Capítulo 141: La santa y el jefe

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— En primer lugar, esta es la dirección opuesta a la que el jefe trató de llevarme desde el principio.

— [… ¿Es así? Buen trabajo, notándolo.]

— Sí, por supuesto. Euma-senpai es un gran estratega, ¿no?

— [¿Es así? Euma, es débil. Ahora, ¿a dónde, vamos?]

 

Mientras estaban de regreso por los puntos de apoyo de piedra, la santa Alka se estaba jactando.

También estaba caminando lado a lado con Rin sin ninguna sensación de molestia.

Desafortunadamente, ella no pudo encontrar al fénix en ninguna parte, así que probablemente se hubía escondido en algún lado… era muy desafortunado.

 

Regresando del piso caliente lleno de magma, llegaron de nuevo a la dungeon con piso y pared de piedra.

 

— Este fue el primer lugar al que el jefe quería ir.

 

Usando [Mapeo], se condujeron por la dungeon mientras la santa comprobaba el mapa con su habilidad.

Debería haber una pared ahí. Sin embargo, había desaparecido debido a que derrotaron a Euma.

 

— … Ya veo, ¿así que Euma-senpai era la llave?

— [Umu, proble, mático.]

 

Entonces, sin ninguna trampa—una vez más, vieron a un golem sentado de espaldas a una pared.

Era Euma. La sensación que daba era obviamente diferente a la de los otros golems. Estaba simplemente sentado de forma normal, pero de alguna forma se sentía como un humano.

Cuando Euma vio a la santa y a Rin, repentinamente levantó su mano derecha y los saludó.

 

— [Hola. Hubiera sido grandioso que no hubieran regresado.]

— Tu plan era excelente. Los aventureros normales probablemente hubieran sido engañados con eso, senpai.

— [Haah… te lo pediré de nuevo—¡No podrías simplemente irte?]

— Me niego.

 

— [Rin, tampoco te sientes con ganas de detener a Alka, ¿estoy en lo correcto?]

— [¿Uhm? Cierto. No tengo ganas.]

— [Entonces simplemente los aplastaré a ambos. ¿Muy bien?… Los estaré esperando en la habitación contigua.]

— [Kukuku, ¿tú, podrás? ¡Bien, muéstramelo!]

 

Con un rugido, Rin se comió a Euma. Su impulso también destrozó la pared.

… Justo enfrente había una puerta. Era una lujosa, la puerta prácticamente declaraba ser la habitación del jefe.

 

— Euma-senpai dijo que derrotaría al jefe, ¿puede?

— [Kukuku, me lo pregunto. Ese tipo, es incluso, más débil, que Alka… pero su cabeza, es buena.]

 

Euma parecía tener una inteligencia como la de un humano… no, mejor que la de un humano. ¿Qué es lo que interpondrá en su camino como jefe del dungeon?

La santa se preparó.

 

La puerta se abrió con un sonido pesado y apagado.

Dentro estaba una estatua de un caballero de hierro ligeramente brillante. Era un caballero portando una armadura de placas completa, montando un caballo y blandiendo una lanza. Sin embargo, la cara que podía verse a través de su casco con la protección arriba… era una cara que solamente podría describirse como en blanco, como un huevo con hoyos.

¿Dónde se estaba escondiendo Euma?

La santa avanzó lentamente.

 

Una sed de sangre. La santa rápidamente dio dos pasos hacia atrás. Justo entonces, la lanza atravesó el lugar donde acababa de estar.

Levantó la lanza sobre su cabeza y… ¡Bang!

Rin la cortó y lo detuvo.

Era una estatua, pero se movió… era un golem. Era la primera vez que ella veía un golem con forma de caballo, pero era posible si era un jefe, probablemente.

Fue un grandioso ataque sorpresa. Si Rin no estuviera aquí, podría haber sido decidido en ese momento.

 

— [Kukuku, Eumaaa. ¿¡Eres tú, Euma!? Ahora eres, un caballo, ¿¡eh!?]

 

Rin rió de alegría.

 

— […Entonces, hagámoslo.]

 

El golem caballero habló, bajándose la protección del casco. Esa indudablemente era la voz de Euma. Tomando un poco de distancia, Euma comenzó de nuevo.

 

— [¡Kukuku! ¡kuku, kuku! ¡Allá voy, Euma!]

 

Rin y Euma se abalanzaron entre sí al mismo tiempo, colisionando… es lo que la santa pensó, pero Euma rápidamente saltó del caballo. Sólo el caballo salió disparado hacia Rin.

 

— [¿¡Esto es, igual que antes…!?]

 

Cuando Rin se comió el caballo, justo después de abrir su hocico a un tamaño inimaginable, el caballo explotó. Algo blanco salió disparado hacia el interior de la garganta de Rin.

 

— [¿¡Gugee!? ¡Guha, pe, pe—! ¡¡E-esto es, s-sal!!]

— [Hay más de donde vino, toma tanto como quieras.]

 

Una puerta se abrió detrás de Euma. Unos cuantos caballos blancos se abalanzaron desde ahí. Una vez que cinco de ellos entraron, la puerta se cerró de golpe.

 

— [E-espera. ¿¡Euma!? ¿¡Todos, estos, son de sal!?]

— [Hay más de donde vino, toma tanto como quieras.]

 

Usando la misma frase, Euma habló de una forma despiadada.

Los caballos blancos hechos de sal… los caballos de sal comenzaron a perseguir implacablemente a Rin.

Mientras miraba a Rin tomar distancia de los golems de sal y de Euma, la santa detuvo el ataque que vino desde atrás con su martillo de batalla.

 

— ¡La sal hace que tus huellas te delaten incluso si tratas de ocultarte, Euma-senpai!

— [… …]

— ¿Oh? ¿Sin palabras, Euma-senpai? Podrías contestarme, ¿sabes? ¿O es que acaso sólo puedes hablar con uno de tus cuerpos?

 

Era un segundo golem tipo caballero. Estaba destinado a ser un ataque sorpresa dirigido completamente a aprovechar su descuido. Sin embargo, la santa estaba segura de que algo iba a aparecer debido a que era Euma, así que se preparó. Más bien, estaba decepcionada de que sólo fuera algo así.

 

— […Entonces, hagámoslo.]

— Sí, vamos, senpai.

 

Diciéndole exactamente las mismas palabras que le dijo a Rin, la batalla comenzó.

La habilidad de esgrima de Euma era cercana a la de un caballero. Sin embargo, su capacidad tenía muchos huecos y estaba al nivel de un Rango-C como mucho.

La santa evitó el ataque del golem tipo caballero con el martillo de batalla que sostenía en sus manos. No podía esperar que Rin, que estaba siendo perseguido por los caballos de sal, la protegiera esta vez. Sin embargo, ella sentía que podía directamente ganar esta batalla.

 

— Fufufu, comparado al jefe… ¡Esto es fácil!

 

El sonido del metal chocando contra el metal resonó por el aire. El martillo de metal de la santa estaba hecho de un mineral que era incluso más fuerte que el metal llamado hierro negro. En cuanto a Euma, su cuerpo completo estaba hecho de hierro, al igual que su arma y su armadura.

Cada vez que paraba los ataques de la santa, su espada temblaba con un grito desgarrador y le dejaba la marca del martillo.

 

— ¡Hora, hora, hora! ¡Bien, ahí, ahí y aquí![1]

 

El daño que estaba recibiendo rápidamente se hizo aparente por sus movimientos que gradualmente disminuían. La santa continuó abollando sin piedad a Euma.

Entonces, Euma se tambaleó, agachándose. Tirando su espada, levantó su mano izquierda frente a ella.

 

— ¡Qué? ¿Eso es todo? Fufufu, ¿arrojas tu espada y te rindes? Pero no puedo obtener el dungeon core sin derrotar a Euma-senpai, ¿cierto? Así que, ¡te acabaré!

— […Hay más de donde vino, toma tanto como quieras.]

 

Euma apuntó hacia arriba con su mano derecha. Al principio, miró de reojo mientras no le quitaba la vista a Euma y se mantenía alerta de una posible trampa. Sin embargo, no había nada allí… no, cuando dio un mejor vistazo… era el techo. Estaba blanco.

Inmediatamente después, el techo colapsó. Era una enorme cantidad de sal. A pesar de que el caballo de sal y Euma—que eran ambos golems—estarían completamente bien con eso, Rin y la santa fueron forzados a cerrar sus ojos momentáneamente.

 

— [¿¡Mogaa!? ¡Pe—, peh—! ¡Desagradable! ¡Muy, desagradable! ¡Ugeh, peh!]

 

La voz agonizante de Rin podía ser escuchada. Aparentemente, parecía que de alguna forma terminó tragándose un caballo de sal cuando fue forzado a cerrar sus ojos. Más bien, ¿era la sal su punto débil? No, definitivamente lo era. Es por eso que, aunque ella no sabía porque era así, Euma había preparado una gran cantidad de sal para usarla.

 

— ¡Kuh—!

 

Cuando ella abrió los ojos mientras solidificaba su defensa con su martillo de batalla, Euma estaba parado frente a ella. No tenía ningún arma, probablemente la había perdido durante la violenta caída de la sal. Acercándose, la mano izquierda de Euma estaba mucho más cerca de la santa de lo que estaba antes.

…Al siguiente instante, algo diminuto salió disparado de la mano izquierda de Euma, perforando el corazón de la santa.

 

—… ¿Eh?

 

Ella tosió.

Salió sangre de su boca. Parecía que también le había perforado el pulmón.

A pesar de que llevaba una pechera de hierro, la perforó completamente.

 

— A pesar… de ser un golem, ¿usaste… magia?… ¿Cuándo recitaste… el encantamiento…?

 

Incluso si ella trataba de usar magia de recuperación, su enemigo no le daría la oportunidad. Para empezar la sangre le estaba llenando los pulmones, incluso respirar se había vuelto imposible. Sus palabras también empezaron a sonar como las de Rin. Ella sabía por experiencia que estaba a punto de morir.

 

— Gofu… Fufu… Fui, descuidada. Supongo, esto es, mi derrota… ¿no es… así…?

— […]

 

Euma no habló. Naturalmente, no era como si fuera necesario enviarla pacíficamente a su otra vida o algo así. La santa reviviría después de todo…

Si expusiera sus métodos, ella podría tomar contramedidas la siguiente vez. Por lo tanto, no dijo nada ni le respondió.

 

Incluso así, la santa fue capaz de hacer algunas suposiciones.

Sus ropas estaban mojadas. Por lo tanto, probablemente era magia de agua. Como fue capaz de perforar su pectoral de hierro, probablemente era magia de clase superior cuando menos.

Euma, más que ser un golem, probablemente era una especie de gárgola.

Ella no comprendió como fue capaz de hacer magia sin usar un encantamiento, pero ella definitivamente no confundiría lo que acaba de ver. En consecuencia, la siguiente vez. ¡La siguiente vez…!

 

… Ella no tenía una siguiente vez. Por un tiempo, después de esto, la santa no podría adentrarse a esta dungeon. Era una de las restricciones de [Tratado].

 

— [¿¡Mu—!? ¡H-hey, Alka! ¿¡Te, mataron!?]

— Gu, mis discul—pas, jefe… regre, saré, algún… día…

 

Incapaz de oponerse a la oscuridad a la que lentamente tomó su conciencia, los ojos de la santa gradualmente se cerraron…

 

(… Aah, deseaba que al menos el jefe (Rin) me comiera al final. Pero no podría porque en este momento estoy cubierta de sal…)

 

… mientras pensaba acerca de tan irrelevante asunto.


[1] ¡Hora, hora, hora! Exclamaciones típicas de batalla.


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