Capítulo 11: Red asediante

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Ese día.

Un número de hombres rodearon a Tatsumi, que estaba a punto de regresar a casa, después de salir del templo.

Tatsumi recordó ver a cada uno de estos hombres al menos una vez. Pero ahora todos ellos tenían una impaciencia persistente en sus rostros.

– ¡No pienses que puedes huir esta vez! ¡Si no empezamos a tener resultados pronto, estaremos en problemas!

Parece que su empleador, Lalaic, estaba mostrando descontento con estos pandilleros ya que no podían mostrar ningún resultado después de todo este tiempo.

Hasta hoy, Tatsumi siempre había estado huyendo de ellos.

Aunque eran las ordenes de Giuseppe, incluso para Tatsumi, tener que lidiar con este tipo de pandilleros día tras día se estaba volviendo insoportable.

Pero todo termina ahora. Porque Giuseppe le dio nuevas órdenes diciéndole que ya no necesitaba huir.

– Ah, justo a tiempo señores. Es bueno que hayan venido por su propia cuenta. Ya que sería problemático si tuviera que ir por todo el pueblo buscándolos.

Dijo Tatsumi mientras sonreía, aunque estaba siendo rodeado por ellos.

Los hombres empezaron a dudar del por qué Tatsumi estaba tan calmado en esta situación. Pero estos hombres eran personas que golpeaban antes de pensar, así que al final, no pudieron entender por qué.

– ¿Aahhhh? ¿Qué mierda estás diciendo, chiquillo? ¡Por ahora, ven con nosotros! Si escuchas apropiadamente lo que tenemos que decir, podríamos dejarte solo con una pierna rota.

– No, los que me acompañarán son ustedes.

Justo cuando Tatsumi dijo eso, un número de puros caballeros del clérigo salieron rápido de la entrada detrás de Tatsumi.

No importa cuán confiados estén en sí mismos, no hay forma de que unos simples pandilleros fueran oponentes dignos de caballeros del clérigo completamente armados.

Al principio, los pandilleros lucharon violentamente contra los caballeros del clérigo, pero al final fueron detenidos en poco tiempo.

– Hey Tatsumi. Buen trabajo corriendo por todos lados hasta hoy.

El que lo llamó fue uno de sus conocidos caballeros. Él también estaba al tanto del plan de Giuseppe, por lo que hasta hoy estuvo esperando pacientemente por la oportunidad de actuar.

– Te causé molestias por este asunto. Parece que Giuseppe-san finalmente acabó con sus preparativos ¿cierto?

– Así parece. Honestamente, era un poco molesto ver a esta gente paseando por los alrededores de templo. Incluso recibimos quejas de los ciudadanos y creyentes. Finalmente, ya que su santidad no dio el visto bueno, nosotros también estábamos felices de encargarnos de este desastre.

– Muchas gracias.

– Vamos, no necesitas estar así. También sabemos cuánto te has esforzado estos días. Ciertamente hay personas que no aprueban tu relación con Calcedonia-sama. Pero al menos, nosotros estamos de tu lado, recuerda eso ¿sí?

Cada uno de los caballeros que participaron en la operación levantó el pulgar hacia Tatsumi.

– Ya que si practicamos con Tatsumi a menudo, podemos ser invitados por Calcedonia. Así que también nos divertimos.

– Exacto. ¡Porque, verás! ¡Mi objetivo real era ser curado por Calcedonia-sama! ¡No lo malentiendas, no lo hago por ti!

– Bien dicho. ¿Pero no empezaste a molestarte como si fuera tu propio problema cuando escuchaste que alguien quería que Tatsumi y Calcedonia-sama rompieran?

– ¿¡Qué!? N-N-No, ¡V-Verán! Q-Quiero decir, él si entrena con nosotros y…sí, ¡y también soy un sacerdote del templo de Savaiv! ¡No permitiré que nadie se meta en el camino de dos personas que se aman!

Los caballeros hablaron casualmente.

Pero Tatsumi estaba profundamente agradecido, una vez más, por la buena voluntad que sus mayores le mostraron.

 

El día después que Tatsumi y los caballeros causaran un disturbio delante de la entrada del templo, Giuseppe estaba encontrándose con un invitado que vino a visitarlo a primera hora de la mañana.

Giuseppe esperaba que esta persona lo visite pronto, pero incluso él no pensó que viniera tan temprano.

– Bienvenida al templo de Savaiv, señora Gargadon.

En uno de los cuartos de invitados del templo, después de entrar, Giuseppe saludó cortésmente a la invitada.

En respuesta, la invitada esperando en el cuarto, junto con la persona que ella trajo devolvieron el saludo a Giuseppe mientras se levantaban.

– Por favor, discúlpenos por aparecer repentinamente sin notificaciones previas, por favor perdone nuestra grosería.

“Si piensas eso, entonces danos una notificación previa. ¿Y no pudiste pensar en eso antes de venir?”

Mientras maldecía en su corazón, Giuseppe pidió amablemente a la señora Gargadon, Schecrya Gargadon, que tome asiento con una sonrisa.

– Entonces, ¿qué asuntos la traen hoy?

– Sí, su santidad. El motivo por el que vine hoy es para formalizar la fecha de la ceremonia de matrimonio de su hija adoptiva, Calcedonia-sama, y MI hijo, Lalaic, el heredero de la casa Gargadon.

Cuando Schecrya se sentó en la silla mientras tambaleaba su gran cuerpo, dijo eso con una sonrisa atrevida.

 

Al mismo tiempo, en otro lugar.

También hubo un invitado inesperado en la vivienda Gargadon justo cuando la señora e hijo mayor estaban fuera.

– Perdóneme por la visita repentina, conde Gargadon.

– N-No, por supuesto. Entonces, ¿cuál es el asunto de hoy, señora…?

El conde Almond Gargadon estaba limpiando su sudor delante de la invitada de hoy. Esta invitada era demasiado importante para que él la ofenda.

– En realidad, es acerca de su esposa e hijo. ¿Podrá tener tiempo para discutir esto conmigo?

Dijo fríamente la anterior duquesa Eleesha Cuoletto al conde con una mirada severa y fría.

 

– ¡Ho ho! ¿Poner la fecha para el matrimonio de mi hija y su hijo, dices? Pero, esta es la primera vez que escucho que Calcedonia quiera casarse con él.

Giuseppe se hizo el tonto al propósito.

– Oh vaya, ¿de verdad? Pero he escuchado de mi hijo que Calcedonia tiene una relación de mutuo y profundo amor con él. ¿Y no es el deber del supremo pontífice del templo de Savaiv ayudar a juntar a aquellos que se aman tanto mutuamente? Por lo que estoy aquí para recibir el permiso de su santidad para bendecir a los dos jóvenes a una vida feliz. Y por supuesto, la casa Gargadon también ayudará tanto como podamos. También es cierto para el templo, perol…he preparado muchos regalos para su santidad para mostrarle personalmente mi agradecimiento. Si santidad debería saber que unir una relación de sangre con mi familia es, de ninguna forma, algo malo ¿no?

Con un sonido blando, ambas mejillas de Schecrya se levantaron por los lados. Giuseppe juzgó con dificultad que ella estaba “sonriendo”.

– Oh, ¿regalos personales para mí?

Después que Giuseppe levantara sus hombros como si estuviera interesado, las mejillas de Schecrya se levantaron aún más.

– Sí. Por supuesto, he preparado cosas adecuadas para alguien como su santidad.

Schecrya volteó hacia la persona detrás de ella. Y en respuesta, esa persona sacó un bolsa de un gran costal. Mientras lo pasaba, hubo un sonido metálico viniendo desde adentro.

– Por favor, confírmelo usted mismo, Chrysophrase-sama.

El sirviente le pasó silenciosamente la bolsa, mientras que Schecrya urgió a Giuseppe.

Y entonces, Giuseppe extendió su mano hacia la bolsa con una expresión alegre.

 

Mientras la madre, Schecrya, estaba hablando con Giuseppe, Lalaic estaba esperando en otro cuarto de invitados.

Un joven sacerdote sirvió té para Lalaic que era el invitado, y salió del cuarto silenciosamente.

Pero Lalaic no estaba interesado en nada de eso. Él estaba esperando impacientemente para que su madre regrese.

Y la personalidad impaciente de Lalaic no le permitió esperar por mucho. Aunque, incluso él estaba consciente de que no podía actuar violentamente en este lugar.

Lalaic se levantó y se sentó de nuevo. Dio vueltas en el cuarto un par de veces. Todo esto para desviar su atención del aburrimiento.

Mientras estaba haciendo eso, repentinamente hubo una voz desde el otro lado de la puerta.

– Disculpe. ¿La persona llamada Lalaic Gargadon está en esta habitación?

El rostro de iluminó en el instante que escuchó esa voz. Desde la primera vez que escuchó esa voz, nunca la olvidó.

– P-Pero si no es Calcedonia-sama. ¡H-Ha pasado un largo tiempo!

– Sí, así es, Lalaic-sama.

– E-Entonces, ¿por qué está aquí Calcedonia-sama…?

Obligando a su felicidad que no se muestre en su rostro, Lalaic preguntó calmadamente.

– Mi abuelo me dijo que acompañara a Lalaic-sama con una conversación ya que sería tedioso esperar solo en el cuarto de visitas. Me pregunto si Lalaic-sama no tiene problemas con eso.

– C-Claro que no. Vamos, vamos, aunque es un cuarto pequeño, por favor, tome asiento.

Olvidando que este era un cuarto en el templo, el emocionado Lalaic llamó a Calcedonia como si él fuera el anfitrión.

– En realidad, he preparado unos pasteles para Lalaic-sama. Me pregunto si está dispuesto a probarlos.

– ¡P-Por supuesto! Si son pasteles hechos personalmente por Calcedonia-sama, entonces estaría feliz de probarlos.

Asintiendo a Lalaic, Calcedonia volteó y dio un aplauso.

Respondiendo a eso, tres sacerdotes hombres entraron al cuarto empujando una carretilla con té y pasteles.

Los sacerdotes, entonces, comenzaron a preparar los pasteles y el té para dos por su propia cuenta como sirvientes.

Ya que Lalaic era un noble, él estaba acostumbrado a ese comportamiento. Por lo que él, sin prestarles antención, empezó a comer los pasteles recomendados por Calcedonia.

En ese momento, la boca de Calcedonia se arqueó en una sonrisa muy profunda.

 

Giuseppe tomó la bolsa, y la agitó ligeramente como para determinar su peso. Y entonces, volteó su mirada hacia Schecrya.

Y como si Schecrya entendiera lo que Giuseppe quiso decir, ella volvió a dar una señal al sirviente.

El sirviente sacó otra bolsa similar del saco. Por supuesto, esta también estaba haciendo un sonido metalico.

Viendo eso, Giuseppe empezó a sonreír. Schecrya supuso que Giuseppe finalmente estaba contento y ella también empezó a sonreír.

Pero entonces, Giuseppe lanzó repentinamente la bolsa bajo la mesa.

La boca de la bolsa se abrió con las monedas de plata saliendo por todo el piso. Pero Schecrya, sin importarle eso, miró fijamente a Giuseppe.

Hasta entonces, Giuseppe tenía una sonrisa contenta, pero ahora ni siquiera intentó ocultar cuán decepcionado estaba.

“¿Pero qué fue lo que no le gustó?” Schecrya intentó apresuradamente averiguar eso.

¿La cantidad de monedas no fue suficiente? ¿O quería otra cosa aparte de dinero?

Hablando de eso, el supremo pontífice era famoso por su colección de artefactos selladores de magia. ¿Está insatisfecho porque no recibió un artefacto sellador?

Justo cuando Schecrya quería calmar las cosas:

Una voz profunda como si estuviera viniendo de las profundidades de la tierra resonó en sus orejas.

– ¿…Me estás tomando como un tonto?

– ¿Eh? N-No, no me atrevería…

Schecrya mostró una sonrisa insincera por su sorpresa. Pero entonces un rugido como si un rayo hubiera caído del cielo llegó a sus orejas.

– ¡Idiotaaaaaaaaaaaaaaa!

 

Lalaic estaba comiendo los pasteles hechos por Calcedonia y charlando con ella.

Cuando repentinamente escuchó un rugido como la furia de los dioses desde algún lugar del templo.

– ¿¡Pero qué rayos fue esa voz…!?

– Probablemente, alguien logró enfurecer a alguien que definitivamente nunca debería ser enfurecido.

Después de escuchar esa voz, Lalaic, a medio levantarse de su silla, miró inquietamente a los alrededores. Calcedonia, por otro lado, solo tomó algo de té de su taza calmadamente.

– ¿E-Enfureció a alguien que nunca debería ser enfurecido…? ¿Q-Qué…?

Lalaic se levantó, pero entonces repentinamente se sintió mareado ya que su cuerpo tambaleó ligeramente y entonces, de esa forma, colapsó en el suelo.

– ¿¡Q-Qué está…!?

– Solo es un ligero anestésico. No es tan fuerte. Por favor, descanse tranquilo mientras ya que su efecto se acabará pronto.

 

Cuando Calcedonia dijo eso con un rostro calmado, los sacerdotes detrás de ella se dieron la vuelta.

– Bueno, Vers-san, Niez-san. Por favor, hagan como se planeó.

– Entendido, Calcedonia-sama.

– Déjenoslo a nosotros.

Con el pedido de Calcedonia, dos de los tres sacerdotes, Vers y Niez, sacaron una soga oculta en la carretilla y procedieron a atar a Lalaic que estaba bajo los efectos de la droga.

– ¿¡Qué significa esto, Calcedonia!? ¿Por qué drogarías a tu amado Lalaic…?

– Ciertamente, como alguien que sirve a dios, usar drogas es un poco rebelde…pero usar el método más apropiado para lidiar con problemas es el regalo de la sabiduría humana, ¿no lo crees? Y no eres alguien en quien sentiría pena aun si te drogo.

Calcedonia sonrió dulcemente. Pero Lalaic claramente podía ver el aura mortal oculta en lo profundo de su sonrisa, ya que él estaba envuelto en sudor frio.

– Oh sí, es cierto, dijiste por qué usé las drogas ¿cierto? Es porque sería problemático si actúas repentinamente de forma violenta. He escuchado rumores ¿sabes? Sobre tu hábito de destruir todo en tu cuarto cuando estás irritado. Este cuarto es uno que usamos para recibir nobles. Por eso, las cosas aquí son bastante adecuadas si debo decirlo. En verdad no podemos dejarte destruir todas estas costosas propiedades del templo solo por un único estallido de furia ¿o sí?  Y también…

Repentinamente,

Calcedonia estrechó sus ojos rubíes llenos de una fría intención de matar.

– Yo solo amo a una persona en este mundo. Nunca me enamorado de alguien que no sea esa persona, ni una sola vez. ¿Podrías por favor no decidir egoístamente a quién amo o no de esa forma?

Dado que Calcedonia dio una señal con su mirada emitiendo fríamente su deseo de enojo, Niez empujó un trapo viejo en la boca de Lalaic.

Pero mientras hacía eso, ¿cuál podría ser el motivo de que las propias manos de Niez empezaran a temblar repentinamente como si estuviera escuchando a un demonio?

Después de confirmar eso, Calcedonia se levantó y caminó hacia el último sacerdote que solo estaba parado detrás de ella.

Parece que este último sacerdote estaba parado detrás de Calcedonia todo este tiempo solo en caso de que Lalaic empezara a ponerse violento.

Calcedonia, entonces, alegremente apegó su cuerpo a ese sacerdote.

– La persona a quién amo…es esta persona de aquí.

Diferente a antes, su sonrisa actual era como una flor juvenil hecha con magia y luz.

 

Entonces, como si presumiera hacia Lalaic, Calcedonia besó al sacerdote, a Tatsumi, en la mejilla con sus labios rosas brillantes.


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