Capítulo 4: Quinta campaña para la captura de la Fortaleza de Volks

Capítulo 3ÍndiceCapítulo 5

Parte 1

El comandante de la Fortaleza de Volks había sido asignado ahí por los últimos doce años.

El General del ejército, Weingartner, era el comandante, un veterano de 55 años.

Desde que fue ascendido de jefe de estado mayor a la edad de 43, él se había enfrentado al Imperio de Belgaria y a las naciones vecinas de Germania en numerosas batallas, logrando la victoria en cada ocasión.

Bajo su hábil comando, las bajas fueron mínimas. Ganó la profunda confianza del archiduque y los soldados.

Su cabello era todo blanco, y veía de 60 años por su apariencia. Por su atención en los detalles, se despertaba todas las mañanas a la misma hora, desayunaba lo mismo, hacía la misma inspección y entrenaba de la misma forma. El tiempo para estas acciones eran conocidas ser más precisas que un reloj.

Un día, se levantó 15 minutos antes, haciendo que las sirvientas entren en pánico al pensar que se habían quedado dormidas y que el cocinero se disculpara por la tardanza.

Desde ese día, Weingartner solo se levantaba cuando las manecillas de reloj daban las 5 am, aun si se despertaba más temprano.

Pero su rutina diaria fue cambiada por un reporte.

— ¡El ejército imperial está atacando desde el sur!

La Fortaleza de Volks estaba lleno de ansiedad y emoción.

Muchos soldados eran presuntuosos y arrogantes por el record invicto de la Fortaleza de Volks, pero la fuerza del imperio belgaro era reconocida.

Si reunía a sus tropas desde varios frentes de batalla, superarían fácilmente los 100,000 hombres.

Los reportes preliminares indicaban 2000 soldados enemigos, pero por experiencias pasadas, nadie en el cuartel general de comando pensaba que este sería su fuerza entera.

La bandera del Ducado de Varden colgaba en la pared blanca, in un cuarto simple con solo una única mesa larga y negra.

En esta sala de conferencias estratégicas, Weingartner y sus siete oficiales se reunieron.

El nuevo jefe de estado mayor leyó de nuevo el reporte.

— …… Probablemente veamos al ejército imperial mañana.

El general joven se paró y dijo:

— ¡Nuestro Fortaleza de Volks es invencible! ¡Los mandaremos de regreso!

— ¡Es cierto!

— ¡No importa cuántos miles de soldados pueda enviar el imperio, no pondrán ni un solo pie en nuestra Fortaleza de Volks!

Todos los demás también estaban de buenos ánimos.

Pero Weingartner cruzó sus brazos en silencio.

Simplemente escuchó a sus oficiales conversando.

Después de un rato, habló.

— No hubieron reportes del ejército imperial reuniendo sus fuerzas. Tampoco  recibimos ninguna inteligencia sobre un masivo reajuste en el Fuerte Sierck. Por la escala del Fuerte, es imposible levantar un ejército de más de 10,000 hombres. Por su apariencia, debe haber algunos asuntos en el imperio. Probablemente algo que ver con las realezas y los nobles… No podemos ser descuidados…pero no hay necesidad de entrar en pánico.

“Así que de eso se trataba.” Los oficiales asintieron estando de acuerdo.

El jefe de estado mayor preguntó.

— Comandante, ¿qué deberíamos hacer?

— Primero, necesitamos inteligencia precisa de nuestro oponente.

— Entendido. Despacharé un equipo de reconocimiento. Tendremos una imagen más clara dentro de una hora.

— Te lo encargo.

El jefe de estado mayor dio sus instrucciones a su subordinado parado detrás de él.

Los otros oficiales expresaron sus puntos de vista.

— Conduzcan la inspección de los cañones, que se programó para la siguiente semana, ahora.

— Es cierto.

— Prepararé a los hombres para la batalla.

— Yo revisaré las murallas.

Con sus roles asignados, los oficiales se fueron a sus deberes.

Mientras los miembros empezaban a tomar acción, Weingartner le preguntó a uno de ellos:

— ¿Qué le pasó a la unidad de caballería que salió hace unos días atrás?

— … Aún no hay noticias. Probablemente fueron atacados por los salvajes. Enviamos dos veces un grupo de 500 hombres para buscarlos, pero no pudimos localizar sus cuerpos.

— Ya veo… Es lamentable, enviaremos nuestras condolencias a sus familias junto con el aviso de sus muertes y su paga por derecho.

— ¡Sí señor!

El oficial se paró en atención y saludó.

Él giró con su taco para doblar a la derecha  y trotó para salir de la sala de conferencias.

Weingartner se quedó solo.

— ……

Las noticias del general Jerome perdiendo el duelo al final del año pasado y la cuarta princesa ganando el comando real habían llegado a sus orejas.

El caballero negro podrá ser fuerte, pero seguía siendo un Margrave de la nación, no había forma de que apuntara su espada hacia la realeza. Las cosas tenían sentido cuando lo pensaba de esa forma.

Después sería esta campaña.

¿Las ambiciones de la joven e ingenua princesa motivaban esto?

¿O era algo más?

No importa la razón, él no pensó que esta campaña era mejor preparada que algún otro ataque previo que había enfrentado.

Weingartner se levantó de su asiento y se fue al comedor como siempre. Los cocineros también le sirvieron su comida como siempre.

 

Parte 2

——— El día siguiente, en la tarde

El jefe de estado mayor a cargo del reconocimiento, entró corriendo a la sala de conferencias.

— ¡El ejército imperial está aquí!

— Se demoraron más de lo que esperé.

— Es porque posicionaron los cañones en el bosque…

Una explosión sonó en ese mismo momento.

Weingartner frunció.

Él salió de la sala de conferencias, pasando por el pasadizo que parecía una cueva. Vino a la plataforma de observación hecha excavando a través de las murallas externas.

Observó por la grita de las rocas y revisó la planicie sur de la fortaleza.

Era un bosque que se había marchitado en el invierno.

Ya que era usado para el entrenamiento militar, ahora era tierra casi estéril con casi nada de vegetación.

El ejército imperial podía ser visto justo afuera del bosque.

Era a 42ar (3km) de distancia de las murallas externas de la fortaleza.

Los cañones de la Fortaleza de Volks eran la última versión compradas de  High Britannia. Con la ventaja de estar en tierras altas, su rango era mucho más largo.

Pero aun así, ese lugar estaba justo fuera de alcance.

De acuerdo a los reportes de exploración, el ejército imperial parecía haber preparado cañones medianos.

El rango se decía ser de 28ar (2km). Ambos lados no podían darle uno al otro desde esta distancia.

— Esos bastardos el imperio… ¿Qué están pensando, instalando sus cañones a tal distancia?

Ellos hicieron otro disparo.

Humo blanco salió del cañon, y una explosión pudo ser escuchada un momento después.

— ¿Fallaron?

Nadie de los oficiales pudo contestar esta pregunta.

Los otros cañones también emitieron humo blanco.

Una vez más, sonaron explosiones.

La explosión era a una distancia alejada de la fortaleza.

Weingartner frunció.

— ¿El equipo de reconocimiento vio algo más? ¿Solo caballería, infantería y cañones?

— ¡Sí! También había una gran cantidad de comida y suministros.

— ¿Suministros?

— Confirmamos una gran cantidad de cajones y grandes tiendas de campaña.

— ¿Están planeando una campaña duradera?

— ¡Así parece!

El oficial se sintió inquieto por las acciones incomprensibles del ejército imperial.

Weingartner se puso en un profundo pensamiento.

— … Con sus cañones, es difícil acercarse para explorarlos. Aumenta el número de hombres en la plataforma de observación. Sean precavidos por los ataques nocturnos.

— ¡Sí señor!

— También, envíen exploradores al Fuerte Sierck periódicamente. Puede que estén planeando que el grupo de avance gane tiempo mientras ellos planean refuerzos masivos.

— ¡En, entiendo!

Lo desconocido era aterrador.

Con el movimiento extraño del ejército imperial, la posibilidad enunciada por Weingartner fue tomada para ser la única respuesta.

Instalando una base justo delante de la fortaleza mientras reunían su fuerza ahí. Ellos estaban seguros que era una estrategia que el formidable imperio adoptaría.

Por otro lado, esto significaba que ellos estaban pensando optimistamente que la Fortaleza de Volks no caerá a menos que los oponentes envíen un ejército increíblemente enorme.

— Si el imperio está planeando un gran refuerzo, necesitamos derrotar al grupo de avance antes que se unan a la fuerza principal. Podrá haber una necesidad de dejar la fortaleza para la batalla, hagan preparaciones.

— ¡Sí señor!

Los oficiales juntaron sus pies en atención y saludaron en respuesta al comando de Weingartner.

Ese fue el primer día.

Al tercer día de la batalla——

Los cañones dispararon sin parar de día y noche.

No podían darle a su objetivo, pero las explosiones aun podían ser escuchadas.

La tierra también estaba temblando.

Los rostros de los oficiales se vieron débiles.

— Algunos soldados reportaron tener insomnio y sentirse enfermos. También había preocupaciones de que los temblores puedan causar que las minas colapsen.

Weingartner agitó su cabeza y dijo:

— Qué tontería, las minas fueron excavadas por dinamitas en el pasado, las cuevas no se colapsarían con solo esta cantidad de sacudidas… Y las murallas en realidad fueron golpeadas por los cañones en batallas previas. Como causarían que colapse esos fuegos de cañón que ni siquiera nos golpean. Cierren la boca de esos que dicen tales tonterías. Si quieren protestar, bótenlos  a los calabozos.

— ¡Sí señor!

El oficial que tenía ese punto de vista se quedó en silencio.

Un oficial diferente se paró.

— Los exploradores han regresado del Fuerte Sierck. No hay señales de mayores refuerzos…aún.

— Continúen el reconocimiento.

— ¡Sí señor!

— ¡Comandante, ataquemos! ¡El oponente solo tiene 2000 hombres! ¡Tenemos más de 4000 soldados! ¡Definitivamente saldremos victoriosos en una batalla a campo abierto!

— … Ellos tienen al caballero negro.

— ¿¡Qué puede hacer un solo hombre!?

Este joven apresurado se llamaba Zechmeister.

Veinte años de edad, un joven con cabello castaño ondulado. Sus ojos eran negros. Poseía la habilidad que coincidía con su cuerpo fuerte y rostro firme.

Participó en una escaramuza con la nación vecina de Beyerberk y fue elogiado por el archiduque.

Weingartner entrecerró sus ojos.

— Participé en la batalla de Erstein… Esa fue una campaña conjunta con el Reino de San Preussen, el Reino de Sturmgart y nosotros, el Gran Ducado de Varden. La fuerza total era de 20,000 hombres, con una fuerte vanguardia de 3,000 jinetes de caballería pesada.

— Lo sé, pero…

— Entonces deberías saber que él no es alguien quien deba ser menospreciado. La caballería pesada fue destruida por Jerome, el caballero negro y sus 500 jinetes, y esa campaña terminó en fracaso.

— ¡Pero comandante! ¡Nosotros, los caballeros de bronce, somos diferentes a la inútil caballería pesada de San Preussen! ¡Y tenemos las lanzad de plata otorgadas por el archiduque!

El nuevo acero desarrollado enviado a Germania desde High Britannia fue evaluado de ser tan bueno como el Tristea.

Solo la realeza, generales y gente relacionada al Imperio de Belgaria poseían armas hechas con Tristea, así que aún no habían sido probadas. Pero no había duda que el nuevo acero era mucho mejor que las armas normales.

Zechmeister fue otorgado con 100 de estas lanzas que fueron equipadas por sus subordinados.

Incluso Weingarther se preguntaba si los logros del caballero negro fueron gracias a su poderosa lanza “Le Cheveu D’une Dame”.[1]

Pero el cauteloso viejo general agitó su cabeza.

— Los cañones del imperio no nos alcanzarán y las murallas externas están intactas. No tiene sentido salir de la fortaleza. ¿No es esa la estrategia del enemigo?

— E, eso es…

— Zechmeister, afila la lanza que se te otorgó por el archiduque. Será puesta en uso pronto.

— ……

El joven bajó su mirada.

“Es demasiado joven”, Weingartner pensó eso mientras suspiraba.

El bombardeo continuó por la tercera noche.

 

Parte 3

En la mañana del cuarto día de la batalla———

Con el bombardeo constante, incluso Weingartner no pudo mantener su rutina para dormir.

“Solo recuéstense y descansen aun si no pueden dormir”, Weingartner les había dicho eso a sus soldados. Así que él se recostó y descansó aunque no pudo cerrar los parpados.

La puerta fue tocada fuertemente.

— ¡Comandante!

— ¿Qué pasó?

— ¡Los caballeros de bronce se han movido!

— ¡!

Weingartner saltó de su cama. Aún estaba vistiendo su uniforme porque sabía que no tendría tiempo para cambiarse en una emergencia.

Él abrió la puerta sin detenerse y se dirigió a la sala de conferencias para escuchar el reporte.

La mitad de los oficiales estaban reunidos en la plataforma de observación.

Y, por supuesto, Zechmeister no estaba ahí.

El jefe de estado mayor señaló por la grita de las rocas.

— ¡Ahora están luchando!

— Como terminó de esta forma…

Weingartner solo podía rezar, esperando que los caballeros de bronce pudieran derrotar a Jerome, el caballero negro.

La caballería avanzó a través del fuego de los cañones y sobrevivieron los disparos de los mosquetes. Zechmeister guió a los 500 caballeros de bronce y se acercó al ejército imperial.

— ¡Waaaaahh!

Estaban alrededor de 10ar (715m) a distancia de los molestos cañones.

El caballero negro apareció ahí. Sus oponentes eran 300 jinetes.

Él dijo en belgaro:

— “Hmmp… Ya me estaba aburriendo. ¡Esfuércense en entretenerme, topo del gran ducado!”[2]

Como la Fortaleza de Volks originalmente fue una mina, por eso “topos” era usado para describir a aquellos viviendo en esa fortaleza.

Zechmeister también sabía eso.

Él respondió en germano:

— ¡Hmmp! ¡El caballero negro solo es una lanza oxidada que regocija de su gloria pasada! ¡Te derrotaré con mi lanza de plata!

— “Un topo fuera de su hoyo es peor que las ratas.”

— ¡Cállate!

Zechmeister incitó al caballo para que avance.

Él avanzó.

Los caballeros de bronce del Gran Ducado de Varden y los caballeros liderados por Jerome chocaron en batalla.

— ¡Uoooooooh!

Instando a su caballo para que avance, Zechmeister embistió con su lanza hecha con el nuevo metal.

Jerome, el caballero negro, bloqueó el golpe con su gran lanza plateada llamada “Le Cheveu D’une Dame”.

— “Oh, esa lanza tiene buen color.”

— ¡Cállate! ¡Estás en tu límite con solo defenderte!

Zechmeister no le dio a su oponente ninguna oportunidad de contraatacar, atacando consecutivamente.

Jerome podrá ser hábil con su lanza, pero el nuevo metal era dicho que es capaz de rivalizar a lanza de Tristea que podía destruir armas normales.

“Tengo la ventaja en términos de habilidad”, Zechmeister juzgó de esa forma.

¡Él tenía la ventaja!

15

Su oponente apenas era capaz de mantener su defensa.

— ¡Puedo ganar! ¡Puedo derrotar al caballero negro!

— Ku ku ku… Esta parece ser un nuevo tipo de lanza. Pensé que podría ser algo especial, pero…es difícil de juzgar si el usuario está solo a este nivel. Lo recogeré para una investigación más a fondo.

— ¿¡Qué!?

— “¡Jah!”

En respuesta al ataque de Zechmeister, Jerome embistió fuertemente con su lanza.

La lanza de Zechmeister fue desviada extremadamente.

Casi sale volando de sus manos.

Zechmeister sostuvo su arma, pero mostró una abertura. Los tableros se habían intercambiado.

— “¡Jaaaahh!”

— ¿¡Uoooh!?

Ataques demasiado rápidos para que vean los ojos eran enviados repetidamente.

Zechmeister mantuvo su respiración mientras esquivaba y bloqueaba con su lanza, pero un golpe desviado igual le cayó en su hombro y cuello.

¿¡Cómo es esto humanamente posible!?

Un escalofrío bajó por su columna.

La muerte se le estaba acercando.

Cada uno de los ataques de Jerome era tan pesado como para entumecer las manos de Zechmeister. Eran tan rápidos como balas e imposibles de predecir.

Él siguió la lanza atentamente con sus ojos y logró desviarla. El golpe podía ser sentido a través de su cuerpo, haciendo que Zechmeister pensara que sus manos iban a romperse.

No podía encontrar una oportunidad para contraatacar.

— “Ku ku ku… Bastante impresionante. ¿Puedes seguir el ritmo si acelero?”

— ¡No mientas!

Jerome debería estar usando toda su fuerza.

Zechmeister solo lo notó cuando sintió una calidez esparciéndose por su brazo izquierdo.

— ¡Gah…!

La lanza de Jerome lo había apuñalado en el brazo.

Zechmeister se esforzó para atacar con su lanza, intentando alejar a su oponente.

— “Hmmp, escoria inútil. Si no observas al oponente cuando apuntas…”

El ataque fue esquivado y Zechmeister no pudo crear ninguna distancia.

La lanza en su mano izquierda fue retirada y atacó de nuevo.

Zechmeister no pudo defenderse.

Él dobló su cuerpo, pero su lado igual fue golpeado.

— ¡Gaaaahhh!

Con el jinete desplomándose, el caballo entendió que había perdido y huyó. Los caballeros de bronce también se retiraron en pánico.

Jerome levantó una mano, impidiendo a sus caballeros que los persigan.

— “¡Las balas de cañón vendrán volando si nos acercamos un poco más! ¡Retírense!”

El grupo de caballería negra se retiró.

Y el bombardeo del lado del imperio que no llegaba a las murallas empezó de nuevo.

 

Cuando su caballo regresó a la Fortaleza de Volks, el cuerpo de Zechmeister ya estaba frío.

Weingartner y los oficiales recibieron su cuerpo en la entrada principal con una expresión dolorosa.

Los caballeros de bronce bajaron cuidadosamente el cuerpo de Zechmeister del caballo y lo recostaron en una cama.

El joven que fracasó en convertirse en un héroe nunca abriría sus ojos de nuevo.

Weingartner había estado en el campo de batalla antes de que Zechmeister hubiera nacido.

Pero aún no podía acostumbrarse a la muerte.

Presionó su sien y ofreció un rezo silencioso.

Un tiempo después——

Weingartner ordenó que el cuerpo sea enviado a la su familia con todos los honores.

Él miró hacia la entrada principal sin prestar atención.

La puerta estaba cerrada, así que no podía ver al ejército imperial.

— … El bombardeo se detuvo.

Murmuró.

El jefe de estado mayor inclinó su cabeza a un lado.

— ¿Finalmente agotaron toda su munición?

— No, pronto empezará de nuevo. Empezaron a disparar inmediatamente desde el comienzo, solo de detuvieron ahora. Probablemente es un momento de silencio para los muertos.

— ¿¡Eh!? No, eso…es cierto…

Cuando un general caía en batalla y el caballo llevaba el cuerpo de regreso, era normal ofrecer rezos por la religión.

¿Pero como podían los Belgaros saber tanto de sus enemigos con las puertas cerradas?

— Por lo que sé sobre Jerome, él no está interesado en esos asuntos. Podrá ser las instrucciones de la nueva comandante, la cuarta princesa Marie Quatre…

— Sí parece como algo que la realeza, que les gustan las grandes ceremonias, tomarían en cuenta.

— pensé que era prepostero para una niña de 14 años que sea una comandante, pero…ella puede que sea mejor en la guerra de lo que esperé. Pero en ese caso… ¿Cuál es el motivo de que el bombardeo no nos alcance?

— ¿Entonces realmente es un plan para que salgamos impacientemente como Zechmeister?

— Puede que así sea. Prohíbe a todas las unidades de atacar sin órdenes. Expresen esta orden a todos.

— ¡Sí señor!

El jefe de estado mayor respondió con un saludo.

 

Parte 4

El sétimo día de batalla———

El jefe de estado mayor dio el reporte al mediodía.

— Los refuerzos de la capital llegarán mañana en la mañana. Entonces seremos capaces de repeler al enemigo.

— Umu.[3]

Mover soldados desde la capital hasta la fortaleza solo tomaría dos días. Han pasado varios días desde que estos enemigos aparecieron. Weingartner pensó que la capital estaba siendo demasiado lenta.

— Además, no ha habido bajas, pero muchos hombres se quejan de no poder dormir por los cañones. Hay una cola en la enfermería ahora mismo.

— Has lo que puedas sobre esto.

— ¡Sí! Recientemente, los soldados tienen la ilusión de escuchar otros sonidos a parte del fuego de los cañones.

— ¿Otros sonidos?

El jefe de estado mayor asintió.

Weingartner inclinó su cabeza a un lado y dijo:

— No escuché nada de eso… ¿Muchos hombres tienen este problema?

— Varios soldados que residen en el primer piso parecen estar escuchando cosas. Tal vez el impacto del bombardeo es demasiado fuerte.

— Pero cuando hago mis rondas, siento que los pisos más altos son lo que se agitan más.

Algo estaba mal.

Una fuerza militar demasiada pequeña para atacar la fortaleza.

Al parecer, el enemigo no tiene la intención de aumentar sus números.

El fuego de cañón constante que no llegaba a las murallas.

Comida y cajas con un propósito desconocido. Grandes tiendas de campaña.

Los jinetes que desaparecieron en el bosque de los bárbaros podrían estar conectados a esto.

Y los hombres en el primer piso escuchando cosas a parte del fuego de los cañones.

Sonidos.

Weingartner miró fijamente hacia sus pies.

— … Podrá ser que…

— ¿Qué sucede?

— Jefe de estado mayor, reúna a sus hombres. El piso de la armería—

Un temblor excepcionalmente grande sacudió a la Fortaleza de Volks.

Varios de los oficiales no pudieron permanecer parados y cayeron arrodillados.

Weingartner salió apresuradamente.

— ¡Reúnan a los hombres! ¡Bajo tierra! ¡El enemigo debe estar viviendo a través de la armería!

— ¿¡General!?

Ni uno de los oficiales entendió estas palabras inmediatamente.

Desde la sala de conferencias situada a una altura de 100co (44m), Weingartner bajó los numerosos escalones.

En el camino, su visión se oscureció por el humo blanco.

Olía a humo.

Había sonidos de espadas chocando.

Un soldado gritó:

— ¡Es el enemigo!

Weingartner se dio cuenta que la Fortaleza de Volks había sido infiltrado por el ejército imperial.

Ellos vinieron desde bajo tierra.

 

Parte 5

Dos horas antes de la infiltración——

En una planicie cerca del bosque. Rocas de varios tamaños estaban esparcidas alrededor de sus pies. La tierra se veía árida, dura e incultivable.

Usando una de las rocas como mesa, Regis extendió su mapa.

El líder del equipo de trabajo se agachó a su lado.

— Finalmente lo logramos, señor estratega.

— ¿Parece que lo logramos a tiempo?

— Si hubiéramos apuntado a la puerta principal, hubiéramos acabado anoche…

— No se podía evitar. Con solo llegar a la puerta principal aumentaría las bajas ya que no podríamos lograr una victoria decisiva… Si descubrían el túnel y atacaban con cañones, el túnel construido apresuradamente podría colapsar…

— Sí, pero el suelo es duro por aquí, así que la preocupación no es que colapse el túnel, sino que no nos dejen seguir cavando… Me disculpo por haber demorado tres días más de lo planeado.

— Hubo demasiadas rocas, eh.

Encontraron rocas tan duras como para deformar las palas mientras cavaban el túnel. Una pequeña cantidad de explosivos fue colocada en las grietas de las rocas para destruirlas en tales casos.

Y también hicieron trabajos para construir pilares que fortalezcan el túnel.

Todos estos trabajos de construcción eran ruidosos.

Regis disparó los cañones sin parar para usar las explosiones de los cañones como cubierta para los trabajos de construcción.

Como nota aparte, las herramientas de esta era podían cavar 40pa (296cm) en 30 minutos.

Profesionales fueron contratados para el trabajo, y fueron colocados en turnos, trabajando todas las horas del día.

Las cajas disfrazadas como comida en realidad eran las herramientas usadas para la construcción del túnel, ya que no planearon una campaña larga desde el comienzo.

La tierra excavada estaba oculta en las gigantes tiendas de campaña, y después desechadas a lo lejos en la noche.

— Y finalmente, haremos explotar su piso con dinamita. Un hoyo será cavado justo bajo ese lugar para que la tierra colapsada no tape el túnel.

— Justo como lo planeado. Explotar el suelo de la armería debe estar bien… Su provisión de municiones parece estar en un cuarto más al fondo.

— Eso significa que la provision de municiones está justo al lado.

— No quiero imaginarme esto, pero…cualquier error en el cálculo hará las 4000 personas en la fortaleza se envuelvan en una gran explosión… El equipo de trabajo y el equipo de infiltración también serían atrapados en la explosión.

— Las habilidades de medición del imperio son los mejores del mundo. Por favor confíe en nosotros, señor estratega.

— Sí… Se los encargo.

Ellos obtuvieron la misma información de los caballeros de bronce prisioneros. La ubicación de la provisión de municiones seguía siendo la misma.

Pero siempre hay excepciones.

Mientras el líder del equipo de trabajo se enfocaba en su deber, Regis miró fijamente al plano.

Pasos acercándose pudieron ser escuchados.

— … Ah, Altina.

— El túnel parece estar casi listo.

— ¿¡Eh!? ¿Cómo lo supiste?

Regis se puso tenso.

¿Él esparció la noticia en un descuido?

Altina se acercó.

Pellizcó las mejillas de Regis y dijo:

— Porque estás haciendo esa cara de miedo.

— Ugh…

— No hagas una expresión como si fueras a morir. ¿No está todo bien?

— Shi.

Ella suelta las mejillas de Regis.

Aun ardía.

— ¿Ganaremos si entramos a su armería?

— … Eso creo. Un soldado bien preparado en armadura completa en el primer día, solo cargará una espada en el sétimo día.

— Es cierto. Es difícil pasar el día en armadura completa.

— Probablemente están bastante…somnolientos…

— Es lo mismo aquí. Solo la estamos pasando mejor por nuestras tapa orejas.

— Sí.

Ya que estarían conduciendo un bombardeo de artillería durante las noches, el imperio había preparado un conjunto de tapa orejas para todos.

Para prevenir el ataque sorpresa del enemigo, habían sido adiestrados de como enviar mensajes para todos en una emergencia.

— Si suprimimos la armería, el enemigo no tendrá acceso a su armadura y a sus picas… Tampoco podemos usar nuestras picas en las minas, pero tenemos la ventaja con nuestros escudos y armaduras. Y más importante, el enemigo definitivamente estará en desorden.

— Ni siquiera sabrán por qué el ejército imperial está ahí.

— Ah… El siguiente paso es…dividirnos en un equipo que contenga el ataque enemigo, un equipo que se encargue de la entrada principal y un equipo que se encargue de los cañones.

Después de arrebatar el control de los cañones y la entrada principal, el ejército imperial podría entrar al ataque.

— Pero ellos tienen la ventaja en números, ¿cierto?

— Es cierto, pero considerando la preparación y la moral, nos las arreglaremos de alguna forma.

— ¿Estamos dejando al general enemigo solo?

— … Un comandante de una fortaleza sin sus soldados y cañones no importará.

— Entiendo.

— Si ganamos el control de los cañones, será la victoria del imperio…justo aquí…

Regis señaló con su dedo y dijo:

— … Si tenemos éxito en nuestro ataque, levantaremos la bandera.

— ¿Y ganaremos?

— Sí. Si el resto de nuestras unidades entra, será el final.

— ¿Y si no podemos levantar la bandera?

— Entonces la misión sería un fracaso… Nos retiraríamos…y esperaríamos que las cosas se arreglen con solo mi corte marcial…

— Hmm… Entonces tengo que unirme a la primera oleada.

— ¿¡Eh!?

— Controlar los cañones es el paso más importante, ¿correcto?

— Es cierto, pero…

— ¡Entonces tengo que ir!

— No seas tonta Altina… Tú…

— ¿Qué? ¿Ahora vas a decir que soy una chica o una niña?

— ¿No estás herida?

— Hmmp, puedo ir si no estoy herida, ¿cierto?

— … Ah, así es. Dada la limitación de espacio en el túnel, el equipo de infiltración sería limitado en número. Aquellos que no pueden pelear no pueden estar en el equipo… Lord Jerome se encargará de la unidad de infiltración, Altina, tú necesitas quedarte aquí y atacar con la caballería cuando la bandera se levante.

Lo de que está herida era solo una excusa.

Regis simplemente no quería que ella participe en el rol más peligroso.

Es admirable que los comandantes quieran liderar desde el frente, pero eso dependería del plan de batalla. El equipo de infiltración sería asolado si el plan falla. Incluso podrían ser enterrados vivos o explotados en pedazos junto con la fortaleza.

— Sí, entiendo.

— ¿De verdad…?

— ¡Entiendo que no habría problema si no estoy herida!

Altina usó su mano izquierda que debería estar herida para agarra una roca cerca de sus pies.

Era alrededor del tamaño de una cabeza humana.

Fuu~ Ella reguló su respiración.

— ¡Jaaaaahh!

Un grito desgarrador.

Los soldados cercanos se reunieron para ver de qué se trataba la conmoción.

Regis miró atentamente.

— ¡Kuaaaaaaaaaaaaaaahhhh!

El grito de Altina se volvió notablemente más fuerte.

A una distancia lejana, los cañones del imperio continuaban disparando, emitiendo un sonido explosivo que hacía temblar la tierra.

Al mismo tiempo——

La roca se destruyó.

La roca en la mano izquierda de Altina se desintegró en pedazos. Esto ya no se trataba de heridas, sino de algo asombroso que parecía estar fuera de las habilidades de los humanos.

— ¡Lo hice!

Altina apretó su puño izquierdo alegremente.

Los soldados que estaban observando aclamaron. Probablemente pensaron que era algún tipo de actuación.

Regis se quedó sin palabras.

Altina lo miró fijamente con alegría.

— ¡No estoy herida, cierto!

— ¡Eso es demasiado imprudente!

— Ya me curé.

¿¡Eso fue un mes y medio más antes de lo que dijo la doctora!?

— Pero, pero… Que la princesa asuma el comando y ataque por el túnel…

— ¿Qué, entonces lo que dijiste antes fue una mentira?

— Ugh… Eso no…

— ¡Entonces está decidido! ¡Dejándome fuera hasta que la batalla termine es demasiado cruel!

— … Tú eres la que es cruel. Mi ulcera estomacal me está matando.

— Cuida tu salud, ¿está bien?

— Tú eres la que debería hacer eso… Bueno, yo también me uniré al equipo de infiltración.

— ¿Eh? ¿Regis, también va a pelear?

— Pelear es imposible… Voy a la escena para coordinar. Sería más sencillo encargarme de las cosas si hay problemas e incrementar la tasa de éxito… Así que espero que Altina puedas estar a mi lado.

— ¿¡Eh!?

Su cara se puso roja.

— Yo elaboraré las ideas, tú darás la orden, así es como debería ser un comandante, ¿cierto?

— A, así es.

— ¿Entiendes?

— Sí.

Altina siguió asintiendo.

Regis respiró un suspiro de alivio. Era imposible excluirla del equipo de infiltración, pero…

— Qué bien… Entonces seremos el equipo 4.

— ¿¡Eh!?

— El equipo 1 ahuyentará a los soldados enemigos, el equipo 2 tomará los cañones y el equipo 3 capturará la entrada principal. El equipo 4 proveerá ayuda si los otros equipos enfrentan problemas. Todos ellos son importantes, así que no debería haber nada de qué estar insatisfecha, ¿cierto?

— ¡Quiero levantar la bandera! ¡El equipo 2 definitivamente es mejor!

— … ¿Ah? ¿No estás manteniendo tu promesa? ¿No dijiste que estarías a mi lado?

— ¿¡Ugh!?

Lagrimas brotaron de los ojos de Altina.

Regis retrocedió.

Ella se frotó los ojos y corrió como si estuviera huyendo.

— ¡Waahh~! ¡Regis me engañó~~~!

— ¿¡Espera….!?

Él no pudo negar eso, pero las miradas de sus alrededores dolían. ¿¡Qué pasa si rumores extraños se esparcen?

Justo cuando Regis, que se quedó solo y se estaba preguntando qué hacer, el líder del equipo de trabajo se acercó.

— Erm~ ¿Señor estratega?

— Ugh… ¿¡Hay algún problema!?

— No, solo que las piezas de esa roca, ¿me las puede dar?

— ¿Ah? ¿La roca destruida por la princesa? ¿Por qué?

— ¡Para usarlo como un amuleto! ¡Que una princesa tan hermosa destruya una roca de hierro con sus propias manos es demasiado asombroso! ¡Definitivamente dará bendiciones para destruir rocas!

— Ah, sí…

“Una nueva extraña religión fue creada”, Regis pensó eso con un dolor de cabeza.

 

Parte 6

Todos en el túnel mantuvieron su respiración.

Altina estaba haciendo un puchero con la boca al principio, pero ahora su frente empezaba a sudar y tenía una expresión seria en el silencio antes de la infiltración.

“Este viaje no tendría sentido si no me uno”, Eric dijo eso y también participó.

Los soldados estaban alineados en una formación de línea recta en el túnel.

La antorcha sostenida por el soldado al frente era la única fuente de luz, era muy oscuro. Todos mantuvieron sus respiraciones para mantener el ruido a un mínimo antes de la infiltración.

Con 30 miembros en cada equipo, incluyendo a las reservas en el equipo 6, había 180 miembros en el grupo de infiltración.

El líder del equipo de trabajo prendió la mecha.

El fuego viajó por la mecha.

Hacia el techo.

Los soldados taparon sus orejas con sus manos y abrieron sus bocas, preparándose para el impacto.[4] Regis, Altina y Eric hicieron lo mismo.

Hubo una explosión y la tierra cayó al mismo tiempo.

Una gran cantidad de polvo cayó desde el cielo. Regis estaba preocupado sobre el prospecto de ser enterrados vivos… Pero afortunadamente, él solo estaba cubierto de polvo y arena.

La orden “¡Ataquen!” fue escuchada desde el frente.

Altina, a su lado, gritó “¡Al ataque!” fuertemente.

 

Las mediciones de Belgaria realmente merecían halagos. Ellos no podían hacer las medidas libremente en tierras enemigas y tuvieron que depender de un viejo plano, pero fisura estaba situada justo delante de la armería.

Aunque el plan fue entrar justo en la armería.

El equipo 1 subió por el agujero.

Esa fue la primera ocasión en la historia de soldados belgaros poniendo un pie dentro de la Fortaleza de Volks.

Bajo la cubierta del humo negro y el polvo, el ejército imperial formó filas con lanzas cortas.

— ¡Rápido! ¡Rápido!

— “¿¡Qué pasa!?”[5]

Una lanza apuñaló al soldado de la fortaleza que vino apresuradamente.

— ¡Jaaaahh!

— “¡Gaah!”

El soldado que fue apuñalado en el pecho, murió instantáneamente. Él no esperaba que fuera un ataque enemigo y pensó que eran las minas colapsando. Él tenía una pala en vez de una espada en su mano.

Con su compañero muerto, el otro soldado gritó.

— ¡Enemigo!

El soldado fue silenciado también por una lanza del imperio.

Justo después que el equipo 1 saliera, el equipo 2 se dirigió hacia las escaleras.

Entonces el equipo 3 se dirigió hacia la entrada principal.

Regis y Altina estaban en el equipo 4 justo después de ellos.

— ¡Jah!

Ella tomó una profunda respiración después de salir del agujero.

Ella debería estar pasándola mejor que los soldados en armadura completa y con escudos, pero por su espada gigante, tuvo un tiempo difícil en escalar la escalera de cuerdas.

La espada era tan larga como una lanza corta, así que podía ser usada en el túnel limitado. Es por eso que Altina trajo con ella  al “Grand Tonnerre Quatre” de doble filo.

El tesoro nacional del imperio otorgado a ella cuando fue designada como la comandante del Fuerte Sierck.

Una de las siete espadas de “L’empereur Flamme”.[6]

Como tenía heridas, el plan era usarlo como una decoración simbólica, pero…

La moral de los soldados subió hasta los cielos.

Finalmente, Regis, que tenía las manos vacías, escaló la escalera de cuerdas más lento que todos. Como él estaba escalando lentamente, Eric, que entró antes que él, le ofreció una mano.

— ¡Voy a jalarlo!

— Ah…

Él sintió que su cuerpo flotaba.

Regis fue levantado.

— ¿Está bien, Regis-san?

— … Ah… Gracias.

— Por favor, agache su cabeza.

— Sí.

— Mu~~~

Altina hizo un puchero con la boca.

Este era el pasadizo principal de la Fortaleza de Volks, así que era suficientemente amplia para que las picas sean usadas. Había señales de huellas, así que también las carretas probablemente eran usadas aquí.

Las paredes eran de piedra sin ventanas.

El pasadizo estaba iluminado por velas, pero la mayoría de ellas fueron apagadas por el viento de la explosión.

El grupo de infiltración sabía esto y trajeron antorchas con ellos.

Altina se inclinó.

— Regis, ¿qué hacemos?

— El plan era apoyar a los equipos que encuentran problemas, pero…

Con un fuerte sonido, alguien se cayó de las escaleras.

— ¡Gaaah!

¡Era un soldado imperial en armadura completa! Su armadura estaba hundida.

Y no era el único hombre.

Uno tras otro, hombres estaban cayendo desde el piso de arriba.

“Parece haber un problema”, Regis pensó eso mientras se limpiaba el polvo de su cara.

— Ugh… ¿Los hombres defendiendo los cañones eran más fuertes de lo esperado?

Eric dijo eso mientras sacaba su espada.

— Regis-san, ¡déjeme ayudarles con el equipo 5!

— Bueno…

La seguridad de Altina era la mayor prioridad, pero Eric era un caballero joven confiado por Evrard. Después de ver las armaduras y los cascos hundidos de los soldados caídos, Regis dudó en confiarle esto a él.

Pero si tomaba demasiado tiempo en capturar los cañones, el grupo de menos de 200 caería por el cansancio de pelear contra 4000 soldados enemigos.

— ¡Equipo 4, nos vamos!

— ¿¡Qué!? ¿¡Alti…princesa!?

— Necesitamos reforzarlos, ¿¡cierto!? ¡Ayuden al equipo en problemas!

Ella subió las escaleras mientras hablaba.

Los soldados marcharon gritando “¡Sigan a la princesa! ¡Síganla de cerca!”

Regis abrazó su cabeza.

— Sí dije eso, pero… Ah, ¡sí lo dije!

Él también avanzó.

Eric se movió a su lado.

— Si cree en ella, cierto.

— ¿Eh?

— Cree en que la princesa no perderá contra nadie.

— …… Prometí que creería en ella…pero…

Pero igual estaba preocupado.

El enemigo estaba respondiendo más rápido de lo que esperaba.

Él podía sentir que el caos se estaba disipando. Puede que se hayan preparado para un situación como esta y entrenaron para eso.

Los soldados de la Fortaleza de Volks no estaban bien equipados, pero aun así empezaron su contraataque.

No había tiempo que gastar para suprimir los cañones.

 

Parte 7

Al subir las escaleras, Altina estaba sosteniendo su espada preciada.

Los soldados alrededor de ella también sostenían sus lanzas y espadas.

Esta área era usada para el almacenaje cuando aún era una mina, por lo que era ligeramente más amplia.

— ¿Podrá ser que tú eres el comandante?

Delante de ellos estaba un hombre mayor en uniforme militar.

Su cabello era blanco, pero sus ojos eran afilados.

— Umu, soy Weingartner, el comandante de la Fortaleza de Volks.

Habló en belgaro fluido.

— Soy Marie Quatre Algentina du Belgaria. Comandante del regimiento fronterizo.

— Sí escuché los rumores, pero…eres realmente joven, princesa de Belgaria.

— Ara, tendré 15 años en la primavera. ¿No seré una espléndida mademoiselle[7] para entonces?

Weingartner suspiró y dijo.

— Liderando un ejército a una edad tan temprana, llegaste hasta aquí. Infiltrarte por bajo tierra… Impresionante.

— Fu fu, ¿verdad que sí? Aunque no fue mi idea.

— ¿Oh?

Altina miró a Regis detrás de ella.

Viendo que Regis estaba desarmado, Weingartner asintió y dijo:

— ¿Un estratega?

— ¡Así es, es mi estratega!

— En el pasado, cavar túneles no eran tácticas raras. Es difícil defenderse aun si sabes que se acerca, pero…esta táctica fue hecha obsoleta ya que los cañones pueden hacer que los túneles colapsen. Y pensar que los cañones eran para cubrir el ruido de construir el túnel…

— Fu fu.

Altina infló su pecho.

Su cara parecía tener escrita “mi estratega es asombroso”.

Weingartner apretó sus dientes en remordimiento.

Regis se alejó cuando fue mirado furiosamente.

— Erm… Disculpe las molestias…

— Diré de nuevo que fue impresionante, y fue mi error no detectar esto, pero…

Weingartner gritó con toda su fuerza, su puño también tembló.

— ¡No dejaré que pasen de aquí! ¡Pueden regresar al hoyo por ustedes mismo o como cadáveres!

Él levantó el bastón de hierro en sus manos.

No tenía punta de lanza, solo eran un bastón de hierro. Pero la imagen de los soldados caídos demostraba que poseía peso suficiente para aplastar cascos y cráneos.

Altina sostuvo su espada con ambas manos.

Regis agitó su cabeza y dijo:

— Princesa, por favor actúe con cuidado… Solo es un hombre, hay muchas formas de lidiar con él.

— ¡Sí, princesa! ¡Déjeme ir en vez de usted!

Eric también la aconsejó.

— ¡No! Si se retiró aquí, nadie me seguirá en el futuro. ¡Necesito seguir mostrando mi poder para avanzar a mi causa!

Altina avanzó.

Todos los soldados dieron un par de pasos hacia atrás para evitar ser atrapados en la pelea. Todos vieron el duelo de hace medio mes.

Esta vez no estaban aquí como espectadores.

Los soldados le encargaron todo a las manos de Altina, justo como confiaban en Jerome o Evrard.

No tenía nada que ver con apariencias, edad o posición.

Los soldados confiaban en la persona más fuerte en el campo de batalla.

Regis sintió la gran disparidad. Aunque él también era un soldado, su forma de pensar y sus valores eran diferentes a los demás, así que podía ver las cosas en una forma igual a ellos.

Para Regis, Altina era la cuarta princesa del imperio y una chica de 14 años. Su profesor y espada eran de la mejor clase, pero ella seguía siendo una chica.

No se podía evitar que él se preocupe o se sienta inquieto.

No podía quitar de su mente la imagen de los cascos rotos en los soldados caídos.

— Princesa…

— ¿Qué? No me detengas a estas alturas.

— Sí…pero por favor no se sobre esfuerce…

— Sí, te lo prometo.

Altina se concentró en el oponente delante de ella, hablando con Regis con su espalda hacia él.

— ¡Definitivamente ganaré! ¡Así que síganme!

Pateó el suelo al mismo tiempo que gritó eso.

Weingartner agitó su bastón de hierro en respuesta.

— ¡Tampoco puedo perder! ¡No le entregaré la tierra del Gran Ducado de Varden a Belgaria!

— ¡Cambiaré el imperio! ¡Déjame usar esta fortaleza para hacer eso!

— ¿¡Ugh!?

Altina levantó su espada.

Tocó el techo.

Weingarnter sonrió con superioridad.

— ¡Fallaste, princesa!

— ¡En qué!

La espada cortó a través de las rocas duras y se dirigió hacia adelante.

El general de cabello blanco miró fijamente con sus ojos completamente abiertos.

— ¿¡Realmente—!?

— ¡Jaaaaaaaaahhhh!

Ella no fue detenida por el techo, estaba usando el techo como trampa, y liberó toda su fuerza en su ataque con un golpe.

Si Weingartner atacaba sin dudarlo, él podría haber sido más rápido que ella.

Pero el general experimentado era lento para reaccionar en situaciones desconocidas.

El momento de duda le dio a Altina el tiempo para hacer el golpe decisivo.

La preciada espada, “Grand Tonnerre Quatre”, descendió.

Weingartner lo bloqueó con su bastón.

Eso no detuvo a la espada.

— ¿¡Gugh!?

El bastón de hierro se dobló. La punta de la preciada espada rozó el pecho de Weingartner y se clavó en el suelo.

El viejo general cayó con su espalda en el suelo.

Los soldados apuntaron sus lanzas hacia él.

— ¡No te muevas!

— Ugh… Ah… Es lamentable… Con mi fracaso de perder la el punto crítico de la defensa nacional, ya no puedo ver de frente al archiduque ni a los ciudadanos… Solo mátenme.

— ¡Lo siento, pero aún no acaba! ¡Primero haré un movimiento!

Altina avanzó hacia adelante.

Subió a un piso más alto.

Regis dio instrucciones a los soldados apresuradamente.

— ¡Diez hombres quédense atrás! ¡Dos de ustedes pasen el mensaje “hemos capturado al comandante enemigo” y el resto protejan a la princesa!

Los soldados respondieron “entendido” en unísono.

Regis persiguió a Altina y corrió con los soldados.

Eric se movió a su lado.

— Eso fue asombroso… La princesa…cortó el techo.

— Fue descuidado.

— Y su mano izquierda aún está herida.

— No…sanó. Incluso destruyó una roca.

— ¿Eh? Su muñeca no estaba herida, así que aún puede hacer eso… Pero no importa cuán poderoso sea su agarre, su brazo aun le dolería por la carga, ¿cierto? Aunque su fractura puede que esté bien ahora.

— … ¿Qué…dijiste?

— ¿No lo notó? Ella estaba peleando con solo su mano derecha. Su mano izquierda solo estaba apoyando.

— ¿¡Solo su mano derecha!?

— Regis-san, sí mencionó que no entendía nada sobre técnicas de espada aun si lo veía.

— ¿¡Ella, ella me mintió!?

— Eso…parece problemático…

Eric rió agriamente.

“¡Nunca la hubiera dejado participar si hubiera sabido eso!”, pensó Regis furiosamente.

 

Después de subir varios escalones y Eric jalándolo con la mano casi al final, Regis finalmente llegó a los cañones.

Los soldados de artillería no hicieron intentos de resistencia, levantaron sus manos en señal de rendición en una esquina.

Delante de ellos estaba un hombre en el uniforme de general similar a lo que Weingartner estaba vistiendo.

— Soy, soy el jefe de estado mayor… Sinceramente espero que nos traten apropiadamente como prisioneros de guerra. Torturas y asesinatos innecesarios van en contra de la octava regla de combate…

— ¡Encárgate de esto, Regis!

La tosca de Altina no era buena con este tipo de cosas.

Regis estaba respirando fuertemente mientras caminaba hacia ellos.

— Hah…hah…hah…hah…

— ……

— Hah…hah… No los mataremos.

— Gra-Gracias.

O más bien, Regis era el que estaba al borde de la muerte.

“Kusu kusu”, Altina estaba riendo.

— ¿Eso es todo? ¿No leerás algo?

— Hah…hah…me estoy…muriendo…

— No solo leas libros, has más ejercicio.

— … Lo consideraré.

En verdad era difícil seguir a esta princesa.

Especialmente para una persona inepta como él.

Como los cañones estaban unidos hacia el exterior, ellos fueron capaces de respirar el aire de afuera.

El frio aire que solo debería estar congelando, se sintió agradable por algún motivo. Regis jaló el cuello de su uniforme para secar su sudor.

En verdad solo fue un momento corto, pero los soldados cerraron sus ojos mientras se bañaban con la luz solar y el viento.

Altina sacó la bandera que fue preparada de antemano.

Eric le entregó una lanza.

— Por favor use esto, princesa.

— Gracias.

— Aunque fue tomada del enemigo.

— Fu fu… Así se siente como un campo de batalla, así que está bien.

Altina ató la bandera a la lanza y se inclinó hacia afuera.

Regis empezó a preocuparse.

— El viento es fuerte así que…

— A ja ja, ¡está bien!

— Pero si te caes…

— ¡Está bien! ¡Te preocupas demasiado!

Altina agitó la bandera.

La bandera que mostraba el escudo de los ciudadanos.

16

“Espero que esta batalla sea el primer paso”, pensó Regis.

Altina gritó fuertemente.

 

— ¡¡Todos—!! ¡¡Lo capturamos—!!

Con el Jerome, el caballero negro, al frente, los caballeros negros cabalgaron al ataque.

La puerta principal se abrió en ese momento.

El equipo 3 parece estar haciéndolo bien.

 

 

La invencible historia de la Fortaleza de Volks del Gran Ducado de Varden había terminado.


Notas de la traducción:

[1] “El Cabello de una Dama” (en francés).

[2] En esta ocasión, pongo los diálogos en belgaro entre comillas.

[3] Significa “Sí”.

[4] Es recomendable abrir la boca ante sonidos muy fuertes.

[5] Desde aquí, las conversaciones en germano estarán entre comillas.

[6] El emperador flameante (en francés).

[7] Señorita (en francés).


 

Capítulo 3ÍndiceCapítulo 5

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