

Sin embargo, por pedido de Altina, no fue instalada para que el invitado tenga que alzar la mirada hacia la silla del anfitrión. Una mesa fue puesta en el medio como en un comedor.

Ella se sentó en la silla más recóndita.

La mano izquierda de Altina aún estaba asegurada con un cabestrillo, por lo que una capa cubrió el lado izquierdo de su cuerpo.

A parte de ella, estaban Becker y Boislow. La seguridad era relajada ya que no estaban separados por guardias. Regis estuvo de acuerdo dado que ellos eran menos peligrosos que Diethart.

Clarisse sirvió té rojo sin decir nada.

Oh~~ Becker la vio por completo con sus ojos lujuriosos.

Altina habló primero.

— Debió haber sido un viaje largo y difícil, inspector.

— Ah, sí, esta es mi primera vez en un destino tan alejado… Ah no, el escenario de aquí es grandioso.

— A ja ja… No necesitas preocuparte. Debes estar sorprendido por cuan rural es este lugar.

La conversación progresó sin problemas.

Ante la realeza, Becker tenía una actitud tan bien educada como la de un perro.

Boislow estiró el brazo para coger las pasas y frutas que fueron servidas con el té rojo.

Altina se sentó en la parte más recóndita de la mesa larga, a su derecha están Becker y Boislow.

A su izquierda están Regis y Eric que estaba aspirando a ser un oficial de escolta.

Evrard y los otros soldados estaban parados en la puerta, no eran participantes, sino guardias.

Eric susurró a Regis.

— … ¿Le contó a la princesa sobre el incidente previo?

— … Sería malo si lo hiciera… Ella definitivamente se quejara con el inspector. Seremos marcados por el departamento militar si el inspector es herido, convirtiendo esto en un asunto problemático.

Regis respondió en un volumen que solo Eric pueda oír.

Es cierto— Eric asintió mientras respondía.

— ¿Me dijeron que trajeron una carta?

— Sí.

Becker sacó la carta lentamente con una expresión noble.

— Es del general Latreille.

— Latreille escribió esto…

El rostro de Altina se puso malhumorado.

Ese fue el hombre que la exilió a este lugar.

Aunque tenían diferentes madres, él aún era el hermano de Altina.

Ella tomó la carta, pero no la abrió.

Su expresión se oscurecerá aún más si la lee.

— … ¿Al Fuerte Volks?

Altina le pasó la carta a Regis.

Ella quería que él lo lea.

— Discúlpeme.

Él tomó la carta.

Había un gran párrafo de saludos sociales, agradeciendo a su hermana por su duro trabajo en las fronteras.

Después de revisarlo, la versión resumida de las órdenes fue como sigue.

 

——— Apoderarse del Fuerte Volks del ducado de Varden en la Federación de Germania.

 

— Esto es…

Regis exclamó con un suspiro.

Altina se inclinó hacia él.

— Esa es la grandiosa fortaleza, ¿cierto? Quieren que la tomemos por nuestra cuenta, esa es la orden, ¿cierto?

La expresión de Eric cambió.

— ¿¡Atacar el Fuerte Volks solo con este regimiento!?

— Sí… Esa es la orden.

— ¡Eso es pedir demasiado!

Altina le pregunta a Eric.

— Como lo pensé, ¿es muy difícil?

— ¡Su alteza, esa es la fortaleza invencible! ¡La hemos atacado varias veces en el pasado, pero fallamos incluso con diez mil hombres!

— Ahora que lo mencionas, Diethart sí dijo que no pueden atacar Varden por esa fortaleza.

Regis pensó en los libros que leyó.

— … Recuerdo que los registros cuentan cuatro intentos del imperio. El primero fue con 3000 soldados, el segundo con 8000. Los siguientes dos fueron con 10000 hombres cada uno.

— ¿No ganamos?

— Erm… Ah, así es su alteza. Fallamos.

Regis tenía que usar un lenguaje respetuoso enfrente de los otros.

Aunque Altina insistió que el tipo de palabras no importa.

— ¿Qué tan grande en nuestra fuerza podemos reunir para el ataque?

— Con 1000 quedándose para la defensa, podemos enviar unos 2000 hombres.

— ¿Eso es todo?

— Sí, eso es todo… La orden enunció que el ataque tenía que ser llevado a cabo el 12 de febrero. No hay tiempo para incrementar nuestros números.

Simplemente era natural que ella tenga una expresión preocupada.

— ¿Podrá ser imposible?

— Así es…

Eric se levantó.

— ¡Yo también pienso igual! ¡De todos modos, una orden como esa es demasiado absurda!

Evrard y los soldados en espera en la puerta se miraron entre ellos.

El ambiente se puso agitado.

Solo Becker estaba sonriendo con tranquilidad.

De hecho, parece estar disfrutándolo.

— ¿No es rudo descartar la orden como irrazonable? Esa orden fue propuesta por el capitán general, Latreille, y aprobada por el departamento militar, es tan buena como una orden del emperador. Como un soldado del imperio, no hay nada más glorioso que esto.

Una voz llena de crueldad.

Este hombre probablemente disfrutaba forzar demandas irrazonables en otros en el nombre del emperador.

Eric lo miró con furia.

— Ugh… Si hay gloria en esto, ¡por qué no lideras el ataque como la vanguardia! Podría cambiar su punto de vista después de recibir una bala del enemigo.

— ¿Oh? Te atreves a insultarme aunque solo eres un subordinado… Tú… ¿Cómo te llamas?

— Eric Michael de Blanchard. ¿No me escuchó al presentarme?

— Hmmp… No tengo interés en apellidos que nunca he escuchado antes.

Con el mensajero entregando tal orden, era difícil mantener un ambiente agradable por su conversación.

Y con el incidente que sucedió en la calle, el joven Eric se puso emocional.

Regis levantó su mano para detenerlos.

— … Hemos recibido la carta y el contenido es claro para nosotros. Eso debería ser todo.

— Umu. Si vas a llevar a cabo el contenido, no habrá problemas con la carta… pero la inspección de este regimiento fronterizo será un asunto separado.

— No desperdiciemos el tiempo de la princesa con tales asuntos administrativos rutinarios.

— ¿Hm? Es cierto.

Asintió Becker.

Se movió mientras hablaba sarcásticamente.

— Escuché que el regimiento ha sido reforzado por muchos soldados irregulares… Espero con ansias su grandioso logro por el emperador.

— … ¿Soldados irregulares? Sí contratamos algunas sirvientas de la calle no hace mucho… ¿Desea que ellas ataquen el fuerte?

Regis pretendió no entender lo que él quiso decir.

 

Parte 3

Después que la reunión hostil terminó.

Regis le explicó los documentos a Becker.

El inspector no fue enviado aquí como mensajero. Él estaba aquí para auditar los documentos y asegurarse de que las ordenes sean llevadas a cabo. Era su trabajo reportar cualquier problema a la central.

Regis pensó que tomaría bastante tiempo pasar por la gran cantidad de papeleo… pero Becker parecía desinteresado y regresó sorprendentemente temprano a su cuarto.

Un tiempo después——

Ya era de noche, así que las velas estaban prendidas para que Regis ordene sus documentos.

Alguien tocó su puerta mientras hacía su trabajo administrativo solo.

— ¿Hmm? Por favor entre…

La puerta fue abierta.

El visitante era una chica con cabello carmesí.

— Buenas noches, Regis.

— Ah… Altina… viniste de nuevo a estas horas…

— ¿Qué?

— Nada… Aunque está bien, pero cuida de no permitir que malos rumores se esparzan.

— ¿Hmm?

Altina inclinó su cabeza a un costado, parece no entender.

Regis se rindió en explicar y simplemente le dijo: No visites a otros en la noche tan seguido.

— Como es usual, papeles de propósitos desconocidos están apilados por aquí.

— … También hay documentos que necesitas firmar.

— ¿Ara? Si solo necesitas que firme, lo haga.

— ¿De verdad? Entonces llévatelos después. Este montón, este montón y esa pequeña montaña de allá…

— Aunque no puedo escribir muy rápido.

— Hah…

— Ese inspector debe estar tramando algo.

— … Es cierto. Él revisó su reloj varias veces durante la cena. Eso es inusual.

— No eso… Es solo que me da malas vibras.

— Ugh… Bueno, probablemente.

— ¿Sabes algo?

— Escuché algo de Eric. Además, ha estado auditando mis documentos hasta ahora…pero en vez de ver si los asuntos administrativos son hechos apropiadamente, él estaba más interesado en el soborno.

Altina abrió ampliamente sus ojos.

— ¿Eh? ¿Qué?

— Esto significa que no importa cuán bien esté escrito el reporte, encontrará alguna falla diciendo que tal parte era difícil de entender, o esa parte no era de su agrado o esta palabra está manchada.

— ¡Así que está buscando problemas!

— … “Dame el dinero si quieren que sea relajado con ustedes”, así es como se siente.

Jerome acusó a Regis de pedir soborno la primera vez que se conocieron porque él conoció muchas personas de ese tipo.

Altina volteó para irse, llegando a la manija de la puerta.

— ¡Le daré una lección!

— ¡Espera, espera! ¡Tales acuerdos se han convertido en la norma! Aunque podrá ser un huevo podrido, él no es el único.

— ¿¡Le diste alguna coima!?

Ella lo miró fija y severamente.

Regis agitó su cabeza.

— Haría que te molestes, así que no lo haré…. Pienso que las cosas serían más fáciles si algo es dado en moderación.

— No perdonaré eso.

— ¿No lo perdonarás a él o a mí?

— ¡A ambos! ¡Necesito corregir esa personalidad retorcida de ese hombre!

— Eso sería problemático. Él tiene conexiones dentro del departamento militar, no será fácil resolverlo si haces que se moleste… Incluso podrías ser convocada para afrontar un comité disciplinario…

— ¡A quién le importa!

— No te convocarán ya que eres la princesa…. En esta situación, quien sería convocado seré yo.

— ¿¡Ugh!?

Era un poco demasiado actuar el rol de rehén— pensó Regis, pero no se pudo evitar. Altina no será capaz de construir su propia base si se salía de control aquí.

— El inspector debería tener algunas conexiones dentro del departamento militar… No sería un inspector si no fuera por eso… Hacer enemigos no es el movimiento correcto.

— Tiene un respaldo fuerte, es por eso que continúa provocando a Eric pidiendo sobornos.

— Es cierto.

Incluso se atreve a mirar a Altina y Clarisse con ojos lujuriosos, aunque Altina no lo notó. Ahora no es el momento para echar leña.

El puño de Altina tiembla al no poder encontrar una salida para liberar su furia.

— ¡Fuuuh…!

Regis cambió de tema.

— En vez de eso… Estás aquí para hablar sobre las órdenes del príncipe Latreille, ¿cierto?

— ¡Ah, cierto! ¿Qué deberíamos hacer?

— El Fuerte Volks, eh…

— ¿Qué tipo de fortaleza es? Nunca la he visto antes.

— Yo tampoco. Si es posible, no quiero verlo nunca… De acuerdo a los libros, en una pendiente lisa, hay un acantilado justo como una muralla que tiene unos 225 co (100 m) de alto.

Eso era seis veces más alto que el Fuerte Sierck en el que estaban.

— Y hay una plataforma en el acantilado arreglado con cañones, a alrededor de 100 co (44 m) de altura.

— Eso es más alto que la estructura más alta en el imperio.

— El acantilado cubre el sur y este, el norte y el oeste son cadenas de montañas.

— ¿No podemos atacar desde el lado de la cadena de montañas?

— Una profunda zanja fue cavada en el oeste cuando estaban construyendo el fuerte. Es posible evitar los cañones cuando te acercas, pero no hay otra forma más que bajar esa zanja antes de escalar fuera de él para llegar a la fortaleza, así que no es mucho mejor… Había cuevas al norte cuando simplemente era usado como una mina. Es menos inclinado, pero igual es una zanja, y parece haber sido convertido en un estanque por el agua atrapada ahí.

— ¿No podemos ignorar el fuerte e ir directo a su capital?

— Definitivamente perderemos si nuestros oponentes justo detrás de nosotros están interrumpiendo nuestra ruta de suministros… Ellos tendrán un constante recurso de suministros, mientras que nosotros tendremos que levantar una bandera blanca después de agotar nuestro suministro de comida.

— Ah, es cierto. ¿Qué tal atacar al enemigo mientras están fuera de la fortaleza?

— Simplemente escaparan de vuelta al fuerte, ¿correcto? Si los persigues, no sería diferente de atacar la fortaleza de frente…. Las balas de cañones vendrán volando.

— Ya veo.

— Durante los pasados cuatro intentos, el imperio intentó atacar de noche y sitiarlos…

Están en esta situación ahora porque esos intentos fallaron.

La fortaleza era excelente y el comandante enemigo también era brillante.

Regis se quejó.

— Si es posible, realmente no quiero hacer esto…

— Eso es imposible.

— Ah…

El príncipe Latreille había adoptado una medida excelente para voltear la situación como ahora. El príncipe parecía experto en lidiar con oponentes que obtenían poder más allá de su expectativa.

Altina manifestó su determinación.

— ¡Tenemos que hacerlo! Latraille nos ordenó hacerlo porque pensó que podemos hacerlo.

— ¿Eh?

— … ¿Qué? Las ordenes están aquí, eso significa que él está seguro de que podemos tomar el fuerte, ¿cierto?

— … No.

— ¿Eh?

Altina se veía asombrada.

Esta niña es demasiado pura e inocente.

— Lo que Latraille quiere…es que pierdas la mayor cantidad de fuerzas después de atacar la fortaleza invencible, disminuyendo tus influencias y soldados bajo tu comando.

— ¿Por qué? ¿El plan fallará?

— Pero cortará el poder de los regimientos fronterizos que han crecido inesperadamente, ¿cierto? Ese es el objetivo de esta orden.

— ¿¡Qué dijiste!?

El rostro de Altina se volvió a poner rojo de ira.

Golpeó su mano en la mesa.

Juzgando por el sonido que hizo eco en el cuarto, debe ser doloroso.

— … ¿¡Qué piensa que son las vidas de los soldados!?

Latraille definitivamente los valora en el mismo nivel que piezas de ajedrez.

— Cálmate Altina… No planeo sacrificar a los soldados.

— ¿¡Tienes alguna idea en mente!? Ah, pero tienes que cumplir las órdenes.

— Con el inspector Becker aquí, no podemos maquillar esto.

— Aun si peleamos como fue ordenado, probablemente lo reportará como un intento mediocre.

— Es por eso que necesitamos apaciguarlo…

Altina permaneció en un profundo pensamiento. Estaba trabajando duro en su propia forma para proteger a los soldados.

— Eh… ¿Qué pasará si ignoramos la orden?

— Eso sería traición… Seriamos calificados como rebeldes y el primer ejército del imperio lucharía contra nosotros.

— ¿¡Rebeldes!?

— Ya estás preparada para eso, ¿cierto?

— Es cierto…pero ellos son fuertes, ¿cierto?

— Sí. Lo mencioné antes brevemente, el primer ejército del imperio reúne a los soldados más fuertes dentro de la nación y los equipa con las herramientas más modernas, es el mejor ejército en el imperio. También tienen inteligencia sobre la situación en las fronteras, si fuéramos a pelear…sería terrible.

— ¿No podemos ganar?

— Guiándonos por el sentido común, es imposible… No sabemos si Jerome y Evrard pelearán de nuestro lado. Los soldados no están listos para un choque con el príncipe Latreille.

Altina muerde sus labios.

— … Es cierto… ¿Qué deberíamos hacer?

— Tenemos que atacar la fortaleza…y minimizar nuestras bajas. Para lograrlo, no había otra forma más que dejar una buena impresión en el inspector Becker para que reporte en nuestro favor al departamento militar.

— Qué frustrante.

— Qué comentario tan simple. Me siento igual, pero no se puede evitar.

Regis abrió el libro en su escritorio.

— Bueno, ya he investigado intensivamente los detalles del Fuerte Volks, así que necesitas sanar tu brazo izquierdo lo más pronto posible.

— Lo sé… ¿Hmm?

— ¿Qué sucede?

¿Finalmente desarrolló un interés por los libros? Altina vio el escritorio de Regis.

Era un libro hecho con una técnica antigua, usando cuerdas de cuero para unir las páginas y tallando el título del libro en la cubierta del libro. Un libro que fue hecho delicadamente.

Era viejo y los colores se estaban desvaneciendo.

— ¿Podrá ser que es un libro sobre el Fuerte Volks?

— Ah, sospeché que esto podría pasar… Bueno, no realmente, simplemente encontré esto mientras caminaba por las calles. Este libro fue hecho hace 40 años y las crónicas que sucedieron en el pasado.

 

Hace 50 años———

Año del imperio, 800, antes de que el actual emperador Liam XV[2] fuera coronado.

Era el reino del emperador anterior, Vicente Winston. Él escogió a sus ministros basado en sus talentos en poesía y literatura y en las artes, haciendo grandes contribuciones a la cultura del imperio.

La tecnología avanzada en el papel y la imprenta fueron los resultados del emperador invirtiendo un presupuesto substancial en ello.

El territorio cerca de Tuonvell también fue tomado por el Ducado de Varden por un largo tiempo.

Después que el emperador Vicente Winston sucumbió por enfermedad, el joven Liam XV sucedió al trono.

El general Corneille Arneal fue promovido a Capitán General. El emperador era el comandante en jefe del ejército, por lo que el rango de capitán general no existía. Sin embargo, la situación no permite al emperador, que no era muy conocedor en los asuntos militares, para que tome el comando.

El imperio perdió el 30% de su territorio durante este periodo.

Corneille Arneal reorganizó el ejército debilitado e hizo la guerra por todos los frentes, derrotando a los enemigos del imperio y empujó hacia atrás las líneas fronterizas.

Los bordes del norte fueron recuperados del Ducado de Varden. El Ducado fue empujado por todo el camino de regreso y el ejército avanzó hacia su capital.

Las colinas del Ducado de Varden contienen hierro de alta calidad, por lo que se instaló una mina.

Esa era las minas de Volks.

El ejército del imperio nunca imaginó que las minas que ellos instalaron se convertirían en la fortaleza invencible.

10 años después—— El capitán general Corneille Arneal murió en batalla y el ejército cae una vez más en el caos, el imperio sufrió contraataques por todos los lados.

Al final, las líneas fronterizas fueron regresadas, convirtiéndose en la actual situación de hoy.

Año del imperio, 812. El Ducado transforma las minas de Volks en una fortaleza impenetrable, el epicentro de defensa contra el imperio.

Por otro lado, el imperio reconstruyó la villa agrícola de Tuonvell en una ciudad fronteriza, construyendo una fortaleza para oponerse al Fuerte Volks.

Y ese fue el Fuerte Sierck donde Regis y los otros están.

 

— … Y así, es un libro sobre los detalles del fuerte.

— ¿Es un libro de esa era?

— Así es, como lo mencioné, registra los eventos hasta la fortificación de las minas de Volks, fue escrito hace unos 40 años. Fue parte de una serie de libros registrando la recaptura de las regiones del norte y la historia de Tuonvell. Fue uno de 8 libros…. Aunque las técnicas de hacer papel eran bastante avanzadas, las habilidades de  encuadernado estaban menos desarrolladas. Por lo que este libro fue hecho en una forma bastante única.

— Hmmm~ debió ser caro.

Altina atacó desde un área inesperada.

Regis se quedó rígido.

— No……

— ¿Dónde está tu espada?

— Solo me lastimaré a mí mismo si agito esa cosa.

— ¿Dónde está?

— … Antes de que avancemos más, quiero aclarar esto… Eso no fue dado por el gobierno, sino que es mi objeto personal, ¿está bien?

— Ya veo, entonces, ¿Dónde está?

— En la tienda de empeño…de la ciudad de Tuonvell, creo. Si aún no ha sido vendida.

— ¿¡Cómo puede un soldado empeñar su espada!?

*Gah— Altina se acercó amenazantemente.

Regis se inclinó hacia atrás en su silla, casi derrumbándose.

— Porque se estaba oxidando por la falta de uso…

— ¿¡Cuánto cuesta ese libro!?

— No es tan caro, 200…

— Fiuf~ ¿hmmm? ¿200 Dunies?[3] Deberías ser capaz de pagar eso con tus salarios semanales, pero sigue siendo demasiado caro.

— No…son Sols.[4]

Un Sol valía una docena de Dunies.

Los hombros de Altina estaban chirriando por la furia.

Su suave mano blanca agarró la cabeza de Regis. Su mano izquierda estaba asegurada en un cabestrillo, por lo que solo usó su mano derecha.

— ¿¡Eres un idiota!? ¿¡Ah!? ¡Definitivamente eres un idiota![5]

— ¿Lo soy o no? Aunque no me arrepiento…

— ¡Arrepiéntete ahora mismo!

— Pero, pero es un libro valioso. El contenido es asombroso, y su valor histórico…

— ¿¡Como obtuviste los 200 Sols!?

— Bueno~ yo también pensé que sería imposible… Se esparció las noticias de que ahora soy el estratega en el pueblo. Así que el dueño estaba de acuerdo con que pague a plazos.

— ¡Estás endeudado!

Los dedos de Altina agarrando la cabeza de Regis se endurecieron.

Puede que duela un poco.

— No, es pagar a plazos, es diferente de estar endeudado…

— ¡Escucha!

— ¡Sí!

— Mi madre me dijo esto— los plebeyos viven en la pobreza, pero no perderán sus vidas porque sean pobres. Eso si no tienen ninguna deuda.

— Bueno, Esas cosas son abundantes en el imperio.

— ¡Si entiendes entonces no te prestes dinero para comprar libros!

— Due…duele, Altina. Tus dedos, están crujiendo…mi cabeza…

— ¡Si necesitas un libro tan caro, háblalo conmigo! Eres mi estratega.

Ella lo miró sinceramente.

— … No puedo hacer eso.

— ¿¡Por qué!?

— Porque este libro…no fue comprado por las necesidades del regimiento, es puramente por mi propio pasatiem ¡duele, duele, duele!

— ¡Estás despilfarrando dinero!

Él no puede negar eso.

Finalmente, Altina quitó su mano.

Ella puede manejar esa pesada espada con una mano, por lo que fue tan doloroso que las lágrimas de Regis estaban cayendo, aunque ella no estaba siendo seria.

— Desde que hice molestar a mi hermana enlistándome en la academia militar, nadie me había regañado como ahora.

— Tu hermana también estaba teniendo tiempos difíciles… No se puede evitar, te prestaré el dinero, así que regrésalo tan pronto sea posible.

— ¿Eh? No, eso es…

— Esto es mejor que rumores esparciéndose en las calles sobre el estratega debiendo dinero, ¿cierto?

— Ugh…sí…

— ¿Qué sucede? No necesitas contenerte, ¿está bien?

— ¿De verdad? Ya que estaré prestándome dinero, hay dos libros más que realmente quiero… ¡Ah, nada, no es nada!

— ¡Ah, en verdad, qué adicto a los libros…!

 

Parte 4

Al día siguiente, Regis terminó con sus pagos a plazo.

Solo había un viaje en carruaje por día, así que Regis pasó la noche en el puesto de guardia antes de regresar al día siguiente.

Cuando abrió la puerta de su cuarto…

— ¿Eh?

— ¿¡Hyaa!?

Eric, que estaba sentado en la silla, saltó.

Ese grito fue justo como una chica— pensó Regis.

— … Erm… ¿Qué pasa? ¿Por qué estás en mi cuarto?

— Ah, es que…lo siento… Entré para verlo a usted ya que parecía estar ausente…

— Hice un viaje al pueblo. ¿No te dijo la princesa?

— Ya veo. La princesa no es alguien con quien aquellos sin status como yo puedan hablar fácilmente. Regis-san es especial.

— … Ya veo.

Altina tenía una actitud casual y le confundía a Regis de vez en cuando. Sin embargo, ella es la princesa y la comandante, no es alguien a quien preguntes si quieres encontrar a un oficial administrativo de 5to grado.

No tener un oficial supervisor o a un subordinado era inconveniente en esos casos.

— ¿Pero por qué estabas sentado en mi silla si me estabas buscando…?

— Ugh… Es que…erm…me estaba preguntando…en qué piensa Regis-san usualmente…

Dijo estas palabras mientras se sonrojaba.

Sus movimientos nerviosos e indecisos no eran para nada las de un caballero, él estaba actuando justo como una niña.

Los labios de Regis se contrajeron por un momento.

— Qué forma tan refrescante de buscar a alguien.

— Dis-disculpeme.

— Bueno, está bien… ¿Me buscabas para algo?

Eric tomó un profundo respiro y se calmó, volviendo a su expresión sería habitual.

— Fiuf… Es sobre el Fuerte. Podrá no ser apropiado para mí preguntar, pero ¿Qué planea hacer?

— Ugh… Creo que es hora de tomar una decisión… Pero sin importar qué, necesitamos tiempo para prepararnos.

Siguiendo las órdenes de Latreille, tienen alrededor de un mes para ejecutar el ataque.

Necesitan hablar sobre esto.

Regis le dio instrucciones a Eric.

— ¿Puedes ayudarme a invitar a Lord Jerome y a Evrard-san a la sala de conferencias? Necesito invitar a la princesa, así que iré primero.

— Entendido. Ellos están conduciendo el entrenamiento afuera del Fuerte ahora mismo. Por favor espere un momento.

— Entrenamiento, eh, qué apasionados.

— Atacar el Fuerte Volks es un asunto serio.

— Sí…

— ¡Entonces, me iré ahora!

Eric enderezó su espalda y salió del cuarto rápidamente.

Regis organizó los documentos necesarios y se dirigió al cuarto de Altina con el bulto de papeles en mano.

Él pasó por comedor en su camino.

— Hya…

Escuchó un grito débil.

— ¿Hmmm?

Entró al comedor. Las mesas estaban limpias y ordenadas cuidadosamente como siempre.

El reloj en la pared indicó que eran las 2pm.

Los oficiales habían sido movilizados para el entrenamiento por Jerome, nadie estaba cerca.

Regis notó el trapo que fue dejado en la mesa.

Clarisse era quien estaba limpiando esta sala. Si es ella, no dejaría su trabajo medio hecho…

Siempre había excepciones, no tomará mucho tiempo llevar el trapo desde la sala a la cocina.

Regis tomó el trapo de la mesa.

Estaba mojado, que significaba que estaba siendo usado justo ahora.

— … ¿Sucedió algo urgente?

Sonidos débiles se podían escuchar viniendo de la cocina.

¿Probablemente alguien estaba preparando la cena? Podría ser Clarisse.

Regis caminó hacia el pasadizo dirigiendo a la cocina.

— Erm, disculpe la intromisión…

Dijo él mientras daba un vistazo adentro.

La cocina era un semicírculo que parecía salir de la torre.

Los puestos de preparación estaban en cada lado de la estufa.

Parados ahí estaban un hombre delgado con ojos agudos como un zorro en uniforme militar y un hombre gigante como una roca. Eran el inspector Becker y el oficial de escolta Boislow.

Y enfrente de ellos——

Una chica con su cabello castaño atado por detrás y vistiendo un uniforme azul de sirvienta estaba echada en el suelo.

Regis sospechó que sus ojos no estaban funcionando.

— … ¿¡Qué!?

La chica que levantó su cabeza definitivamente era Clarisse.

Después de mirar hacia este lado, ella bajó la mirada.

— Regis-san…no puede venir aquí…

— ¿¡Qué…están haciendo!?

Becker resopló.

— Hmmp, no diste las cosas que deberías dar, así que vine para buscar reemplazos. ¿O cambiaste de opinión?

— … Tú… Escuché que los inspectores eran gente cruel, pero… ¡Llegar hasta acá!

— Oye, oye, solo eres un modesto oficial no comisionado. Yo soy un inspector, está bien. ¿Estás seguro que quieres que de un reporte terrible?

— Ugh… ¡Clarisse-san! Ven aquí. La princesa no estará feliz incluso si sigues las órdenes de este tipo.

— Eso es… Entiendo, pero…

Ella se paró y caminó hacia Regis con pasos temerosos.

Cuando llegó hacia él, ella lo abrazó fuertemente.

12

— Regis-san.

— Ah, eh…

Ella estaba temblando.

Esta fue la primera vez que Regis vio a Clarisse actuar tan débilmente.

Becker escupió.

— Qué, pensé que solo eras un estratega inepto, ¿ahora estás haciendo el rol de un caballero? No me dan dinero y tampoco mujeres, ¡Qué clase de broma es esta! No, esto está mal. Parece que este regimiento fronterizo está planeando una revuelta~ ¿Hm?

— No digas tonterías… Tus acciones están claramente en contra del protocolo militar. Inspector Becker, apelaré una queja contra ti en la corte militar.

— Oh, ¿Hice algo? No hice nada, así que no me hagas reír.

— Pedir sobornos, intento de violación… Con solo esto será suficiente. Habrá más suciedad que escavar si investigamos los lugares a los que fuiste asignado, ¿cierto?

Becker chasqueó su lengua.

Le hizo un gesto a Boislow con su mandíbula.

— Cállalo, para siempre.

— ¡Argh!

Regis abrazó a Clarisse fuertemente mientras se retiraba.

Sus documentos cayeron por todo el suelo.

— ¡Ja ja! ¡Cerraré tu boca!

Regis sintió la intención de matar.

Becker murmuró como si no le concerniera.

— Ah~ Era una buena mujer, que pena.

Regis salió de la cocina y se fue hacia el comedor.

Jaló a Clarisse por la mano, corriendo por los espacios entre las mesas y se dirigió a la puerta.

Pero Boislow tenía una velocidad que no encajaba con su cuerpo enorme.

No, tal vez Regis era simplemente demasiado lento.

Boislow tomó otro camino y llegó a la entrada antes que ellos.

— ¡Wa ja ja!

— Ugh…

El comedor de oficiales estaba situado en el primer piso y no tenía ventanas grandes.

Había algunas ventanas pequeñas dejando entrar la luz del sol, pero eran demasiado pequeñas para que alguien entre.

Como una bestia lamiendo sus labios delante de sus presas, Boislow sacó lentamente su espada.

Repentinamente, Clarisse agarró la mano de Regis con sus dos manos.

— Regis-san… Solo necesito soportar esto… Estará bien. Esas cosas son inevitables.

— ¿Sacrificarte para salvarme a mí mismo? Eso es lo peor…preferiría morir.

— Usted es alguien irremplazable para la princesa.

— Clarisse-san… Todos morirán algún día. Yo creo que una persona que abandonó sus principios está muerta desde ese mismo momento.

— Aun así, también habrán momentos en que tenga que soportar la humillación antes de que pueda lograr algo.

— … Si fuera yo soportando la humillación, lo puedo tomar de alguna forma… Pero no puedo dejarlo ir si alguien como tú fuera a sufrir.

— Regis-san… A una mujer como yo… decirme esas palabras no está bien.

Boislow se acercó.

¡Él estaba justo delante de ellos!

— ¡Gu fu fu, ambos pueden perder sus cabezas juntos!

El hombre gigante levantó su espada hacia el techo y la agitó hacia abajo.

Regis abrazó a Clarisse fuertemente para protegerla, Clarisse también estaba abrazándolo. Regis estaba frustrado hacia él mismo por ser tan inútil de que ni siquiera pueda ser su escudo.

Boislow, que estaba sonriendo como una bestia carnívora—

Hizo una expresión de dolor repentinamente.

— ¿Gaah…?

Una gran cantidad de sangre estaba derramándose en sus pies.

El gigante cayó.

— ¿Eh…?

Regis no entendía lo que estaba sucediendo.

Un joven estaba parado detrás de Boislow. Era Eric que estaba sosteniendo una espada ensangrentada en su mano.

— Hah, hah, hah… ¿¡Se encuentra bien Regis-san!? Usted también señorita…

Regis asintió silenciosamente.

Regis miró a Boislow que estaba yaciendo en el suelo.

— ¿Está…muerto?

— Evité golpear sus partes vitales.

El gigante estaba gimiendo en el suelo.

La sangre estaba fluyendo de una gran herida que iba desde su trasero hasta su muslo derecho. En verdad no era una herida fatal.

Pero no estaba en condición de perseguirlos o en usar una espada.

Regis puso su mano en su propio pecho por el alivio.

— … Estamos salvados… Gracias Eric.

— No es nada. Estoy feliz de haber ayudado a Regis-san.

— ¿Cómo sabías donde estaba?

— No estaba en la sala de conferencias, así que lo busqué. Por suerte, se encuentra bien… Después será el castigo para él.

Eric miró hacia el interior del comedor.

Becker tenía un rostro agrio.

— Ugh~ ¿No es despreciable para un caballero atacar desde atrás?

Sus ojos estaban viendo peligrosamente.

Como un demonio mencionado en la biblia.

Eric tomó una posición con su espada valientemente.

— Aceptaré gustosamente si quieres presentar cargos contra mí… ¡Pero eso será después de que seas arrojado a los calabozos!

Regis lo miró fijamente inconscientemente.

No solo su apariencia, las acciones de Eric eran justo como un caballero de los cuentos de hadas. Podrá ser un poco exagerado, pero realmente lo describía bien.

Los ojos de Becker estaban rojos como la sangre.

La saliva estaba saliendo por las esquinas de sus labios.

— Tú, tú, tú… ¡Plebeyo! ¿¡Te atreves a arrojarme a los calabozos!?

Becker no sacó su espada en su cintura, sino un Pistol[6] ocultado en su camisa.

Ese era el diseño más moderno de un pistol de High Britannia.

Había una necesidad de cargar una bala primero, pero ahorra la molestia de prender la mecha, estaba listo para dispararse una vez que apuntabas.

Eric mordió sus labios.

Él tendría una oportunidad si esto fuera una planicie abierta, pero este lugar estaba lleno con el gigante gimiendo y las mesas. Era difícil tomar la iniciativa con su espada.

El arma necesitaba ser cargada después de un solo disparo, habría una forma si ellos pudieran defenderse contra la primera bala, pero definitivamente serían acertados a esta distancia tan corta.

Y Becker puede matar a Regis y Clarisse después de disparar a Eric con el arma. Él parecía estar considerando como podría resultar el escenario, así que no atacó inmediatamente.

Regis volteó las hojas de los libros que había leído en su mente, buscando una solución.

— … Esta, probablemente sea la mejor forma.

— ¿Qué planea, Regis-san?

Clarisse se sujetó de la manga del uniforme de Regis.

— … Nunca antes he perdido en ajedrez, déjamelo a mí.

Gentilmente empujó la mano de ella.

Clarisse se vio como si estuviera sollozando.

Salvar a los tres sin arriesgar nada en tal situación. Tal magia no existe.

Lo básico del ajedrez era usar la pieza más débil como carnada para que sobreviva la pieza más fuerte.

En este caso, Regis era la pieza más débil.

Regis corrió hacia Becker.

— ¡Uwaaaah!

Mientras gritaba en voz alta.

Como no se lo esperaba, Becker se sorprendió.

— ¿¡Qué!? ¡No me subestimes!

La batalla acabará si Regis es disparado ahora, pero…al parecer, para Regis, lo que debe evitar es una batalla cuerpo a cuerpo.

Becker cambió el arma a su mano izquierda, sacando su sable con su mano derecha.

¡Qué rápido!

Regis fue forzado a detenerse a tres pasos de distancia por el sable apuntado hacia él.

Él levantó sus manos.

— … Lo arruiné… Debería leer más libros de acción.

Regis sabía que Becker tenía un sable, pero no esperaba que lo sacara tan rápido. Regis era malo para juzgar habilidades de combate.

Becker levantó su sable.

— ¡Empezaré…contigo!

— ¡Hagamos un trato!

— ¿¡Eh!?

Becker detuvo su sable por las palabras de Regis.

Eric y Clarisse, que estaban observándolos atentamente, mantuvieron su respiración.

El aire era tenso.

— … Hagamos un trato, inspector Becker… ¿Crees que puedes librarte después de matarnos a los tres? ¿Qué hay de Eric después de que me mates? ¿Dispararle? Pienso que Clarisse-san huirá mientras haces todo eso.

— ¡Jah! Puedo alcanzar a una mujer al instante.

— … ¿Qué le vas a decir a los soldados que escuchen sus gritos? La princesa quiere tanto a Clarisse-san que la trajo por todo el camino desde la capital imperial.

— ¿Eh?

— … Inspector Becker… ¿Qué le parece dejarnos ir esta vez? De esta forma, podemos pretender que no presenciamos ninguno de tus crímenes. ¿Qué te parece?

— ¿Piensas que creeré eso?

— ¿Estás preocupado por eso? Si fuéramos a presentar cargos, solo necesitas negarlos. ¿No crees que un arma sin usar es más ventajosa en la corte de justicia?

— ¡Es más rápido simplemente matarlos a todos ustedes!

— ¿Usando tu espada y arma? ¿Cómo probarías tu inocencia con una espada ensangrentada y un arma disparada en tus manos? ¿O piensas que puedes ejercer presión a la princesa a través de tu linaje noble?

— No…eso…

— Sería mejor pensarlo más… Ahora soy un rehén, así que Eric no puede hacer ningún movimiento repentino. Esta es una pregunta que decidirá tu vida. Si lo consideras cuidadosamente, verás que mi proposición es una solución mejor. Ah, cierto, hubieron incidentes similares como este. Los explicaré brevemente, por favor escucha—

Regis dio tres historias representando negociaciones exitosas.

Justo cuando sus manos que estaban levantadas, empezaban a doler.

 

— ¿¡Qué están haciendo!?

 

La chica con cabello carmesí apareció en el comedor, ¡es Altina!

Detrás de ella estaban Jerome y Evrard.

Eric y Clarisse se relajaron.

Fiuf~~ Regis respira relajadamente.

— ¿Al fin llegan?

— Incluso Eric no regresó, así que decidí tomar un vistazo para ver lo que sucedía… ¿¡Qué está pasando!?

Altina lo miró furiosamente.

El rostro de Becker se puso pálido.

— No, nada… ¡Esto es…un malentendido!

Regis finalmente puede bajar sus manos.

— Clarisse-san estaba siendo acosada… Cuando dije que presentaría cargos, él nos atacó.

— ¿¡Maldito!? ¿¡No querías hacer un trato!?

Becker rugió.

Regis agitó su cabeza.

— Disculpa, pero…proponer un trato es una forma de ganar tiempo. Los hombres perderán su calma cuando una oportunidad se presenta por si sola. Por ejemplo, cuando tenías que matar a tres personas y una de ellas corrió hacia ti primero. Una propuesta encantadora podría ser carnada para una trampa… Es normal estar confundido, es una decisión que decidirá el futuro de tu vida… bueno, alguien vendrá si gano tiempo.

Los ojos de Becker se pusieron rojos.

¿Disparará por su nerviosismo? Regis se estaba preocupando por eso…pero Becker suspiró repentinamente.

— Oh~ ¡Por qué terminó de esta forma! Mi subordinado fue atacado desde atrás sin motivo, no tuve otra opción más que sacar mi arma, ¿¡Ahora me estás echando la culpa a mí!? ¡Esto es una conspiración! ¡Una trampa para incriminarme!

— … ¿Qué estás intentando decir a estas alturas?

— Creo que reportaré lo siguiente cuando regrese al departamento militar en la capital imperial… Beilschmidt es un ejército bien disciplinado y excelente, atacando el Fuerte Volks valientemente y fue forzado a retirarse después de recibir grandes bajas… Fu fu fu, ¿Cómo suena eso?

Becker sonrió fríamente y miró hacia Altina.

Él quiso decir, usar un reporte falso para negociar para descartar sus crímenes, una propuesta como esta.

Las cosas se revertieron.

La diferencia era la velocidad de reacción.

Regis llegó a una conclusión instantáneamente y estaba a punto de hablar, pero Altina aceleró más rápido que él.

Ella apretó su puño derecho.

Y lo lanzó hacia el rostro sonriente de Becker.

Con el rostro de ese hombre como objetivo, Altina levantó su puño derecho— ¡Y lo golpeó!

— ¡¡Gran idiota!!

*Bang

— ¿¡Hua!?

Becker voló.

Su espalda golpeó la pared del comedor.

El sable y el pistol rodaron en el piso.

Por suerte, no se disparó por sí solo.

La sangre fluyó de la nariz maltrecha.

— Woah…sangre…de mi…nariz…sangre… ¿¡Mi nariz!?

 

— ¡Solo te diré una cosa!

Becker presionó su nariz y miró hacia arriba.

Altina estaba parada delante de él.

Señalándolo.

 

13

— ¡Prefiero morir antes de negociar con los tipos malos!

 

Becker se resbaló de la pared en la que estaba recostado y colapsó al suelo.

Evrard y Eric sujetaron inmediatamente a Becker y Boislow.

Los guardias en patrulla finalmente aparecieron.

 

Parte 5

Clarisse parecía agotada mentalmente, por lo que fue escoltada a su cuarto para que descanse. Eric fue enviado para que la cuide.

Becker y Boislow fueron atados y rodeados por soldados. Fueron enviados a los calabozos por Evrard.

Al final—

Solo Regis, Altina y Jerome se quedaron en el comedor.

— Déjalos que enfríen sus cabezas… Envíalos de regreso a la capital después que las heridas del oficial de escolta se curen… El reporte disciplinario contra ellos también será enviado.

— ¡Es cierto!

— ¡Jah! Solo mátenlos y se acabó.

— Lord Jerome, tomas vidas demasiado a la ligera.

Jerome no hizo caso al comentario de Altina.

El olor a sangre aún permanecía en el aire.

Jerome tomó una botella de vino tinto de la cocina, sacó el corcho con sus dientes y bebió enérgicamente.

— Ku ku ku…pero la propuesta del inspector no es mala. Todo será resuelto si él hiciera ese reporte falso.

— Estás bromeando, ¿cierto?

Altina lo miró fríamente.

Jerome sonrió fríamente en respuesta.

El viejo Jerome podría estar de acuerdo con la propuesta de Becker.

Regis dijo con tristeza.

— … En el ejército imperial, tales sobornos e injusticias están descontrolados. Aunque no tantos son tan absurdos como él.

Jerome no estuvo de acuerdo.

— Eso es suave comparado con otros… ¿Ustedes no sabían?

— … Bueno, solo sabía las cosas que leí.

Altina golpeó la mesa con su puño derecho.

— ¡Imperdonable!

— … Cálmese, princesa… En vez de eso, hay cosas más importantes que amenazan las vidas de todos.

— Ah.

Altina miró fijamente a su mano.

— ¿Es porque golpeé a ese tipo?

— … Así es. Incluso el oficial de escolta fue herido, no podemos contar con un reporte que nos apoye aun si fallamos en tomar el fuerte.

— ¡Preferiría pelear con Latreille a inclinarme hacia ese tipo!

Jerome sonrió con superioridad.

— Ku ku ku… ¿Estás segura? ¿De decir esas cosas en voz alta?

— ¿Por qué? ¿Me quieres acusar con el departamento militar?

— Buena idea, podría ser refrescante que desaparezca mi comandante fastidiosa, pero me desagrada ese segundo príncipe irritante.

Por la situación de Jerome y su personalidad, aun si supiera que Altina tenía la intención de rebelarse, no la delataría. Regis no pensaba que eso sucedería…

Jerome también había ocultado su presupuesto del departamento militar.

En el gran complot de las cosas, ambos estaban en el mismo bote ahora mismo.

Sin embargo, aún era demasiado temprano para eso.

Regis usó un tono tan calmado como fuera posible para explicar.

— … No nos enfrentaremos al primer ejército del imperio. Como dije, no tenemos las fuerzas para eso.

— Bueno, ¿qué deberíamos hacer?

— No hay otra forma más que atacar el Fuerte Volks.

— ¿¡Pero aun si atacamos con todo, sería por gusto si el reporte es minimizado!?

Jerome rió fríamente.

— Ku ku ku… ¿Les mostramos que hemos sido aniquilados? Si los soldados que fueron enviados desde el fuerte están todos muertos, el departamento militar tendría que reconocer que no nos contuvimos.

— ¡No podemos hacer eso!

— Incluso yo no seguiría tal orden— ¿Cuáles son tus planes?

Altina y Jerome miraron fijamente a Regis.

No había forma de saber si eso funcionaría…

Aun así, ellos tenían que hacer esto.

— Atacamos el Fuerte Volks. Después de sitiarlo, el departamento militar tiene que reconocernos.

Los dos estaban estupefactos.

¡Acaso es momento para bromas! — Antes de ser gritado, Regis empezó la siguiente fase de la explicación.

Él demostró su investigación en la larga mesa.

Estaba mojado y tenía una huella de pisada de un gran hombre, pero el papel estaba relativamente intacto.

— … Escúchenme. Esa fortaleza tiene la reputación de ser invencible, pero el número de soldados estacionados allí debe ser pequeño. El problema es el terreno y los innumerables cañones.

Altina se inclinó más de cerca, sus ojos como rubíes casi reflejando el rostro de Regis.

— Regis…

— Erm…princesa…no a mí, por favor mire los documentos…

— ¿Estás siendo serio?

— ¿Me veo como si me estuviera rindiendo o actuando loco?

— ¿Tal vez?

— Estaría feliz si confiaras en mí ahora…

*¡Bang! Jerome golpeó sus manos en la mesa y miró fijamente a los documentos.

— Habla. Escucharé. No eres diferente a basura ante mis ojos, pero eres basura que puede ser usada. ¡Juzgaré por tu explicación si te lanzo o no a la misma celda que esa peste de inspector!

— … Entiendo.

Jerome miró a Altina con una mirada helada.

— Princesa, ¿no confiabas en este estratega profundamente?

— Pienso que está mal depender de él en todo. Creo en el Regis que piensa en las cosas junto conmigo como compañeros.

— Ku ku ku… Ya veo.

— Por supuesto, también confío en Lord Jerome, especialmente en tu poder con la lanza.

— Hmmp, eso es obvio.

Jerome apuró a Regis para que continúe.

La vista de Regis cayó en los documentos una vez más.

 

 


Notas del traductor: 

[1] Forma de decir a una persona mayor. Se podría traducir como “tío”.

[2] Números romanos para 15, o 15avo en este caso.

[3] El “Dunie” es la moneda de cobre.

[4] El “Sol” es la moneda de plata.

[5] En el original (japonés): [¿¡Eres un idiota!? ¿¡Ah!? Mejor dicho, ¿¡Eres un idiota!?] Siendo la primera pregunta en tono de pregunta, y la segunda pregunta siendo en tono de afirmación.

[6] Escrito como “Arma de cañón corto”.

 


 

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