Capítulo 1: Camino y diligencia

ÍndiceCapítulo 2


En la tenue oscuridad, el carruaje militar con la lámpara de aceite que hacía de luz delantera, avanza lentamente por la vegetación.

Al frente estaba erecta una fortaleza como si fuera una muralla inmensa.

En el medio de la muralla de piedra había agujeros, donde están ordenados los cañones negros.

La entrada en el medio se abrió lentamente hacia los lados mientras las antorchas a sus alrededores eran alumbrados uno por uno. Los fuertes soldados sostuvieron cautelosamente sus picas.

Hasta hace solo dos meses, este era la orgullosa fortaleza invencible del Gran Ducado de Varden. Pero ahora, pasando a las manos del Imperio de Belgaria, es la base del popularmente llamado “ejército de Marie Quatre”.

Su nombre era “La fortaleza de Volks”.

El conductor del carruaje militar sostuvo la lámpara, se movió de acuerdo al procedimiento y envió la señal.

El guardia en la entrada principal vino para devolver la señal de dedos confirmada.

Llega al frente.

Salió el oficial encargado de la defensa. Saluda con su mano derecha puesta en su pecho izquierdo.

— ¡Gracias por su duro trabajo, estratega-dono!

— … Ah, gracias… Buen trabajo.

Regis, que estaba sentado al lado del conductor, bajó su cabeza en pánico. El oficial era un anciano noble veterano del imperio, y tenía un puesto importante en el ejército.

Regis era conocido como “el estratega que hizo caer a la fortaleza de Volks”.

——— Aunque fue Altina quien ganó.

Regis no lo dijo en voz alta, y solo murmuró en su corazón.

El carruaje se detuvo en un agujero excavado en un peñasco dentro de la fortaleza. Regis agradeció amablemente al conductor y se preparó para regresar a su cuarto.

Regis cargó su equipaje y se dirigió hacia su cuarto por las escaleras. Pensaba sobre el problema de haber tantas escaleras en esta fortaleza.

— ¿Hm?

— ¡Finalmente regresas eh, Regis!

En el camino, se encontró con la señorita comandante que estaba bajando las escaleras.

— Qué tal, Altina.

En presencia de otros, Regis pensaría en sus posiciones sociales y llamaría a Altina como “princesa”. Ser demasiado informal podría afectar la moral de los soldados.

Pero Altina le pidió que use su apodo siempre que sea posible.

Ya que aún es una niña de catorce años, no parece algo para preocuparse por los rumores entre un hombre y una mujer, pero…la figura de Altina era demasiado cautivadora.

Su cabello largo y flameante bajó por su espalda, ojos rubí brillantes, y piel blanca como la porcelana que no se estropeó con su entrenamiento de esgrima.

Sus seductores labios rosas estaban haciendo una mueca.

“No no no, no pienses más”, Regis se calmó y caminó hacia Altina.

— Regis, ¿¡fuiste de nuevo al pueblo!?

— Ah, sí, pero no te preocupes, no malgasté nada de dinero.

— Dejaré de preocuparme cuando devuelvas todo el dinero que me debes.

09

— Ja, ja ja… Pronto, pronto.

— En verdad, últimamente como ya no veo tu cara, casi olvido tu nombre.

— ¿Eh? Creo que no ha sido tanto tiempo. Esta vez solo fue tres días ¿cierto?

— ¡Nada que solo tres días! ¡Encima no dijiste nada!

— Bueno…

Regis sabía que si le decía a Altina con antelación, ella idearía todo tipo de motivos para detenerlo.

Pero si iban juntos, necesitarían un equipo de seguridad para la comandante. Y se venía un largo viaje, así que Altina tendrá que tolerar esto por ahora.

— Por qué te fuiste sin decir nada…

— Fui al pueblo por unos recados ya que Altina tienes deberes en la fortaleza.

— Está bien, entiendo. Pero cuando vayas a salir, al menos dímelo.

— Erm…sí.

Altina había estado actuando así desde que la fortaleza de Volks fue conquistada. Recientemente, ha estado actuando como una niña solitaria.

No sería sorprendente que un hombre normal albergue sentimientos por Altina, pero Regis tenía baja autoestima, nunca había pensado mucho sobre las mujeres, y su distancia social era realmente grande.

——— La inquietud de Altina probablemente se originaba por su pronto encuentro con el segundo príncipe Latreille.

Hacer tan dócil a la valiente Altina, el segundo príncipe es una existencia aterradora— pensó Regis.

— Altina, todo estará bien. El príncipe Latreille fue el objeto de malos rumores, no importa que tan débil sea tu posición, sigue siendo mejor que la de él.

El príncipe Latreille envenenó al primer príncipe Auguste para que sea la siguiente línea en el trono— ese tipo de rumores infundados se estaban esparciendo en el imperio.

Entre julio y agosto del año pasado, Auguste vomitó sangre repentinamente cuando estaba cenando y se desmayó. Desde entonces siempre está delicado y nunca sale de su mansión.

Por eso, si Altina fuera atacada en la capital, la reputación de Latreille se desplomaría. Latreille definitivamente querría evitar eso.

Bajo esas circunstancias, Regis estaba más preocupado de que los nobles en el lado de Auguste envíen asesinos tras Altina.

Altina inclinó su cabeza a un lado y dijo:

— ¿Hmm? ¿Por qué mencionas a Latreille repentinamente?

— … Ah, ¿eh?

— Yo estoy hablando de, como hombre, fue cruel de tu parte irte sin decir nada.

— Bueno, soy un hombre que es serio sobre el trabajo.

Eh, solo el protagonista de las novelas podría calmar la inquietud del corazón de una dama, es imposible para mí— Regis encogió sus hombros.

Altina cambió el tema.

— Por cierto, al parecer la residencia de Auguste se incendió recientemente.

— Ah, así parece… Por la información adquirida de las calles, la posición oficial del imperio dice que fue trabajo de unos bandidos, no hay rumores de que sea un intento de asesinato.

— ¿Asesinato?

— El regimiento de guardia del imperio anunció “este incidente fue causado por los bandidos que estaba tras los cuadros valiosos en la residencia”. El comandante de guardia, Baudouin, renunció por ese motivo.

— Vaya… Bueno, no solo la villa, supongo que no se pudo evitar que el palacio también se queme. Aunque estoy feliz de que Auguste esté bien.

Altina era la cuarta en la línea del trono y estaba apuntando a ser la emperatriz. Considerando su posición, que el primer príncipe esté a salvo no era algo bueno. Altina probablemente no consideró eso y simplemente estaba feliz de que su hermano esté bien.

¿Y sí Altina deseara la muerte de su hermano? Regis no lo pensó más y siguió con el tema.

— El teniente general Baudouin es un noble que apoya a Latreille. Permitiendo su renuncia sin una investigación más extensa es incomprensible.

— ¿Eh? ¿Qué quieres decir? Como el comandante de guardia, él tiene que aceptar la responsabilidad por no estar preparado para los bandidos ¿cierto?

— Bueno… No importa qué tan valioso sea el cuadro, los bandidos no atacarían la villa del príncipe Auguste ¿cierto? ¿No implica que el comandante de guardia se convirtió en una pieza de ajedrez abandonada después de fracasar en asesinar el príncipe Auguste?

Altina frunció.

— Regis, lo estás haciendo demasiado complicado, no entiendo.

— ¿Eh, de verdad? Pienso que lo de ahora no estuvo tan malo.

— ¿Tienes confianza?

— Sí, el incidente de envenenamiento de hace medio año definitivamente fue lo mismo, un complot actuado por las personas en el palacio. Simplemente cambiaron el guion. En vez de un drama, esto es más cercano a la historia de una novela.

— ¿¡De nuevo hablas de libros!?

— Ah, no… No importa cuál sea la verdad, tenemos que tomar todas las precauciones. El destino de nuestro viaje esta vez es la capital, así que no se puede evitar.

— ¡Cierto! ¡Ya sea que aparezca un ogre o serpant[1], estaremos seguros con una espada en mano!

— Ese proverbio probablemente no fue hecho para describir el coraje, sabes.

— Ah, cierto.

Mientras ellos estaban platicando, el sonido metálico de una armadura se acercó.

Viendo hacia el origen del sonido, ellos vieron a un hombre grande aparecer en las escaleras con fuertes pasos.

Ojos afilados los miraron fijamente a ellos, su cara tenía una pista de infelicidad en sus labios. Los hombros amplios y fuertes músculos hacían que el hombre se vea digno.

Él era el héroe con el apodo de caballero negro, el margrave Jerome Jean de Beilschmidt.

— ¿Qué están haciendo en un lugar como este?

— Erm…estoy haciendo un reporte acerca de la renuncia del teniente general Baudouin para aceptar la responsabilidad.

— ¿Baudouin? ¿Teniente general? Nunca escuché ese nombre antes.

— Él fue nombrado recientemente como el comandante de guardia de la capital imperial. Por el ataque de los bandidos a la villa, él tomó la responsabilidad y renunció.

— Oh, el comandante de guardia de la capital, esa basura que era excelente en enviar a sus subordinados a la muerte mientras monopolizaba la gloria para él mismo.

Jerome era un general veterano que dejo la seguridad de la capital. Fue criticado duramente por los soldados que tomaron la gloria durante la guerra civil. Esa era la norma para los soldados en las líneas fronterizas.

— Regis, dejando a esa basura de lado, ¿cómo te fue en ese asunto?

— … Todo está en su lugar.

El personal relevante fue reunido en la oficina del comandante.

 

Parte 2

Fortaleza de Volks, oficina del comandante——

Germania construyó la fortaleza dentro de la montaña, así que este lugar no tenía nada que ver con la elegancia. Las paredes blancas y simples mesas negras decoraron este cuarto sencillo. Después de capturar este lugar, la única decoración fue solo una vasija.

Colgada en la pared estaba la bandera diseñada personalmente por Altina. Tenía el verde como color base con un gran escudo en el medio.

Cuatro personas estaban sentadas alrededor de la mesa robusta.

Altina, vistiendo guantes y canilleras en su vestido; Regis, el estratega; el general Jerome y el caballero Evrard que estaba en la plenitud de su vida.

Después que Regis terminara su reporte reunido del pueblo——

Hubo un repentino golpe en la puerta.

— ¡Soy Eric Michael de Blanchard!

— Ah, entra.

— ¡Sí!

Un joven caballero que aún no tenía 16 años entró, con su cabello rubio deslizándose por su espalda. Vestía su uniforme militar cuidadosamente, el ejemplo perfecto para el término “chico apuesto”. Su voz tenía un tono alto que también era adecuado para una chica.

Eric era el nieto de Evrard…pero la cabeza calva de Evrard, barba gruesa y negra y músculos como los de un gorila no guardaban similitud con Eric.

Regis miró hacia Altina y explicó la situación en detalle.

Regis se paró y tomó los documentos que trajo Eric y dijo:

— Estás siendo voluntario para ser la escolta de Altina, la recomendación fue hecha por Sir Evrard, ¿es eso cierto?

— ¡Sí! ¡Recibiré el compromiso con alegría!

— … La seguridad de su alteza fuera de esta fortaleza estará en tus manos. Cuento contigo.

— ¡Aunque me cueste mi vida!

Eric cerró sus labios fuertemente y saludó.

Altina sonrió cuando vio esa escena.

— Estaré a tu cuidado.

En ese momento, Evrard, quien hizo la recomendación, tenía una expresión inesperadamente pesada.

— Originalmente, se supone que sería yo quien proteja a su alteza con mi propia espada.

— Eso sería problemático para mí… Evrard es el comandante de guardia de esta fortaleza, después de todo.

El regimiento fronterizo de Beilschmidt actualmente estaba ubicado en la fortaleza de Volks. Un regimiento con 6000 soldados, su escala era cercana a una brigada. Recientemente, los soldados habían estado llamándose a sí mismos como “ejército de Marie Quatre”.

La estructura de comando del regimiento era como sigue:

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En cuanto a otros como doctores, cocineros, armeros y conductores, ellos no tenían un claro oficial supervisor.

Para el imperio belgaro, todos los asuntos dentro del regimiento eran decididos por el comandante.

En esta era donde la comunicación es hecha a través de cartas físicas, es imposible esperar instrucciones detalladas desde la capital. Por eso, los comandantes fronterizos eran la autoridad más alta en sus territorios.

Ya que el comandante previo, Jerome, no estaba preocupado por los asuntos del regimiento, la estructura de comando era bastante carente.

Como el sistema de comando no incluía a los cocineros ni armeros, ellos fueron asignados justo al lado del estratega Regis en el mapa de organización.

Como la antigüedad de los nombramientos no estaba clara en algunos casos, llamar a alguien podría ser confuso durante las reuniones de personal.

Viendo a Eric saludando, Jerome se rio a través de su nariz.

— Fuu, no creo que esta princesa necesite escolta.

— Yo también pensé lo mismo al principio.

— Ku ku ku… Comparado a una escolta, quien está siendo protegida es más fuerte.

— Ugh…

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Eric bajó su cabeza y frunció sus labios.

Comparado contigo, Altina es más fuerte. Es normal que la mayoría de las personas piensen de esa forma, ya que la princesa estaba a la par con el héroe Jerome.

Cuando él pensó en esto, Regis agitó su cabeza.

— … La espada de la princesa es demasiado prominente, especialmente en la capital.

Al escuchar esto, Altina asintió con la cabeza.

— Entiendo. También hay lugares donde no puedo sacar mi espada.

— Es cierto, habrá un festival de tres días en el día de la fundación, y su alteza estará atendiendo en la posición de princesa real.

Es inconveniente moverse con esa espada que era más alta que un hombre mientras viste traje de fiesta.

— ¡Odio los vestidos! Puedo tener una espada si asisto como soldado.

— Por favor no diga cosas ilógicas.

— ¡Pero Latreille viste una espada!

— … Porque él es el comandante del primer ejército.

— Yo igual, soy la comandante de este regimiento.

— … Bueno, pero… Latreille es un hombre.

— Uuuugh… ¡Qué frustrante! ¡No reconoceré esto!

En esta era, había grandes distinciones entre un hombre y una mujer. Aun si sus status eran los mismos, los hombres disfrutaban más privilegios que las mujeres.

Por ejemplo, si el primogénito de un noble era una mujer, los otros hombres en la familia no la tratarían como una sucesora del clan. La línea de sucesión caería en sus hermanos menores.

Entre la realeza, esto planteaba todo tipo de problemas.

Altina hizo un gesto a Eric.

— Bueno, olvídalo. Siéntate.

— ¡S-Sí!

Eric se sentó después de recibir la orden.

Regis puso el siguiente documento en la mesa.

— Lord Jerome, estos son los documentos para ese tema. He escrito en detalle las cosas para preparar.

— Hmmp, ¿comprando cosas de nuevo? ¿De dónde conseguiste el dinero?

— Algunos de los prisioneros de guerra eran nobles en el Gran Ducado de Varden… No es mucho, pero de todas formas no seremos capaces de usarlo si perdemos.

Los nobles capturados durante las guerras podían ser repatriados por una suma de dinero, lo que era fuente importante de inversión para el ejército.

— Debe ser duro haber preparado todo esto.

— En términos de poderío de combate, aún somos los indefensos, tenemos que hacer preparaciones para compensar eso.

— Nos superan por varias veces, y eso no es algo que pueda ser solucionado con solo espíritu de pelea.

— Es grandioso que Lord Jerome también piense de esa forma… No podemos darnos el lujo de recibir pérdidas de nuestros caballeros, así que necesitamos evitar la batalla.

— Aún si soy yo, no haré sacrificios innecesarios por impulso. Así que deja de usar esos trucos molestos tuyos.

— Muchas gracias.

— Fuu, usar estratagemas en el campo de batalla no es malo, pero recuerda, Regis, los cobardes en el campo de batalla son los que están más cerca de la muerte.

— … Lo tendré en cuenta.

Jerome tomó los documentos de la mesa y los puso en su bolsillo después de un vistazo.

Altina dijo con una expresión estupefacta:

— ¿De qué están hablando?

— … Un plan B en caso de emergencias. Preparaciones que otros no verán si no hacemos nada… La próxima vez que el imperio nos convoque, instalaré un campamento cerca de la capital con mis caballeros negros, pienso que eso sería mejor.

— Siento lo mismo, pero es el territorio del imperio, ¿no es una exageración?

— Podrá ser así, pero no es raro tener una escolta de esa escala para la realeza.

— ¿No es eso solo levantar una fachada?

Altina refutó la afirmación con un gesto de su mano.

— … Sin embargo, como realeza, ¿no invitaría a la ridiculez traer muy poca escolta?

Estas palabras tuvieron el efecto opuesto y los ojos de Altina se agudizaron.

— ¿No seríamos igual a esos nobles si hacemos eso? ¡Pienso que despilfarrar nuestro dinero de los impuestos con vanidades no es correcto! Deberíamos viajar en la misma forma que los plebeyos, en una diligencia.

— ¿¡Q-Qué estás diciendo!? Es obvio que es imposib… Ah, no, quiero decir, está fuera de su status, su alteza.

— ¿Regis, no viajaste de esa forma desde la capital hasta Tuonvell? En una diligencia, y encima el más barato.

— … A comparación de un simple oficial administrativo de quinto grado como yo, es completamente diferente para la comandante que es una princesa.

— Pero es más barato que enviar a las tropas, cierto.

— …Sí.

— ¡Está decidido! ¡Viajamos en diligencia! ¡Además, siempre quise subir al menos una vez!

— Bueno…

— ¡Absolutamente no! ¡No permitiré una cosa tan peligrosa!

Antes de que Regis pudiera objetar, Evrard protestó fuertemente y Eric asintió estando de acuerdo.

Jerome parecía estar disfrutándolo, riéndose fuertemente.

— ¡Ku ja ja! ¿Por qué no? Déjenla ir si quiere, será el hazmerreír.

— … Exactamente qué te dijeron las personas en el palacio…

Qué fracaso— pensó Regis mientras abrazaba su cabeza, él no debería haber mencionado el presupuesto enfrente de Altina.

Altina pensó profundamente por un largo tiempo en las palabras que escuchó de Regis y dio una respuesta irrazonable.

Una realeza mezclándose con los plebeyos, viajando a la capital en carruaje.

— … Ah… Leí algo como esto en un libro.

En el libro que leyó anteriormente, él vio un argumento similar.

Altina se veía inquieta.

— ¿Qué sucede Regis? ¿Estás molesto?

— Ah, no…puede que esté bien. Aunque nos comportemos adecuadamente, los nobles nos molestarán de todas formas, como con el color del vestido o los accesorios del cabello…

Ya que ellos serían criticados por actuar conservativos, por qué no hacer una apuesta.

El sueño de Altina no podría ser logrado con tomar un camino normal.

 

Parte 3

Año 851 del imperio, 9 de abril———

La diligencia partió en la niebla de la mañana.

Cuatro grandes caballos color castaño agitaron sus cabezas mientras avanzaban a paso seguido.

Esta era una diligencia similar al que hace un viaje diario de ida y vuelta desde el pueblo de Tuonvell al Fuerte Sierck.

En esta diligencia podían sentarse doce pasajeros por viaje, con tres filas de cuatro asientos. El techo del carruaje era el compartimiento de equipaje.

Sentados en la fila del medio estaban Regis, Altina, Clarisse y Eric.

Clarisse era la sirvienta personal de la princesa, acompañándola desde sus días en la capital y era una señorita dos años mayor que Regis.

Su largo cabello castaño  se deslizaba por su espalda, no estaban en su uniforme de sirvienta ya que estaba viajando. En su lugar, vestía un vestido azul de una pieza con una franja roja alrededor de su cintura y un chal blanco en sus hombros.

Su apariencia elegante la hacía ver más como una acompañante que como una sirvienta.

El orden de los asientos empezando desde la derecha era: Regis, Altina, Clarisse y Eric. Los hombres estaban sentados en cada lado para proteger a las damas.

Esto era así incluso para Regis que tenía la fuerza de brazo más débil.

Altina sonrió incómodamente después de mirar el área de la cintura de Regis.

— Qué raro verte vestir una espada.

— … Ayer pensé que sería malo no tenerlo, así que lo busqué en mi cuarto.

Regis dijo eso después de dar una palmada a la espada en su cintura.

— Es cierto, un soldado sin su arma no es un soldado. Cuando escuché que empeñaste tu espada hace un tiempo, me estaba preguntando qué sucedió.

— Ugh… Disculpa por hacer que te preocupes.

Empeñó su arma para obtener el dinero para comprar libros, pero ella afortunadamente le prestó el dinero y pagó con todo el dinero en mano.

— ¿Estás haciendo seriamente el mantenimiento?

— Estará bien si no se oxida como una espada antigua…

— Incluso yo también lubrico mi espada apropiadamente.

La espada de Altina “Grand Tonnerre Quatre” se rumoraba que fue otorgada por las hadas al fundador “L’Empereur Flamme” hecha de Tristie.

Cualquier arma que se le opone sería destruida en pedazos, y no sería dañada por lanzas o pistolas. Se rumoraba que nunca se oxidaría, doblaría o rompería.

Pero la espada era más grande que Altina, así que fue puesta en el compartimiento de equipaje encima del carruaje.

Además, se proponía la hipótesis por los investigadores que el Tristie era una “aleación natural”. Una aleación artificial desarrollada usando esta teoría estaba siendo producida en masa en High Britannia por su excelente calidad.

Regis sintió una ligera resistencia cuando desenvainó la espada de su vaina. Sin embargo, la espada, después, fue sacada suavemente, mostrando su cuerpo brillante.

— … La condición se ve grandiosa.

— ¡Vaya, inesperadamente, de verdad estás haciendo el mantenimiento! Tengo una mejor impresión de ti.

— … Sí lo ignoré. Aunque vi a Eric pulir mi espada.

— ¡Devuélveme mi impresión! ¡Devuélvelo!

— A, aun si dices eso…

Altina volteó hacia la posición de Clarisse y dijo, mientras miraba a Eric:

— ¡Eso no es bueno, no lo malcríes!

— ¡Sí! Pero el señor estratega parecía realmente ocupado, pensé que estaría bien si lo ayudaba en algo que podía hacer.

— Sé que está ocupado, pero—

Altina volteó para ver a Regis.

— Si ese es el caso, entonces pídemelo a mí, ¿por qué tiene que ser Eric?

— ¿¡Eh!? Erm… Usando el sentido común, ¿no es raro que un oficial de quinto grado moleste a un general por el mantenimiento de la espada?

— ¿Por qué sería? Estoy libre de todas formas.

— Si es así, firma la montaña de documen…

— ¡Ah! ¡Veo una montaña! ¿Será la montaña cerca al castillo de Sierck?

Altina usó una voz fuerte para dirigir la mirada de todos hacia allá.

Altina se paró mientras se apoyaba en su espada. Ella es grandiosa para analizar problemas, pero era deficiente en la lectura y escritura, siempre buscando evitar el papeleo.

Es por eso que los documentos que no requerían que el comandante los firme fueron resueltos por Regis. No era mucho comparado al trabajo total de Regis…

Regis simplemente encogió sus hombros cuando vio esto, mientras Eric simplemente sonrió incómodamente.

Clarisse estaba quieta como un maniquí, ya que ella sabía que Altina y Regis simplemente estaban jugando. Normalmente también sonreiría, pero Clarisse siempre mostraba su inexpresión en presencia de personas aparte de Altina y Regis.

Aparte de Eric, las filas al frente y detrás estaban llenas de soldados.

Los fuertes soldados vestían armadura ligera bajo sus chaquetas. También traían sus espadas, haciendo que sus ropas parezcan muy apretadas.

La diligencia fue tomada prestada por el ejército imperial.

Esta fue la sugerencia de Regis.

— Puede que seamos burlados por los nobles, pero ganaremos el respeto de los plebeyos, se supone.

— ¿También leíste eso en un libro?

— Sí.

— ¿Qué piensas? ¿El comandante ganaría la buena voluntad de los ciudadanos al viajar en este tipo de carruaje?

— Sí, comparado a viajar en carruajes lujosos, hacerlo de esta forma obtendrá más apoyo de las personas.

— Pero hay una teoría entre los aristócratas que “cuando el gobernante se ve extravagante, los ciudadanos se sentirán orgullosos”.

— … Podrá ser así en lugares prósperos como la capital imperial, pero estamos situados en el norte, cerca de las fronteras y estamos empobrecidos.

— Es cierto, cuando la vida es dura para los campesinos, es irritante cuando los gobernantes actúan extravagantemente diciendo “estén orgullosos de nosotros”.

— Entre los aristócratas, hay muchos que no pueden entenderlo.

— Sí, puede que yo también hay sido así. Gracias por decirme, Regis.

— Ah… No… después de todo, es la princesa.

Rentar una diligencia y subirse junto con la escolta, él solo escuchó de historias como esa en los libros.

La diligencia se movió lentamente en la vegetación, entrando más profundo en el bosque.

Después de capturar la Fortaleza de Volks, el imperio revitalizó el camino que dirigía hacia ahí. A causa de los bárbaros en el bosque, los guardias estaban muy tensos.

Altina se inclinó hacia Regis y le susurró en su oreja:

— ¿Diethart estará bien?

— … Eso pienso, le dije a Bargainheim sobre este viaje, así que este bosque es, de cierta forma, más seguro que la capital.

Regis le dijo a Altina en un volumen demasiado bajo para que otros escuchen.

 

Parte 4

En el primer día, se detuvieron en la mansión de la familia del margrave, por lo que no tuvieron problemas.

Yelin se metió al cuarto, causando de nuevo una pelea con Clarisse, Altina desenvainó su espada, pero fue incapaz de calmarlas…

La diligencia rentada se dirigió hacia su siguiente destino.

Altina estaba de muy buen humor.

— Las personas en el pueblo han venido para darnos la despedida~

— Es cierto, inesperadamente habían muchos que estaban ahí para expresar buena voluntad. Qué bueno.

— Especialmente aquellos en el gremio de comerciantes… ¿Qué hicimos?

— … Ja ja ja.

Qué ojos para los detalles, Regis se rio incómodamente.

— Podrá ser que, los…¿los contrataste para que nos den la despedida?

— Incluso yo no haría esas cosas despreciables. Por esta expedición, tuve que pre ordenar muebles y equipos de parte de ellos, es por eso…

— Ya veo.

Regis se preguntó si todos los presentes recibieron trabajos de él. Las grandes compras inyectaron al pueblo con energía, la multitud entusiasta estaba ahí para despedir a su cliente.

— …Si son elogios de parte de negociantes que mejoraron su estilo de vida, no es tan malo.

— ¡Es cierto!

Viendo a los ciudadanos de Tuonvell sonriendo desde el fondo de sus corazones y expresando gratitud hacia Regis, Altina sintió que lo qué había hecho era correcto.

 

Parte 5

Sirviendo al imperio belgaro en el regimiento fronterizo de Beilschmidt, Abidal Evra era un oficial de combate de segundo grado. 38 años de edad.

Nacido como plebeyo, él era el más joven de una familia de seis hijos. Por su cuerpo fuerte, las habilidades que tuvo por entrenar con sus hermanos y su personalidad honesta, él fue evaluado altamente por el héroe Jerome. Se le fue otorgado el título de caballero por sus esfuerzos y ahora es parte de la nobleza.

Ahora mismo, él estaba asumiendo el honor de su clan mientras continuaba trabajando duro.

Hace solo tres días antes de que a ese Abidal Evra se le dé una orden que parecía una broma———

Después que terminé la sesión de entrenamiento, el general Jerome me llamó.

— Abidal Evra, ¿qué piensas de Regis y Eric?

— ¡Señor! ¡Un excelente estratega y un caballero prometedor, general!

— ¿Y la princesa?

— ¡Una comandante popular!

— Hmm… Esta respuesta en verdad encaja con tu estilo. Está bien, Abidal Evra, tú tomarás parte en el equipo de seguridad para la expedición a la capital.

— ¡Señor! ¡Es un honor!

Esto era como Abidal Evra lo esperaba.

Escuché que la princesa real iba a atender la fiesta de día de la fundación, el general Jerome no podía ir ya que era el comandante en cubierta. Sir Evrard era el comandante de guardia.

Así que ¿quién más sino yo podría tomar esta misión?, pensé eso. Pienso que es algo para enorgullecerse el ser elegido.

Pero lo qué Jerome dijo después, me desconcertó.

— Tomarás una diligencia, incluyéndote a ti, habrán ocho guardias.

— ¿¡Señor, eh!? ¿Una diligencia? ¿Ocho hombres? ¿Podemos proteger a su alteza con estos números?

— ¿No puedes?

— Ah, ¡S-Sí así lo desea!

— Bien, eso es todo lo que tengo para ti. Este plan fue propuesto por Regis, debió haberlo escudriñado cuidadosamente. Lleva a cabo tus deberes.

— ¡Señor! ¡Entendido, general!

La mano que estaba usando para saludar estaba temblando.

¿Podrá ser algún tipo de conspiración? ¿Un complot para matarme junto con la princesa? ¿Soy la carnada? ¿Estoy destinado a morir?, estas preguntas me obsesionaron durante toda la noche.

Los otros miembros de los ocho eran menos capaces que yo, todos ellos eran soldados escogidos de clanes olvidados.

La residencia de los salvajes era el bosque que estaba lleno de vida.

Me sentí más seguro en el fuerte Sierck y en el pueblo de Tuonvell.

Gradualmente, llegamos a la carretera.

Los deberes de escolta normalmente eran realizados por mil soldados, pero solo eran ocho guardias incluyéndome.

 

Las palmas de Abidal Evra estaban sudando.

La princesa real Marie Quatre estaba gritando alegremente.

— ¡Ah, Regis! ¿Esa es la estación de parada?

— … Así es, ¿podrá ser que esta es la primera vez que ves una?

— Estaba rodeada por capas de soldados cuando vine de la capital al fuerte Sierck, así que no pude ver nada y el camino estaba lleno de carruajes.

— … Bueno, eso debería ser normal.

“¡Por supuesto!”, Abidal Evra estaba de acuerdo en su mente con el estratega.

Sin embargo, quién propuso esta situación que parece una broma fue el estratega Regis. No podía entender lo que el estratega estaba pensando.

Saliendo del pueblo de Tuonvell, llegamos a la primera estación de parada después de dos horas.

Había un campo de cultivo montañoso en esa área. Era los comienzos de abril, la estación donde las flores florecían, haciendo a este lugar incluso más hermoso.

En esta pobre aldea de cultivo había una pequeña estación de parada.

La diligencia se detuvo aquí brevemente para que los caballos descansen, y había un cuarto para que los viajeros tomen un descanso.

— Buen trabajo a todos, descansemos por 30 minutos.

Anunció el conductor.

Si fuera una estación de parada normal, los pasajeros se relajarían y charlarían entre ellos.

Pero el equipo de ocho hombres de Abidal Evra eran soldados bien entrenados con la misión de proteger a la princesa real.

Ellos desmontaron apresuradamente de la diligencia y tomaron posiciones de centinela alrededor del área como lo planeado.

Abidal Evra abrió desde afuera la puerta de madera del carruaje.

De acuerdo al orden de asientos, el primero en descender fue el estratega Regis.

— … Ah, gracias.

Regis retrocedió frenéticamente su cabeza.

¡Swish!, Abidal Evra saludó inmediatamente.

El estratega se inclinó hacia adelante y desmontó. No sabía en qué pensaba este hombre, pero su poder era extraordinario.

La fortaleza de Volks era famosa por ser invulnerable desde antes que yo naciera, ¡pero fue capturado por él tan fácilmente!

Incluso a mí se me fue otorgado el título de caballero, ¿así que por qué él seguía siendo un oficial administrativo de quinto grado sin un título de nobleza?

El título de caballero era un título de nobleza que solo era otorgado con grandiosos logros. Con este título, recibirás un salario más alto y los derechos para comprar y vender productos libremente.

Después que Regis bajó, la siguiente fue la princesa real, Marie Quatre.

Su cabello carmesí se ondeó con el viento, mostrando vistazos de su cuello blanco como la nieve.

Era una dama hermosa.

No solo su belleza era sorprendente, su entrenamiento regular hizo su cuerpo delgado, desbordando una sensación elegante aunque simplemente estaba bajando de la diligencia.

Mirando a su figura con el cielo despejado como fondo, era como un gran cuadro en la iglesia.

Esta era la primera vez que Abidal Evra hizo contacto con la princesa real desde una distancia tan corta, poniéndolo nervioso.

Quién bajó después fue la sirvienta, y el último en bajar fue Eric.

En ese momento, otro soldado estaba verificando la seguridad del área de descanso, enviando una señal con la mano de “todo en orden”.

Abidal Evra bajó su cabeza y preguntó respetuosamente:

— Su alteza, por favor descanse en este cuarto.

— Hmm… lamento que lo hayan preparado, pero…quiero estar parada al menos durante este tiempo. Me duele el trasero.

— ¡Qué! ¡Un doctor! ¡Traigan un doctor!

— ¡Espera! ¡Espera! ¡No es necesario! El asiento solo estaba un poco duro.

— ¡Sí! Entonces, cambiaremos el asiento.

— N-No es necesario.

Olvídalo, la realeza hizo ese gesto con un ondeo de su mano.

El estratega que lo escuchó desde un lado, sonrió alegremente.

— Ja ja ja… Lo sabía, hubiera sido mejor usar un carruaje apropiado para la nobleza.

— ¡No estaba pensando en eso! Esta es justo la impresión de las diligencias. Ahora mismo, Lo estoy disfrutando mucho.

— Qué bueno. Si ahora me dijera que lo cambie, no creo que podamos llegar a tiempo para el festival…

— Fuu~ para Regis el festival es más importante que mi trasero.

— … No es problema para mí que nos cambiemos de carruaje, pero…la población terminaría riéndose si les dice: Me dolía el trasero y por eso llegué tardé a la fiesta”.

— Es demasiado horrible…

— Esto podría llevar a otro apodo poco halagador. Por el momento…

— ¡Ah, ya, por eso dije que estoy bien! Por cierto Regis, ¿¡no te duele el trasero!?

— … Ahora que lo mencionas, sí duele un poco cuando me levanto. Probablemente el asiento era demasiado duro, pero me he acostumbrado a la silla dura de la oficina, así que estoy bien.

— No es justo.

— Ja ja… Aunque digas eso…

Viendo a la princesa inflando sus mejillas, el estratega sonrió incómodamente.

Los dos parecían tener una grandiosa relación. Abidal Evra, que estaba observándolos, estaba sorprendido.

Abidal Evra sentía que los soldados de familia plebeya tendrían una gran distancia con sus superiores, incluso más para la realeza.

La sirvienta al lado de la princesa empezó a hacer té en la despensa, y lo sirvió en una fuente. Como las vasijas de porcelana se rasgan fácilmente, el juego de té estaba hecho de plata.

— Su alteza, el té está listo.

— Gracias Clarisse, ¿también hay para los demás?

— Sí.

— Entonces, invítales.

Una sonrisa gentil apareció en la cara de la princesa y miró hacia Abidal Evra.

— Aún queda un poco de tiempo, bebamos juntos el té.

— ¿¡Eh!? Pero…aún tenemos deberes.

— Está bien, está bien. El clima es grandioso y la visibilidad es clara. Lo veremos si alguien se acerca.

— E-Eso…es cierto, pero…

— Cuando es tiempo de descanso, descansen. Ese es el trabajo de los soldados. Sería problemático si se cansan cuando es momento de trabajar. Toma, para ti.

Abidal Evra recibió la taza de té de parte de la princesa real.

Las manos asperas de Abidal Evra recibieron cuidadosamente la taza de plata, mirándola como si fuera un tesoro.

— Bueno, entonces, le daré todos.

— ¡Sí! También llama a los demás.

— Entendido… ¡Equipo de escolta! ¡Reúnanse!

Después que todos los guardias bebieran su parte, se prepararon para partir.

El orden de los asientos fue el mismo que antes, con Abidal Evra sentado en el centro de la fila de atrás. Es para proteger la espalda de la princesa con su propio cuerpo.

Y así, la princesa y el estratega empezaron con su plática.

— Cambiaron el caballo, ¿cierto?

— Sí, esta es la ventaja de las diligencias… Los caballos de los caballeros son propiedad individual, y los caballos militares pasan por un entrenamiento de batalla, así que no pueden ser cambiados tan fácilmente… Pero los caballos de las diligencias pueden ser cambiados después de llegar a la estación de parada. En verdad es conveniente.

— ¿A quién le pertenece los caballos en las estaciones de parada?

— … Este camino está bajo la directa jurisdicción del imperio, y fue formado un ministerio de transporte. El ministro de transporte se encarga de las carreteras, puertos y del funcionamiento de estos. En las áreas locales, también hay estaciones de parada administradas por los señores feudales.

— Ya veo.

— Los lugares para cambiar caballos cansados son las estaciones de parada, lo que dio nacimiento a las diligencias.

— Eso suena conveniente, ¿por qué el ejército no adopta ese método?

— … No está siendo usado en las fronteras del norte, pero en el sur, el ejército tiene su propia red de transporte. No es posible si las unidades son demasiado grandes, así que solo es usado en emergencias.

— Regis, ¿has estado antes en el sur?

— Lo leí en un libro.

— Ah, cierto, típico de Regis.

La diligencia avanzó lentamente.

A este paso, ellos deberían llegar a la siguiente estación de parada justo a tiempo.

El tono de la princesa imperial se volvió estricto.

— Regis, después de haber logrado nuestro objetivo de este viaje, tengo algo que necesito hacer.

— ¿Qué es?

— Ordenar el cambio de todos los asientos de las diligencias para que sean más suaves.

Mientras hablaba, la princesa imperial ajustó su posición de sentado.

 

Parte 6

En la sexta mañana después que el grupo de Altina saliera de la fortaleza de Volks——

Después de viajar 100Li (444km) por caminos accidentados, el grupo de Altina empezaba a cansarse.

Regis miró a Altina que estaba sentada a su lado.

Altina estaba descansando su cabeza en el hombro de Clarisse y estaba durmiendo profundamente. Clarisse estaría realmente cansada si la dejaba así.

— … ¿Estás bien, Clarisse-san?

— Sí, estoy bien.

— … Llegaremos pronto a la capital.

Repentinamente, soldados aparecieron al frente y los caminos se hicieron ruidosos.

— ¡Soldados!

Escuchando esto, un aire tenso envolvió el carruaje.

Abidal Evra se puso en alerta al instante.

— ¿¡Qué!?

— Su alteza…por favor ajuste su vestimenta.

Después de decir eso, Regis sacó su cabeza por la ventana.

En los amplios caminos, la caballería se estaba acercando con el polvo levantado.

Mientras Clarisse limpiaba la boca de Altina con su pañuelo, Altina preguntó algo mientras murmuraba.

— Hmm… ¿¡Quién es!?

“De quién era esta unidad”, se preguntó Regis mientras cambiaba su mirada hacia la bandera de la unidad.

— … Fondo rojo, león dorado, sol… Ah… Este es el primer ejército del imperio, los soldados bajo el mando del segundo príncipe, el general Latreille.

Al escuchar esto, la tensión en el carruaje llegó al punto de ebullición.

Todos tomaron su determinación para morir.

Altina y Latreille eran enemigos políticos, que fue confirmado cuando fueron dadas las irrazonables órdenes de capturar la fortaleza de Volks.

¿La ambición de Altina de apuntar al trono como la cuarta princesa fue expuesta…?

Comparado con el príncipe heredero, Auguste, que renunció a sus deberes administrativos a causa de su mal estado de salud; y al tercer príncipe, Bastian, que aún estaba en la escuela, Altina no debería atraer demasiada atención en la capital.

Viendo a los soldados delante de ellos con intenciones de matar, Regis usó un tono calmado y dijo:

— …Todos, cálmense por favor, esta es la carretera, es al mediodía, y llegaremos a la capital con solo subir esa colina. Además  hay muchos carruajes que vienen y van… No importa qué, en un lugar como este, Latreille, que ya mostró su bandera, no apuntará su espada hacia nosotros. Para mí, pienso que ellos están probando nuestra etiqueta.

“Ya veo”, Abidal Evra estaba impresionado mientras pensaba en eso.

— Un ataque repentino tentándonos a perder nuestra compostura. Intentando hacer que ignoremos nuestra etiqueta, forzando que caiga la popularidad de la princesa. ¿Ese es su objetivo?

— …Si realizamos algunas acciones raras, podríamos permitir a nuestro adversario a que se salgan con la suya.

— Ah, nosotros éramos soldados de la capital en el pasado, no haremos nada que pudiera hacer que la princesa imperial sea desprestigiada.

— Sí, cuento con ustedes… Yo también haré mi mayor esfuerzo para prevenir que eso suceda.

Dijo Regis con el tono más sereno posible.

El joven Eric aún tenía una expresión inquieta mientras Clarisse estaba calmada como siempre.

Altina apretó fuertemente su vestido.

— Quizás, no soy buena lidiando con esto. En el pasado, Latreille me recordó que observe cómo actúo.

— ¿Ese es el motivo de que no seas buena en lidiar con el príncipe Latreille?

— ¡Es que tipo es demasiado sensitivo! ¡Incluso se molestó cuando no puse correctamente mi tenedor y cuchillo!

— … Mi hermana también me advirtió sobre eso… Está bien, ahora no será tan sensitivo.

— Eso sería grandioso.

La diligencia subió lentamente la colina.

Abidal Evra tenía un rostro de determinación mientras se detenía y abría la puerta que se dirigía hacia afuera.

Regis salió del carruaje y la mirada del primer ejército imperial cayó sobre él.

Delante de Regis estaba un grupo de soldados bien equipados y fuertes.

Normalmente, los soldados parados en la primera fila son más altos, y los soldados más débiles podrían ser vistos detrás de ellos. Sin embargo, eso no era así aquí, todos los soldados eran de primera calidad en musculatura, apariencia y equipamiento. Un grupo confiado.

— …

— ¿Qué tal?

Preguntó Altina, que descendió a su lado.

— … El primer ejército tiene tres hordas de 1000 jinetes, un total de 3000. Agregando 7000 de infantería, sumarían 10000. Por sus apariencias, esta debe de ser la “Horda de lobos blancos”.

— Entonces es 11 vs 1000, ¿1 contra alrededor de 90?

— … No pelearemos ¿está bien? ¿Y también me contaste? Es imposible.

— Me conté a mí misma dos veces.

— ¿¡Eh!?…

— Ahí vienen.

Murmuró Altina.

Un hombre vistiendo armadura roja en un caballo blanco se acercó desde la horda de caballeros.

Tenía un magnifico cabello rubio.

Su rostro daba la sensación de belleza y agudeza.

También tenía ojos carmesí que parecían estar ardiendo.

La espada en su cintura era la espada del emperador fundador, “Arme Viffe – Volonté”,[2] con joyas incrustadas en su empuñadura. La empuñadura también había sido coloreada de rojo.

Así es…

Él era el segundo príncipe del imperio de Belgaria, Allen Deux Latreille de Belgaria.

Cabalgó solo hacia el grupo.

12

Y a una pequeña distancia alejada, él descendió de su caballo.

El cuerpo de Altina se paralizó. Ella hubiera desenvainado su espada si hubiera estado sola.

Regis no podía hacer nada al respecto, igual para los otros en el grupo. No pensaron que el príncipe vendría por él mismo.

El sonido metálico de la armadura se acercó paso a paso.

Altina apretó sus dientes, no permitiendo que ese hombre vea su miedo.

Gradualmente, ambos grupos estaban suficientemente cerca como para estrechar sus manos.

Latreille extendió sus brazos, abrazó a Altina y dijo:

— Lo siento mucho…hermana.

— ¿Ah? ¿¡Uh!?

Altina, abrazada, estaba paralizada y no pudo decir nada.

Latreille continuó en un tono sincero:

— Debió haber sido duro para ti, dado tu hermano que controla el ejército entero fue incompetente, perdóname.

— … Erm… ¿Latreille?

— Cuando escuché que Algentina estaba viajando en una diligencia hacia la capital, me partió el corazón. ¡Y pensar que tu vida allá fue tan difícil!

— ¿Eh? No, esto es para ser igual que los ciudadanos…

— Ah, tengo montañas de cosas para charlar contigo. Pero primero deberíamos encargarnos de nuestros subordinados, apresúrate a la capital y ten un buen descanso.

— S-Sí…

— Para celebrar tu victoria, he preparado un caballo para ti, Algentina.

— ¿Un caballo?

Latreille dio un gesto con sus ojos, y un soldado de la caballería trajo un caballo.

El pelaje marrón era brillante y cuidadosamente peinado. Tenía una hermosa apariencia, con una cola larga y dorada y la punta de sus pezuñas eran blancas.

Un hermoso caballo militar.

Latreille jaló las riendas, haciendo un gesto para que Altina lo pruebe.

— Fu fu, tiene un buen temperamento. Sería bueno si se lleva bien contigo.

— Ah, sí, es bastante bueno.

Regis, que estaba observando esta escena, estaba estupefacto.

— … Ya veo.

——— Un acercamiento suave, y él tenía un buen conocimiento de la personalidad de Altina, así que estaba confiado con esta táctica. Como se esperaba de su hermano mayor.

Él parecía saber que no importa cuán preciosa sea la joya que le regalaría, eso no conmovería a Altina.

Regis buscó por los estantes de libros en su mente, intentando buscar la mejor solución para esto de todos los libros que había leído.

— Ugh, qué debería…

— Fu fu, para el señor Regis y los otros acompañantes también he preparado caballos y un carruaje. Me disculpo por mis preferencias, pero ¿me acompañarían de esta forma?

La mirada de Latreille cambió hacia este lado.

— ¿¡Eh!?

——— No imaginé que el comandante en jefe que también era una realeza, el príncipe Latreille hablaría por mí, un oficial administrativo de quinto grado. Regis realmente estaba sorprendido.

Un mal cálculo.

Regis sintió que había calculado completamente mal, para que el adversario esté consciente de él.

Un escenario como este no existe en los estantes en su mente.

Aparte de asentar, Regis no tenía otra opción.

— … Muchas gracias.

Eric y Abidal Evra tenían caballos militares de alta calidad para cabalgar.

Regis y Clarisse se sentaron en un carruaje elegante decorado con esmeraldas.

El equipaje fue guardado en un vagón.

Dado que ellos no fueron informados con antelación, Regis y compañía se disculparon con el conductor del carruaje y se despidieron de los asientos duros que usaron por seis días.

——— Cayeron en la trampa.

Ellos estaban al ritmo de Latreille.

Regis recordó las palabras que le dijo a Altina.

“Soy un simple académico, si me encuentro en una situación de la que no sé nada al respecto, no puedo hacer nada.”

En verdad, parecía que se haría realidad.

La habilidad política y militar del príncipe Latreille estaba a la vista. En efecto, él tiene la habilidad para convertirse en el siguiente emperador.  Lo que ellos estaban viendo era solo la punta del iceberg.

——— Fui anticipado inmediatamente. Bueno, ¿qué hago?

 

Parte 7

El carruaje esmeralda podía sentar a cuatro, en dos filas.

Un soldado de cabello naranja estaba sentado en la fila de atrás.

Sus ojos tenían una sensación de gentileza, tenía alrededor de la edad de Latreille.

Por su uniforme decorado en dorado y plateado, este hombre debería ser un aristócrata, y debe tener una posición alta.

Después que Regis abrió la puerta, el hombre sonrió y dijo:

— Buen trabajo, usted es el estratega Regis, ¿cierto? Mi nombre es Germain Laurentis de Beaumarchais, oficial administrativo de primera clase. Por favor llámeme Germain.

— Ah…ehm… Mi nombre es Regis Auric, oficial administrativo de quinto grado, ¿me equivoqué de carruaje?

— No, este es el correcto. En el corto viaje a la capital, por favor permítame viajar con usted.

— S-Sí… Bueno…

Regis volteó para ver a Clarisse.

Si te subes a un carruaje sentado al lado de un noble que era tu adversario político, afectaría la calidad de tu descanso.

Pero Clarisse no cambió su expresión mientras dice:

— Por favor no se preocupe por mí. Si el carruaje no tiene un lugar para mí, estoy bien con caminar hasta la capital.

— ¡Ni hablar! Si eso en verdad sucede, no puedo imaginar cómo me castigaría la princesa.

— Yo también sería regañado por el príncipe Latreille. Por favor, siéntese al final.

— … Está bien, gracias por su gentileza.

Por la invitación de Regis y Germain, Clarisse bajó su cabeza y subió al carruaje.

Clarisse se sentó en el asiento más profundo mientras Regis se sentó al costado de la puerta, al lado de ella.

Germain se sentó en el asiento opuesto a ellos.

Normalmente, la sirvienta Clarisse debería estar sentada en la última fila, mientras Germain toma el asiento de adelante.

Ambos, la actitud de Latreille al recibir a Altina y la forma en que Regis y los otros fueron tratados, hicieron que Regis esté impresionado por Latreille.

Germain sonrió amablemente y empezó a platicar.

— He querido conocer al señor Regis por un largo tiempo.

— … Erm, solo soy un plebeyo y un oficial administrativo de quinto grado… Si me habla con ese tono formal…

— Ah, me disculpo. Soy el tercer hijo de un marqués, y como siempre estuvieron mis dos hábiles hermanos mayores, me acostumbré a esta forma de hablar.

— Entonces tiene hermanos.

— Sí, ahora mismo ellos están trabajando en el oeste.

— Eso significa…

Regis pensó en los nombres de los comandantes en el ejército imperial.

La guarnición actual en el oeste es el segundo ejército, el comandante y vicecomandante son los hermanos del clan del marqués Beaumarchais.

Así que el tercer hijo estaba trabajando como el consejero de Latreille, Regis no sabía eso.

Germain sonrió incómodamente.

— Los Beaumarchais son una familia de linaje militar. No soy hábil con la espada y me concentré en estudiar libros, nunca pensé que algún día sería un soldado. Sin embargo, el príncipe me tuvo alta estima mientras estaba en la escuela militar, así que ahora estoy trabajando para él como consejero.

— Ah, ya veo.

Regis pensó que el tercer hijo de una familia de marqueses sería completamente diferente a un plebeyo como él. Pero ellos tenían algunas similitudes, así que Regis sintió que él era un alma gemela.

— Escuché que el señor Regis también es un gran lector.

— ¿Eh? No… nada grandioso. Solo sucedió que leer es mi único pasatiempo.

— Puedo entender eso. ¿Qué libros has estado leyendo últimamente?

— Es una pena, pero últimamente he estado demasiado ocupado… Solo leí “La cola de caballo de al lado” del escritor Yorgel.

La cabeza de Germain se inclinó ligeramente a un lado.

— ¿Hmm…? ¿Quién es ese académico?

— ¿Eh? Ah, no, solo es una novela de fantasía.

Era una novela de amor que Regis compró cuando aún estaba en la capital. En ese entonces, él tenía una posición despreocupada, era alguien que quería aprender un poco de todo.

Germain se rio cuando escuchó eso.

— ¿Ah? ¡Ja ja ja! Como se esperaba del señor Regis, incluso sus bromas son extraordinarias.

— ¿Eh?

— Fu fu fu, los consejeros como nosotros deberíamos usar nuestra inteligencia para lograr cosas para nuestros líderes. En comparación, no tenemos tiempo para tales pasatiempos inútiles.

— Ugh…

— Siempre he pensado que esas cosas deberían desaparecer.

— … ¿Qué, dijiste?

— ¿No piensa así? Esos libros son publicados para satisfacer los deseos mundanos de otros, son la razón detrás de la caída en la calidad estética de Belgaria. ¿Esa literatura de clase baja no debería ser quemada?

Germain dijo eso en un tono sincero.

Probablemente estaba siendo serio, querer destruir esos libros por la nación.

Cuando Regis pensó en eso, él puso sus puños apretados fuertemente en sus rodillas.

— … ¿Quiénes son los que decidirán qué libros son de clase alta o baja?

— El ministerio de justicia por supuesto. El imperio ha emitido órdenes judiciales de arresto por “sospecha de traición” para aquellos que son autores de libros que criticaron al imperio. La horda de caballeros son enviados para arrestarlos.

— … ¿Los valores de aquellos en el ministerio de justicia son absolutos? Tomando en cuenta la autoridad del ministerio de justicia, muchos libros no serían permitidos de ser publicados.

— ¡Eso es lo que se espera! ¡Cómo podría estar bien la crítica contra el país!

— Qué estúpido… Qué pasa si el reino está progresando en una mala dirección, ¿es ilegal que se señale el camino correcto? Sir Germain se graduó de la escuela militar, ¿no ha escuchado que “ignorar la sugerencia de los subordinados es la estupidez de los comandantes”? … ¿Todo en el imperio sería gobernado por comandantes tontos?

— Ah, no, bueno, los libros relacionados con la política y la ciencia no serían destruidos, solo los libros usados para el placer.

— … ¿Cómo sería marcado el criterio para los libros? ¿Ha pensado en esta pregunta? … Dejando eso de lado, aun si un libro fue creado para el placer, sigue siendo para los ciudadanos trabajadores del imperio.

— Aun así, hay algunos que cometen crímenes porque leen ese tipo de libros.

— Los que leyeron un libro y renunciaron al crimen son muchos más.

Germain se quedó en silencio.

Regis relajó lentamente sus puños.

——— No es bueno.

Él se agitó inconscientemente.

Si se considera la posición de Altina, ahora debería ser el momento para caerle bien a Latreille.

¿Qué debería hacerse para mantener sus propias posiciones políticas mientras se complace al otro lado?

Algo inesperado sucedió. Clarisse, que estaba sentada en la posición más profunda, fue la primera en romper el pesado silencio.

Clarisse estaba inexpresiva como siempre.

— … No entiendo estas cosas complicadas, pero…los nacen en este mundo, viven y mueren son los humanos. Si voy a morir algún día…no me arrepentiría de mi vida si mi corazón está lleno de cosas hermosas de este mundo. Así es como me siento.

13

Después de terminar, el silencio envolvió el carruaje.

Regis dejó de mantener las apariencias.

Él tampoco se disculpó con Germain por sus palabras anteriores.

Germain sonrió suavemente.

— Fu fu, eso fue rudo de mi parte, discutir tales temas complicados delante de una dama. Los temas políticos y de familia son un tabú incluso en una fiesta. Ah, estaba actuando como un bufón incivilizado.

— … No, yo fui maleducado.

El ambiente en el carruaje regresó a la normalidad y Germain cambió su mirada hacia afuera.

— Ya casi llegamos a la capital.

— Sí.

Regis miró a Clarisse y podía ver nostalgia en sus ojos.


Notas de la traducción:

[1] Significan “ogro” y “serpiente” respectivamente. Está en francés.

[2] Infantería Armada – Voluntad


ÍndiceCapítulo 2

6 pensamientos en “Capítulo 1: Camino y diligencia

  1. Gracias por el capitulo, estare esperando el siguiente de esta gran novela… que ya va en el vol 7 en ingles, deberian apurarse, es solo una sugerencia, gracias de nuevo y espero la sigan traduciondo xd

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  2. Pingback: ¡Altina vol 4 cap 1! – Gustang Translations

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