Capítulo 3: Aniversario de la fundación del imperio

Capítulo 2Índice – Capítulo 4


Parte 1

— ¡Ah, trae eso!

Dijo Altina.

— Princesa, si se mueve demasiado, no podré arreglar su cabello.

— Hmm, ¿no piensas que este adorno es más lindo?

— Tiene razón. Vamos, por favor siéntese correctamente en dirección al espejo. No debe tocar demasiado su cabello. No toques.

— Sí, sí.

En la tarde del segundo día después que llegamos a la capital imperial———

Dentro de pronto se llevará a cabo la ceremonia por el aniversario de la fundación del imperio. La ciudad está bulliciosa por la fiesta, y una fiesta está siendo realizada en el palacio.

Altina se estaba peleando con la vestimenta. Para ser más precisos, aunque Clarisse estaba poniéndole los adornos, era una batalla.

— Oye, como supuse, ¿esté color estará bien?

Teniendo en la mano un adorno de cabello color azul y otro amarillo, parecía estar indecisa sobre cuál escoger.

— Princesa, se verá linda con cualquiera.

— No puedo decidirme con la opinión de Clarisse.

— Oh, qué pena.

Altina voltea su mirada a través del espejo.

— Regis, ¿tú que piensas?

— Todo lo que sé es que la fiesta empezará en diez minutos.

La fiesta empezará a las 4:00pm.

— Aish… Ah, Eric, ¿y tú?

El guardaespaldas quien fue incluido en la conversación, estaba viendo con fascinación.

— Ahh, qué lindo…

— Fue un alago algo raro, pero…gracias.

— ¡Ah! ¡Perdóneme! Pienso que es lindo, mucho.

Clarisse sonrió.

— Eric-san, ¿también quiere probarse un vestido?

— ¿¡Eh!? Ah, no, yo…dado que soy hombre…no quiero, ja ja…

Por un instante, pareció que mostró un rostro sorprendido de felicidad…

Debió ser una ilusión.

Eric podrá tener un rostro femenino, pero es el hijo mayor de un vizconde.

Guiándose por lo que dijo Evrard, su abuelo y actual jefe de la familia; Eric, quien no tiene hermanos y cuyo padre murió en la guerra, será el heredero de la familia en el futuro.

— …. Bueno, pienso que te quedaría bien.

— ¿¡D-De verdad!? ¿¡Piensa que me quedaría bien ese vestido!?

— ¿Eh? Ah, sí…

Como era de esperarse, ¿fui demasiado grosero? — se preocupó Regis, pero él sonrió alegre y se sonrojó.

— Ya veo… Q-qué problemático, eh.

— … No lo es.

— Si Regis-san me lo pide, entonces…

— ¡No lo haré!

Altina estaba enviando una mirada fría a través del espejo.

Clarisse se rió disfrutándolo.

— Es un problema, princesa, Regis-san parece ir por un camino peligroso.

— Cierto. Ya que solo alguien de mente cerrada se quejará por los gustos de sus subordinados, no diré nada. No lo haré ¿sabes? ¡No diré nada!

— … ¡No iré por ese camino!

— ¿Ya estabas en ese camino desde el principio?

— Clarisse-san, no sigas.

Pasándola de esa forma, se estaban tardando.

— Ah…ya basta, será malo si no nos vamos ahora.

— Listo, terminé.

Clarisse levantó ambas manos.

Tal vez sea porque no estaba acostumbrada al vestido, Altina se levantó tambaleantemente.

Era un vestido color vino tinto.

Decorada con un cinta suave y ondeante, parecía como una flor floreciendo.

Mostrando su piel blanca de la nuca, hombros y pecho superior, Regis se quedó sin palabras.

— …

— ¿Qué? ¿Se ve raro?

— Eh, ah…bueno…estás hermosa, bastante…

— Uwah~

— Debemos apresurarnos.

— E je je, dilo otra vez, otra vez.

— … Debemos apresurarnos.

— ¡Eso no!

“Sí entendí, pero es vergonzoso, por eso no lo diré de nuevo.”

La fiesta de hoy estaba organizada por el ministerio de ceremonias, por lo que solo podían participar aquellos que fueron invitados. La mayoría, como era de esperarse, eran nobles.

Regis vino al palacio como el asistente de Altina, pero ya que no fue invitado a la fiesta, pensaba esperar junto a la sirvienta, Clarisse, en la sala de espera.

La defensa del salón estaba a cargo de la guarnición de la capital imperial, por lo que el guardaespaldas, Eric, también estaba igual.

Altina, quién terminó de ponerse el maquillaje, miró hacia la cabeza de Regis.

— Estaría bien si tú también te pones un poco de gel en el cabello.

— … No tiene caso que yo también me aliste.

— ¿De verdad? Pero ya que es una fiesta, ¿no estaría bien si te alistas un poco?

— Aunque sea una fiesta, nosotros solo estaremos esperando.

— Oh, Regis, también vas a ir.

— Me gustaría mucho ser tu acompañante, pero solo pueden participar aquellos que fueron invitados.

— Por eso, yo te invité.

— …. ¿Qué dijiste?

Altina puso una expresión como si dijera “es obvio”.

— Es imposible para la ceremonia, pero no se molestarán si traigo un acompañante para la fiesta. Dejando de lado a los de menor status, los otros nobles usualmente también traen a un familiar, amigo o asistente.

“Ahora que lo menciona, leí en una novela la prueba de que sí se puede llevar a un acompañante a la fiesta del palacio.

Y pensar que yo estaría en la misma situación…”

— … ¿Yo también voy? ¿A una fiesta en la que también asistirá el emperador y estará lleno de nobles?

— Sip.

— … Pero qué cosas… Aunque me lo digas repentinamente, yo…

— ¿Estuvo mal?

— No puedo preparar a mi corazón. Ah, tampoco tengo ropa.

Clarisse abrió una maleta diciendo “no se preocupe”.

— Supuse que esto sucedería, por lo que traje la ropa de ceremonias de Regis-san.

— ¿¡En qué momento!?

— Qué bueno, eh. Como se esperaba de Clarisse. Vamos, cámbiate rápido.

— ¡Pero la fiesta ya empezó!

Mientras decía eso, se podía escuchar la algarabía.

Altina tenía una actitud como si no le importara.

— Está bien. Es perfecto si nos demoramos un poco. Después de todo, es gracioso ver a alguien realeza esperar a que empiece la fiesta.

— … Ya veo.

“Cuando me lo dice de esa forma, es entendible.”

Sin más remedio, Regis se cambió a su uniforme militar de ceremonias que estaba preparada.

 

Parte 2

Dado que Regis, quien fue degradado al regimiento fronterizo de Beilschmidt, estuvo muy ocupado durante su alistamiento y en año nuevo; no usó su vestimenta de ceremonia desde que estaba en su regimiento anterior.

El marqués Teneth realizaba fiestas por cualquier motivo e invitaba a sus amigos nobles de la capital.

No es que haya sido un despilfarrador, sino que es una costumbre entre los nobles entretenerse entre ellos frecuentemente.

No es raro encontrar nobles que gastan el dinero de su familia por las apariencias, relaciones, etc.

Los nobles honestos se moderan aunque puedan ser ridiculizados, pero también hay personas crueles que, usando su autoridad, explotan a los ciudadanos con impuestos exagerados.

— Y por eso…no me gustan las fiestas en el palacio…

— Si en verdad te desagrada, no te forzaré, ¿sabes?

Altina estaba caminando por el pasillo desde su cuarto hacia el salón.

Altina miró a Regis de pies a cabeza.

El uniforme ceremonial era un azul verdoso, con una bufanda blanca y una cuerda dorada como decoración. Tenía una tela roja colgada en su cintura. Honestamente, sobresalía. Aunque sea una vestimenta ceremonial, era una apariencia bastante llamativa. De seguro sería un tiro al blanco si estuviera en el campo de batalla.

Altina le golpeó suavemente con el codo.

— Te queda bastante bien.

— … Ya que no tengo hombros amplios y no soy alto, pienso que no muestro una buena apariencia. Si al menos tuviera medallas en el pecho, me vería mejor.

— Oh, ¿querías medallas? Entonces, no hay problema si haces un pedido. Puede que te lo den, ¿sabes?

— No…si el peso aumenta más, mis hombros se encorvarán, así que paso.

— A ja ja, es raro que una persona lo rechace por un motivo como ese. Ah, si tanto así te desagrada el uniforme, ¿te preparo un vestido para mañana? Me pregunto si te quedaría sorprendentemente.

Moviéndose de un lado a otro, la falda de Altina con muchas ondulaciones se agitaba.

“Lindo vestido”, pensó Regis, pero no despertó un deseo de querer ponérselo. Lo cual es un alivio.

— … No, gracias… No me gustan las fiestas, pero para encontrar la forma para oponerse al príncipe Latreille, es mejor tener más información. No quisiera tener que entrar.

— Eso me alegra.

— … Pero tengo miedo de hacer algo vergonzoso.

— ¿No había libros que hablen sobre los modales en las fiestas?

— … Sí he leído sobre eso, pero no es que me vuelva hábil bailando con solo haberlo leído.

— Ah, en ese caso, no hay problema. Yo también soy pésima.

— A pesar de que te mueves con facilidad, qué raro.

— La profesora siempre se molestaba ¿sabes? Decía “Su movimiento de pies son demasiado bruscos que parecen de esgrima. A pesar de que la coordinación en la respiración con tu pareja es importante, ¿por qué su alteza balancea a los hombres? Los hombres no son espadas”, y otras cosas más.

— Ya veo… Era por la diferencia excesiva en la fuerza de los brazos. ¿Entonces no serías hábil bailando con la realeza?

— ¡No quiero, Latreille es mucho más estricto que la profesora! Es raro que Auguste siquiera se presente a las fiestas, y Bastian tiene prohibido asistir.

“¿Qué habrá hecho el príncipe Bastian?”

— … Es bastante problemático, eh.

Sintió un poco de pena por el emperador que tenía puros hijos problemáticos.

La música se escuchaba más fuerte.

En la entrada había guardias en fila y un mayordomo anciano que verifica las invitaciones.

Regis estaba nervioso de que sea retirado por ser un plebeyo, pero…

Con solo ver el rostro de Altina, el mayordomo bajó su cabeza en señal de respeto. Después, anunció su llegada hacia el interior del salón.

— La cuarta princesa, Mary Quatre Algentina de Belgaria, ha llegado.

En un instante todo se puso en silencio, hasta la música.

Las miradas se reunieron en un punto.

Hace un año era una princesa imperial cuya madre tenía descendencia plebeya. No era más que un objetivo de celo y desprecio de parte de los nobles.

Ahora, teniendo un título militar y logros militares, muestra arrogancia.

Altina avanza por el salón que retomó su ruido. Regis también caminó a su lado para no quedarse atrás.

— … Fuu.

— ¿Qué te pasa Regis? Estás mirando por todos lados. Si quieres una bebida, vendrá si esperas un poco ¿sabes?

— … Es como si fuera el mundo de un teatro. Hay nobles por todos lados.

— No es raro que haya esta cantidad.

— No se trata de eso.

Aún hay muchos que no han llegado, pero hay más de cien nobles que están charlando.

Estaba siendo usado un gran salón de la parte sur del palacio central. El techo es más alto que las murallas, además tiene varios candelabros colgando, el resplandor de las luces prendidas a gas parecían estrellas en el salón.

Las paredes estaban pegadas con telas bordadas y en el piso estaban extendidas alfombras suaves.

En el frente había un escenario usado como plataforma y en el centro estaba disponible un espacio para bailar. Al lado de la pared estaban colocadas las mesas con comida alineada. En los seis mostradores el sumiller estaba sirviendo vino. En la parte trasera del salón había sillones alineados para el descanso.

Había perfumes expandiéndose por aquí y por allá. El florero colocado encima de la mesa al lado de la pared estaba trayendo el perfume de las rosas.

Hacía parecer que hubiera un jardín de rosas.

En una esquina la orquesta estaba tocando canciones alegres.

Altina daba vistazos por el salón.

— Parece que Latreille ya vino. Me pregunto si Auguste vendrá. Aj… También está esa mujer.

— Ah…

Dentro de la gran multitud, estaba la figura de una mujer vestida con un notablemente ostentoso vestido dorado.

La nueva reina del viejo emperador.

La sexta reina.

Su nombre es Yuhaprishia Octavia fon Estabruk.

Ya que la boda ya se llevó a cabo, su apellido cambió a “de Belgaria”.

Por ser la antigua princesa de Estabruk, sus seguidores eran varios nobles relacionados a la parte oriental.

La parte oriental es territorio expandido por el imperio desde hace unos cien años. Los señores feudales de ese lugar, a cambio de una rendición pacífica, recibieron un título de nobles del imperio.

Por cierto, si el ejército imperial hubiera empezado la guerra, aunque se hubieran rendido al inicio, los señores feudales hubieran sido sentenciados a muerte o al exilio.

No hay una delineación clara, pero estos nobles de los territorios ocupados son llamados “Nobles Emergentes”, y son objeto de desprecio y discriminación diciéndoles nuevos, provincianos, etc.

Yuhaprishia está jactándose de la enorme joya decorando la parte superior de su pecho con los alrededores.

— U fu fu fu, esto es lo que me regaló el emperador. Al parecer me regalará uno más grande para mi cumpleaños.

— ¡Oh, como se esperaba del emperador!

— Pero me ya que me aburriré si son puros collares, quiero que para la próxima sea otra cosa.

— Su alteza, ¿qué le parece unos aretes?

— Claro que no. Será una joya más grande que esta. Mi oreja terminaría estirándose, oh jo jo jo jo.

Yuhaprishia se rió fuertemente, los nobles a su alrededor también se rieron con ella.

Regis murmuró:

——— Parece que los rumores de que ella es está siendo mimada son ciertos.

Si uno miraba cuidadosamente, se daría cuenta que los nobles estaban divididos entre sus facciones.

La primera facción política de los seguidores de Auguste, el primer principe: Liderado por la segunda reina, Catherine; su familia, la casa de Trouin y sus seguidores. Estos eran los nobles más antiguos del imperio, especialmente nobles que poseían tierras en el oeste; sin embargo, carecían de poder financiero y militar.

La segunda facción política de los seguidores de Latreille, el segundo príncipe: Con la primera reina y su familia liderando a los nobles centrales que poseían tierras en la capital, tenían una enorme presencia en el ejército.

Finalmente, la facción política de Altina no tenía conexiones con ninguna de las otras facciones.

Delante de ella, alguien se inclinó en saludo.

Era un caballero de mediana edad.

Era la regla de los nobles no hablar primero delante de la realeza. Si Altina no hablaba primero, la conversación no empezaría. En este caso, Altina no tenía motivos para ignorarlo.

— Ehm… ¿H-Hola?

— Discúlpeme, su alteza Marie Quatre. Esta es la primera vez que nos conocemos.

— Ah, encantada de conocerte.

Al parecer, el caballero era un Margrave que poseía territorios en la frontera suroeste, rumorado como alguien valiente. Parecía que tenía algo que debía ser consultado con Altina.

Ya que hasta ahora Altina había sido ignorada en las fiestas, no estaba acostumbrada a ser saludada.

Regis se sintió nervioso viendo esta escena.

Los nobles que tienen los mismos pensamientos que el caballero, empezaron a reunirse alrededor de Altina.

La mayoría eran “Nuevos Nobles” y otros nobles que no pertenecían a ninguna facción. Estas personas eran conocidas como los neutrales.

(Seguramente esto se convertirá en la tercera facción política.)

Viendo a tantos nobles que pertenecían a la facción neutral que fueron capaces de atender a la fiesta, Regis entendió por qué Latreille quería obtener a Altina.

Aun así, el tema de conversación parecía ser solo de saludos y halagos, nada acerca de noticias.

Regis se acercó a Altina y le susurró:

— … Intenta recordar a estas personas y sus nombres, voy a ir a revisar otros lugares.

— ¿Eh? ¿Regis?

— ¿Sí?

— Ah, no, nada, gracias por tu trabajo.

— Ah.

Sintiendo que esta vez era diferente a otros eventos, Altina decidió cambiar su usual actitud indiferente.

Mientras sostenía una copa de vino, Regis se dirigió hacia el centro del salón.

Desde ahí, era posible ver quién estaba conversando con quién. Así era como se reunía inteligencia.

Dado que Regis no sabía a quién valía la pena observar, se fue a tomar prestado la lista de invitados del personal del ministerio de ceremonias, usando la excusa de verificar si algún amigo suyo vino.

Aquí se obtuvo fácilmente la información que una persona ajena absolutamente no podría obtener.

La casa del ducado de Trouin de donde venía la segunda reina Catherine, aceptó asistir, pero aún no habían llegado.

Había otros ausentes que no informaron al ministerio de ceremonias… La mayoría eran peces grandes.

— ¡Ah!

Al costado del nombre de Altina decía “Regis Auric, plebeyo, oficial administrativo de quinto grado”, Regis se sintió raro viento esto.

Una vez más, sintió la disonancia de este evento con él mismo.

Después de agradecerle a empleado, le devolvió la lista.

Regis continuó reuniendo la inteligencia que necesitaba en el salón.

— ¡Ah! ¡Señor Regis!

Escuchando esta forma familiar de decir su nombre, Regis sabía que él era aquel con quien debatió en el carruaje.

— … Buenas noches, Lord Germain.

— Bienvenido a la fiesta, señor Regis. Después de todos, esta vez usted es el héroe.

— … No soy yo, sino la princesa. Simplemente tuve suerte de trabajar bajo su mando. Además, estoy aquí como el acompañante de la princesa.

— ¿De verdad? Justo ahora, había algunas chicas que querían conocerlo.

Regis miró hacia la dirección donde Germain señaló, solo para ver a tres chicas mirando hacia aquí con una sonrisa avergonzada.

En sus manos izquierdas había un abanico decorado cubriendo la parte baja de sus rostros, sin decir nada, ellas señalaron hacia el frente de sus abanicos.

En esta era, transmitir sus sentimientos usando el abanico de esa forma, era conocido con el “Lenguaje del abanico”, y era popular entre las damas de la nobleza.

Usando la mano izquierda para sostener el abanico delante de la cara significaba “quiero acércame más a ti”, mientras que tocar el abanico significaba “quiero hablar contigo”.

Regis volteó su mirada lejos de ellas y tosió deliberadamente.

(¿Fue un arreglo?)

No hay forma de que sea gustado por las chicas, creyó Regis sin dudarlo.

(Los métodos de Latreille para obtener a Altina y sus otros objetivos fueron aclarados. Esta vez fue enviar a esas chicas para seducirme y confundirme, en otras palabras, usando saludos como una excusa para engañarme.)

(No importa qué métodos uses, no caeré.)

— … Lo siento mucho, no estoy interesado en chicas.

— Oh, entonces te gustaba el otro tipo.

Germain hizo un giño con el ojo.

— ¡N-N-No me refiero a eso!

Regis fue abrumado repentinamente. Como se esperaba de asistente principal de Latreille.

— Bueno, solo quería ayudarte a establecer buenas relaciones.

— … Es un honor.

— Su alteza Latreille dijo que estaba muy preocupado sobre anoche.

— ¿Eh?

(Llamando a Altina, derrotándola con facilidad, y amenazándola con ser su esposa. Estaba seguro de que estaba orgulloso de su hazaña.)

— En la superficie, él se ve fuerte, pero es emocionalmente frágil. Después de regresar, se quedó pensando si se había sobrepasado y estaba bastante deprimido.

— … ¿De verdad?

— Aun así, no es el momento indicado para que hable de nuevo con la princesa.

— Sí, quizás en otro momento.

— Creo que la próxima vez que tengan una conversación, deberían traerlo a usted. ¿Qué opina?

— ¿A mí? ¿Con el príncipe y la princesa?

En ese momento, Regis se imaginó a ambos el «Arme Victorie Volonte» y al «Gran Tonnerre Quatre» golpeándose uno con el otro, causando que su cuerpo tiemble.

— Si es posible, esta noch…

Antes de que Germain pudiera terminar sus palabras, una voz fuerte lo interrumpió.

 

— ¡Buenas noches a todos!

 

Ya que sus palabras fueron interrumpidas, Germain miró malhumoradamente hacia la dirección de la voz.

Había un hombre mayor elegante en la plataforma cubierta con alfombra roja. Había algunas personas paradas a su alrededor.

Germain mordió sus labios y dijo:

— Hump, un nuevo noble…

— ¿Quién es?

— Él es el “nuevo noble” duque Tiraso Laverde, poseedor de una gran plantación en el territorio sur. Es uno de eso cobarde que se rindió antes de que el imperio los invadiera.

— … Ya veo.

Como oposición del imperio, la resistencia sin ningún poderío militar era inútil.

Este era el resultado de la negociación política. Para prevenir que el imperio invada, rendirse era la mejor opción. Esto es lo que pensaba Regis.

Después de abrir un pergamino, el hombre elegante, Tiraso Laverde, dio una mirada al salón.

Entre la multitud, había una joven mujer vestida como un pájaro negro, dado que su cabello y vestido eran negros. Debido al velo que estaba usando, uno no podía ver su rostro con claridad; sin embargo, se podía sentir que emanaba un aura inaccesible.

Ella volteó y se fue después de asentir.

Viendo esto, Tiraso Laverde empezó a leer el pergamino.

— Nosotros, los nobles que fueron concedidos las tierras del sur, somos llamados como los “nuevos nobles” por la mayoría.

¿Qué estaba intentando decir?, era lo que los ojos de los otros nobles parecían preguntar.

Tiraso Laverde continuó hablando.

— Para los nobles antiguos que tienen lazos cercanos entre ellos, somos débiles si continuamos fragmentados. Ehm, por eso, aquí anuncio el establecimiento de la Alianza Gaillarde Garden, formada por los nuevos nobles.

Escuchando estas palabras, la audiencia entró en tumulto.

El duque Tiraso Laverde ignoró la conmoción y continuó.

— Hasta ahora, nosotros, la Alianza Gaillarde Garden, no apoyamos a ningún príncipe.

Lo que significaba que actualmente pertenecían al lado neutral.

Ya que lo ha anunciado de esa forma, lo que sigue después sería la elección de su facción.

No era imposible que apoyen a Altina, pensando esto, Regis no pudo evitar ponerse tenso.

La respiración de Tiraso Laverde empezó a acelerarse y su lectura se hacía desordenada.

— Erm… Nosotros, la Alianza Gallarde Garden…estamos esperando con ansias el día en que el príncipe Auguste herede el trono… Nosotros…lo apoyaremos completamente… Su alteza…aún estaba luchando con su enfermedad…pero creemos que su alteza triunfará contra su enfermedad… Recientemente, su alteza continúa atendiendo sus deberes a pesar de estar enfermo… Sus acciones pueden ser comparadas con los príncipes coronados de las generaciones anteriores.. Cof…Cof… Nosotros creemos en el príncipe Auguste.

— Gracias por confiar en mí.

Auguste apareció en la plataforma.

Esto era un show totalmente premeditado.

Auguste se acercó al duque y le dio la mano.

— Todos de la Alianza Gaillarde Garden, para expresar mi gratitud por su apoyo, definitivamente seré un gran emperador, por favor continúen apoyándome.

No solo las personas en la plataforma, incluso había algunos de la audiencia aplaudiendo. Aquellos deberían ser de la facción de Auguste. Por el sonido, parecían ser bastantes.

Una vez que la parte importante del discurso terminó, el contenido siguiente fue conciso.

La Alianza Gaillarde Garden era un grupo de nuevos nobles de la parte sur. Eran diferentes a los viejos nobles que apoyaban a Auguste, o a los grandes nobles de los alrededores de la capital que apoyaban a Latreille.

Lo que significaba que originalmente eran neutrales.

Ellos se unieron, formaron una alianza y unieron a la facción de Auguste.

Recientemente, los rumores del príncipe cumpliendo con sus deberes a pesar de su enfermedad llegaron a los oídos de Regis.

Sin embargo, no había nadie levantando dudas sobre esto, por lo que era probable que sea cierto.

Aunque había un número creciente de personas apoyando a Altina… ¿La repentina aparición de la alianza era una indicación de un cambió en la política? ¿O significaba que desde el comienzo, una parte de los seguidores de Auguste estaban mezclados con los neutrales?

Los nobles en el salón estaban perdidos y susurraron entre ellos.

En particular algunos nobles, sus rostros se veían desalentadores.

Hacia los neutrales que decidieron apoyar a su enemigo político, Latreille y su facción deberían ser los más inquietados.

Sin embargo, la expresión de Germain no cambió en absoluto.

— Qué molesto, ¿no lo cree, señor Regis? Parece que estas personas aún no entienden la cultura del imperio. Ponerse a hacer este tipo de cosas aquí.

— … E-Ehm… Sí.

— ¿Le pasa algo, señor Regis? No se ve muy bien.

— … Ya que no estoy acostumbrado a estos eventos, estoy un poco cansado. Me disculpo por esto.

Viendo la situación actual, el emperador pasaría el trono a Auguste. Él, quien era el asistente más cercano a Latreille, ¿no vio esta peligrosa situación?

No solo Germain, incluso Latreille retomó su charla con sus alrededores.

(¿Está fingiendo? ¿O tienen una contramedida para esto?)

Era aterrador no saber lo que estos dos estaban pensando.

Germain bajó su voz.

— Nuestra conversación fue interrumpida eh, señor Regis.

— ¿Eh?

— El príncipe Latreille desea hablar con usted en privado, ¿será posible que vaya a la habitación del príncipe esta noche a las 10 en punto?

— … ¿Está bien que yo entre ahí?

— Por supuesto, informaremos a los guardias.

(Esta situación era similar a esta en jaque por el oponente en el ajedrez. Dado que se me adelantaron, parece que estoy acorralado. Encima no tengo una pieza con qué contraatacar.)

Antes de obtener al rey, piensa destruir sus alrededores.

— … Entiendo, iré.

Germain respondió como si hubiera esperado esto.

— Es grandioso, en ese caso, me retiro primero.

Después de inclinarse, se alejó caminando.

 

Parte 3

Su garganta estaba seca.

Cuando volvió en sí, la copa de vino en su mano estaba vacía. Aunque era un vino de alta calidad, él no pudo saborearlo para nada.

Entonces, Regis se fue al mostrador de vinos.

— … Vino blanco.

— C’est entendu.[1]

Un líquido ámbar ligeramente verdoso fue servido en la copa transparente.

— Gracias.

Recibiendo de vuelta la copa, Regis dio un sorbo del vino.

El vino era muy refrescante, con un sabor inolvidable con un aroma a fruta.

— … Qué delicioso, esta es mi primera vez bebiendo un vino como este.

— … Fu fu, me hace feliz.

— ¿Eh?

— Este vino fue producido en mi vinería. Estos vinos son como hijos para mí.

Quién interrumpió fue una mujer vistiendo ropa negra.

15

Parecía tener alrededor de veinticinco años.

Con cabello negro extendiéndose por su cintura, sus ojos de obsidiana miraron a Regis por detrás de la cubierta de su velo negro.

— … Hola, está muy delicioso.

— Supongo que yo también probaré el vino blanco.

El sumiller tomó una copa y sirvió el vino blanco.

Ella recibió la copa y probó el vino.

Regis estaba esperando silenciosamente a que hable dado que ella lo había intrigado.

(Si no vi mal, ella era a quien el duque Tiraso Laverde estaba mirando cuando anunció la formación de la Alianza Gaillarde Garden. En vez de solo mirar, él parecía estar pidiendo su aprobación.)

— Realmente es sabroso.

— … Encantado de conocerla, yo soy Regis Auric, oficial administrativo de quinto grado.

— Escucho ese nombre bastante desde que llegué a la capital. Algo de que eres un excelente estratega con logros en el norte.

— Quien logró grandes cosas no fui yo, sino la princesa Algentina.

— La humildad es una virtud que los orgullosos y arrogantes comerciantes no serían capaces de aprender.

— … ¿D-De verdad?

— Yo soy Eleanor Ailred Winn de Tiraso Laverde.

¿Pertenece a la casa del duque Tiraso Laverde?… Entonces el caballero de antes…

— Él es mi abuelo. Usualmente dirijo los negocios afuera junto con él. Ya que nuestros apellidos son el mismo, la mayoría del tiempo me dicen Eleanor.

— Ya veo… Entonces, Eleanor-san.

— Ya que soy exitosa en los negocios, también soy conocida como “Le renarde de sud”.[2]

— Ja, ja ja… La llamaré Eleanor-san. También puede llamarme Regis.

— Encantada.

Eleanor inclinó su copa.

Regis también bebió el maravilloso vino blanco.

— … Fuu.

— No había escuchado del apellido Auric… ¿Cuál es tu título?

— ¿Eh? Ah, soy un plebeyo.

Eleanor parpadeó.

— Entonces… ¿Eres un Caballero?

— No, no, soy un completo plebeyo. Si la princesa no me hubiera invitado, no podría estar en esta fiesta.

— ¿Un plebeyo? Pero escuché que eras un excelente estratega.

— Es cierto que soy un estratega, pero…ese es un puesto militar, sin relación con ningún título.

Normalmente, los altos puestos militares eran dados a los nobles. Los casos en que un título de Caballero era otorgado a un estratega eran numerosos, pero este no era el caso.

Eleanor miró a Regis como si estuviera viendo a un animal raro.

— ¿No es el puesto de estratega solo para las personas muy capaces?

— Bueno… No me siento muy capaz, especialmente en la equitación y la esgrima. El único motivo para que pudiera tener esta posición fue porque solo soy hábil usando mi cerebro y simplemente sucede que sé algunas cosas.

— En otras palabras, Regis, ¿eres bastante inteligente?

Eleanor simplemente dijo su nombre sin honoríficos.

(Parece que no usa honoríficos en alguien que parece ser más joven que ella. Bueno, eso es de esperarse.)

— … No soy tonto, creo.

— Asombroso eh. Y pensar que hay plebeyos inteligentes.

— E-eso es obvio. Los plebeyos también son oficiales, profesores, doctores…

— Ah, hay plebeyos suficientemente inteligentes para encargarles esos trabajos. Sin embargo, ser un estratega con méritos militares significa superar al general enemigo.

— … En general, supongo que es cierto.

— ¿Me equivoco?

— Es que el ejército imperial es fuerte. No pienso que haya sido superior al comandante enemigo.

Aunque la fortaleza de Volks fue capturada exitosamente al final; si hubiera habido un error en las medidas, o si la excavación hubiera sido más lenta de lo esperado o que la fuerza invasora hubiera sido repelida; la estrategia hubiera fallado.

Además, gracias a Altina que derrotó al general enemigo, obtuvieron la victoria.

Los ojos de Eleanor cambiaron a la de una comerciante analizando un producto.

— Eres un hombre interesante.

— … ¿D-De verdad?

— ¿Tu edad?

— Dieciocho años… Aunque pronto tendré diecinueve…

— ¿Tienes interés en los negocios? Las oportunidades en el ejército son raras para los plebeyos, ¿por qué no te cambias a una profesión que encaje contigo?

— ¿Eh?

— ¿Cuánto es tu salario actual?

— Bueno, soy un oficial administrativo de quinto grado, así que es una cantidad normal.

— Si trabajas para mí, estoy dispuesta a pagarte tres, no, cinco veces esa cantidad. Cuatro mil dunies al mes.[3]

Si darse cuenta, calculó cuantos libros podría comprar.

Agitó su cabeza fuertemente de un lado a otro.

— D-Discúlpeme, pero no estoy interesado en el dinero.

— Ya veo… Ya tengo tres esposos, pero ¿quieres convertirte en el cuarto? O tal vez, ¿qué tal con mi tercera hermana menor? Aunque solo tiene ocho años…

— No, tampoco es que necesite una compañera… Ah, por supuesto, no tengo interés en los hombres.

— Sin deseos eh. Igual que un comerciante.

— Gracias…

Fue completamente a su ritmo.

Después de todo, soy débil con las mujeres mayores a mí, suspiró Regis.

(Sin embargo, a este paso no seré útil para Altina.)

———— Intentaré atacarla un poco.

— La alianza Gaillarde Garden…está bastante determinada eh. Apostar su reputación y vidas para oponerse a los nobles centrales. Incluso considerando que los nobles occidentales tienen algo de poderío militar y los nobles sureños con su fuerza financiera, si llegara a ocurrir un conflicto, seguiría siendo fútil.

— Las discusiones políticas son difíciles. Después de todo, soy mujer.

— Pero parece que habla bastante de eso con su abuelo…

Ya que intentó esquivarlo, Regis presionó aún más.

Eleanor sonrió agriamente.

— Vaya, vaya, me pregunto si hubiera sido mejor estar fuera del salón… Mi abuelo se confía fácilmente y no tiene las agallas para hacer grandes cosas. Como un filántropo, su reputación es buena.

— … Como esperaba, quien reunió a los nobles sureños fue usted, ¿me equivoco, Eleanor-san?

— No se podía evitar dado que todo esto fue causado por los nobles centrales. Dándonos condiciones no favorables y usando matrimonios políticos para obtener rehenes.

Este también era un método que los nobles usaban comúnmente.

Si la fuerza era permisible, la usarían. Para aquellos que eran sumisos, los oprimirían usando negociaciones.

Desde que era una pequeña nación en el oeste, Belgaria continuó anexando tierras dentro de este continente, y cambió la capital imperial a su ubicación actual hace más de 300 años.

Para sus propias ganancias, los nobles siguieron debilitando la fuerza de la nación y se volvieron más fuertes. Eventualmente, esto llevaría al colapso del imperio.

Justo como una serpiente comiéndose su propia cola.

— … Hay una posibilidad de ganar eh. ¿El príncipe Auguste es la llave para esto?

— Para mí, el haber creado la alianza ya es algo grande. Parece que con eso todo se termina. Es nuestra victoria.

Eleanor levantó su copa de vino tinto, como si estuviera haciendo un brindis.

— El príncipe Auguste parece haberse recuperado… Si fuera a actuar de esa forma delante del emperador y los príncipes…

— Fu fu, ¿entonces?

Regis jugó con la copa vacía en su mano.

— … En resumen, el príncipe Auguste, si fuera a obtener un cargo adecuado para su posición…existe la posibilidad de que sea la de comandante en jefe que actualmente tiene a cargo el príncipe Latreille. No, posiblemente, ya se lo está pidiendo al emperador.

Si Auguste realmente se lo pidió al emperador, Latreille tendría una gran reacción.

Si ese fuera el caso, sería una posición política agresiva y podría ser vista como un intento de venganza.

— … En ese caso, está confirmado que el príncipe Auguste estará heredando el trono. Aquellos que lo apoyan ya estarán conversando quién será el ministro de gobierno.

— Fu fu, bueno, supongo que alrededor del 60%. Los principales seguidores de su alteza son los viejos nobles del oeste.

— Ah…

La madre de Auguste es la segunda reina, Catherine, que viene de la casa de Trouin que siempre lo ha apoyado. Si Auguste fuera a heredar el trono, ellos serían capaces de ganar la mayor riqueza, poder y fama.

— Aunque es difícil, pero de esta forma, seremos capaces de derrotar a los nobles centrales. Dejar que los nobles del oeste ganen tampoco es algo malo para nosotros.

Lo que Eleanor dijo tampoco era erróneo.

Aun si Auguste se convierte en el emperador, no había beneficios para los nuevos nobles sureños.

Es por eso que ellos originalmente se unieron al tercer bando, la facción de Altina.

Sin embargo, ¿Auguste logró jalar a todos estos nobles neutrales a su lado?

Regis se quedó en un profundo pensamiento.

Ya que había otros que estaban pensando lo mismo, un libro analizando lo que sucedería si algo similar fuera a pasar había sido publicado hace unos años como literatura recreacional en el mercado negro.

Por eso, Regis usó eso como un nuevo punto de referencia.

— Para terminar la pelea entre los nobles centrales y occidentales, formar una alianza no es difícil. Debería haber otro propósito, el cual es ese “algo grande” que mencionó antes.

— ¿Oh?

Los ojos de Eleanor cambiaron.

Regis continuó:

— … Al norte está la poderosa Federación de Germania. Al oeste, un gran mar entre nosotros y High Britannia. En contraste, al este está el decadente Estaburg; mientras que el sur, el imperio de Hispania cuyo ejército consiste principalmente en la marina. La probabilidad de que el imperio obtenga esas últimas tierras es alta… Cuando se ve el mapa, no es extraño que las personas piensen que “la capital podría estar en un lugar más conveniente”.

— Fu fu fu, sería un desperdicio que estés con mi hermana.

— … Una vez que el príncipe Auguste herede el trono, ¿transferirá la capital hacia el sur?

Eleanor bebió el vino restante de su copa.

La fuerte fragancia del vino fue exhalada por su nariz.

— Fu fu, ¿transferir la capital? En efecto, de esa forma el sur florecerá; sin embargo, ¿los nobles occidentales lo permitirán?

— Normalmente, no… Sin embargo, será diferente si hay alguien suficientemente influyente para sugerirlo. Por ejemplo, tener al hijo más grandioso del mundo y convertirse en la madre del emperador— como la reina Catherine.

La casa Trouin de donde vino la segunda reina, Catherine, era muy influyente entre los nobles occidentales.

Si su hijo fuera a heredar el trono, sus palabras serían aún más influyentes.

Además, si la Alianza Gaillarde Garden también sugería esto, la transferencia de la capital sería segura.

— Fu fu, qué interesante forma de pensar.

— … Personalmente, forzar una transferencia de la capital cuando el tesoro nacional está críticamente bajo me hace sentir inquieto.

— ¿No estará bien con simplemente tomar prestado de los nobles? Si hay intereses, estarán dispuestos a prestarlo… Bueno, dejémoslo para cuando eso suceda.

Lo que Eleanor quiso decir con tomar prestado era para oprimirlos.

— … ¿Entonces quieres decir que el príncipe Latreille solo puede esperar su derrota?

— Él es un soldado. No es un político ni un comerciante. Lo esencial es si puede asesinar al príncipe Auguste.

— ¿…Tiene una contramedida?

— Si tienes alguna idea, Regis, quiero escucharla.

— Entonces seré un poco rudo… Si yo fuera en los zapatos el príncipe Latreille, pensaría en otra cosa que sea de igual importancia que eliminar al príncipe Auguste.

— ¿Qué cosa?

— …Eliminar a los neutrales, dado que son una amenaza. Si son eliminados, Latreille será capaz de disipar a Auguste… Una vez que la facción de Auguste pierda poder, los otros príncipes y princesas no podrán darle su apoyo.

— Es cierto. Aquellos que saltaron al vagón serán objeto de burla y no podrán recibir confianza.

— … Aunque es correcto, aquellos neutrales que ahora no mostraron su apoyo a ninguna facción, aún pueden apoyar a otros herederos. Después de todo, es posible que el momento en que el emperador pueda elegir al sucesor aún esté lejos.

— He escuchado del capricho del emperador con aumentar su linaje. Es posible que quiera dejar a un hombre con ojos y cabello carmesí.

Regis pensaba por completo que era una tontería.

La habilidad de un humano no era decidida por el color de cabello u ojos, ni estaba relacionada con su personalidad.

Esta superstición fue formada por los millones de ciudadanos del imperio, así que no se podía evitar.

— Por eso, considerando la posición de Latreille, eliminar a los neutrales que aún no apoyan a nadie…o tal vez, remover a otros herederos que podrían ser enemigos políticos.

— Ciertamente, si el primer príncipe fuera a ser eliminado, sería problemático si aparecen otros candidatos.

Regis asintió.

Los nobles neutrales tenían ese privilegio. El emperador debería nombrar quién heredaría su trono, pero en realidad estaba más ocupado en aumentar su linaje.

— … Así que existe la posibilidad de que el segundo príncipe elimine a sus enemigos políticos… En ese caso, aparte del primer príncipe, ¿no es también la cuarta princesa un objetivo de eliminación?

— Ah, no… Bueno… En pocas palabras, lo que es importante para el segundo príncipe es eliminar a sus enemigos políticos. O en todo caso, eliminar a los neutrales. Cualquiera que remueva al príncipe Auguste.

— Quién sabe. Él solo necesita mantener su lugar en la cima del orden de sucesión. Una vez que el emperador se retire, no habrá ningún problema.

— … Podría poner ansioso al príncipe Latreille… No querrá esperar tanto tiempo, cierto.

— ¿Tienes detalles?

Aunque el emperador era anciano, aún era suficientemente saludable como para casarse con una princesa de quince años.

Cuántos años más durará.

— … Apuntar a ser emperador, aún falta mucho tiempo.

— Sin embargo, remover a los neutrales, no es algo tan fácil. Es porque son muchos nobles del sur y oeste.

— … Es fácil, ¿sabe?

— ¿Qué dijiste?

— No es difícil que los nobles neutrales cambien a la primera facción si apoyan a Auguste.

Por un momento, Eleanor se quedó pensando.

En un instante terminó su vino tinto que quedaba en su copa.

— Fu fu fu, es cierto, nosotros tenemos la carta de cambiar a otro candidato. Sin embargo, si Auguste hereda el trono, se acaba el duelo.

— Sí.

— ¿Insatisfecho?

— … Es que no puedo ver la contramedida del otro lado… No soy bueno para moverme en este tipo de situaciones.

— Para un contraataque, devuelve otro contraataque. Pierde el que no pensó en uno. ¿No es igual que un estratega?

Las palabras de Eleanor parecían dirigirse a ella misma.

Regis se quedó pensando sin decir nada.

Y lo entendió.

— … Ciertamente… No existe una persona omnisciente. Solo nos queda lidiarlo adaptándonos al momento.

— Sí, tienes razón. Por cierto, Regis.

— ¿Sí?

— ¿Qué te parece un salario diez veces más al actual?

— Ja, ja ja… La princesa podría molestarse, así que ya me voy. El vino estuvo muy delicioso.

Regis se inclinó, se fue de ese lugar.

 

——— En cuanto a mí, pondría la trampa considerando incluso el contraataque de Latreille.

Ya que la vida de muchos depende del comando de un estratega, no puede atacar diciendo “pierde el que no pensó en uno”.  Poniendo a los soldados adelante, poniendo adelante a los que confiaron sus vidas en uno, poniendo adelante a los que van a morir…

— No había pensado en eso.

Esas palabras no pueden salir de mi boca, pensó Regis.

 

Parte 4

Diez en punto de la noche.

La fiesta en el palacio continuaba.

Seguramente no terminará hasta la mañana.

Altina y Regis se retiraron a alrededor de las ocho. Ahora ella está esperando en el cuarto junto con Clarisse. Esta noche parece que no saldrá sin permiso. Eric también está alerta…

Regis continuó vistiendo su ropa de ceremonia y se fue solo al cuarto de Latreille.

——— Es como si fuera a la guarida del tigre.

El dueño del cuarto estaba inclinado en una silla que estaba cubierta por un cuero fino, su codo estaba encima de la mesa de caoba.

Su cabello dorado brillante estaba ondulándose.

Escuchando entrar a Regis, los ojos rojos de Latreille miraron hacia Regis.

— Fu fu, ¿nervioso?

— … Por supuesto, solo soy un oficial administrativo de quinto grado. Jamás había pensado que tendría una audiencia con el comandante en jefe.

— Gemain me lo había dicho, pero en verdad tienes muy poca confianza en ti mismo eh.

— … Yo, no tengo gran fuerza, y no sé si esté siendo de utilidad para la princesa. Si el estratega fuera alguien que fuera más capacitado, creo que la situación sería mejor.

— ¿Hablas del incidente en donde Algentina me intentó expulsarme?

— … Por favor, no bromee de esa forma.

Después de anoche, ya se dio cuenta cuál es la aspiración de Altina.

Después de todo, fue una declaración en voz alta.

Aun así, Regis estaba intentando al máximo ocultar la aspiración de Altina.

(Altina debería haber dicho esa declaración en un lugar y momento más adecuado.)

En la mesa delante de Latreille había un tablero de ajedrez. Sin decir nada, él movió el peón blanco a la casilla d4.

— No pienso que la idea de que Algentina sea mi esposa sea tan mala. Esa chica debería haberlo considerado antes… A menos que esté planeando invadir la capital con el regimiento fronterizo.

(¿Me está diciendo que juegue?)

Regis movió el peón negro a d5.

— … Por supuesto que no tenemos la intención de atacar.

— No sé las verdaderas intenciones. Normalmente sería imposible, pero inesperadamente puede que sí quieran hacerlo.

El peón blanco salió a c4. Regis movió el peón opuesto a c6.

— … No sucederá.

Aunque intentó negarlo, Regis se sintió inquieto.

Altina, cuya ambición era convertirse en la emperatriz, derrotó al anterior comandante, el general Jerome, en un duelo y ganó la autoridad del regimiento fronterizo.

Sin tener tiempo para descansar, los salvajes atacaron, y ya que Regis pensó que serían necesarios como fuerza militar, hizo una relación de cooperación con ellos.

Y, dado que una orden irrazonable llegó desde la capital,  capturaron la fortaleza de Volks.

Comparado con antes, las fuerzas de Altina aumentaron bastante. ¿Altina en verdad no tenía la intención de atacar la capital?

Latreille movió el caballo blanco a f3. El caballo negro salió f6.

Regis agitó su cabeza de un lado a otro.

Dado que las personas mueren en las guerras, no hay forma de que Altina esté de acuerdo.

— … La princesa, no desea una guerra civil.

— Tal vez.

Pon* Pon*, se escuchan sonidos secos.

Ambos estaban moviendo sus piezas.

— La situación actual del regimiento fronterizo de Beilshmidt es el resultado de la orden recibida de la capital.

— Hubiera usado otro método si hubiera sabido que tenían a un estratega como tú, señor Regis.

— … Me siento honrado por sus palabras.

— ¿Quieres que adivine lo que estás pensando?

Latreille curvó las esquinas de sus labios.

Los dedos de Regis temblaron, y casi hacen que suelte el alfil.

— … ¿Qué quiere decir?

— Tomando como base a la fortaleza de Volks, aumentas la fuerza militar del regimiento fronterizo de Beilchmidt suficiente como para poder ignorar las órdenes de la capital. Después, Algentina, que regresó triunfante a la capital, obtendrá una autoridad apropiada para su fuerza militar, y hablará sobre planes relacionados a los asuntos militares. Lo que pedirá será retroceder las líneas fronterizas y la reducción del presupuesto militar.

Ciertamente esto era parte de lo que Regis planeó.

La reina de Latreille logró matar a la torre negra.

16

Regis soltó un suspiró inconscientemente.

(Si esta dificultad continúa, no podré obtener una victoria decisiva y podrá cambiar la situación actual.

(Ahora, esquivaré el ataque de Latreille.)

Regis movió su rey a una posición más fácil de proteger, y lo rodeó.

— … Yo no puedo decidir…el pensamiento de la princesa.

— Me doy cuenta del sentimiento que tiene Algentina de querer cambiar el imperio. Sin embargo, ella es muy recta. No tiene un poder concreto, o eso pensé. Fue mi error no considerar que tenía un excelente estratega.

— … ¿Qué planea hacer?

— Los nobles irritantes no se callarán por que Altina haya regresado a la capital. Podría usar otras tropas, pero podría terminar haciendo que aumente su fuerza  uniendo a esa tropa.

— …

Regis, estando cauteloso, no afirmó ni negó nada.

Con su alfil negro comido, y su cabello también, las piezas de Regis se reducían del tablero.

— Como lo pensé, Algentina tiene a un excelente estratega, pero pienso que para mí es un inconveniente.

Sus ojos carmesí lo miraban fijamente.

Siendo Regis un soldado, estaba en control del ejército, y en el ejército, las órdenes de Latreille tenían más valor.

Por eso, tenía la autoridad para transferirlo desde el regimiento fronterizo.

Regis murmuró en su interior.

——— Ya había pensado en ese ataque, príncipe Latreille.

— No le tengo apego al ejército.

— ¿Qué?

— … Por ejemplo, si hubiera una transferencia que definitivamente no podría aceptar…sería mejor dejar el ejército. Ya que no soy un noble ni de la realeza…no tengo relación con algún honor de soldado, o con una reputación familiar que deba proteger.

— Ya veo. Estás en esa posición.

— Sí… Las regulaciones militares, a lo mucho significan para mí no poder pagar mi beca.

— ¿Beca?

Parece que para él, esa era una palabra desconocida. El sistema le permitía prestarle dinero para los gastos de la academia militar y la vida diaria, y el contrato le prohibía dejar el ejército hasta no pagar toda su deuda.

— En realidad, sucedieron varias cosas, y la princesa me presta el dinero.

— ¿Debes, dinero?

— Ya que también debo la parte de la beca, estoy pensando en trabajar en la fortaleza de Volks hasta pagar mi deuda…

Esa era la historia.

——— La fuente era “Cuentos de Sylbenia, el héroe del tejado”; autor, Donatien Marqui Etna.

La historia trataba de un soldado obteniendo grandes logros proponiendo tácticas y al final se casó con la princesa.

Sin embargo, quien hacía el trabajo no era el plebeyo endeudado, sino un gato con botas que dormía en el tejado.

Latreille dio una sonrisa agria.

— Ciertamente, si no eres un soldado, no importa lo que hagas, no tiene relación conmigo.

— Sí.

— Pero puedes regresar a la capital.

— … Ya que soy un cobarde, tengo miedo a las críticas de mis compañeros actuales.

— Ya veo, entonces, no diré nada más.

Parece que Latreille se rindió en reclutar a Regis.

El ajedrez también se acercaba a su final.

El número de piezas era abrumadoramente mayor del lado de Latreille.

Sin embargo, la ubicación de las piezas de Regis cambió a una posición ventajosa. Las carnadas que comieron las piezas blancas las dividieron en ambas esquinas.

En reversa, las pocas piezas negras se ubicaron en el centro, manteniendo en jaque al rey blanco.

El rey negro de Regis, estando en una posición fácil de proteger desde el principio, no tenía forma de ser rodeado rápidamente.

Latreille, mirando fijamente el tablero de ajedrez, detuvo su mano.

Hizo sonar sus molares.

— Hmm……………….. Hm… Es asombroso.

— Es porque es un juego.

— En unos días, estará listo el pedido de Algentina— el ascenso de Regis Auric de oficial administrativo de quinto grado a oficial administrativo de tercer grado.

Regis se quedó sin palabras.

Estaba dentro de sus cálculos.

No podía rehusarse, aunque pensaba que era demasiado.

El ascenso, no solo significaba un mayor salario, también mayor responsabilidad. Esto era lo mismo que un descenso. No tenía la opción de escoger.

— A-Acepto…humildemente.

— ¿No te gusta?

— Aun si quisiera continuar una carrera militar, pienso que esto es demasiado para alguien como yo…

— Si todos los oficiales administrativos de tercer grado hacia arriba son más excelentes que tú, señor Regis, es decir, si hubiera más talentosos en el imperio, yo podría tomar siestas en la tarde y jugar ajedrez.

Regis estaba apenado.

Sin embargo, aunque ganó en el tablero, en su interior, perdería si solo regresaba con la noticia de un ascenso.

Sería un inútil si solo puedo atacar en el ajedrez.

Regis intenta dar un paso adelante.

— … Príncipe Latreille, ¿usted puso su mirada en mí, solo porque soy el subordinado de la princesa?

— También es por eso. Estoy pensando a futuro, cuando me convierta en el emperador. Es natural que quiera tener a un excelente estratega sirviéndome. El imperio no tendrá futuro si no gana la guerra.

Con esas palabras, Regis sintió su auto confianza inamovible.

Latreille no duda en absoluto que se convertirá en el emperador.

Ahora, Eleanor está en su trampa.

Si no hay contramedida, los muchos nobles pasarán los tres días del aniversario siguiendo apoyando a Auguste.

Bajo la situación en que el emperador aún no nombra a su sucesor, Latreille no debería  tener esos ojos de un ganador.

— Como pensé… Usted tiene una contramedida contra la Alianza Gaillarde Garden. Más bien, ¿Que el príncipe Auguste esté siendo apoyado también es parte de su plan?

— Fu~ quién sabe.

Los neutrales que tenían cierto poder se unieron a la primera facción de Auguste.

La tercera facción de Altina también estaba aumentando.

Aunque todavía había nobles que no mostraban inclinación, era menor comparado con antes.

La complicada situación estaba siendo ajustada.

La pregunta era, ¿cuál es la contramedida de Latreille…?

No hay forma de que responda si se le pregunta.

Latreille hizo sonar su campana de mano.

La puerta se abrió desde afuera. Germain estaba parado ahí.

— Ya terminó.

(Se acabó el tiempo, eh.)

No se pudo obtener información concisa, pero hubo algunas ganancias. Ambos pensaron eso.

— … Entonces, me retiro.

— Ah. Te encargo a Algentina. Si ella está en el ejército, necesita entender las características del ejército imperial. Para que pueda hacer una buena elección.

Aquellos que se rinden pacíficamente ante el ejército imperial son otorgados con territorios y títulos.

Sin embargo, una vez que iniciaba la guerra, serías exiliado o recibirías la pena de muerte aunque te rindas al poco tiempo.

— … Se lo informaré.

Después de inclinarse, Regis salió del cuarto de Latreille.

 

Parte 5

— Fu fu, ¿es posible capturar al señor Regis?

En el cuarto donde solo estaban los dos, Germain se paró al lado de su jefe.

Latreille levantó una pieza del tablero.

— Hmm, fue como lo dijiste. Es fuerte. Ya sea en el ajedrez o su lealtad.

— Escuché de sus superiores en su academia militar que es bastante capaz.

— Lo entendí muy bien. Sin embargo, parece que no ha notado nuestra contramedida. Intentó averiguarlo, pero… ¡ja ja ja, como si se lo fuera a decir!

El rostro sonriente de Latreille parecía estar divirtiéndose como un muchacho.

Era una expresión que solo mostraba cuando estaban ellos dos solos.

— Hace poco, mis hermanos me informaron que ya aseguraron eso. Está planeado traerlo a la capital imperial mañana por la tarde.

El príncipe asintió.

Germain puso su mano encima del escritorio.

— Todo anda bien, príncipe Latreille.

— Ya veo.

— ¿Se siente inquieto?

— … No lo niego.

— Todo está bien. Por favor déjemelo a mí.

Latreille puso su mano encima de la mano de Germain.

— Por supuesto, confío en ti.

— Yo…pienso que es necesario para el futuro del imperio que Su Alteza se convierta en el emperador.

— Estoy decidido a aceptar este destino.

Germain tenía la confianza de que solo Su Alteza podía salvar al viejo gran elefante que era Belgaria.

Los ojos de Latreille miraban fijamente el tablero de ajedrez.

 


[1] “Entendido” en francés.

[2] “La arpía del sur” en francés.

[3] Dunie es la moneda de cobre.


Capítulo 2Índice – Capítulo 4

5 pensamientos en “Capítulo 3: Aniversario de la fundación del imperio

  1. Pingback: Altina v3c3!! – Gustang Translations

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