Capítulo 1: Sueño

ÍndiceCapítulo 2


Oh, es ese sueño también hoy.

Él, Yamagata Tatsumi, tenía claro conocimiento de que era un sueño.

¿Los sueños que podías decir claramente “esto es un sueño” eran llamados sueños lucidos? Mientras piensa esas cosas, Tatsumi siempre veía el sueño usual como si no estuviera relacionado con él.

La localización era un sótano en algún lugar. No era tan grande, era alrededor del tamaño del salón de clase del colegio, y en el cuarto oscuro, una sola mujer estaba de rodillas ofreciendo sinceramente sus plegarias.

Los alrededores estaban hechos completamente de piedra. Desde las paredes hasta el piso y el techo. Esa apariencia es  lo que llevó a Tatsumi que suponga que el lugar era un sótano.

La única fuente de luz eran algunas velas encendidas que se agitaban suavemente.

La edad de la mujer parecía ser justo antes de los 20. Para Tatsumi que era hasta hace poco un estudiante de primer año de preparatoria, aunque repitió, ella parecía de la misma edad o un poco mayor que él.

Su cabello largo y liso pasaba su cintura.

Ese cabello reflejó la luz roja de las velas y destellaba un dorado bermellón, pero su color real puede ser rubio. Más bien, un color más blanco, el tan llamado rubio platino.

El color de sus pupilas era desconocido porque sus ojos estaban cerrados ya que ella se concentró en sus rezos.

Su raza parecía ser del oeste. Sin embargo, se sintió ligeramente diferente de los estadounidenses o de los ingleses que Tatsumi conocía. Bueno, Tatsumi no es tan conocedor sobre ellos, pero no había duda de que ella era extremadamente hermosa.

Una nariz y mentón recto. Cada parte de ella también era tan exquisito y desarrollado. Era una pena que sus ojos estuvieran cerrados por sus rezos.

Mirando detenidamente, sus adorables labios como pétalos se movían ligera pero constantemente. Parecía estar recitando algo como un rezo de encantación o de un ritual en un idioma desconocido para Tatsumi.

Santa doncella.

Repentinamente, tal frase surgió en la mente de Tatsumi.

El motivo del porqué él pensó tales palabras puede ser porque la chica rezando en su sueño de ahora era como una sacerdotisa en vez de la tan llamada bruja.

La santa doncella estaba rezando ansiosamente por siempre en los sueños que ve Tatsumi.

Él despertó.

Tatsumi pensó vagamente mientras miraba el techo familiar.

¿Cuándo empezó? ¿A tener ese sueño?

Tatsumi lo pensó por un momento, recordando a la santa doncella que vio en el sueño.

¿Ya ha sido un año desde que empezó a tener ese sueño? Al principio era alrededor de una vez al mes. Aun así, mientras tenía el mismo sueño constantemente muchas veces, él notó la anormalidad.

Y los intervalos entre sueños se acortaron gradualmente.

Una vez al mes se convirtió en dos, y después se convirtió en tres, después de poco se convirtió en una vez a la semana, seguido por una vez cada tres días. Y ahora tenía el sueño de esa santa doncella casi todos los días.

¿Ha sido alrededor de diez días, ahora que la ve en sus sueños todos los días?

“Diez días atrás”, esa frase le hizo darse cuenta de algo.

— … ¿Diez días atrás…? Ese es…el día que…perdí a Chiiko…

Chiiko, ese era el nombre de su último pero más amado miembro familiar.

Ha sido alrededor de un año y medio desde que Tatsumi perdió a sus padres y a su hermana menor en un accidente de tráfico.

Fue cuando todos ellos fueron a cierta región de fuentes termales por la ocasión de que él pasara el examen para entrar a su preparatoria preferida. Su auto, el cual estaba siendo conducido por su padre, fue golpeado por un camión porque el conductor había estado quedándose dormido.

Por supuesto, Tatsumi también estaba en el auto. Sin embargo, aunque él escapó milagrosamente de la muerte, el resto de su familia murió casi instantáneamente.

La vista del frente del camión envolviendo el parabrisas. Tatsumi no recuerda mucho después de eso. Esto era porque perdió el conocimiento por un par de días después del accidente.

El severamente herido Tatsumi tenía fracturas de huesos en varios lugares y fue forzado a una hospitalización por más de dos meses incluso después de recobrar la consciencia.

Y, en esos dos meses, su vida fue cambiada completamente.

Tatsumi había perdido a sus padres y a su hermana menor en un accidente, a todos a la vez.

Tatsumi escuchó que sus vecinos se encargaron del funeral después de ser liberado del hospital. Aparentemente, los gastos del funeral serían pagados después por el dinero del seguro de su familia.

Afortunadamente, el seguro restante era suficiente hasta que se convierta en un adulto. Un abogado a cargo le explicó los detalles, pero por la situación, él no recuerda mucho.

Con eso dicho, Tatsumi acababa de entrar a la preparatoria y era un menor de edad, él posiblemente no podía administrar el seguro restante.

La administración del seguro terminó siendo dejado a su tía del lado de su padre, quien era su única pariente restante.

Su tía tenía unos 35 años, soltera, si recuerda bien.

Ya que vivía bastante lejos de donde Tatsumi y su familia vivían, ella a lo mucho podía ser llamada una conocida. Más aun, incluso durante el funeral de su familia, ella no pudo aparecer porque estaba ocupada.

Además, se negó limpiamente de tomar y cuidar de Tatsumi.

— Puedo tomar la custodia de ti, pero todo lo demás será sin interferencias entre nosotros, ¿está bien? ¿O quieres ir a alguna instalación o algo?

Siendo dicho eso directamente por su tía, Tatsumi no pudo hacer nada más que asentir.

Su tía se convirtió en su tutora solo en papel, y la vida de Tatsumi viviendo solo empezó.

En cuanto a los gastos y el costo de vivir más la escuela, solo la suma necesaria era transferida a una cuenta cada mes. Solo esto, su tía lo hizo bien, ¿o era porque así fue como se arregló el contrato?

Posiblemente, su tía pudo haber puesto una parte del seguro que debería haber sido transferido a él en sus propios bolsillos.

Tatsumi lo pensó, pero no planeó en revisarlo, tampoco estaba interesado.

Fácilmente podría acusar a su tía de descuidar sus deberes.

Pero entonces, su tía se volvería descalificada como su tutora, y él tendría que entrar a alguna instalación u orfanato. Si él tuviera que escoger, entonces vivir solo como ahora era mucho mejor.

Tatsumi se deshizo de la única casa donde vivió con su familia, y se mudó a un apartamento cerca del colegio.

La única casa donde vivió era demasiado espaciosa para que Tatsumi viva solo, y los costos de mantenimiento como los impuestos serían demasiado grandes. Y más que todo, vivir solo en una casa llena de recuerdos con su antigua familia era demasiado doloroso para Tatsumi.

Tatsumi había conseguido pasar el examen del colegio de su elección, pero era difícil decir que su vida escolar le fue bien.

Tatsumi había pasado los primeros pocos meses que decidían la nueva vida de uno, en una cama de hospital.

Incluso después de ser liberado, las dolorosas rehabilitaciones estaban esperandolo después. Para cuando dejó el hospital después de terminar todas las rehabilitaciones y regresó a su vida cotidiana, el primer semestre ya había terminado y el colegio entró a las vacaciones de verano.

Tatsumi estuvo ausente completamente del primer semestre de su primer año de preparatoria. Como resultado, desde el segundo semestre, él fue una existencia separada.

Tatsumi apareció en el colegio repentinamente en el segundo semestre. Sus compañeros parecían haber sido informados de su infortunio de antemano y cada uno de ellos interactuó con él como si fuera un tumor.

No hubo bullying o intentos malignos, pero de alguna forma fue incómodo para él, así que Tatsumi a menudo fue dejado solo.

Ya que estuvo ausente por el completo primer semestre, sus notas no pudieron igualarse a la de sus compañeros.

Por eso, sus notas cayeron constantemente, y rápidamente se convirtió en el alumno con las notas más bajas que no pudo mantenerse en el colegio.

Aun así, la razón de porqué Tatsumi continuó yendo a la preparatoria fue que su antigua familia estaba muy feliz cuando él pasó el examen de ingreso.

Tatsumi continuó yendo a la preparatoria para cumplir con las expectativas de su familia.

Pero sus notas no iban bien, no había ningún club al que estuviera dedicado, y no tenía a nadie a quien podría llamar un amigo cercano.

Pronto, él simplemente continuó yendo al colegio por la costumbre.

Aun si solo era por la costumbre, el hecho de que fuera capaz de anhelar el futuro, eso fue porque tenía a Chiiko, su única y última familia con él.

Chiiko no participó en las vacaciones de su familia en cuestión y se quedó en casa. Por eso no murió como el resto.

Chiiko siempre estaba ahí esperándolo cuando regresaba a su apartamento.

Tatsumi pasó sus días con solo ese pensamiento haciendo que continúe.

Sin embargo.

Incluso con su amada Chiiko, llegó el día de la despedida.

Ha sido más de una década desde que Tatsumi conoció a Chiiko. Como un regalo de cumpleaños para el muy joven Tatsumi, sus padres le presentaron a Tatsumi y Chiiko el uno al otro.

Después de eso, fueron casi inseparables.

Cuando Chiiko no podía comer por sí misma, él se encargó de sus alimentos.

Después de que ella creciera, cuando era verano, ellos comieron juntos helado. Cuando era invierno, se acurrucaban juntos en el kotatsu.[1]

Cuando Chiiko se enfermó, Tatsumi la cargó y se apresuró al hospital, y cuando Tatsumi se resfrió, Chiiko siempre lo miraba fijamente con ojos de preocupación.

Chiiko era su amada, pero se acercó una despedida por tiempo de vida.

Son alrededor de diez días atrás que Chiiko agotó su tiempo de vida natural.

Chiiko, tomando su último respiro en los brazos de Tatsumi como si estuviera durmiendo. Tatsumi aún puede recordar vívidamente la sensación de ese momento.

El miedo cuando el calor y la sensación esponjosa del cuerpo de Chiiko mientras se enfriaba gradualmente.

Tatsumi lloró silenciosamente por toda la noche en su apartamento carente de nadie más.

Lloró y lloró, y continuó llorando. Al amanecer, Tatsumi tomó el cuerpo de Chiiko que se había enfriado por completo a la orilla del rio cercano y enterró su cuerpo allí.

Hizo una pequeña tumba y, aunque eran flores silvestres, puso algunas flores enfrente.

Juntando sus manos delante de la tumba, él rezó por su felicidad en el mundo siguiente.

Tatsumi rezó y continuó rezando por ella, por un largo tiempo.

Quería continuar rezando por siempre, pero no pudo.

La vida de estudiante de preparatoria dio la bienvenida a su segunda primavera. No, era la primera primavera para Tatsumi.

Con sus notas bajas y haber perdido todo el primer semestre, fue decidido a finales del año pasado que Tatsumi repetiría el año. Así que cuando empezó el nuevo año escolar, él nunca fue al colegio ni siquiera una vez.

Aunque parte de la razón era porque tenía que repetir el año, más importante aún fue que quería estar con Chiiko que había empezado a debilitarse por la edad.

Sin ir a la escuela y raramente siquiera salir de su cuarto, Tatsumi cuidó de Chiiko.

Ahora que terminó de vivir su tiempo de vida natural, él se decidió. Decidió dejar la escuela.

Sin ningún amigo cercano, y ahora habiendo perdido a Chiiko, él no tenía absolutamente ningún apego a su vida escolar.

Después de regresar a su apartamento, se cambió a su bastante descuidado uniforme y se dirigió a la escuela.

Fue directamente al salón del personal en vez de a su salón, y entregó silenciosamente la notificación de abandono a su profesor tutor.

El tutor parecía haberlo esperado, y aunque intentó hacer algunos comentarios para detenerlo, no había entusiasmo detrás, y así, las cortinas se cerraron fácilmente en la vida escolar de Tatsumi.

¿Fue después de eso que él empezó a tener sueños de la santa doncella cada noche?

Arrastrando la pena de haber perdido a Chiiko, Tatsumi se encerró en el cuarto de su apartamento.

Durante el día, no hace nada más que mirar fijamente sin moverse la jaula de Chiiko, después en la noche, gatea hasta la cama y tiene el sueño mencionado de la santa doncella.

Él repitió este estilo de vida por diez días.

Lo que ahora carecía completamente era alguna esperanza o voluntad para vivir.

Tatsumi levantó su cuerpo de la cama y agarró su celular dejado al lado de su cama y empezó a mostrar varias fotos de Chiiko uno por uno, mirándolas fijamente.

— Chiiko…yo… ¿qué debería hacer…solo…sin ti…?

Esta era una pregunta que repitió muchas veces en estos últimos diez días.

Tatsumi miró fijamente a la inocente cara de Chiiko en la pantalla de su celular.

Ojos redondos.

Un cuerpo suave que estaba envuelto en plumas grises plateadas.

Pero su cabeza era un maravilloso blanco nieve.

Una cacatúa de rostro blanco.

Su amada, última familia que creció con él desde que era un niño.


Notas del traductor: 

[1] Una mesa con calentador.

 


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