Capítulo 12: Furia y declaración

Capítulo 11ÍndiceCapítulo 13


La actual cabeza de la casa Gargadon, Almond Gargadon, escuchó el sonido del carruaje a caballo alejándose más y más.

Solo hace un momento, sentado delante de sus ojos, estaba una persona que si ella lo desearía, podría borrar la existencia de casa Gargadon de este país, y siendo mirado por esos ojos tan fríos por esa persona, Almond estaba preparado para que su casa se vaya a la ruina, en este mismo momento.

– Aunque el conde es excepcional como señor feudal, como padre y esposo, eres demasiado pésimo, ¿no?

– L-Le agradezco por su cumplido, ex duquesa Couletto.

– ¿No eres tú quien es la cabeza de los Gargadon? Y como tal, deberías haber tratado a tu hijo y esposa con una actitud firme ¿no?

– C-Ciertamente es como dice, pero mi esposa es…es de una casa de Marqueses. Con una posición más alta que mi casa Gardadon en nuestro círculo… Y debido a eso, si yo fuera a decir…

– Estoy diciendo que eso es exactamente lo que hiciste mal. No importa de qué casa venga una dama, después del matrimonio, una esposa debe estar obligada hacia su esposo a toda costa. Como el esposo, ¿no deberías haber sido tú quien corrija los errores de la esposa?

En el reino de Largofiely, la posición de las mujeres no era para nada alta.

Las mujeres de las casas nobles nunca lograban heredar el apellido de sus familias. Aunque hay algunos casos raros en que la esposa se casó y llevaba las riendas, la mayoría de los casos eran que el hombre se casaba en la familia, y, como yerno, heredaba el apellido.

Si por algún motivo, no había opción más que dejar que la dama herede la casa. Ella nunca podría casarse de nuevo y convertirse en una viuda con el pretexto de heredar la casa en lugar de su anterior esposo.

– Además, ¿no deberías haber sido más estricto con la disciplina de tu hijo? Si él empieza a destruir su cuarto solo porque estaba irritado de que las cosas no salgan como las planeó, en verdad no puedo llamarlo un caballero delante de otros.

– ¿P-Por qué sabe usted, ex duquesa, sobre…?

Como se esperaba, para un hombre adulto actuar como un niño y empezar a romper todo a su alrededor cuando estaba molesto realmente no era algo bueno para su reputación.

Es por eso que este hábito particular de Lalaic se suponía que era un secreto solo conocido por el conde y pocos de sus sirvientes cercanos.

– Cosas como esa, puedo investigarlas tanto como quiera, cuando quiera. Por favor, no subestimes tanto a esta anciana.

– P-Por favor, disculpe mi rudeza… Tal vez fue por la influencia de su madre, mi hijo no presta nada de atención a lo que digo…

– ¡Por eso digo que fallaste como padre!

Siendo gritado por Eleesha de esa forma, Almond bajó sus hombros inconscientemente.

– Después de esto, iré a encontrarme con tu esposa e hijo para conversar, pero…prepárate para el peor de los casos.

Una única oración que parecía declarar la pena capital.

Dejando al abatido Almond de esa forma, la ex duquesa entró al carruaje con la cresta ducal y se dirigió a Levantes.

Y eventualmente, el gran edificio del templo de Savaiv se hizo visible desde el carruaje.

 

Todo el cuarto de invitados estaba temblando por la voz de furia.

O así fue la intensidad de la furia desencadenada por toda la existencia de Giuseppe que creó esa ilusión óptica.

Encarando esa furia desde el frente estaba Schecrya, que estaba tan asustada que se cayó de la silla de alta calidad en la que estaba sentada y sus ojos cambiaron entre blanco y negro.

– ¿¡Ustedes, malditos, piensan que soy alguien a quien pueden comprar fácilmente con dinero!? ¿¡Pensaron que era un miserable que vendería a su amada nieta por unas cuantas monedas!? ¿¡Yo…el supremo pontífice de la doctrina de Savaiv!? ¡No me tomen a mí, Giuseppe Chrysophrase, ser igual que esos diminutos desperdicios de seres humanos! ¡Incluso subestimar tiene sus límites, idiotas!

– ¡¡¡¡H-Hiiii…!!!!

Asustada por el repentino cambio, Schecrya se cayó de espalda. No le importó cuán vergonzoso era ya que se puso en cuatro y gateó hacia una esquina del cuarto.

Incluso el sirviente que trajo no fue perdonado, dado que él también estaba cerca de Giuseppe y empezó a temblar de miedo con todo su rostro poniéndose azul.

Mientras Giuseppe dio un vistazo lleno de odio hacia la gateante Screcrya, que por cierto, era la viva imagen de un cerdo, él llamó a un personal del templo que estaba esperando afuera del cuarto.

– Ya es hora de que el hijo tonto de esta señora cerda también haya caído en la trampa de Calsey. ¡Trae a ese tonto delante de mí!

Escuchando los pasos alejándose después de la ligera respuesta de esa persona, Giuseppe volvió a mirar a Schecrya que estaba temblando en una esquina.

– Por favor, perdóneme por llamarla señora cerda hace un momento.

Escuchando las disculpas inesperadas viniendo de la boca de Giuseppe en este momento, Schecrya dio un suspiro de alivio.

– …N-No, fui yo quien…

Pero entonces, con quien Giuseppe se disculpó no fue Schecrya, sino lo que parecía ser una entidad existiendo en algún lugar distinto.

– Siendo igualado con este tipo de cosa, los caballeros de la comunidad porcina podrían ofenderse. Discúlpenme, amables cerdos, ya que yo, Giuseppe, se disculpa desde el fondo de mi corazón.

Giuseppe estaba hablando al vacío.

Después de eso, le dio una mirada aún más fría a Schecrya que no podía hacer nada más que temblar en una esquina dado que fue colocada como una existencia más baja de la de los cerdos.

 

Sin ninguna advertencia, la puerta del cuarto de visitantes fue abierta y un joven fue arrojado.

El joven estaba atado con una soga y había un trapo viejo metido en su boca.

Después de ver la figura miserable del joven rodando por el suelo, Schecrya, que estaba temblando de miedo hasta ahora, abrió ampliamente sus ojos y se levantó, apresurándose hacia el joven.

– La… ¿¡L-Lala!? ¿¡Quién rayos le hizo algo tan cruel a mi querido Lala!? ¡N-N-No se lo perdonaré!

A dónde se fue todo su miedo, se preguntaría uno. Con ojos llenos de amargura, ella miró hacia la puerta.

Allí, vio a un joven y a una señorita parados detrás de la puerta. Por supuesto, eran Tatsumi y Calcedonia.

Giuseppe, que tenía una mirada amarga en su rostro hasta entonces, suavizó su expresión viendo a los dos.

– Buen trabajo, buen trabajo. Tuve que hacer que se esfuercen. Bueno, ahora…

Su expresión volvió a ponerse fría mientras movía sus ojos hacia Lalaic que estaba echado en el suelo, pero ahora tenía removido el trapo viejo de su boca, y hacia Schecrya que estaba arrodillada a su lado, abrazándolo como si fuera un bebé.

– Dado que todos los actores aún no se han reunido, primero escuchemos lo que tienen que decir. El que se llama Lalaic, escuché de tu madre que el amor entre Calsey y tú es mutuo. ¿Exactamente cuándo se volvió mutuo su amor? Soy el siervo del dio del matrimonio. No haré algo impropio como apartar a dos personas que están mutuamente enamoradas. Así que dime por qué piensas que el amor que tienes por Calsey es mutuo.

Giuseppe miró fríamente a madre e hijo que ahora estaban sentados en el suelo.

Su tono era suave, pero la presión oculta dentro no era nada suave. Tatsumi volvió a darse cuenta que el status de ser un supremo pontífice no solo era de adorno.

– P-Por favor disculpe mi rudeza, su santidad. ¡Estoy seguro de que el gran dios Savaiv también sabe que nuestro amor es mutuo! Porque, hasta ahora la he amado tanto, no hay forma de que ella no me ame… ¿No es eso cierto, Calcedonia-sama…?

– ¡E-Es cierto! ¡Si mi Lala le da todo su amor a una chica, no hay forma de que alguna chica de este mundo no lo ame! ¡Ahora, ¡Calcedonia-san, por favor, aclare delante de su abuelo…de su santidad, que los sentimientos que tiene por Lala son reales! ¡S-Si dices que amas a mi Lala, te daré la bienvenida a nuestra casa Gargadon como esposa con los brazos abiertos!

Calcedonia sonrió dulcemente hacia la madre e hijo que estaban sentados en el suelo.

– Sí, estoy enamorada.

Escuchando eso de Calcedonia, los rostros de la madre e hijo Gargadon se iluminaron como el sol de felicidad.

Pero esa felicidad solo duró por medio segundo.

– Pero como lo dije hace un momento, a quien amo no es Lalaic-sama.

– ¿¡Q-Qué está diciendo, Calcedonia-san!? ¿¡Pero qué parte de mi Lala no te agrada!?

Como Schecrya puso una cara como si no pudiera creer lo que acaba de escuchar, Giuseppe tuvo la urgencia de gritar “al contrario, ¿qué parte de él es agradable?”.

Y entonces, Calcedonia continuó con lo que estaba diciendo sin siquiera mirar a Lalaic que estaba mirándola fijamente con una expresión estupefacta, ni a Schecrya, que seguía gritando como una loca.

– Esa persona… Recuerdo que, desde que era muy pequeña, siempre estuvo a mi lado. Me dio de comer, y me dio agua, me crio con amor. En esa ocasión cuando me sentía mal después de intentar poner un huevo, pero se atascó, él me cargó hasta el doctor, aunque era en medio de la noche. Desde que fui una existencia pequeña en ese entonces…hasta este momento, él es el único a quien amo.

– ¿Q…qué? ¿H-Huevos…?

– ¿Q-Qué estás…diciendo…?

Calcedonia estaba hablando mientras abrazaba su propio cuerpo caliente, como una doncella en un sueño.

Pero la madre e hijo Gargadon no entendieron lo que Calcedonia estaba diciendo, mientras la miraban con una expresión estupefacta.

Por otro lado, en medio de todo esto, la única persona que entendió lo que ella decía, Tatsumi, estaba pensando distraídamente “¡Ah! Ya me acordé…” mientras recordaba esas cosas nostálgicas.

Era cuando Calcedonia…no, Chiiko, la cacatúa, estaba viviendo junto con Tatsumi y su familia.

Cierta noche, pasadas las 10pm, Chiiko intentó poner un huevo, pero se atascó y su trompa de Falopio se salió.

Las cacatúas eran aves bien recibidas por las personas, ya que no se enfermaban mucho y eran fáciles de criar. Pero también tenían un problema llamado atascamiento del huevo.

Y la antigua Chiiko tuvo un incidente cuando su huevo se atascó.

Y no era un atascamiento normal, ya que, junto con el huevo, incluso su trompa de Falopio estaba siendo empujada fuera de su cuerpo.

Viendo un huevo colgando mientras la trompa de Falopio seguía unida a la cloaca, Tatsumi salió instantáneamente y buscó el número para llamar al veterinario local.

Pero el vecindario en el que estaba, tenía más especialistas en perros y gatos, y había pocos que sabían de cacatúas. Y la mayoría ya estaban cerrados para estas horas.

Después de buscar otros números frenéticamente, él y su familia encontraron un hospital lejano que aún debería estar abierto ya que atendía casos de emergencia. Así que Tatsumi cargó a Chiiko en su brazo mientras subía al auto de su papá. Era muy de noche, pero llegaron inmediatamente.

Dado que ya habían informado a los veterinarios de la condición de Chiiko, sin importarles el hecho de que el día estaba a punto de cambiar, el personal del hospital se apresuró a la recepción de Tatsumi y su familia.

Como resultado, Chiiko de alguna forma logró escapar de un predicamento peligroso.

Después de eso, por lo que Tatsumi escuchó de los veterinarios, si por casualidad, Chiiko se hubiera quedado así, con su trompa de Falopio salida con el huevo, toda la noche, definitivamente hubiera muerto para la mañana.

 

Incluso cuando Tatsumi estaba inmerso en sus recuerdos pasados y flotando en nostalgia, Calcedonia siguió hablando.

– ¿No se lo mencioné antes a Lalaic-sama? Esta persona, Tatsumi Yamagata, es la persona que amo.

– ¡Q-Qué estás diciendo Calcedonia! ¡Aun si ese hombre es un sacerdote, sigue siendo un simple plebeyo! ¿¡Por qué no me eliges a mí, el heredero de una casa prestigiosa de Gargadon, sino a un simple plebeyo…!?

– ¡E-Es cierto! ¡No importa cómo lo veas, ese hombre no puede ser comparado con mi Lala! ¿¡Entonces por qué…!?

Parece que el efecto de la droga ya se había acabado ya que Lalaic, estando atado, luchó frenéticamente para levantarse. Y tomando ventaja de eso, Schecrya empezó a gritar.

Ambos realmente, desde el fondo de sus corazones, creían que Lalaic era absolutamente superior a Tatsumi en todas las formas posibles.

– ¡Aja…! ¡Ya entiendo! Como lo pensé, tú, maldito, estás engañando a Calcedonia ¿cierto? ¡O sabes su debilidad! ¡Maldito bastardo, cobarde asqueroso! ¡Liberaré a Calcedonia ahora mismo! Si es ahora, estoy dispuesto a entregarte todo este dinero. ¡Tómalo y desaparece de nuestras vistas en este instante!

– ¡E-Es cierto! ¡Al final, eso es todo lo que puedes esperar de un plebeyo de otro país! Bueno, está bien. Dime tu precio. Lo pagaremos. Y después de tomarlo, vete de esta ciudad… ¡No! ¡Vete del país! ¡Esta es una orden mía, la señora de la casa Gargadon! Como plebeyo, no puedes desobedecer la orden de un noble ¿o sí?

– El beso de antes, ¡pasó porque forzaste a Calcedonia, no! ¡Qué tan bajo caerás, degenerado!

Por algún motivo la madre e hijo Gargadon ya estaban actuando como si hubieran ganado. Cómo llegaron a esa conclusión, no era algo que gente normal pueda ser capaz de deducir, ya que Tatsumi ya empezaba a tener un dolor de cabeza.

– Nunca engañé o forcé a Calcedonia. Simplemente pienso en ella como alguien importante para mí.

Quitándose su dolor de cabeza, Tatsumi les respondió.

El rostro de Calcedonia, que estaba a su lado, se iluminó con un sonido “paaah” mientras miraba a Tatsumi con deleite.

Incluso un idiota cualquiera sería capaz de darse cuenta después de ver a Calcedonia de esa forma, que ella no estaba siendo amenazada por Tatsumi.

Pero por supuesto, la madre e hijo Gargadon eran una excepción entre otras cosas.

– ¡Jumph, cualquiera puede hablar! Son puras palabras. Pero bueno, hagámoslo a tu manera. Si no planeas dejar la ciudad sin importar qué, ¡juro que usaré todo el poder de los Gargadon para borrar tu existencia! ¡Hazte la idea de que el reino de Largofiely ya no es un lugar donde puedas ser aceptado!

– ¡Así es! Ir en contra de nuestra casa Gargadon es lo mismo a ir en contra de todo el reino de Largofiely. ¡Debes saber que acabas de cometer un crimen igual a traición a la patria!

Es inútil.

Tatsumi estaba convencido después de escuchar a la madre e hijo Gargadon.

Esos dos estaban viviendo en su propio mundo. No tenían la más mínima duda de que el mundo en el que vivían siempre giraba en torno a ellos.

Lo más probable es que, no importa lo que diga Tatsumi, no serán capaces de entender. No, ni siquiera intentarán entender.

Además, delante de estos dos, madre e hijo, incluso el usualmente gentil Tatsumi estaba empezando a molestarse.

– … ¿Por qué no paran ya? ¿Por qué son tan egoístas? ¿Por qué rayos son capaces de ver el mundo como algo tan conveniente para ustedes? ¿Así es como dos adultos mayores…así es como nobles que se suponen que están por encima de las masas deberían actuar…?

La voz de Tatsumi era tenía un tono tan bajo que lo hizo sonar como algo siendo aplastado por la muerte. Al mismo tiempo, un flujo dorado de luz mágica empezó a salir de su cuerpo.

Para Giuseppe y Calcedonia, que podían percivir el mana, podían entender qué tan amargo estaba Tatsumi solo por el mana que estaba soltando subconscientemente.

Pero para la madre e hijo Gargadon, que no podían percibirlo, no le tomaron importancia a Tatsumi.

– ¡D-Dios! ¡Un simple plebeyo…! Un simple plebeyo hablando con un noble usando ese tono… ¡Chrysophrase-sama! ¿Escuchó lo que este vago dijo? ¡Que un plebeyo refute a un noble! Esto ya es un espléndido crimen. Vamos, su santidad, ¡por favor capture a este tonto en este instante!

– ¡Exacto! ¡Lo que hiciste fue igual a escupir en la cara de los Gargadon…no, de todo el país de Largofiely! ¡Y tendrás un castigo adecuado! ¡Es tu final!

La madre y el hijo triunfaron. Ciertamente, hacer comentarios descuidados e imprudentes contra los nobles era considerado una ofensa para los plebeyos.

– ¿Y qué? .. Aun si por casualidad los sentimientos que tengo por Chiiko son un crimen, no me retractaría… No importa si mi oponente es un noble, o un país, no tengo intenciones de negar estos sentimientos míos, ¡de ninguna forma! ¿Traición a la patria? ¡Que sea así entonces! ¿Y qué si el país se convierte en mi enemigo? ¡Seré leal a mis sentimientos!

Tatsumi declaró explícitamente, con convicción.

Escuchando a Tatsumi decir eso, Giuseppe asintió muchas veces satisfecho, y Calcedonia terminó llorando mientras su rostro se puso rosa por la vergüenza.

Y la madre e hijo Gargadon miraron fijamente a Tatsumi, completamente respirando fuertemente.

Para ellos, ver a un simple plebeyo siendo firme con sus creencias aun si significaba ir en contra del país y saber por qué, definitivamente no era algo bajo su ámbito de “sabiduría. Y entonces, la puerta del cuarto fue repentinamente empujada, mientras una mujer anciana entró aplaudiendo alegremente.


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