Capítulo 12: ¿El rey demonio cree en el destino?

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[Cosas parecidas a fantasmas han estado apareciendo en mi rango de visión desde hace un rato. Debe ser mi imaginación.]

[Eres molesto. ¿No es obvio que son reales? Piensa acerca de dónde estamos. No es un lugar común. Es la S-a-g-r-a-d-a-M-o-n-t-a-ñ-a-d-e-L-i-n-d-h-o-l-m. La montaña sagrada. ¿No es obvio?]

[Bueno, me preocupa decir, “hay fantasmas en abundancia en la montaña sagrada” Ya que en lo único en lo que creo en este mundo es en el dinero.]

[Un Señor Demonio no debería ser de esa forma.]

[Pero ¿no eres tú un Señor Demonio? [Emperador de la Llama] ¿verdad? Qué terrible. Ni siquiera es de una [Serie de Emperador]. Temo que mi dinero pueda ser quemado.]

[Y me parece que tu eres [Rey Alquimista]. Se siente muy sospechoso.]

[¿Sospechoso? Díselo a mis antepasados. Ellos fueron los que, usando alquimia defectuosa, hicieron negocios sin escrúpulos. ¡Qué hermoso! ¡Tanta inocencia! ¡Atrapado con la infamia de un Señor Demonio que maneja los negocios sin escrúpulos de sus antepasados! Y al final, me dijeron que les diera toda mi fortuna.]

[Y por eso tuviste que escapar de esa nación hacia otro lugar.]

Una chica que tenía un ostentoso cabello rojo y un joven bien vestido, habían escalado la Sagrada Montaña de Lindholm.

El hombre quien tenía un lindo rostro estaba cargando un saco en su espalda.

La chica de cabello rojo estaba cargando un elegante bolso de mano.

Se encontraba sosteniendo con fuerza el brazo del hombre.

[¿Qué tal tú?]

[¿Yo?… me dijeron que diera la [Llama Escarlata de la Vida] la cual había estado por generaciones en nuestro clan.]

[¿Te escapaste sin hacerlo?]

[Sí, porque si lo hiciera, la guerra se extendería de nuevo, así que, si el sacrificio se incrementa debido a eso, ¿qué será del clan [Emperador de la Llama]? Es una gran responsabilidad. Una nación está persiguiéndome.]

[Suena como trabajo duro]

[Bueno, mi nombre ha desaparecido del foco principal. Aunque estaba viviendo acogedoramente gracias a tu amabilidad, quisiera volver. Hah… finalmente logré entrar a la Escuela de Aiose por un breve momento.]

[Huh, esa ciudad academia es realmente buena.]

[¿Verdad? Trabajé muy duro. No tengo padres y nuestros bienes han sido denominados por el estado como los del diablo. Incluso tenemos que ganar desesperadamente dinero por nuestra cuenta.]

[Está bien. Estoy haciendo negocios con ese dinero.]

[El oro de los muertos. Qué refrescante.]

[Prefiero eso que ser llamado [Rey Alquimista] ]

La chica de cabello rojo y el joven escalaron la Sagrada Montaña de Lindholm mientras charlaban.

Aunque había bastante bestias en el camino, la chica las repelió fácilmente usando sus llamas carmesíes.

La chica era una gran usuaria de técnicas.

Su llama revoloteaba como si se tratara de un pájaro vivo, ardiendo y acabando con todas las bestias.

Luego, después de unos cuantos minutos, finalmente alcanzaron la cima de la Sagrada Montaña de Lindholm.

Allí, se encontraban un hombre y dos mujeres.

◆ ◆ ◆

[¿Eh? ¿Por qué hay gente aquí?]

[No lo sé. Por favor pregúntales.]

El hombre se encogió de hombros y la mujer mostró una mirada despectiva.

[Me pregunto qué está pasando. Por alguna razón hay muchos visitantes el día de hoy, a pesar de que nunca había habido una persona aquí.]

Inesperadamente, un hombre con cabello blanco como la nieve y ojos brillantes les dio un vistazo y habló sobre ellos.

[Finalmente me trataron como a una persona decente.]

[¿Estás diciendo que te trato incorrectamente?]

[No, no importa cuán elegante sea tu cabello rojo o qué tanto tu cara sea como la de un demonio malvado- ¿Qué estás haciendo? ¡Por favor detente! ¡Soy frágil! ¡Por favor, no lo aplastes!]

[Q-u-i-e-n es como un demonio.]

[Una mujer que es bien vista como una mujer es escandalosa, ¿no? Ha habido antepasados míos que han sido olvidados debido a una mujer hermosa que era diplomática de cierto país. Por eso dicen que un diablo o un demonio se esconde debajo de una mujer hermosa.]

[No me compares con eso.]

[Bien, lo entiendo, pero recuerda que no deberías apretarme de esa forma. La carne podría romperse.]

Mientras intercambiaban palabras, los dos observaban a las tres personas que se encontraban trabajando por allá.

Entonces, la voz del joven de cabello blanco los alcanzó nuevamente.

[¿Están libres?]

[Si lo estoy.]

[Estoy libre pero no estoy libre.]

[¿De qué estás hablando? ¿No eres tan buena hablando con la gente? ¿Acaso no fuiste a la Escuela de Aiose?]

[Piensa un poco sobre ello. Tiene un significado más profundo. No estoy libre de ser perseguida por ellos, pero ya que aún no he decidido qué hacer estoy libre.]

[Eso es inconveniente.]

Se escuchó una voz desde el otro lado.

[¿Qué harás si tenemos tiempo?]

[Estoy haciendo unas tumbas. Si están libres, ¿podrían ayudarme?]

[Hmmm, bueno, está bien.]

[Oh, ¿están aceptando?]

[Ya que no tengo nada mejor que hacer.]

[¿Es eso?]

[Parece que podré olvidar algo desagradable.]

[Bueno, pienso de la misma manera. Déjame ayudarte también.]

Entonces, le ayudaron a la chica de baja estatura a poner las piedras.

◆ ◆ ◆

Ese día, había un inusual número de personas en la cima de la Sagrada Montaña de Lindholm.

Después de que un acogedor joven y una mujer de pelo rojo llegaran, los siguieron una, dos, tres personas.

Un total de veintiún personas. Veintidós contando a Merea.

-¿Qué es esto?

Como era de esperarse, no puedo evitar ser el que lo diga.

Finalmente, Merea hizo sonar aquellas palabras en su corazón.

Hasta la segunda chica, pensé que se trataba de una coincidencia, sin embargo, con toda esta concurrencia es imposible sentirlo de esa manera.

Y además, cuando todos llegaron a la cima de la montaña, empezaron a ayudarlo a hacer tumbas.

Algunos de ellos empezaron a ayudarle sin decir ninguna palabra.

Es extraño.

Realmente extraño, pero aun así…

Es verdad que no era una atmósfera desagradable.

-No hay necesidad de preguntar nada.

Más bien, como olvidé algo, seguiré haciendo tumbas.

La eficiencia del trabajo aumentó en proporción al número de personas. De esa forma, el trabajo de Merea era simplemente marcar los nombres en las tumbas.

Una vez que termina de escribir un nombre, otra lápida se desliza a su lado.

Fue una hermosa mujer con el [Vestido de Sirvienta] quien desempeñó el papel de deslizar las lápidas.

-Eso es una locura.

Subir la montaña vistiendo un traje de sirvienta… aunque mirando de cerca la parte de atrás hay una vaina de dos dagas.

-Qué sirvienta tan peligrosa.

Había algo que resplandecía en el talón de sus zapatos de cuerpo.

Suficiente. Es suficiente.

Aquella impresión no fue solo una cosa que quedó marcada en el cerebro de Merea para decir que no le gustaba.

Aun así, el ser una belleza completamente todavía más la extrañeza.

La mujer con la espada que fue la primera en llegar a la cima de la montaña también era una belleza, pero esta sirvienta llenaba la palabra belleza por completo.

Era una belleza inorgánica, como una muñeca.

Era como una escultura que no se derrumbaría.

[Siguiente.]

[Ah, sí.]

Con una lápida nuevamente, Merea recorrió su cuerpo como si estuviera asustado y talló un nombre en ella.

Luego, se envía a la persona que está al lado de la sirvienta y es llevado más y más lejos a través de un sistema de brigada.

La sirvienta la entregó la siguiente lápida a Merea.

Una piedra con un peso considerable la cual ella levantaba con una enorme fuerza que no se adapta a sus brazos finos.

Finalmente, la centésima tumba está terminada. Luego, es enviada a la siguiente persona a través de la sirvienta, y es enviada a una persona de dos metros con armadura completa, y luego a una belleza con una sonrisa misteriosa.

El final de aquella cadena de persona fue Elma, la chica de cabello negro la cual fue la primera en subir hasta la cima. Con su mano, puso la última lápida en el suelo.

[Fuu…]

Terminado.

Merea respiró profundamente y se limpió el sudor de la frente.

[Fuu…]

Respiró tanto como para decir que la gente alrededor de él había terminado la tarea.

Luego, hubo un silencio de unos segundos.

[¡¿Quién diablos son ustedes?!]

Gritó Merea.

El sonido resonó fuertemente en la cumbre de la Sagrada Montaña de Lindholm.

◆◆◆

Las personas en la montaña escucharon la voz de Merea y se miraron entre ellos.

[¿Quién eres tú?]

[No, no, ¿quién eres tú?]

Voces surgiendo de aquí para allá. Finalmente, la línea de visión se dirigió hacia Merea.

[Bueno, ¿quién eres tú?]

Eran atractivos.

Mientras tanto, entre medio de todas las voces que hablaban al mismo tiempo, Elma dijo unas palabras de manera clara.

[No pensé que habría una persona en la cima de la Sagrada Montaña de Lindholm pero… ¿quién es Merea?]

[¿Yo?, yo lo soy.]

Merea no sabía cómo explicar esta situación.

¿Le creerían si les dijera que fue criado por los espíritus de los muertos que lo dejaron en esta montaña sagrada?

Entonces, cuando se encontraba pensando en ello, otra voz surgió desde la distancia.

Una chica de cabello rojo encontró la Piedra del Futuro que estaba tirada cerca de la cabaña de Merea, con un extraño pájaro de fuego en su hombro, mirando lo que estaba escrito.

[Esta Piedra del Futuro es muy inusual, lo que hace difícil confiar en ella porque cambia virtualmente su contenido. Sin embargo, una de las posibilidades, y es muy gracioso decirlo, es [Señor Demonio]. ¿Esto es tuyo?]

Dicho esto, la chica de cabello rojo le entregó la piedra a Merea.

-Oh, ¿todavía no te he roto?

[Ah…]

Mientras perdía la voz que había levantado hace poco, Merea no sabía qué decir.

Todo voló hacia atrás nuevamente. Cuando pensaba que la historia finalmente había fluido, una bestia se encontraba esperando junto a ella.

¿No sería extraño si les dijera que era un Señor Demonio?

Había escuchado historias acerca de la conquista de reinos debido al poder de los Señores Demonio.

Si Merea estaba preocupado por ello…

[Qué, ¿también eres un Señor Demonio?]

Varias voces empezaron a pronunciarse.

[¿Eh?]

[También soy un Señor Demonio. Precisamente el descendiente de uno. Quizás, ¿es lo mismo para todos acá?]

Todos empezaron a intercambiar palabras entre ellos ruidosamente.

[Yo también soy un descendiente. He sido perseguido por una ciudad-estado cercana.]

[Yo también.]

[Eso es de lo que hablamos. Parece ser algo común en esta época.]

[Es conveniente, ¿verdad?]

[Siempre es el caso cuando una guerra está a punto de estallar.]

Junto con Merea, las realidades de los reunidos se hicieron evidentes.

Finalmente, no pudo soportarlo más y pronunció unas palabras en voz alta mientras giraba su cabeza, atrayendo la atención de todos.

[Realmente, ¿todos son descendientes de un Señor Demonio?]

-Aparentemente.

Ese día, todos creyeron en la existencia del fenómeno llamado Destino.


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