Capítulo 3: Bajo mi bandera

Capítulo 2 – ÍndiceCapítulo 4

Parte 1

Regis estaba leyendo su libro en la sala de conferencias.

— Nhh~…..

— ¡Buenos días! Te levantaste temprano.

Altina apareció mientras usaba su toalla para limpiarse su cuello.

“Ah, buenas”, Regis devolvió el saludo.

— Debería decir que es temprano o que es tarde…

— ¿No me digas que no dormiste?

— Había algo que tenía que investigar.

— ¿Esto?

Altina miró el libro en sus manos.

Regis se rascó su cabeza y dijo:

— No, he terminado mi investigación… Esto es solo un libro interesante que está relacionado.

— No cambias~ ¿qué tipo de libro es?

— Es sobre el origen de las banderas y crestas. Por ejemplo…

Él volteó a la página con la bandera del imperio.

Siete espadas estaban mostradas encima de un fondo rojo.

Ella se inclinó en la mesa y se acercó más, viendo el libro.

— Ah, esta.

También había una bandera similar en la sala de conferencias.

Regis voltea la página, ahora mostraba las mismas espadas con una base blanca.

— Era así en el pasado.

— Parece una bandera blanca.

— Aunque no fue cambiada por ese motivo.

— Hmm~

Altina estiró la mano y cambió las páginas rápidamente.

Regis miró entre el libro y su expresión.

— … Es algo interesante, ¿cierto?

— Sí.

— Por cierto, cuando Lord Jerome tomó el comando del regimiento fronterizo de Beilschmidt, la cresta de su familia se convirtió en su bandera.

— Ah, tienes razón.

Es estandarte colgado al lado de la bandera del imperio tenía una base roja con una lanza negra y un león.

Esta era la bandera del margrave[1] de Beilschmidt.

No era extraño que la bandera de la familia del comandante cuelgue en el regimiento. Era lo mismo para el marqués Thenezay donde Regis solía servir.

— Parece que todos son rojos.

— Para estandartes de nobles, usando el color base del imperio es la norma. La iglesia usa negro y morado, los plebeyos usan verde.

— Hmm… ¿Qué hay del azul y amarillo?

— El azul parece no relacionado al status… Mejor dicho, cuando se usa en una bandera, es el mismo color que el cielo y el mar por lo que es…

— Ah, será difícil de ver.

— Hay algunos que sienten que representa la libertad de esta forma.

— Ya veo.

— El amarillo es usado en la Federación Germana, así que no es popular en el imperio de Belgaria.

— A ja ja… ¿Entonces el rojo no es popular por allá?

— Ellos piensan que el rojo vivo es un color burdo, aunque parece que usan marrón oscuro.

— Burdo…

Altina acarició su cabello y frunció. Su cabello era rojo vivo.

Regis agitó su mano.

— No pienso que sea burdo… Erm… Es muy hermoso.

— ¿Eh?

— Ah…nada….

— Dilo de nuevo, de nuevo.

— No no…

— De nuevo, de nuevo.

— Ni hablar…

 

Parte 2

Una carreta salió por la puerta sur a través de la nieve que cae.

Después que el Fuerte Sierck estaba fuera de la vista, se desvió del camino.

Mientras estaba haciendo un gran giro, el viento sopló fuerte.

La conductora se quitó el sombrero encima de su cabeza, desvelando su cabello carmesí, que se movía con el viento.

— Fiuf~…

— ¿Estás bien, Altina?

La chica conductora asintió en respuesta a la pregunta de Regis.

— ¡Por supuesto! ¿Lo sabes, cierto? Soy una experta conductora de carretas.

— Bueno, sí sé eso, pero…solo estás usando una mano ahora.

Le dijeron que una recuperación completa tomará tres meses, así que su mano izquierda aún estaba asegurada en un cabestrillo.

Pero su recuperación estaba progresando bien.

— Usar una mano o un pie no importa si digo que está bien.

— … Esta bien si vamos lento.

— ¡No fallaré!

Altina sostuvo las riendas hábilmente con solo su mano derecha, controlando la habilidad de los caballos.

Ellos estuvieron antes en problemas porque un caballo se hirió su pata, así que esta vez estaban usando dos caballos. Era una carreta extravagante que incluso tenía faros que usaban lámparas de aceite.

El interior estaba cargado con comida y ropa. Estas eran cosas necesarias para la negociación.

Ya que estaban fuera del camino, la superficie estaba desnivelada.

— ¿¡Waah!?

Regis casi se cae del asiento del conductor, agarrándose del lado del asiento por su vida.

— Espera, no te caigas.

— Entonces conduce más lento…

— ¡Se está haciendo oscuro!

— No, el lugar en que acordamos reunirnos está casi… ¿¡Hyaa!?

— ¡Asustarás a los caballos, deja de gritar!

El viaje era tan movido que le dolía el trasero a Regis, pero finalmente vieron su destino.

Una colina con pasto marchito cubierta por una delgada capa de nieve, había un gran árbol ahí.

Altina condujo la carreta hacia un hombre, mientras que otros cuatro se pararon a un pequeña distancia alejada. Todos ellos vestían ropa hecha con cuero y plumas.

El imperio los llamaba barbaros, mientras que Regis y los otros los llamaban como ciudadanos de Bargainheim.

El que estaba parado delante de ellos era Diethart.

Altina detuvo la carreta y saltó del asiento del conductor.

— ¡Disculpa la demora! ¡Hace mucho que no te veo!

— Umu.[2]

Regis se movió con dificultad para desmontar.

— Hola… Lamento hacerlo esperar.

— Ah, hace mucho que no nos vemos, señor estratega.

La cara de Diethart se puso ligeramente roja.

Altina se puso entre ellos.

— Traje la comida y la ropa, por favor llévenselo si les parece bien.

— … Me gustaría escuchar el contenido del pedido antes de recibir la remuneración.

— No planeo dártelo como un préstamo, solo llévatelo como un regalo.

— ¿Entonces estás diciendo que no tiene nada que ver con las cosas que quieres pedir?

— Bueno, me lo llevaré si no lo quieres.

— Ya veo… Eres tan testaruda como siempre. Lo aceptaré agradecidamente.

Después de inclinarse, los hombres empezaron a descargar la carreta por las órdenes de Diethart.

Mientras eso estaba pasando, Altina habla:

— Está bien, hace frío aquí así que vayamos directo al grano.

— Umu.

— ¡Nosotros, estamos planeando atacar el Fuerte Volks!

Diethart tenía una expresión seria.

— … Estoy cuestionando tu estabilidad mental.

— Si no cumplimos esta orden, seremos catalogados como traidores. Podríamos tener que enfrentarnos con el Primer Ejército del Imperio.

— Como lo pensé, el imperio está corrupto.

— Es por eso que tenemos que pelear… Regis ideará un plan de alguna forma.

Diethart miró con ojos de incredulidad.

Regis se rascó la cabeza.

— No tengo la confianza, pero…no me queda de otra.

— Ya veo… También existen esos momentos… ¿Me estás diciendo esto porque quieres que tomemos parte en el ataque?

Altina asintió.

— Es correcto, pero no me malinterpretes, no quiero decir que corran hacia el fuerte que está lleno de cañones. Es lo mismo para ti y para mi gente.

Diethart inclinó a un lado su cabeza.

La norma para atacar una posición fortificada es atacar con una fuerza aplastante. Pisando sobre innumerables cuerpos para alcanzar las murallas, escalarlas, pelear con los soldados en la defensa y suprimir los cañones y las puertas desde el interior para lograr la victoria.

Diethart básicamente estaba siguiendo la misma metodología cuando atacó el Fuerte Sierck. Ellos se acercaron bajo la cubierta de la ventisca para evitar el fuego del cañón y atacaron.

— ¿Cuál es tú plan, señor estratega?

— Tengo algunas ideas.

Regis miró a los hombres descargando el cargamento.

Él lo pensó por un momento.

— … Este plan es muy poco ortodoxo… Es mejor si menos personas lo saben. Aunque puedo compartirlo solo con Diethart-san, ¿estaría bien?

Era el turno de pensar de Diethart.

— Para los roles que mi gente tendrá, ¿habrá la necesidad de conocer el plan completo?

— No.

— Hmm… Entonces no me lo digas. No creo que el señor estratega nos envíe a una trampa a estas alturas.

— Pero será peligroso.

— Lo entiendo. Te debo eso, además…

— ¿Hmm?

Diethart no continuó.

Él presionó a Regis a que solo diga los detalles necesarios.

Para estar seguro, Regis buscó el consejo de Altina.

— ¿Princesa?

— Ya que están de acuerdo con eso, entonces está bien.

— Entendido.

Regis resumió la información y la informó a Diethart. Los hombres que terminaron de descargar los miraron desde lejos.

Regis le dijo el plan en detalle.

Después de escuchar cuidadosamente, Diethart asintió.

— … Entendido… Haré que se haga.

— ¡Eso es de gran ayuda!

Esta vez Diethart respondió a la mano derecha extendida de Altina.

Regis también le dio la mano.

— Muchas gracias.

— Para regresar el favor a la joven princesa, juro lograr el trabajo por el honor de mi nación. Y…por mi amor hacia el señor estratega.

— ¿¡Quieres decir amor entre amigos o hermanos cierto!?

El fuerte joven sonrió gentilmente.

Entonces miró a Altina seriamente y se inclinó.

La capa hecha de piel de león se agitó con el viento, Diethart y sus hombres desaparecieron en el bosque nevado.

 

Parte 3

La federación de Germania era enorme.

Una coalición de 22 reinos más pequeños y ducados.

Sin embargo, el gobierno del líder San Preussen no era perfecto, y guerras civiles se desataban frecuentemente entre los estados miembros.

El Gran Ducado de Varden pertenecía a esta federación.

Desde su formación, su territorio fue amenazado por los países vecinos, especialmente por el Imperio de Belgaria, pero eso cambió con la construcción del Fuerte Volks.

El presupuesto necesitado para la guerra disminuyó drásticamente.

Gracias a las minas de hierro y el corte de los gastos innecesarios, la situación económica del gran ducado era uno de los mejores entre la federación.

El Gran Ducado de Varden usó el presupuesto restante eficientemente, contratando mercenarios veteranos y armas de alta calidad para mejorar su defensa.

Con la expansión de su poder nacional, ellos empezaron a expandirse hacia el bosque ocupado por los bárbaros.

 

Holger era un mercenario vagabundo que se enlistó después de escuchar que los beneficios del Fuerte Volks eran grandiosos.

Este año cumple 28 años.

Fue contratado seis meses atrás. Podrá ser un veterano como mercenario, pero solo era un novato en el Fuerte Volks y era tratado como uno.

Él salió por la puerta principal del Fuerte en su caballo.

Varias llamadas de peligro de ataques de salvajes de parte de los pioneros en expandiéndose hacia el bosque fueron recibidas. Él se dirigió hacia el bosque para exterminar a los bárbaros.

Había unos veinte jinetes.

Solo el jinete líder era un caballero del Gran Ducado de Varden, el resto eran todos mercenarios.

La respiración de los caballos y los hombres se volvió niebla blanca que se extendía por detrás de ellos, la nieve estaba cayendo más fuerte.

Holger maldijo en su corazón.

(Inaceptable… Los salvajes están buscando problemas en un día tan frio… ¿Por qué no solo hibernan en el invierno? Qué irritante.)

Holger no sentía amor hacia el Gran Ducado de Varden, el Fuerte Volks o las tierras en expansión.

Los mercenarios solo pelean para ellos mismos.

Perseguir a los salvajes que huyen cuando son perseguidos era un trabajo desinteresado.

Gradualmente se acercaron a las profundidades del bosque.

Los veinte jinetes avanzaron en una línea recta.

Por las ramas marchitas y la nieve, el sol que ya estaba cubierto por las nueves se vio aún más oscuro.

De acuerdo a los reportes, los bárbaros escaparon hacia aquí. El jinete al frente debería seguir las huellas de los salvajes.

El viejo caballo de guerra que montaba Holger repentinamente salió de la fila.

— ¡Oh oh!

Él jaló las riendas, regresando el caballo a su posición.

“¡No me des más problemas!”, regañándolo, se puso inquieto.

(¿Los perseguimos demasiado en lo profundo?)

Holger miró al caballero liderando la unidad desde el frente.

Era difícil expresar su opinión con su posición, ¿pero podría sugerir un pequeño descanso usando a su caballo como excusa? Consideró esto.

Una flecha vino volando.

Golpeó la armadura ligera en el hombro del caballero, rebotando con un sonido metálico.

¿¡Una emboscada!?

Como si la flecha fuera una señal, sonidos mezclados hicieron erupción desde la profundidad del bosque.

Eran más de veinte personas.

El caballero líder detuvo su caballo en pánico y gritó.

— ¿¡Salvajes!?

— ¡Idiota! ¡No te detengas!

Holger no pudo evitar gritarle a su superior.

Estaban en una línea recta, así que no podían retroceder aunque se detuvieran. ¡Solo podían hacer un giro en U por los arboles!
pensando en lo mismo, los otros mercenarios cambiaron sus direcciones y se dispersaron.

No tenían la obligación de ayudar al estúpido caballero.

Solo podían escapar.

Se decía que las banderas blancas eran inútiles contra los bárbaros. Ellos creían que los salvajes eran pestes, vengadores motivados por el odio y demonios abandonados por los dioses.

Los rumores decían que comen hombres vivos o que los desmiembran.

Holger se limpió el sudor molesto en su espalda.

El sonido de pasos podía ser escuchado por la ruta de escape.

— ¡Estamos rodeados!

Alguien gritó en desesperación.

Los mercenarios querían huir por otra dirección, pero fueron atrapados. Con nadie tomando el comando, ellos se juntaron en un círculo.

Incluso los caballos mantuvieron su respiración en este ambiente inusual.

El grupo de Holger ya estaba en las profundidades del infierno.

Aparecen las figuras de los bárbaros.

Vistiendo la piel de bestias y sosteniendo espadas o hachas, ellos hicieron ruidos extraños para intimidar a los otros. ¿Por qué decía el reporte que solo eran unos cuantos de ellos que fueron vistos? Era un enorme grupo suficientemente grande para rodearlos como una muralla.

Uno de los mercenarios gimió.

— Escuché que estos sujetos comerían humanos vivos…

— ¡No, no quiero eso!

Uno de los jóvenes sacó su espada corta y la puso en su propio cuello. Era una espada de la que estaba orgulloso, enviada por sus padres que estaban en su pueblo natal en su cumpleaños número dieciocho.

¿Quiere suicidarse?

Aunque eso podría ser mejor… Mientras él pensaba en eso, Holger puso su mano en la espada corta y detuvo al joven.

Él no tenía motivos para hacer eso.

No había oportunidad de sobrevivir.

El joven miró con ojos perplejos a Holger, esperando a que explique por qué detuvo la espada.

No había motivo, después de todo.

¿Qué debería decir?

¿No te rindas?

¿Ellos pueden escapar si están vivos?

¿No mueras antes que tus mayores?

Todas estas superficiales y carecían de peso. Él no preparó una línea adecuada con adelanto.

Holger sacó su espada.

— ¡Síganme!

Aunque el enemigo los superaba, igual eran veinte jinetes. Si todos ellos sacaban sus lanzas y atacaban, podría haber una oportunidad para que algunos de ellos sean salvados…

Un hombre vestido elegantemente caminó hacia delante de los bárbaros en los alrededores.

Si capa estaba hecha de piel de un león.

— Qué valiente, pero hay mil de nosotros aquí. Te estoy advirtiendo que no hagas algo precipitado.

Él habló en Germano fluido

— El bárbaro…

— Mi nombre es Diethart. ¿Qué te parece decirme mi nombre?

— Holger. ¿En verdad son bárbaros? ¿O soldados de una nación de Germania?

— Ni uno de esos… Somos los guerreros de la nación residente en este bosque, Bargainheim.

“¡Nunca he escuchado de tal país!”, Holger lo maldijo.

— Desmonten y tiren sus armas. Respondan nuestras preguntas y los liberaremos dentro de dos meses…

— ¿¡Qué!?

Ellos no entendían los motivos, pero para los mercenarios que estaban preparados para la muerte en tal situación desesperada, esta era una propuesta maravillosa que parecía haberles caído del cielo.

Ellos se miraron entre ellos.

El joven que iba a suicidarse saltó de su caballo. Tiró la espada en su mano, se arrodilló con un pie y levantó sus manos hacia el cielo.

— ¡Erbarme dich, mein Gott![3]

Mientras los otros mercenarios le siguieron, Holger miró fijamente a Diethart hasta el último momento.

Él no tenía otra opción.

El grupo de Holger fue capturado por los bárbaros.

Fueron separados y sus manos y pies fueron encadenados. Una pieza de ropa cubrió la pequeña cueva en la que Holger fue encerrado.

Él pensó harían que se congele hasta la muerte…

Pero ellos le proporcionaron agua caliente y rocas ardientes para mantenerlo cálido.

En verdad planeaban mantener sus palabras.

De noche, el sonido del llanto de un joven vino desde una de las cuevas.

 

Parte 4

Tres días después———

Holger fue llevado solo delante de Diethart.

Sus extremidades estaban atadas, y una espada estaba apuntada hacia él.

Pero era un milagro que aun esté vivo.

Detrás de Diethart estaba un joven en uniforme de Belgaria.

Una chica con ojos carmesí también estaba presente. Tenía puesta una capucha y su boca estaba oculta, por lo que Holger no podía saber quién era, pero debe tener una posición alta si estaba manteniendo su identidad en secreto.

Holger habló en su mente.

(Maldición…así que los Belgaros estaban detrás de esto.)

Él estaba rodeado por bárbaros sosteniendo lanzas.

Un joven, cuya expresión era demasiado gentil para un soldado, le ofreció tomar asiento.

— “Por favor, siéntese.”[4]

— Hmm… Moriré si me rehúso, cierto. Me sentaré donde quieras.

14

Holger se sentó al frente del soldado Belgaro.

Una mesa de madera fue colocada entre ellos.

El joven habló un Germano quebrado con acento Belgaro.

— “No queremos matarte.”

— “¿Quieres que confíe en el imperio?”

— “Eso depende de ti…”

— “Tch.”

Holger esperó a que él hable. Cuando él fue tomado como prisionero, Diethart mencionó que quería respuestas para algunas preguntas.

El joven asintió.

— “Mi nombre es Regis.”

— “Yo soy Holger.”

— “Bueno entonces, Holger-san, por favor mire este plano.”

Esparcido en la mesa de madera estaba un mapa detallando el pasaje dentro de una arquitectura.

¿Esta era la mina de alguna montaña?

Holger pensó que sería esclavizado y trabajaría en las  minas, pero notó que algo estaba mal.

— “Esto es… ¿¡El Fuerte Volks!?”

— “No debería haber muchos cambios si pensó eso. Eso es grandioso.”

— “Tú, qué estás planeando hacer con esto…”

— “¿¡Oh!? ¿Conoce el valor de este documento?”

Regis sonrió alegremente.

Holger se paró de su silla.

— “El mapa en miniatura del Fuerte, ¿¡qué estás planeando hacer con esto!?”

— “Bueno~ tomó bastante esfuerzo obtener esto. Fue difícil que el alcalde de Tuonvell me muestre su colección personal de libros… Aparte de esto, había libros y registros que se decían que habían sido perdidos durante la guerra, el alcalde anterior probablemente era un bibliomaniático. Especialmente el libro que detalla la investigación de hierbas medicinales en el norte fue grandioso… No solo es práctico, su valor histórico también…”

— Regis, Regis, te estás saliendo del tema.

La chica parada detrás del joven le golpeó suavemente el hombro.

Llamando al soldado por su nombre, ella debe ser una persona importante.

¿Podrá ser una noble?

El joven afirmando ser Regis se sentó en la silla apropiadamente.

— “Discúlpeme.”

— “Tener este plano… ¿Qué planean?”

— “Obviamente, es para atacar el Fuerte.”

Él dijo algo increíble casualmente.

— ¡Qué idiotez!

— “Así es, fui forzado a hacer cosas estúpidas… Es por eso que su información es necesaria. Este plano fue hecho hace cuarenta años, debe haber algunos cambios, ¿cierto? ¿Dónde están estacionados los guardias? ¿La provisión de municiones? ¿El cuartel del comandante?”

— “… Aun si sabes todo esto, sería inútil si no puedes llegar al Fuerte Volks.”

— “Es cierto… Es por eso que no hace daño que me lo diga, ¿cierto?”

— “Si yo no hablo, ¿le preguntarán a los otros…?”

— “No.”

— “¿Eh?”

— “Desde el principio, el plan es interrogar a todos ustedes y comparar sus respuestas. Pero no podemos liberar a las personas que mienten. Solo los honestos serán liberados… No puedes regresar al Fuerte, así que te proveeremos los gastos necesarios para el viaje al igual que tu espada y un caballo.”

Holger gimió.

Lo que él dijo era obvio, pero él cubrió todas las bases. Su grupo probablemente fue capturado bajo las órdenes de este hombre.

— “¿Es cierto que nos liberarás?”

— “Solo puedo pedirte que confíes en mí… Prometo que los liberaré en dos meses.”

Holger lo miró fijamente.

Regis le devolvió la mirada con una expresión seria.

Diethart y la mujer detrás de él estaba esperando la respuesta de Holger.

Él podía sentir la tensión creciente de los bárbaros a su alrededor.

¿Será asesinado inmediatamente si se rehúsa?

Él no planeó averiguarlo.

— “Entiendo… Te diré todo… Así que por favor libera a los otros. Todos son grandes chicos.”

— “… Entiendo, compararé lo que dices con los otros. Si todo es correcto, todos serán liberados.”

— “Definitivamente harás eso, ¿cierto?”

— “Lo juro por dios.”

Regis cruzó su brazo en su pecho.

Había una religión en común esparciéndose entre el Imperio de Belgaria y la Federación de Germania, y ellos adoran al mismo dios.

Aunque ellos pelean uno con otro durante las batallas, sus valores religiosos eran los mismos.

Holger puso su dedo en el plano y dijo:

— “Esta es la entrada principal. Hay un centinela ubicado aquí.”

— “… Entiendo.”

Regis sacó su pluma y lo anotó.

(Aun si le digo esto, es imposible que él logre pasar los innumerables cañones… ¿Qué está pensando este hombre?)

 

Parte 5

Regis viajó al bosque de los bárbaros por una semana entera.

Altina tenía curiosidad sobre lo que él estaba haciendo y lo siguió en el primer día, pero ir al medio de las tribus bárbaras sin ninguna escolta normalmente era inaceptable.

Evrard definitivamente lo interrogaría a él con su fauchard si se llegaba a saber, así que Regis fue a reunir información por sí solo desde el segundo día.

Él le pidió a Eric que lo ayude a conducir la carreta dado que Regis no podía montar un caballo.

Después de interrogar a todos los prisioneros, él completó un mapa bastante confiable del Fuerte Volks.

Mientras el sol estaba ocultándose——

Regis regresó a su cuarto, dejando los documentos completos en la mesa y colapsó en su cama.

La luz roja era débil y el cuarto empezó a oscurecerse.

— Qué cansado…

Cayó en un profundo sueño—

 

La puerta del cuarto fue tocada furiosamente.

— ¡Oye, Regis!

— Ah, ¿Lord Jerome?

Mientras se levantaba, la puerta fue abierta.

Algo similar sucedió antes… Por ejemplo, ¿qué debería hacerse si, digamos, él estaba cambiándose?

Jerome estaba vistiendo su uniforme apropiadamente para variar.

— Maldito, ¿¡qué significa esto!?

— ¿Uh…?

Regis se frota los ojos.

La luz deslumbrante brilló desde la ventana.

— Pero hace poco era de noche…

— ¡Aun estás durmiendo! ¡Cuidado de que doble tu cuello, basura!

— Ah, sí, lo siento.

Regis perdió completamente el conocimiento, ni siquiera soñó.

Por cuan brillante estaba, debería ser hora del desayuno.

Él dirigió su mirada hacia el artículo que Jerome le puso en la cara.

Es una factura.

Enlistaba los artículos que fueron compradas de los vendedores.

Era un montó cuantioso de dinero.

— … El Fuerte Volks no está muy lejos, pero hay muchas cosas necesarias para atacarlo.

— ¿¡De verdad son necesarios treinta cañones largos!?

— ¿No mencioné que necesitamos comprarlos?

— ¡Sé que los estás comprando, pero quien hubiera pensado que serían tantos! ¿¡Estás planeando construir una fortaleza delante del Fuerte Volks?

— Ah, eso sería interesante, pero…los que compré son cañones de tamaño mediano movibles. Ya que solo hay ocho cañones en el Fuerte Sierck…

— ¡Eso es más que suficiente!

— Después de mi estimación, incluyendo la posibilidad de averías, esta cantidad es necesaria.

— ¿¡De donde viene el dinero!?

— ¿Eh? De…la casa del Conde…

— ¡Entonces es mi dinero!

— Ese era el presupuesto del imperio, de todas formas. Fue cubierto a través de los libros contables… Si no lo usamos ahora, puede que no haya otra oportunidad, ¿cierto?

— Tch.

Jerome entendió, pero igual se veía furioso.

Regis se levantó de la cama, limpiando el uniforme que ya estaba vistiendo, haciéndose más presentable.

— Ya que la factura está aquí, ¿significa que los productos han llegado?

— Ah.

— Lo siento… Estoy causando problemas al general con los deberes de un sirviente…

— De verdad. Si te hubieras despertado en la mañana, no hubiera necesitado correr hacia aquí.

— Por qué no solo envías a alguien…

Jerome mi miró fijamente.

Regis se encogió de hombros.

— … Bueno, no es algo que se pueda decir delante de los soldados.

— Exacto. En fin, esta es tu culpa por levantarte tarde. Ni siquiera los nobles duermen tanto como tú.

— Ya, ya veo… Mi cuerpo se siente pesado así que…

— Porque te falta entrenamiento.

— Ugh…

Él no pudo negar eso.

Jerome, Altina y todos los otros soldados entrenaban diligentemente desde temprano en la mañana.

“¿Mi energía en verdad era tan mala?”, Regis pensó eso mientras daba un paso—

Falló.

— ¿Eh?

Enfrente de sus ojos, el suelo se iba acercando.

¡Voy a chocar!

Mientras estaba pensando eso, una fuerza poderosa agarró su cuerpo.

— ¿¡Qué estás haciendo!?

Regis notó que Jerome estaba sosteniéndolo desde atrás con una mano. Justo antes de que se cayera.

— … Ah… Gracias…Cof.

— ¿Oe? ¿¡Qué te pasa!?

— Ah, no es nada, solo me resbalé…

— Idiota. ¡Estás ardiendo!

— ¿Eh?

Jerome apoyó la espalda de Regis y puso una mano en su frente.

Era una mano dura y gruesa.

— Es fiebre.

— Ah…

Él se estaba sintiendo ligero, su mente estaba en desorden y sus pies no parecían estar tocando el suelo. Esto no era porque acababa de despertarse.

Jerome parecía tener una expresión preocupada. Regis pensó que a él no le importaría el bienestar de sus subordinados… Tal vez este era el motivo detrás de su popularidad.

— Tch… ¡Qué debilucho! ¡Este es el momento más ocupado!

— … Lo siento.

— Solo duerme.

— Cierto.

Mientras hablaban, algunas chicas aparecieron desde la puerta abierta. Altina estaba sorprendida de ver a Regis siendo cargado por Jerome.

— ¿Qué pasó?

Clarisse preguntó silenciosamente.

— … ¿Se estaban besando?

— ¡Deja de bromear! ¿¡Por qué besaría a esta basura!?

Jerome estaba sonrojándose. No era un sonrojo de vergüenza, sino de furia.

Regis fue lanzado a la cama.

Altina se apresuró.

— ¿¡Qué pasó!? Tu cara se ve mal.

— Ah… Dice que tengo fiebre…

— ¿¡Eh!?

Su mano blanca estaba acariciando su frente. La sensación refrescante era reconfortante.

Y tan suave.

Regis recordó el incidente de sostener su mano y su corazón se aceleró.

— Estás muy caliente, tu cara también. ¿¡Estás bien!?

— … Tal vez no lo logre.

— ¡No te rindas! ¿Necesitas algo?

— Disculpa… Un vaso de agua…

— Sí, inmediatamente. ¿Algo más? ¿Tienes hambre?

— Gracias… Pan o cualquier cosa estará bien…

— ¿Eso es todo?

— Qué tal…

— No te compraré libros, ¿está bien?

Regis cerró su boca abierta. Altina lo miró con disgusto.

Jerome le ordena a Clarisse:

— Prepara algo de agua y comida para él. Llamaré al doctor.

— … ¡!

Clarisse se vería sorprendida.

— ¿Ah? ¿Qué pasa?

— … No esperaba que usted sea tan gentil.

— ¿¡Qué!? No digas tonterías, esto es lo mismo que reparar una espada rota. Regis es basura, pero parece ser útil. Usaré cosas aunque sean basura, eso es todo.

— … Ya veo.

Clarisse se inclinó inexpresivamente y se dirigió al comedor. Aunque siempre estaba bromeando con Regis y Altina, ella era increíblemente fría hacia los otros. Esta era la primera vez que Regis la vio conversando con Jerome.

Jerome miró a Regis, su cara llena con la frase “no se puede evitar”.

— Recupérate en un día, o muere.

— … Me esforzaré.

Altina trajo una manta para cubrir a Regis.

— ¿Sientes frío? ¿Necesitas más mantas?

— Gracias, estoy bien…

— No estás en condición de trabajar, así que descansa aquí silenciosamente.

— Es correcto… Ah cierto, Altina.

— ¿Qué sucede?

Ella se inclinó hacia él.

— Por favor ayúdame con el pago a los vendedores. El dinero ya está preparado en la tesoreria. Deja que Evrard-san cuente los productos.

— Ah… Sí.

— También…

— ¡Sí! ¡Qué cosa!

— … No puedo infectarte con mi enfermedad, así que no vengas más a este cuarto.

— Uh~~~~~~

Altina hizo un puchero con sus labios mientras asentía.

 

Parte 6

La doctora tomó su pulso y temperatura.

Era un poco vergonzoso porque ella no estaba usando ninguna herramienta, solo sus manos.

— Hmm… Es agotamiento por trabajar demasiado.

— … Ya veo.

— Descansa bien hoy, y también mañana si es posible.

— No, los productos están aquí, si no les digo la secuencia de ellos para que se acostumbren…

Él fue mirado con furia.

— Señor estratega, el agotamiento empieza desde el estómago. No se recuperará aun si come apropiadamente. Después será problemas cardiacos. Podrá pensar que las cosas están bien un día, pero a la mañana siguiente podría convertirse en un cadáver frio, esas cosas sí pasan, ¿está bien?

— Ugh…

— Bueno, las personas que descansarán obedientemente después de escuchar esto no tendrán tal enfermedad… Ya he preparado la medicina.

— Si podría ser curado con medicina, sería grandioso.

La doctora hizo un gesto, y Evrard entró al cuarto. El hombre calvo y fornido hizo que el cuarto se sienta pequeño con su presencia.

— ¡Wa ja ja! ¡Qué penoso que estés agotado! ¡Te falta espíritu! ¡Espíritu!

Él hizo un movimiento jovial en el cuarto.

La doctora guiñó un ojo.

— Le encargo el resto, señor comandante de los caballeros.

— ¡Sí! ¡Déjeme al señor Regis!

— Fu fu fu.

Regis miró blancamente, sin saber lo que estaba sucediendo.

— ¿Eh? ¿Qué está pasando…?

— ¡Señor Regis, tu cuerpo está atado al destino de la diosa!

La diosa a la que Evrard se refiere era Altina. Parece originarse de una creencia local.

— ¡Eso significa que! ¡Dejar que tú, señor Regis, duermas bien para curarte de tu enfermedad es mi forma de expresar fidelidad! ¡Es mi deber!

— ¿¡Eh, eh!?

— ¡Ven, duerme tranquilamente! ¿Necesitas una canción de cuna?

— ¡No, no gracias!

La doctora salió del cuarto.

— Con la serie de entrenamientos realizándose, la tasa de heridas entre los soldados es alta. Estoy ocupada, así que esto es todo por hoy. Señor comandante de los caballeros, por favor asegúrese que el señor estratega duerma hasta mañana.

— ¡Me encargaré de eso!

— Hah~

Evrard se paró en la entrada y lo miró fijamente.

Regis suspiró.

— Erm… Entiendo. Dormiré… Evrard-san también está ocupado con el entrenamiento, ¿cierto?

— No te preocupes, Eric me está cubriendo. No afloraré incluso cuando estoy dando el último golpe al enemigo, así que estaré bien. Más bien, seré más cuidadoso cuando el oponente se rinde. He vivido todo este tiempo gracias a ser cuidadoso.

— … Así que de eso se trata.

Justo como un guerrero cabalgando en la primera línea al lado de su nieto. La forma en la que habló fue tan interesante como una historia.

Sería grandioso si Regis pudiera escucharlo continuar, pero Evrard empezaría a cantar canciones de cuna si él continuaba— así es como se veía Evrard.

Regis se rindió y cerró sus ojos.

— Hah… Las cosas que debo hacer están acumuladas hasta el cielo.

No había mucho tiempo restante antes de la fecha límite, 12 de febrero.

Solo el sentimiento de frustración se estaba esparciendo.

Las historias que había leído giraron en su cabeza.

Su cuerpo finalmente se hundió en un profundo sueño después que su agotamiento llegara al límite.

 

— ¿Hmm……?

— Ara.[5]

Después de abrir sus ojos, él vio a Clarisse parada en la luz roja tenue.

— … ¿Es un…sueño?

— Si sueñas con alguien, significa que esa persona está pensando en ti.

— … Ah, una vez leí un poema como ese.

— Lo que significa que mis sentimientos han sido transmitidos exitosamente, estoy muy feliz.

— … Este no es un sueño, creo que estoy despierto.

— No tiene sueños, eh, Regis-san.

Clarisse encogió sus hombros. Ella no estaba sonriendo, pero su expresión parecía sugerir que su ánimo era grandioso.

— ¿Me trajiste agua?

— Hacer esto me recuerda a mi tiempo en la capital.

— ¿Hmm? ¿Necesitabas cuidar de tu familia? Ah, lo siento… Estoy pidiendo un asunto muy personal.

— Fu fu… No es eso, era una flor que planté.

— ¿Yo soy un florero?

— Por favor florece una flor que me haga feliz algún día.

— Sería bueno si pudiera hacer eso…

— Si es Regis-san, no habrá problemas.

Como siempre, es una persona que confía sin bases.

Regis revisó el cuarto.

— ¿Evrard-san no está aquí?

— Él viene de vez en cuando… “Él está más callado que un cadáver, debe estar durmiendo. Puede estar muerto”, eso es lo que dijo.

— Ja ja ja…

— Esto no es un asunto gracioso. La princesa está preocupada.

— ¿De verdad?

— Pero ella no entró al cuarto por las instrucciones de Regis-san, así que me envió.

Él sí le dijo a Altina eso mientras él esté mareado con la fiebre.

— Inesperadamente, ella hace caso a lo que digo.

— Qué está diciendo, Regis-san. La princesa sigue cada palabra suya.

— Bueno, es cierto…

Ya sea estableciendo ser emperatriz como su meta, o proponiendo el duelo, todo esto fue por las palabras de Regis. Podrá solo ser un capricho en su corazón.

Estropeando el cuerpo en el que ella depende tanto, él se sintió apenado hacia ella.

— ¿Cómo está la condición de su cuerpo?

— … Estoy casi bien.

— Ara, que pena.

— ¿Eh?

— Estaba monopolizando el rostro durmiente de Regis-san.

— Qué… ¿¡Qué!? ¿¡Qué estás…!?

— Fu fu fu… Pero es mejor hablar con Regis-san cuando está despierto. Traeré algo para comer después, por favor descanse un poco más.

— Es cierto. Ya que estoy así, debería priorizar la recuperación de mi cuerpo.

— Sí.

Regis recibió agua de Clarisse para mojar su garganta.

Parecía ser absorbido como arena seca, haciendo que Regis se dé cuenta cuanto necesitaba esto. Podrá ser porque estaba tosiendo temprano, su garganta estaba seca.

Clarisse quitó la vela, que era la única fuente de luz en el cuarto.

— Por favor descanse bien hasta la mañana.

— Vaya, vaya… ¿Soy tan desconfiable?

— Fu fu… Sí confío, en que Regis-san leerá un libro cuando tenga energías.

— Uhm~

No pudo negarlo.

Si hubiera luz lunar, leería incluso sin la luz de la vela.

En la luz roja tenue, Clarisse miró a Regis con un rostro de preocupación.

— … Regis-san… Por favor no muera.

— Ah… Sí…

 

Parte 7

Y, el día destinado.

3000 soldados se formaron en la plaza del Fuerte Sierck

2000 de ellos participarán en la campaña, los otros 1000 se quedarán para defender el Fuerte.

Ellos formaron una alianza con la nación más influyente entre los bárbaros, Bargainheim, así que su objetivo no era otro que la Federación de Germania.

En otras palabras, no debería haber motivo para que ellos dejen tantos soldados a la defensa…

Regis no había descubierto las verdaderas intenciones del segundo príncipe, Latreille. Si su objetivo era solo debilitar el regimiento, el Fuerte Sierck debería estar a salvo.

Pero si estaba conspirando la caída de Altina, o iba por su vida, el cronograma para el ataque podría haber sido filtrado al enemigo.

El enemigo incluso podría hacer un ataque al Fuerte Sierck después que ellos procedieran con su campaña. El regimiento sería acabado si su base es tomada.

También podría haber la posibilidad de que el grupo de la campaña sea atacado desde atrás.

Los 1000 hombres que se quedarán también actuarían como fuerzas de reserva si la fuerza principal era presionada a una situación desesperada.

De acuerdo a los registros, 2000 hombres era la fuerza de expedición más pequeña enviada a atacar el Fuerte Volks. Las carretas podrán estar transportando 30 cañones, pero eso solo está en el mismo nivel que la cuarta expedición.

La plaza estaba llena con el olor de los caballos, y el sonido de los cascos y armaduras.

Evrard y Eric vinieron hacia Regis que estaba observando la formación de los soldados desde una esquina.

Ambos estaban en armadura  completa, sosteniendo una alabarda y una espada respectivamente. Parados lado a lado, ellos se veían totalmente diferentes.

— ¡El día finalmente llegó!

— Gracias por su duro trabajo, Regis-san.

— … Duro trabajo… Es cierto. Finalmente llegó.

— ¿Se siente mejor?

— Sí, creo que sí.

— Aunque como siempre, tiene una apariencia cansada.

— Ja ja ja……

Evrard golpea su pecho.

— ¡Déjame la defensa! ¡Esperaré por las buenas noticias!

— Está bien, contamos contigo.

La defensa el Fuerte Sierck fue dejada a la mano derecha de Jerome.

Si no había nadie con la habilidad para comandar en el Fuerte, los soldados podrían rendirse por sus cuentas en el evento de ataques enemigos. Comparado con el número en el  Fuerte, quién tomará el comando era más importante.

Regis planeó que Eric también se quede, pero Eric insistió en proteger a Regis, así Regis tuvo que dejarlo unirse al grupo de la expedición.

La mano izquierda de Altina aún estaba herida, así que era grandioso que la fuerza principal tenga un caballero confiable.

Los dos regresaron a su formación.

Después vino Jerome.

— Oe, Regis.

— ¿Qué sucede?

— Quiero preguntarte algo.

Jerome miró a su izquierda y derecha.

Este lugar estaba a una distancia de los soldados y nadie estaba cerca de ellos.

— Haré lo mejor para responder…

— ¿Cómo llamas a la princesa?

— ¿Eh? Solo…”su majestad”.

— Entonces, ¿qué es eso de “Altina”?

— … ¡!

Regis se petrificó.

¿Cuándo escuchó eso?

Jerome entrecerró sus ojos.

— Así que no escuché mal. ¿Así que en realidad eres un gran noble? Siempre pensé que eras demasiado culto para un comandante.

— No bromee. Incluso mi tatarabuelo era un plebeyo. Incluso le debo a la academia militar mi escolaridad.

— ¿No terminaste de pagar eso?

— Lo hubiera pagado si me quedaba en el regimiento del marqués Thenezay por tres años…

— Hmmp, ¿entonces por qué un tipo como tú puede llamar a la princesa por su apodo?

— También quiero saberlo.

— También eres cercano a la sirvienta.

— Eh… No, Clarisse-san solo le gusta jugar conmigo…

Aunque cuando estaba enfermo, fue bastante amable.

La expresión de Jerome empeoró.

— Me refiero a Yelin.

— ¿¡Eh!?

— ¿Pensaste que me estaba refiriendo a la sirvienta de la princesa? ¿Los libros también te dicen cómo coquetear?

— Ja ja ja… Imposible. Yelin solo estaba apasionada por trabajar por el bien de Lord Jerome. Yo no tengo suerte para las mujeres.

Jerome miró a Regis como si él fuera un idiota.

— … Olvida lo de las sirvientas… ¿Tu relación con la princesa es igual?

— Solo como comandante y estratega. Por su personalidad, ella me permitió llamarla por su apodo por un capricho.

— Entonces está bien.

Era el turno de Regis de sentirse inquieto.

— ¿Podrá ser que…Lord Jerome…hacia Altina…?

— Aunque el compañero sea un estratega, tener un escándalo con un plebeyo afectaría la moral de los soldados. No causes problemas por tonterías como esa, basura.

— Es, es correcto…

Un escándalo como este sería un obstáculo en su camino.

Él necesita ser cuidadoso con sus interacciones con ella.

Y esa Altina apareció enfrente de la formación.

Su capa aun cubría su lado izquierdo. Dado que esta era una campaña, ella vestía su armadura encima de su vestido.

Se paró en el podio.

Los soldados se pararon en atención esperando su discurso.

— ¿¡Todos, están bien!?

— ¡¡Uooooooooohhh!!

En respuesta a voz alta de siempre de Altina, los soldados gritaron en respuesta. Fue tan fuerte que parecía un terremoto.

La cara de Jerome era amargada.

— ¿¡Qué es eso de “todo, está bien”, acaso es un picnic!?

Pero lo dijo suavemente para que los soldados no escuchen.

Regis se encogió de hombros.

— Ese es el estilo de Altina… ¿Qué dice usualmente, Lord Jerome?

— Algo como… Malditos, ¿está listos? ¡Matemos al enemigo, o muramos en el intento!

— … Un discurso bastante crudo.

Altina gritó fuertemente de nuevo.

— ¡Ahora! ¡Vamos a atacar el Fuerte Volks! ¡También debieron haber escuchado el motivo para esto!

— Si no tomamos el Fuerte, seremos catalogados como traidores, ¡pero siento que ese es un motivo demasiado extraño para pelear!

Jerome entrecerró sus ojos y dijo:

— Oe… ¿Qué está diciendo? ¿Fue tu idea?

— Mi propuesta original era “para traer paz duradera a las fronteras, vamos a atacar el Fuerte Volks. Los planes son sensatos, por favor préstenme sus fuerzas”, algo como eso…

— Qué discurso tan aburrido.

— Pero es adecuado, ¿cierto?

Altina continuó su discurso.

— ¡No quiero solo para mí misma, sino por todos! ¡Aquellos con familias deberían pensar en ellos! ¡Amigos! ¡Y miren a todos a sus alrededores! ¡Sus compañeros están ahí!

Los soldados miraron a sus lados.

Sus compañeros.

Para los soldados, los que estaban a sus lados eran sus hermanos de batalla.

— ¡Estamos peleando por nuestros compañeros! ¡Nuestra victoria es para las personas importantes para nosotros! ¡No olviden eso!

Altina sacó un trapo de su capa que escondía el lado izquierdo de su cuerpo.

Era un trapo verde.

Regis le enseñó que el verde era el color de los plebeyos.

— ¡Quiero proteger a los ciudadanos! ¡No olvidaré eso sin importar cuantas batallas enfrente! ¡Espero que todos hagan lo mismo!

Los soldados empezaron a alborotarse.

Jerome dijo con desprecio.

— ¿Es una idiota? Uno pelea para uno mismo, ¿¡Esa es la verdad!?

— … Estoy de acuerdo con ella… Pero no esperaba que dijera eso aquí.

— ¿Ni siquiera lo habló contigo?

— Altina solo me consulta cuando se siente perpleja… Pero cuando siente en su corazón que algo es correcto, ella lo hará sin importar quien se oponga. Ese es el tipo de niña que es.

— Tch… ¡Te ves demasiado contento!

— ¿Eh? ¿Así me veo…? Qué mal.

Regis observó a Altina hablando en el podio y entrecerró sus ojos.

Su voz hacía eco.

— El escudo de los ciudadanos— ¡Ese es mi estandarte! ¡Pelearé con esta bandera volando en lo alto! ¡Espero que todos me presten sus fuerzas!

Altina gritó con toda su fuerza.

Los soldados estaban en silencio.

La plaza estaba ausente de cualquier sonido.

Están congelados.

Mientras más tiempo uno esté en el ejército, más perdido se siente al escuchar esas palabras. En el imperio, las guerras eran instigadas por los señores feudales, y es algo que los soldados peleaban por las recompensas.

El resultado era que sus salarios respaldaban a sus familias…pero pocos se dieron cuenta de este punto.

Los señores feudales no estaban interesados en el motivo por el qué los soldados peleaban. Esto era común.

El comandante pidiéndoles que peleen por los ciudadanos era algo que ellos nunca imaginarían. Es por eso que los soldados estaban perdidos.

Un soldado joven levantó su puño hacia el cielo.

— ¡¡Viva Marie Quatre!!

— A una distancia alejada, otro soldado levantó su espada.

— ¡Es escudo de los ciudadanos!

— ¡Por nuestra familia!

Todos ellos expresaron su apoyo por el discurso.

El ruido hizo erupción por todas las esquinas.

Todos estaban de acuerdo.

Los soldados cuyos ojos estaban llenos de ambición e intención de matar brillaron con otra luz. Era la voluntad de pelear por alguien.

Sus familias en casa, sus amantes, amigos. Y sus compañeros a sus lados. Las caras de las personas importantes para ellos.

Algunos incluso lloraron cuando recordaron a sus familias muy lejos de aquí.

Evrard y Eric, ambos gruñeron en aprobación.

Jerome observó silenciosamente los gritos de alegría de los soldados.

Regis una vez más estaba asombrado por la fuerte determinación y ambición de Altina.

851, año del imperio, febrero 12—

 

300 soldados de caballería, 600 soldados de artillería, 1100 soldados de infantería, un total de 2000 hombres del regimiento fronterizo de Beilschmidt partió del Fuerte Sierck.

 


 

Notas de la traducción:

[1] Título que se le da a los nobles encargados de la protección de las fronteras.

[2] Significa “sí”, lo dejo como umu porque suena mejor😀

[3] “¡Ten piedad, Dios mío!” (en alemán)

[4] Al igual que en capítulos anteriores, en partes donde hablen dos idiomas distintos, pondré los diálogos en germano en comillas.

[5] “Vaya”, lo dejo así porque suena mejor.

 


 

Capítulo 2 – ÍndiceCapítulo 4

3 pensamientos en “Capítulo 3: Bajo mi bandera

  1. Otro abismo literario que deja queriendo mas, espero con sed de sangre (okno) el proximo capitulo, gracias por la traduccion.

    Pd: es mi imaginacion o todos los hombres fuertes de esta novela tratan a Regis como un princeso (aunque las mujeres lo tratan asi tambien).

    Me gusta

  2. Pingback: Altina vol 2 cap 3 | Gustang translations

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