Capítulo 4: La ciencia de la pereza de Ikta Solork

Capítulo 3ÍndiceEpílogo


 

El primer día de prácticas, en el cual participarían los siete pelotones formados por poco más de 280 soldados, comenzó entre ráfagas de viento y lluvia torrencial.

“¿Qué es esto? Apesta, arruina por completo mi idea de ‘un día de campo divertido con todos’, ¿no lo crees?”

A pesar de que el no quejarse era un principio importante para todo comandante, Ikta expresó su malestar justo antes de partir. Incluso la Sargento Mayor Suuya, que había prometido ser totalmente cooperativa sólo por esta vez, instintivamente iba a mostrar su desaprobación.

“Pero supongo que está bien; si lo piensas, es mejor que si hiciera calor. ¡Los otros pelotones, ¿están listos para partir?!”

Matthew y Torway, al frente de sus respectivos pelotones, así como Haro, respondieron desde la parte de atrás. Como conclusión de una conversación previa entre los cuatro, el papel de ‘comandante supremo’ le fue confiado a Ikta, que iba a la vanguardia. Como los soldados pensaban que sin duda Torway era su mejor opción, por dentro estaban completamente decepcionados.

“Entonces, vamos a partir. Aquí vamos… Hey, a los cuatro pelotones, ¡esto es un chaparrón!”

Con esa señal tan poco entusiasta, comenzaron su marcha. Incontables botas militares apisonaron el lodoso suelo, y los soldados pesadamente cargados con sus mochilas atravesaron las interminables llanuras. Con cosas como sus raciones, paquete de primeros auxilios, bolsa de dormir y armas para la batalla simulada, el equipaje de cada persona tenía un peso bruto de unos 30-40kg, y el peso de todos y cada uno de sus pasos no se comparaba en nada a cuando estaban sin ninguna carga adicional.

“Nuestro destino está a 30km al suroeste. Asumiendo que nos detengamos a hacer campamento una vez, podemos estimar nuestra llegada a alrededor de la tarde del segundo día, ¿no?”

Suuya trataba de hacer una confirmación completamente rutinaria, pero Ikta inclinó la cabeza con una mirada de extrañeza.

“?… No, estaremos estableciendo el campamento en el sitio para cuando el sol se ponga. Además, quiero usar la mañana de mañana para investigar.”

Atribulada por estas palabras, Suuya dejó escapar un suspiro enorme. –No hay caso, este hombre no entiende absolutamente nada de lo que significa una ‘marcha’-.

“…Umm, verá, suboficial; no sé de dónde sacó la idea de que está bien sonreír en estos casos, pero primero lo primero. Son 30km hasta nuestro destino, pero es la distancia absoluta, ¿sabe? Claro que el camino no está tendido en línea recta; por tanto, la distancia que caminaremos será mucho mayor; ¿comprende eso?”

“Este… sí.”

“¡No me salga con eso! Segundo, es muy difícil caminar en terreno desconocido con sólo un mapa. En primera, como extraños en esta tierra, podemos perdernos, y no es raro que el mismo mapa tenga errores. Nos tomará mucho, mucho tiempo corregirlos.”

“Bueno, sí.”

“No, no necesitamos ese ‘bueno, sí’. Por último el tercer punto; en este mal clima, la marcha será lenta lo queramos o no. Lo que yo trataba de hacer era ‘establecer un tiempo estimado de llegada tomando en cuenta todos esos factores’.”

“Yo también estaba considerando esas cosas cuando hice mi estimación… Umm, por mientras, ¿podrías no gritar tanto? Es sólo que creo que los soldados podrían preocuparse si nos escuchan discutiendo tan pronto después de partir.”

Él expresó un sólido argumento, a pesar de que al parecer estaba perdiendo su escaramuza, y Suuya retrocedió. Ikta, sin decir nada más en particular, comenzó a conversar con su espíritu de luz Kusu, que iba en su bolso en su cintura, posiblemente para distraerse del largo viaje.

“Kusu, ¿jugamos shiritori?[1] ‘Criticona’… ‘Abeto’… ‘Obstinada’… ‘Amigo’… ‘Obcecada con el pasado’… ‘Oriente’… ‘Éticamente limitada’… ‘Antílope’… ‘Era casi mi hija’… ‘Ántrax’… ¿X?[2]… No, no puedo imaginar nada, considerando el tema al que me estoy limitando.”

Ikta se rio y acarició la cabeza de Kusu. Suprimiendo firmemente su deseo de gritar ‘¡¿Cuál tema?!’, Suuya por fin decidió no hacer más sugerencias. Este tipo de personas se merecen todo lo que les suceda.

Sin embargo, y sin relación con los malos deseos de Suuya, había algo extraño con su superior desde un principio.

Después de algunas horas luego de su partida, todas las unidades se habían desviado ligeramente de curso, y habían entrado a un camino pequeño bajo el comando de Ikta. Estaban en una vieja senda de montaña casi sin signos de tráfico de personas, y les era posible regresar al camino correcto con solo desviarse hacia un lado de la ruta; pero aun así, esto era una desviación.

Pensando que estaba mostrando su incompetencia, Suuya estaba jubilosa por dentro hasta ahora; sin embargo, la siguiente orden de Ikta superó sus expectativas y su sentido común.

“¡Dejen de marchar! –Ahora escuchen bien, ¿OK? Aquellos enfrente de mí, sin romper filas, abran sus mochilas mientras permanecen de pie. ¡Torway, Matthew, Haro, hagan como lo planeamos!”

Los soldados cumplieron con la orden, aunque inclinaban sus cabezas confundidos. Cuando todas las mochilas estuvieron abiertas, exceptuando las de la última fila, Ikta  dio la siguiente orden sin perder un momento.

“Bien, ahora saquen todo lo que les vaya diciendo y déjenlo a sus pies. Primero, un bote de pintura líquida para la batalla simulada, seis estacas para asegurar las tiendas, luego…”

“¿Ya tomaron todo lo que les dije? Bien, con eso, usando las telas de las tiendas que sacaron al último, envuelvan el resto de las cosas. También, la última fila, ¡media vuelta! Los que están frente a ellos, en cuanto terminen con lo que les dije, hagan lo mismo con las mochilas de la personas detrás de ustedes.”

Como resultado de que sus órdenes no dejaban ninguna duda, todo el trabajo estuvo terminado antes de que pasaran tres minutos. Confirmando todo esto, Ikta asintió levemente con la cabeza y giró sobre sus talones, dando órdenes mientras miraba al frente.

“Todas las tropas, den cinco pasos a la izquierda. Bien, ¡reanudemos la marcha!”

Mientras dejaban atrás una parte de sus materiales, los cuatro pelotones reiniciaron la marcha. Suuya corrió hasta su superior impactada.

“¡¿Qué está pensando al descartar así como así nuestras cosas?! ¡Esta es una clara violación del comando militar!”

“’Descartar’ no es correcto, lo estamos ‘depositando’, ¿ves? Según nuestro plan de acción, sólo estamos llevando los materiales necesarios en el curso de nuestro viaje. Lo recogeremos apropiadamente cuando regresemos.”

“¡No puedo quedarme callada ante ese tipo de razonamiento! ¡¿Está pensando en acelerar la marcha al reducir nuestra carga?! Digamos que funciona, pero ¿qué vamos a hacer si se descartó algo que sea necesario?”

“Ya dije que no lo descartamos, lo depositamos… De cualquier modo, en realidad elegí cosas que no serán necesarias a futuro. Podemos diluir la pintura con agua; para las tiendas, sólo necesitamos la capa externa para mantener fuera el viento y la lluvia; también sólo necesitamos el mínimo indispensable de estacas para asegurarlas.”

Mientras retiraba impaciente una gota de lluvia de su rostro, Ikta bajó la voz y continuó.

“Esencialmente, con los detalles de la práctica, estar sobrecargados con el equipo completo no es bueno. No hay necesidad de que nos cansemos sin motivo a causa de un material que no será utilizado, ¿no lo crees así?”

“Pero los líderes decidieron el contenido de nuestros equipos, así que…”

“Sí, y por eso los depositamos, ¿no? Incluso si los estuviéramos descartando, la administración del material recae en la juridicción del comandante en el sitio, como sabes. Además, en todo caso, la responsabilidad por esta orden es sólo mía; yo seré el único al que castiguen los superiores y el que dará las explicaciones, así que no tienes que preocuparte.”

Terminando unilateralmente la conversación, Ikta bostezó y siguió caminando. Suuya, una vez más advertida de no hacer objeciones, reprimió su frustración y lo siguió.

 

 

Unas tres horas adicionales habían pasado, cuando en medio de un camino encerrado por acantilados a ambos lados, Ikta de repente detuvo su andar. Miró nerviosamente los alrededores, aunque los demás no podían entender qué lo tenía tan inquieto.

“¿Sucede algo malo? ¿Perdió la confianza en la ruta que debemos seguir?”

Junto a él, Suuya preguntó con sarcasmo. Pero, sin responderle, Ikta murmuró a sí mismo explorando los alrededores hasta que estuvo satisfecho.

“—Este camino no sirve.”

“¿Huh?”

“¿Volvemos? Muy bien, todas las tropas, ¡cambio de curso!”

Suuya no pudo ocultar su confusión ante su oficial superior, que estaba empezando a volver por el camino por el que habían llegado sin el menor remordimiento. Incluso si había notado que iban por el camino equivocado, si ese fuera el caso, lo normal sería sacar el mapa para confirmar su ruta.

Sin embargo, no habían pasado ni cinco minutos después de que dieron la vuelta, cuando Suuya entendió la intención del joven. Inesperadamente, un estremecimiento de tierra llegó atronando hasta ellos. Cuando los sorprendidos soldados voltearon hacia atrás, vieron ante sus ojos que el camino, justo frente a donde habían marchado hasta hace un momento, estaba sepultado por una enorme cantidad de rocas y tierra.

“¡¿Qué?!”

Suuya se estremeció junto a los demás soldados. ¡Si hubieran seguido como antes, probablemente ahora estarían sepultados debajo de eso!

“Muy bien, no detengan sus pasos.”

Ikta palmeó sus manos y empujó por la espalda a los soldados que habían parado de caminar por la sorpresa. Al escucharlo, todos los pelotones se asustaron y reanudaron la marcha, pero Suuya no era capaz de entender la compostura del joven.

“…¿Lo sabía?”

“¿Hm?”

“¡No se haga el tonto! Me refiero al derrumbe de tierra que pasó allí.”

Cuando Suuya lo cuestionó tan directamente, Ikta sonrió vagamente e inclinó la cabeza.

“Bueno, no soy un adivino. No podía saber el momento exacto cuando pasaría, pero de alguna forma tenía la sensación de que sería peligroso por ahí. ¿No notaste la condición del risco?”

“¿El risco? ¿A qué se refiere?”

“Primero, había lechos de roca aflorados recientemente por todos lados; es prueba de que la tierra ha comenzado a aflojarse por la lluvia. Luego, habían varios árboles en ángulos hacia abajo sobresaliendo de la pared del risco; sin embargo, usualmente y sin importar lo empinado de una cuesta, un árbol crece hacia arriba, como puedes ver. Eso significaba que toda la base de tierra se había aflojado.”

Suuya abrió los ojos sorprendida. A pesar de haber visto la misma escena, no había notado ninguna de esas señales en absoluto.

“Basado en eso, las circunstancias fueron suficientes para imaginar que habría un deslizamiento de tierra; por tanto, era mejor ser prudentes y dar la vuelta. ¿Eso contesta tu pregunta?”

Todo lo que Suuya pudo hacer es asentir levemente ante las palabras de Ikta. Sólo había hecho uso de su sentido común; en todo caso, no tenía duda de que pronto mostraría su incompetencia. No pudo evitar decirse eso a sí misma.

 

“¡Aah, por fin llegamos! ¡Muy bien, todos, vamos a pasar lista! ¡Cuando acabemos, vamos a montar las tiendas y preparar la cena!”

Los soldados habían comenzado a dispersarse por los alrededores con una sensación de liberación, al haber terminado con la marcha; pero sólo Suuya estaba anonadada.

Si miraban a través de las ramas del cielo occidental, las nubes que lo cubrían estaban brillantemente iluminadas por un resplandor anaranjado por el sol poniente.

“…Pensar que en verdad llegamos antes de que se pusiera el sol…”

“Te lo dije, ¿no?, que había hecho mi estimación tomando en cuenta todos los factores.”

Le dijo Ikta mientras exprimía su impermeable empapado. Suuya lo observó con una expresión de insatisfacción.

“¿Había venido por aquí antes?”

“Nop, es la primera vez.”

“¡No es cierto! Digo, Suboficial, ni siquiera sacó el mapa ni una vez en el camino, además de que no usó ningún instrumento para orientarse. Bajo esas condiciones, es imposible viajar incluso distancias cortas a menos de que las recuerde por experiencia.”

Suuya insistió, siguiendo su propio sentido común. Ikta hizo tronar sus hombros, que estaban agarrotados por el peso de la mochila.

“No sé si esa era la distancia más corta, pero puse atención en eliminar todo lo innecesario. Sacar el mapa en medio de la lluvia habría sido un incordio, así que confirmar así el camino habría sido una gran pérdida de tiempo. Por el contrario, el mapa en mi cabeza no se moja, y no hago esfuerzo para sacarlo o guardarlo de nuevo.”

“¿Me está diciendo que lo trajo todo memorizado?… Incluso si fuera cierto, hay discrepancias aquí y allá entre el mapa y el terreno real. En esos momentos, si no tiene experiencia, no puede hacer los ajustes adecuados para corregir el camino.”

“Oh, pero tengo experiencia. Me enseñó mi maestro cuando era más joven, ya que el trabajo de campo es la base de la ciencia.”

‘Ciencia’ – Como nunca había escuchado esa palabra, Suuya inclinó la cabeza. Tras mirar de reojo largamente a la chica, Ikta, limpiando la humedad de su piel con una toalla, elevó ligeramente la voz llamando a los otros líderes del grupo.

“¡Matthew, Torway, Haro! En primera, gracias por su arduo trabajo. ¿No falta nadie de sus tropas?”

“Todos están donde deben estar. Llegamos antes de que oscureciera, y ni una persona se perdió en el camino.”

Los otros dos respaldaron la respuesta de Matthew. Ikta asintió con satisfacción.

“Todo va de acuerdo al plan hasta ahora, pero la prueba final aún no llega. Escuchen bien, Matthew y Torway; ya que ellos vienen por una ruta distinta, la llegada del grupo de Yatori será después del mediodía de mañana, aún si llegan temprano. Este tiempo hasta entonces será la mayor ventaja que tendremos, así que saquemos lo más que podamos de ella.”

“Ummm, ¿y yo?”

“Tú estás bien, Haro. Duerme temprano junto a tus subordinados. Como las tropas médicas son neutrales, comenzando mañana tendrás que moverte por todos lados fuera de mi comando. Ah, pero si te inquieta dormir sola, ¿por qué no vienes a mi tienda?”

“N-No, ya que quiero proteger mi virtud, debe declinar…”

“Comprendo. Por cierto, yo me siento solo al dormir por mi cuenta, así que ¿puedo ir a tu tienda a mitad de la noche?”

“Ikta… cuando Yatori no está aquí, realmente te desatas, ¿no?”

Matthew puso una cara de derrota, y junto a él, Torway sonrió sin querer. Después de comprobar dos o tres cosas adicionales, los Suboficiales se separaron.

“Sargento Mayor Suuya, una vez que termine de cenar, ¿podría elegir a cinco o seis personas con energías de entre los portadores de espíritus de luz de nuestro pelotón?”

Suuya, que había observado sus actividades de forma distraída, volvió a sus sentidos cuando Ikta se dirigió a ella en la conversación.

“Ah… sí. Comprendo… ¿Va a hacer una inspección preliminar en plena noche?”

“Bueno, dije que debemos aprovechar cuanto podamos. Vamos a echar un vistazo al río hacia el sur; porque mañana, estamos planeando establecer nuestro campamento en la orilla opuesta y esperar al enemigo.”

Ikta se refirió al hecho de forma inocente, pero Suuya frunció el cejo y preguntó a su vez.

“¿La orilla opuesta del río hacia el sur…? ¡E-Espere un minuto, Suboficial! Ese no es el sitio donde debemos enfrentar al ejército contrario. ¿Acaso no vio en el tablón de anuncios que se había designado el área abierta hacia el norte?”

“Sí lo vi, pero lo que decía es que ‘era adecuado para que las fuerzas se encontraran’, ¿sabes? Nunca dijo que teníamos que luchar ahí. Según se interprete, nosotros podemos establecer el campamento en cualquier sitio de estos bosques sureños de Urt.”

“Sí, pero la costumbre…”

“Si esto fuera una batalla real, no haríamos las cosas basados en la costumbre ¿ves? Ya que tenemos la libertad de elegir, debemos escoger un campo de batalla que trabaje para nuestra ventaja, ¿no? Muy bien, te dejaré para que elijas a los soldados.”

Ikta se alejó sin darle tiempo a detenerlo… La misma Suuya no se percataba de que estaba siendo arrastrada cada vez más a su ritmo con cada momento que pasaba.

Después de cenar, viajando junto con siete soldados incluida Suuya, Ikta fue a evaluar la condición del río Kuriri, que fluía a través de un área a alrededor de un kilómetro de su campamento. Este sitio era la punta sur de los bosques de Urt, que habían sido designados como la localidad para sus  prácticas.

“Oh, el cauce es más ancho de lo que pensaba. No creí que fuera nada más que un río pequeño, pero la lluvia ha sido afortunada para nosotros, ¿no es así?”

“Huhh…”

Aun los otros soldados, incluida Suuya, comprendieron algo de las intenciones de Ikta mientras él paseaba murmurando. La formación de batalla con un río atravesando el espacio entre los ejércitos enemigos era ideal para una batalla defensiva. Eso en sí podría ser una buena opción, pero…

“El volumen de agua se ha incrementado, pero aun así, ellos podrían cruzar el río si se sumergen con el agua a la altura del pecho… Revisando el mapa, hay un vado, hay un banco de arena por el cual se puede cruzar fácilmente río arriba.”

“El ancho del río es tal que es posible que ellos consideren atacar cruzándolo, ¿no? La corriente no es demasiado fuerte, y parece que mañana se volverá aún más tranquila, puesto que la lluvia ya está muy débil.”

Mientras iluminaba usando la linterna de Kusu, Ikta se sumergió con cuidado en el río y confirmó la profundidad a todo su ancho. Su flujo no se diferenciaba del de otros ríos de caudal lento, así que el agua del Kuriri estaba lodosa y turbia. Aun considerando que ahora era natural por ser de noche, parecía que incluso a pleno día no se podría ver nada a través de esas aguas.

“Hmm, ya tengo una idea general del río; ahora queda ver los terrenos alrededor, pero…”

Ikta, habiendo salido del agua, esta vez caminó entre los árboles que rodeaban el río y comenzó a observar el área alrededor.

“Como era de esperar, la mayoría de la vegetación es diferente a la del trópico de la Provincia Oriental… ¿Hmm, qué es esto?”

De repente iluminó el árbol que había llamado su atención de arriba hacia abajo con el Haz Fuerte de Kusu. Era un árbol alto, que alcanzaba unos 20 metros, pero fuera de eso, no tenía otra característica especial. Detrás de él, sus subordinados pronto volvieron su atención hacia otros lados.

“Es un árbol Isu… ¡Wow, así que también crecen por aquí!”

Sin embargo, el mismo árbol frente a los ojos de Ikta era visible para los demás. Dejando que la alegría se reflejara en su voz, golpeó el tronco con su puño, y luego dirigió el haz de luz alrededor, como si estuviera buscando algo.

“Muy bien, están creciendo por todos lados en esta área… ¡Qué suerte!”

“Este, Suboficial… ¿Por qué razón está usted tan contento?”

“Ya he decidido una estrategia de batalla definida. Ahh, gracias a Dios; con esto, creo que podré dormir tranquilo esta noche.”

Ikta partió por delante, casi saltando mientras decía: “Bueno, durmamos bien, ¿sí?” Volteando a sus extrañados subordinados, les habló con voz animada.

“Todos, vamos a dormir temprano hoy, ya que mañana temprano, comenzaremos con trabajos de carpintería.”

 

Tomando una ruta distinta al del grupo de Ikta, pero dirigiéndose a la misma ubicación, los tres pelotones de Sariha, Sushura y Yatori, justo pasando el mediodía después de que llegara Ikta, por fin arribaron a los bosque sureños de Urt.

“Muy bien, vamos a armar el campamento. No necesitan estar nerviosos, se ve que nuestros oponentes aún no han llegado, de todos modos.”

El Capitán Sariha, estacionando a sus soldados en el área abierta hacia el norte, no podría haber pensado ni en sueños que sus oponentes habían llegado antes que él. Y tenía una justificación; cuando él hizo la misma práctica como Suboficial, cuando era más joven, había experimentado con ambas rutas.

“Esta ruta es un poco más larga, pero el camino es simple y no te pierdes. En comparación, la otra ruta puede ser más corta, pero uno tiene que superar varias encrucijadas y terreno complicado. Je-je, si es su primera vez, seguro se pierden… es tan complicada que la gente se extravía durante el viaje y tiene que volver a cada rato. ¿Crees que llegarán aquí de una pieza?”

Acompañado por el silencioso Sushuraf, Sariha rebosaba de auto-satisfacción. Parecía que las palabras ‘arrogancia’ y ‘despreocupación’ existían para describir su estado de ánimo actual.

Por supuesto que la misma persona no se daba cuenta, pero la historia era diferente para los que veían desde afuera con una perspectiva objetiva.

“Capitán Sarihasrag, ¿estaría bien si envío unos exploradores de mi pelotón?”

Yatori, que había terminado rápidamente de acomodar a sus tropas, solicitó el permiso del comandante a cargo. Interrumpido mientras estaba de buen humor, la miró con irritación.

“¿Explorar? ¿Qué estás diciendo? No necesitamos nada de eso. Ellos no han llegado aún, y ambos ejércitos se supone que deben enfrentarse aquí, de todos modos, ¿no?”

“En el tablón de anuncios decía que este sitio era ‘adecuado para el encuentro de las fuerzas’. En mi caso, no lo interpretaría como que se ha designado como sitio para la confrontación.”

“Eso es lo que decía, pero como primera práctica, seguro que no estarán tan atentos a los detalles, ¿verdad? También estarán tan exhaustos para cuando lleguen aquí, que probablemente no tengan energía para la batal-“

“Aun sí, hay que ser precavidos.”

“…Entiendo, haz lo que quieras.”

Sintiéndose molesto, Sariha dio su consentimiento sin un apoyo firme, sólo para quitársela de encima. La chica del fiero cabello rojo saludó alejándose de su superior, y regresó a sus propias tropas, dándoles órdenes concisas.

“Unidad de exploración, escuchen. Primero, diríjanse derecho hacia el sur; busquen cualquier señal del enemigo mientras regresan hacia el norte desde aquí.”

Ante las órdenes de su apreciada líder de pelotón, sus subordinados asintieron obedientemente, El pelotón de Ikta no tenía la menor comparación frente a estas tropas en lo que se refiere a su motivación.

“Por lo que puedo suponer, las fuerzas de nuestros oponentes ya han de haber llegado. Juzgando por el carácter de Ikta… de su comandante, él probablemente no deseará un choque frontal, así que evitará la zona norte al poner su campamento… así que lo más seguro es que estén por aquí.”

El dedo de Yatori señaló al sur del mapa, al río Kuriri en los bosques sureños de Urt. Sus tres subordinados comprendieron sus intenciones, saludaron con vigor y pronto comenzaron a dirigirse hacia el sur.

“Esas fueron órdenes precisas, Yatori. ¿Es una de tus especialidades leer la mente de Solork?”

Llamada de forma inesperada desde atrás, Yatori saludó mientras se volvía. Protegida por unos 20 soldados corpulentos que la rodeaban como guardaespaldas, estaba la chica de la Familia Imperial, Su Alteza Chamille.

“Le estoy muy agradecida, Su Alteza… Sin embargo, la verdad es que es imposible leer por completo los pensamientos de Ikta.”

“¿Incluso para ti, que lo has conocido durante tanto tiempo?”

“Incluso por mí… porque soy yo… no, mejor dicho, por ambas cosas. Él definitivamente piensa mientras lee cómo los oponentes adivinarán sus movimientos. Si usted interactúa con él con la intención de mantener secretos, entonces se encontrará en circunstancias difíciles.”

Es un tipo problemático, pensó la Princesa sonriendo amargamente. Yatori también sonrió ligeramente y cambió súbitamente de tema.

“Por cierto, gracias por lo de hoy. Vino especialmente a observar nuestra práctica.”

“Sólo para mantener vigilado al Capitán Sarihasrag y al Teniente Sushuraf, y que no usen la batalla simulada como excusa para ejercer la violencia. Ustedes son mis Caballeros; así como me han protegido, yo los protegeré.”

“Estoy realmente agradecida por su amabilidad… pero una vez que comience la pelea, a pesar de que la posibilidad es remota, por favor, retírese de modo que no se vea envuelta. Tenga cuidado de las flechas perdidas, y siempre permanezca detrás de ellos.”

Le dijo Yatori mientras señalaba con los ojos a los guardaespaldas. Reclutados de entre los soldados que estaban estacionados permanentemente en la base central, eran soldados excelentes, tanto en apariencia física como en mentalidad. Cada uno de ellos portaba un rifle de aire y armadura ligera; se podría decir que eran una fortaleza de hierro.

“Comprendo. Para que ellos puedan cumplir su papel, no debo exponerme irreflexivamente, ¿cierto?”

“Entonces yo también tendré en mente mi papel de confiar en que usted no se expondrá irreflexivamente.”

Intercambiando esos comentarios, las dos, la realeza y su súbdito, sonrieron sin querer… sin embargo, los pasos de los exploradores que fueron enviados antes al volver a toda velocidad acabó con la atmósfera pacífica.

 

Cuando escuchó el reporte que las tropas enemigas ya habían montado su campamento a la rivera opuesta del río Kuriri, el Capitán Sarihasrag se quedó anonadado por algunos segundos, y finalmente recobró el sentido luego que su hermano menor, el Teniente Sushura, lo golpeara en el hombro.

“¡T-Todas las tropas, rumbo al sur! ¡Regresen a formación de columna y marchen hacia el río Kuriri!”

También tenían la opción de esperar en el área abierta en donde estaban, pero si no se enfrentaban al ejército y se llegaba a una situación estática, Sariha quedaría como un comandante que tenía miedo de sus oponentes en entrenamiento. Ya que él era superior tanto en rango militar como en clase social, no tenía otra opción que derrotar a Ikta sin importar dónde lo estuviera esperando.

“N-No es la gran cosa. Una vez que los soldados vuelvan a sus columnas, no estarán asustados mientras van del claro hacia el río. Ellos creen que el inicio de la pelea viene cuando ambos ejércitos se enfrentan. Al menos en esto no creo que haya lugar a interpretaciones raras y fuera de perspectiva, ¿verdad Sushura?”

La voz que buscaba seguridad de parte de su hermano menor era aguda y nerviosa. Mientras oía esto desde su posición alejada, Yatori se sintió exasperada. La batalla simulada aún no comenzaba; ¿no era demasiado temprano para comenzar a alardear?

Al escuchar las palabras de aliento de Sushuraf, Sariha poco a poco recobró su compostura. Cuando enfrentó a las tropas contrarias a través del río Kuriri, de alguna forma había recobrado su dignidad.

“¿De verdad montaron su campamento al otro lado del río? ¡Y sus tropas están completamente desplegadas! ¡Maldición, ¿cómo se movieron tan rápido?”

Sariha mordió la uña de su pulgar con frustración. Frente a sus ojos. Las tropas enemigas ya habían izado su bandera de batalla. Si contestaban levantando la suya, ese momento marcaría el inicio de la pelea.

“¡Argh, ondearon su bandera primero! Eso en sí ya es una desgracia… ¡vamos a desplegarnos de inmediato!”

Los soldados, presionados por su comandante, se reacomodaron asustados de la formación de columna a la formación de batalla. Cuando acabaron, Sariha hizo que de inmediato izaran su bandera de batalla. No se podía culpar a Yatori por sentir que le dolía la cabeza.

“Supongo que no se puede evitar que esté irritado por esto… como ya ha quedado rezagado, hubiera sido mejor que estableciera su campamento con toda confianza, para impacientar al enemigo. Esto es justo lo que está esperando Ikta, ¿sabe?”

Manteniendo esa opinión como un murmullo para sí misma, ya que ella conocía su lugar mucho mejor que Ikta, la frustración de Yatori se hizo más fuerte.

Completamente ignorante del estado mental de su subordinada, Sariha sólo pensaba en derrotar al oponente frente a él.

“Si nuestras tropas están equilibradas, entonces naturalmente perderá el que ataque primero en una formación de defensa a través de un río… Los soldados que lo crucen serán blanco de una andanada de disparos mientras están indefensos. Ningún lado quiere atacar, así que se vuelve un punto muerto.”

“Nii-san, ¿qué tal si hacemos que los soldados prueben la profundidad del río primero? La situación cambia dependiendo de ese factor.”

“No, no hay necesidad de ello. Conozco bien este río. Normalmente, uno podría cruzarlo  con el agua hasta la cintura, pero debido a la crecida por la lluvia, ahora debe estar justo por debajo del pecho.”

Diciendo eso, Sariha miró con enojo la superficie lodosa del río… La posibilidad de que este río no funcionara como obstáculo en una posición defensiva le era negada por su propia experiencia. Sin embargo, las cosas de inmediato se volvieron problemáticas.

“Si recuerdo bien, hay un banco de arena río arriba. Podemos tomar algunas tropas, rodearlos y atacar al enemigo por detrás, una ofensiva que sincronice los tiempos con la fuerza principal… es lo primero que se me ocurre. Pero viendo que ya hemos montado el campamento aquí, nuestros oponentes ya se habrán imaginado algo así.”

Sin importar el movimiento que hicieran, traía consigo un riesgo. Ese tren de pensamientos llevaba a esperar inconscientemente los movimientos del contrario. Sariha no necesitó mucho tiempo para llegar a ese estado mental, y el enemigo en la orilla opuesta leyó por completo la situación y movilizó a sus tropas.

“Nii-san, una de las unidades del enemigo ha roto filas y se dirige río arriba.”

“¡Puedo verlo! ¡¿Es la unidad de Ikta Solork?! ¡Si a eso quiere jugar, está bien!”

Ante la tan esperada acción del enemigo, Sariha saltó como un pez enganchado ante la provocación.

“¡Suboficial Yatorishino, guíe a su pelotón al sitio donde se puede cruzar río arriba, y ponga ahí una emboscada al enemigo!”

Al recibir la orden, Yatori evitó dar una respuesta de inmediato, y dudó ligeramente antes de expresar su opinión.

“Sin tratar de faltarle al respeto, Capitán, creo que es peligroso que dividamos nuestras fuerzas. Si eso es lo que vamos a hacer, ¿no sería mejor evitar un enfrentamiento en el río y volver al área abierta al norte?”

“¿Peligroso? ¡¿Hay un mayor peligro que el ser completamente rodeados por el enemigo?!”

“El pelotón de Ikta es una unidad de iluminación, Tiene pocos rifles de aire potentes en sus filas, y su armamento principal es la ballesta y la lanza corta. El efecto de deslumbrar usando un haz de luz fuerte se reduce por ser la mitad de la tarde. Cuando lleguen después de cruzar el vado río arriba, podemos contrarrestarlos antes de ser atrapados en su ataque en pinza… Lo que me preocupa ahora es, ¿no será que ellos están esperando exactamente esta respuesta a su invitación?”

Sariha se rio ante las palabras cautas de Yatori.

“Hmph, ¿Acaso la hija de Igsem ha perdido el valor? Fíjate bien, hay un río dividiendo el espacio entre ellos y nosotros. Incluso si cargan con el doble de fuerzas, será nuestra victoria simplemente al emboscar a sus tropas.”

“Parece que lo ha olvidado, pero esta formación defensiva en el río es ‘algo que el enemigo ha preparado’. No es su plan en lo absoluto, Capitán. Sin importar las circunstancias, ¿no es pedir demasiado el pensar que la situación es igualmente ventajosa para ambos?”

“¡Bobadas” ¡No desafíes las órdenes de tu superior! ¡Ve a interceptarlos de inmediato!”

Ante la negativa a escuchar, Yatori naturalmente se dio por vencida en su intento por convencerlo. Se cuadró ante Sariha con un saludo y aceptó las órdenes; entonces llamó a los subordinados de su pelotón y comenzaron a marchar río arriba.

Esta estrategia no cuenta ni como ofensiva ni como defensiva. Nuestro Capitán, juzgando por su rostro, parece que ha alcanzado por completo un punto en el que no puede pensar en nada que no sea una solución temporal. ¡Aah, por Dios! Desde tu perspectiva, ciertamente es una pieza que fácilmente mueves de un lado a otro, ¿no es así, Ikta?”

 

20 minutos pasaron después de que partiera el pelotón de Yatori. Ambos ejércitos seguían observándose mutuamente a través del río, pero cuando por algún motivo un sonido metálico llegó resonando desde río arriba, Matthew fue el primero que cambió de expresión.

“Esa es la señal… ¡Todos los soldados, preparen sus armas!”

Los soldados simultáneamente introdujeron una bala en la recámara de sus rifles de aire. Por supuesto, al ser una batalla simulada, eran bolas de pintura disparadas por la presión del aire. La misma tintura se había aplicado a las flechas de las ballestas, a las puntas de las lanzas y a las bayonetas de madera. La gente que tuviera manchas de esa pintura se consideraba como ‘muerta en acción’, y no podían proseguir con el combate.

“¡Muy bien, ¿me escuchan?! ¡Vamos a coordinarnos con el pelotón de Ikta cuando lancemos el ataque!”

Matthew mencionó un pelotón que no debería estar en esa zona. Al parecer, el ánimo también se transmitió a la orilla opuesta, así que los soldados desplegados aguzaron la vigilancia. En el momento siguiente, un incidente inesperado cayó sobre ellos como una ola.

Habiendo pretendido primeramente dirigirse río arriba, pero regresando a medio camino, luego ocultándose en el bosque en la rivera hasta ahora, el pelotón de Ikta venía corriendo con sus armas en la mano.11

Entre ellos estaba el mismo Ikta Solork en persona.

 

Al momento en que su vanguardia se alineó con los demás, los pelotones de Matthew y Torway también se dirigieron con fiereza al río y comenzaron el ataque. Las tropas de Sariha en la otra orilla miraron estupefactas, y el porqué de esto era porque, las tropas de Ikta y los demás cruzaban el río Kuriri, cuya profundidad debería llegar al pecho de una persona, ¡con el agua apenas mojándoles los talones!

“¡¿Qué…?! ¡¡Fuego!! ¡¡Ataquen!!”

La orden de Sariha, que parecía un grito de dolor, reverberó por el campo, pero en ese punto, la mayoría ya estaba decidida.

Una formación rivereña defensiva tiene la ventaja para el lado que está esperando al enemigo, debido al hecho de que puede atacar mientras los soldados se encuentran en medio del río, ya que están indefensos y expuestos. Sin embargo, con el agua apenas llegándole debajo de las rodillas, ese efecto es mínimo. Y como el pelotón de Ikta, que se había ocultado en el bosque, se había sumado al ataque, por supuesto que la diferencia en el potencial de guerra de tres pelotones contra dos pelotones era evidente.

En parte debido a la sorpresa de recibir un ataque imposible, las unidades del Capitán Sariha no pudieron efectuar una respuesta apropiada. Los soldados al frente disparaban balas de pintura y flechas entintadas, formando una ‘línea de batalla’, y al recibir un ataque de bayonetas y lanzas uno detrás de otro, pronto fueron arrinconados en el campo.

“¡R-Retirada! ¡Abran fuego mientras retroceden!”

Fueron destruidos por el volumen del fuego una vez que fueron golpeados directamente. Aún después de eso, incluso cuando se daban la vuelta para retirarse, eran aniquilados por sus entusiastas perseguidores. Sariha estaba fuera de sus casillas cuando dio la orden, pero no había nada que pudiera mejorar su humor.

“¡Hey, fíjate, estás estorbando! ¡Aun si estás ‘muerto en acción’, hazte a un lado!”

“S-Sí, pero…”

En la línea de frente, que era un desorden de aliados y enemigos, los ‘vivos’ y los ‘muertos’ se estorbaban mutuamente. Si la gente realmente hubiera sido ‘muerta en acción’, entonces simplemente se podría pasar encima de sus cadáveres; pero en este caso, como estaban muertos sólo por las reglas, y en parte por su inexperiencia en batallas simuladas, se quedaban parados en su lugar, estorbando a los demás.

“¡A-Ahora, disparen ahora que el enemigo se detuvo!”

Aprovechándose de que las balas eran bolas de pintura, Sariha no se fijaba si le pegaba a sus aliados, ya que los enemigos estaban regresando y atacando a sus rifles de aire. Era una visión grotesca y vergonzante, pero el poco tiempo que ganó con eso fue lo que le permitió sobrevivir. Aun así…

“Oh, vamos; sabía que esto terminaría así. ¡Pelotón, ataque! ¡Por favor, protejan a sus tropas amigas mientras retroceden!”

Deslizándose entre los espacios de los soldados que retrocedían gradualmente, los miembros del pelotón de Yatori, que había corrido ante el predicamento, devolvieron el fuego al enemigo. Habiendo anticipado previamente un enfrentamiento tipo ‘pelea de perros’, Yatori armó a sus soldados con ballestas con una lanza corta añadida desde un principio. Con el enemigo frente a sus ojos y nariz, las lanzas eran mejores que los rifles de aire o las ballestas.

“Así que viniste, Yatori… ¡Muy bien, todos tómenlo con calma y regresen! ¡Alto al combate cercano!”

Si no fuera porque ella interfirió, hubieran tenido la oportunidad perfecta para acabarlos, pero Ikta no se equivocó en lo más mínimo al elegir el momento para reagruparse. Alejándose con calma de las lanzas que empuñaban los soldados de Yatori, apuntaron y rodearon por completo a sus oponentes, quienes corrían descuidadamente. Viendo esto, Yatori también vio una oportunidad favorable.

“¡Pelotón, cambio de curso! ¡No podemos ir directamente hacia atrás, así que escapen hacia el bosque mientras el enemigo está desordenado!”

Los movimientos del pelotón de Yatori fueron tan precisos y rápidos, que uno no podía creer que apenas habían entrenado juntos por un mes. Justo ahora, parecía que se habían dispersado para escapar, pero no había duda que tenían un punto preestablecido de reunión.

“Aah, nos sacudieron más de lo que esperaba. ¡Hey, Mathew, ¿dónde estás?, ¿sigues vivo?”

Ikta llamó con voz cansada, y poco después, una pesada figura apareció de entre la masa de gente.

“Aquí estoy… y vivo, de alguna forma. Traté de dispararle a Yatori antes, pero algo me derribó.”

“Aah, bueno, eso era porque nuestro centro estaba bajo ataque. No creo que el ataque de Yatori fuera directo contra los soldados de a pie. Bueno, creo que les hicimos el daño suficiente a sus fuerzas principales. Por mientras, hay que reunir a los sobrevivientes y rearmar nuestras filas.”

Asintiendo al mismo tiempo, ambos comenzaron a reconstruir sus pelotones respectivos. Sin embargo, en ese momento la Sargento Mayor Suuya, que había sobrevivido sin ser ‘muerta en acción’, llegó corriendo y enfrentó a Ikta, quien estaba tranquilamente contando el número de sus soldados.

“¡Suboficial, ¿por qué no los persigue?! ¡Incluso el pelotón de la Suboficial Yatorishino retrocedió! ¡Si vamos a seguir y atacar a las confundidas fuerzas principales de nuestro enemigo, este es el momento ideal para hacerlo!”

“¿Huh? ¡Hey, chicos!, ¿se sienten capaces de hacer una persecución?”

Preguntó Ikta con un rostro inexpresivo. Perdiendo la paciencia ante esto, Suuya sin pensar comenzó a expresar una protesta, pero cuando estaba a punto de abrir la boca, de repente se dio cuenta de lo que acababa de decir su superior. Cuando observó con calma sus alrededores, la situación estuvo clara. Las filas de soldados, sacudidos por la pelea, estaban en completo desorden, y se oían voces buscando a aliados perdidos aquí y allá. En el centro, había personas lastimadas necesitadas de asistencia médica, y probablemente tomaría algún tiempo antes de que cada pelotón recobrara el orden.

No había forma en que pudieran realizar una persecución efectiva en esas condiciones. Si actuaban irreflexivamente, podrían encontrarse con un contraataque. Sin exaltarse por el éxito de su plan, Ikta había juzgado la situación con calma. Aun Suuya no pudo menos que reconocer su buen juicio.

En primer lugar, el retraso en recuperar el orden no se debía a un mal comando por parte de Ikta, sino a la poca experiencia de los soldados para responder a las órdenes. Y la que había evitado que Ikta tuviera el entrenamiento necesario hasta vísperas del evento actual, no era otra que la misma Suuya.

“N-No, no podemos… Por favor, discúlpeme.”

Sintiendo que ya no había lugar para una opinión distinta, ella perdió su resolución y comenzó a ayudar con el trabajo de seleccionar a los sobrevivientes. Mientras lo hacía, Suuya en voz baja preguntó algo a su oficial superior, que estaba junto a ella.

“Todo lo que ha pasado hasta ahora, Suboficial, ¿ha sido de acuerdo con sus predicciones?”

“¿Por qué dices eso de repente? Te expliqué todo de forma previa, e incluso tú ayudaste con la construcción del puente, ¿no es así?”

Ikta encogió los hombros. Evitando sus ojos incómoda, Suuya recordó los eventos de esa mañana.

 

“…¡¿Bajo el agua?! ¡¿Hacer un puente?!”

Cuando escuchó la idea por primera vez, Suuya no tenía la más absoluta idea de qué estaba hablando su compañero de escena. Su oficial superior, que había tomado prestados a todos los soldados bajo su comando y comenzado a talar, le explicó casualmente mientras le salían ampollas en las manos a causa de un hacha que no estaba acostumbrado a utilizar.

“Bueno, no lo vamos a construir. En esta situación sólo sumergiremos unos troncos. En ancho del rio es de unos 25 metros, y los árboles de Isu que cubren esta zona miden en promedio unos 10-20 metros. Vamos a sumergirlos en el lecho del río de forma perpendicular al flujo, como verás. Si ponemos una pila de unos cinco troncos, se hará un buen camino sumergido. Para que los tres platones lo usen durante el ataque, probablemente necesitaremos tender unos 30 troncos.”

“Pero en esencia, esto es madera, ¿verdad? ¿Acaso los árboles no flotan en el agua?”

“Un árbol es un árbol, pero este es un árbol de Isu, lo que significa que es una madera dura. La dureza de un árbol es inversamente proporcional a su contenido de agua en porcentaje, pero en un árbol de Isu es extremadamente bajo. En resumen, significa que su interior está muy densamente compactado.”

“Bien…”

“Bueno, para hacerlo simple, este árbol se hundirá en el agua. El flujo del río es muy tranquilo, así que si los aseguramos bien, no hay que preocuparse de que los arrastre. Y sobre todo, gracias a que el agua está lodosa, nuestro puente sumergido será invisible para el enemigo. Nosotros, que los atraeremos hacia acá, seremos los únicos que sabremos que este río no sirve para una formación defensiva.”

“Y esto destruye el concepto de que un puente tiene que ir sobre el agua; es la idea de un ‘puente sumergido’ que ideó Anarai Khan… Sin embargo, ya que no tiene muchos usos aparte de los militares, quien lo diseñó no está muy orgulloso que digamos de ello.”

Murmuró Ikta nostálgicamente. Su mirada lejana dejó una honda impresión en Suuya en ese momento.

“…Vamos a decir, ¿qué tal si el enemigo se acerca a probar la profundidad del agua? ¿Qué planea hacer en tal caso?”

“Creo que la probabilidad de eso es muy baja. El río Kuriri es un campo de prácticas regular para un campamento defensivo rivereño, y el Capitán Sarihasrag, ya que viene de la base central, conoce lo hondo del río por propia experiencia. Una vez que vea que está crecido por las lluvias, podrá predecir su profundidad              y no sospechará que es muy bajo. Tendría que imaginar que existe un ‘puente sumergido’  para sospechar de ello, pero ¿crees que alguien con un temperamento tan limitado sea capaz de tal grado de flexibilidad?”

En el tiempo que le tomaba a Suuya encontrar alguna falla, Ikta ya había preparado 10 veces más argumentos… Se podía pensar que eran comentarios rudos y sin sustento, así que cualquiera podía dudar de ellos; sin embargo, que este no era el caso había sido probado en la batalla reciente. Sus palabras tenían mucha fuerza detrás.

Si uno miraba casualmente a los alrededores, Suuya definitivamente no era la única que no podía ignorar a su Suboficial. Una victoria defensiva tan sencilla causaba que la evaluación que la gente tenía de él cambiara por completo.

“Bueno, si se acercaban a probar, les disparamos y los alejamos, ya que si entraban al río, estarían al alcance de los rifles de aire. Pero creo que la incompetencia del Ikemen sádico es peor de lo que imaginaba, y por ello, sufrimos más daño de lo que hubiera deseado. Incluso si son bolas de pintura, ¿dispararles a tus aliados es normal?”

Su tono parecía alegre, pero Ikta estaba en verdad furioso al respecto. Al oír eso, Suuya estaba cada vez más desconcertada. El hombre frente a ella, a quien había llegado a respetar, parecía a punto de llorar.

“Mm, así que la separación entre sobrevivientes y muertos en acción está hecha… ¡Haro, mi ángel! ¡Por favor, dale servicios médicos a los heridos!”

“¡¿Te diste cuenta?!… Bueno ya que la pelea parece haber terminado, por favor, discúlpennos.”

El pelotón médico de Haro, que se había ocultado en una esquina del bosque todo el tiempo, salió cuando fueron llamados por Ikta y circularon por los alrededores dando cuidados médicos a las personas lastimadas a raíz de la reciente batalla. A veces ocurrían muertes durante estas batallas simuladas, pero por fortuna, esta vez al parecer no pasaba de un gran número de personas con heridas ligeras: golpes, raspones o torceduras.

“Esa fue una jugada muy hábil, Solork. Tus oponentes estaban estupefactos.”

Su Alteza, Chamille, protegida por sus guardaespaldas, se asomó desde atrás del pelotón de Haro. Parecía que ambas se habían reunido en algún momento, mientras buscaba algún punto desde donde pudiera observar el curso de la batalla sin interferir con la pelea.

“Gracias, pero ahora estamos en medio de un entrenamiento, ¿sabe? Si no está haciendo nada en particular, por favor manténgase alejada, Alteza.”

Diciendo esto, Ikta sacudió su mano como espantándola. Los labios de Su Alteza, la Princesa, se curvaron con disgusto, y los miembros del cuerpo de guardaespaldas observaron al joven insolente con una expresión asesina en sus rostros; aunque el joven no les hizo caso. La Princesa, arruinada su atmósfera festiva, regresó con sus guardaespaldas al lado de Haro; en su lugar, Torway llegó corriendo desde río arriba, acompañado con dos subordinados con rifles de aire.

“Ya volví, Maa-kun, Ik-kun. ¿Esta situación implica que todo salió bien?”

“Ik-kun está prohibido… pero supongo que tuvimos un buen resultado. Tu reporte, por favor.”

“Bien, entendido. Como se planeó, subí a los árboles junto a mis subordinados junto al vado que hay río arriba, pero… los que llegaron fueron unos soldados de Yatori. Ya que sólo tres de ellos se mostraron, sabemos que eran exploradores que iban a confirmar la presencia de nuestras fuerzas.”

“Ya veo… ¿los abatieron?”

“Les disparamos a todos, y resultaron ‘muertos en acción’. Después de eso, hicimos sonar su gong de señales pero… sobre eso, creo que siguieron el peor curso de acción de entre los que habíamos imaginado.”

“Aah, Yatori siempre funciona en los límites superiores de tus planes, ¿no es así? Sin llevar a todos los soldados de su pelotón al punto de cruce río arriba, dejó sus fuerzas principales a medio camino para que pudieran apoyar a sus aliados en poco tiempo, y envió a soldados de reconocimiento veloces para confirmar si mi pelotón en realidad venía por el vado.”

Con eso, si el enemigo sí estaba ahí, podían contraatacar, pero si no lo estaba, confirmaría que se trataba de una trampa y regresarían con las fuerzas principales. Era un efectivo y cuidadoso método de ataque, muy típico de ella. Ikta había tratado de evitar que los exploradores enviaran una advertencia con sonido, así que había apostado a tiradores habilidosos río arriba, incluido Torway; pero… por lo visto, al parecer el que no hubiera una señal sonora por parte de sus subordinados era en sí una confirmación para Yatori de que todo era una trampa.

“Bueno, está bien. En cualquier caso, hemos eliminado a una parte sustancial de las fuerzas de combate del enemigo. Por simple comparación de los enemigos y los aliados que quedaron ‘muertos en acción’, es obvio que la batalla reciente fue una gran victoria para nosotros.”

“Lo más fácil sería que ellos se rindieran, aunque… en realidad, el enemigo ha sufrido el daño suficiente, así que eso no sería demasiado raro, ¿no?”

Dijo Matthew con voz ligeramente cansada, pero Ikta sacó la lengua y sacudió la cabeza denegando.

“Si su Comandante Supremo no fuera el Ikemen sádico, entonces habría esperanza de que se rindieran. Con su naturaleza, lo más seguro es que haga que su ejército pelee hasta el último hombre, siempre y cuando él no sea ‘muerto en acción’.”

Mientras dejaba que Torway y Matthew regresaran a sus pelotones respectivos, Ikta enfrentó a todos los soldados e hizo una declaración.

“Muy bien, todo el mundo. Lo siento, pero tengo otro trabajo para ustedes. Primero, debemos ir a la entrada norte del bosque. Tomaremos una desviación hacia el este, así que todos los sobrevivientes, no se tarden y sígannos.”

Él dio la orden con voz poco firme, lo que resultó inesperado para muchos soldados. La Sargento Mayor Suuya, a la cabeza de la columna que marchaba a pesar de la confusión, confirmó las intenciones de Ikta.

“Suboficial, ¿vamos a perseguirlos? ¿Está seguro de que escaparon hacia el norte? Y aun así, ¿por qué una desviación y no la ruta directa?”

“A-ja-ja, eres demasiado seria, Suuya. Tómatelo con calma, ya que estamos en ello.”

Sin caer en pánico, sin apurarse, a un paso constante, Ikta comenzó una explicación que dejó perpleja a Suuya.

 

“Haah-haah… ¡Mierda!… ¡¡N-No debería… no debería haber salido así!”

El Capitán Sariha, que había perdido la confrontación en el río Kuriri, mientras arrastraba a los subordinados que le quedaban, escapó a un sitio en el cual se podía sentir seguro. Pero tanto él como sus hombres semejaban a un perro, completamente exhausto y con la cola entre las patas.

“Nii-san, ¿quieres un poco de agua?”

El Primer Teniente Sushuraf estaba a su lado, siempre silencioso e inexpresivo, pero apoyando a su hermano. Tomando la cantimplora de su hermano menor, Sariha vació el contenido de un trago, pero en el proceso, el agua entró en su tráquea y comenzó a toser.

“Cof-cof-cof… ¡Maldición, al infierno con todo! ¡¿Cómo pudieron esos tipos venir corriendo encima del agua?! ¡Su profundidad definitivamente tendría que ser a la altura del pecho! ¡¿Es Ikta Solork un maldito hechicero?!”

“Cálmate, Nii-san. Eso fue probablemente porque sumergieron algo en el agua. Podría apostar que hicieron un puente.”

“Un puente… ¡¿Un puente?! ¡Un puente es algo que pones sobre el agua, y esos jodidos carpinteros de la División de Iluminación tardarían días o semanas en hacerlo! ¡Lo más temprano  que pudieron llegar es ayer por la noche!”

Sariha, incapaz de aceptar la desagradable realidad, comenzó a gritar, y un poco después de su llegada, Yatorishino Igsem se aproximó a él. Su pelotón también había sufrido algo de daño, pero había fuerza en la mirada de sus soldados, y los miembros restantes se reunían uno tras otro.

“Estoy sorprendida… ¿Incluso alguien como usted, Capitán, conoce el concepto de una ruta universal de escape?”

Lo primero que salió de la boca de Yatori fue un sarcasmo, pero en realidad sí estaba sorprendida.

Una ‘ruta universal’ era un término militar, que decía: ‘tomen la ruta que quieran, pero reúnanse en este punto.’ En esta situación, esto implicaba un sitio de encuentro para cuando estuvieran derrotados y dispersos, pero…

“¡Geh…! ¡¿Qué dices, Yatorishino?!”

Sariha no pudo replicar con nada. Ya sea que haya pensado en perder antes de la pelea, o ya sea que no pudiera estar muy seguro de ganar, cualquiera que fuera el caso, este asunto no era otra cosa que una vergüenza para él.

“¡Y-Yo no soy el único que tiene la culpa! ¡Si hubieras llegado de apoyo antes…!”

“Por favor, disculpe por eso, pero si hay una unidad que se mueva más rápido que la mía, entonces muéstremela.”

Yatori habló fríamente. Ella tenía mucha confianza en lo que se refiere a sus tácticas de batalla, y había hecho lo mejor que pudo en las condiciones que le impuso su incompetente oficial superior. Sariha también sabía esto, y se sentía miserable al respecto.

“Por cierto, ¿qué piensa hacer? Si reconstruimos nuestras tropas y tenemos otra batalla, usted, como Comandante Supremo, debe dirigirnos… Y como puede ver, mi pelotón siempre está listo para pelear.”

“¡T-Tú no necesitas decirme eso!”

Parándose como si algo le quemara el trasero, Saruha les gritó a los agotados sobrevivientes y los hizo que se formaran en columnas. Después de eso, caviló profundamente por 10 segundos, y luego expresó el primer plan que se pudo ocurrir.

“Pondremos una emboscada. Vamos a ocultar a soldados a ambos lados del camino que se extiende al oeste del área abierta al norte, y en el momento en que lleguen, los atacaremos desde izquierda y derecha. Primero atacaremos a los exteriores, y luego cargamos contra ellos. Si hacemos eso, podremos compensar la diferencia en números.”

No era un mal plan, pensó Yatori; pero sólo si el enemigo nos persigue.

“Para lograrlo, necesitaremos que algunos soldados ligeros se adelanten y se percaten de la localización actual del enemigo, aunque…”

“¡En tal caso, moviliza a tus soldados, Yatorishino! ¡Están rebozando de energía, ¿no es así?!”

Suprimiendo con fuerza un suspiro, Yatori asintió moviendo la cabeza. ¿Rebozando de energía, dice?

Era increíble cómo podía decir tales cosas, pensó… Ellos habían regresado súbitamente desde medio camino hacia el vado río arriba para salvar a sus aliados, e incluso pelearon a la retaguardia para evitar que el enemigo los persiguiera. No había forma en que no estuvieran tan exhaustos  como el grupo que sólo había salido huyendo.

Mientras consideraba esas cosas, antes de que pasaran 10 segundos desde que recibiera la orden, Yatori ya había elegido a tres soldados de su unidad asignándolos como exploradores. Después de verlos partir, Sariha comenzó de inmediato su marcha.

 

“Yo diría que el Ikemen sádico está rumiando su venganza justo ahora. Por el contrario, nosotros no vamos a perseguirlo ni nada por el estilo.”

Diciendo eso, Ikta sacó la lengua en tono de burla. Suuya frunció el ceño.

“Yo sé que hay el riesgo de que nos embosquen durante la persecución, pero… si no atacamos por temor a ello, ¿cómo se supone que ganemos esta batalla?”

“Eres algo cabeza-dura, ¿no, Suuya? Pero en tal caso, déjame preguntarte algo… si fueras tú, ¿cómo lidiarías con un enemigo que espera emboscado en algún punto de la ruta?”

“Bueno… normalmente haría que los soldados estuvieran completamente en guardia a su izquierda y derecha; así serían capaces de responder de inmediato cuando reciban el ataque por sorpresa.”

“Eso es muy directo, pero poco científico. Con tu método, a diferencia del enemigo, que puede atacarte en el instante en que desee, tendríamos que estar vigilantes todo el tiempo, ya que el enemigo puede elegir el momento para atacarnos después de avistarnos. Para nosotros sería mucho más duro que para ellos, así que no vale la pena.”

“Entonces, ¿no podríamos salirnos del camino nosotros también y buscar al enemigo en el bosque?”

“Eso es aún menos científico. Hay una muy alta posibilidad de que no los encontremos si buscamos al azar, y si somos afortunados y los hallamos, entonces para ese momento los contrarios ya se habrán dado cuenta de nuestra presencia. Si caminamos abriéndonos paso por la vegetación en grandes números, lo queramos o no haremos mucho ruido.”

“¿Entonces qué sugiere que hagamos? Quiero decir, no va a suceder nada si no enfrentamos al enemigo…”

Interrumpiéndola, Ikta colocó su dedo índice frente a los ojos de Suuya.

“Escucha bien, Suuya. En primer lugar, abandona tu idea preconcebida de que ‘debemos perseguir al enemigo’. No hay ninguna regla que diga que tenemos que perseguir y destruir a toda costa a un enemigo que escapa. Si una persecución injustificada puede, por el contrario, volverse una desventaja, entonces es mejor pensar en un plan diferente, ¿ves?”

“¿Un plan diferente?”

“Incidentalmente, esto es en lo que estaba pensando… Si nosotros somos los que los perseguimos, entonces sólo nos agotaremos. Es decir, es mejor evitar ser los perseguidores. Pero si hacemos que ellos nos persigan a nosotros, entonces se vuelve emocionante. En ese punto, el romance y la guerra son iguales.”

 

Sariha estaba impaciente. Ya había pasado más de una hora después de que terminara de ocultar a sus soldados a ambos lados de camino, en el que había anticipado sería el sitio ideal para un ataque sorpresa. En lugar de ello, sin importar cuanto tiempo pasara, las fuerzas principales del enemigo no venían en su persecución.

“¿Qué diablos significa esto? ¿Acaso esos tipos no tienen intención de pelear, en primer lugar? ¡Hey, Yatorishino!”

“¿Sí, qué pasa, Capitan?”

“¡¿Los exploradores aún no regresan?! ¡¿No pueden llevar a cabo un trabajo de reconocimiento apropiadamente?!”

Con su prepotencia hipócrita entrando por un oído y saliendo por el otro, Yatori le explicó con poco interés.

“Les indiqué a los soldados que mandé como exploradores que fueran, en este orden, al sur, al este, y luego al norte buscando al enemigo. Por tanto, si se están tardando en regresar, eso implica que las fuerzas enemigas del río Kuriri no se dirigieron directamente hacia el norte… En otras palabras, hay una alta posibilidad de que no realicen una persecución directa.”

“¡¿Pero qué diablos…?! ¡En otras palabras, ¿mis órdenes estuvieron mal?!”

Yatori estaba harta de su oficial superior, que se ponía histérico sin importar lo que dijera; cuando súbitamente escuchó un sonido y se volteó. Los tres soldados que partieron como exploradores estaban a su lado, recobrando el aliento.

“Traemos nuestro reporte, Suboficial Yatorishino. Los tres pelotones del enemigo parece que tomaron una desviación por una ruta al este desde el río Kuriri hacia el norte. En este momento han desplegado sus fuerzas en formación para bloquear la entrada norte de los bosque sureños de Urt.”

Sariha, escuchando el reporte desde cerca, dejó caer la mandíbula impactado, sin entender su significado.

“Bloquearon la entrada norte del bosque…? ¿Para qué? ¿Qué planea hacer Ikta Solork?”

Con una mirada de menosprecio hacia su perplejo oficial superior, Yatori, que se había dado cuenta de las intenciones de Ikta, curvó los labios.

“Nos atrapó… Ha cortado nuestra ruta de escape, Capitán.”

“¿Huh?”

“¿Ha olvidado desde dónde llegamos a estos bosques sureños de Urt? Fue por la entrada norte. Además, eventualmente tenemos que pasar por ahí para regresar a la Base Central. Por tanto, si la ruta de regreso está bloqueada cuando termine la batalla simulada, significa que perdimos la lucha porque nos imposibilitó la retirada.”

El rostro de Sariha palideció en un instante. No había considerado ese ángulo hasta ahora.

“S-Si pasa el tiempo suficiente, la batalla simulada terminará, ¿no? Así que, ¿qué es eso de ‘imposibilitar la retirada’ o lo que sea?”

“Por supuesto que no pueden impedirnos realmente regresar pasando por la entrada norte; sin embargo, es asunto de interpretación, Capitán. Si asumimos que este es un campo de batalla real, comprenderá que no hay un anuncio oficial de ‘fin de la pelea’, ¿correcto? En tal caso, al preguntarse ‘¿qué sucedería si la lucha continúa?’, creo que el ganador de la batalla simulada podría elegirse en base a esa suposición más realista.”

“Entonces, si no podemos hacer nada con nuestra ruta de escape cortada, ¿eso equivaldría a su victoria?”

“La justificación para tal veredicto se incrementa. Porque en la situación actual, nosotros hemos sufrido mayores daños.”

Sariha mordió su uña y pensó profundamente… En primer lugar, la primera batalla simulada de la práctica usualmente era un asunto simple, con la primera vez que la pelea comenzaba en el área norte siendo también la última, y que acababa con la destrucción de uno de los bandos. El considerar una retirada… cuando él había sido Suboficial, nunca se había enfrentado a algo tan complejo.

“Así que ese tipo, que enfrentó esto como una batalla real, ¿estaba mejor preparado que yo, que tomé parte considerándolo sólo un juego?[3] ¿Mejor que yo, un Oficial en servicio activo? ¡¡Aargh, no me jodas!!”

Sariha estaba frenético, pateando los traseros de sus soldados ocultos, forzándolos a salir de los matorrales y volver al camino. Cuando todos regresaron a sus filas, incluyendo el pelotón de Sushuraf, que se había apostado al lado contrario de la ruta, ordenó que marcharan hacia el frente con voz furiosa.

“¡Vamos hacia la entrada norte! ¡Si eso es lo que quieren, entonces iremos ahí directamente! ¡No dejaremos que la diferencia en números nos detenga…! ¡Yo he comandado un batallón de 600 soldados como Capitán en una guerra real, ¿entienden?! ¡Si esto es una comparación simple y llana entre ambas fuerzas, es obvio que nosotros ganamos por mi experiencia!

Sin hacer caso a la voz de Yatori, pidiéndole calma, Sariha inició una marcha a toda velocidad.

 

“Oh… aquí llegan, aquí llegan. Muy bien, todas las tropas, ‘finjan estar listos para disparar’, ¿OK?”

Ikta, que había desplegado sus soldados en una formación que bloqueaba el camino hacia la entrada norte, cuando el enemigo entró en su campo de visión, los hizo tomar una posición como para interceptarlos. Las ballestas y los rifles de aire se alineaban una junto al otro a intervalos regulares.

“Sin embargo, ‘prepárense para cargar’ Cuando dé la señal, que será cuando ellos pongan sus filas en formación, entonces lucharemos  y pasaremos sobre ellos. Así que ¡alisten sus armas!”

Recibió la confirmación.  Al dar estas instrucciones tan detalladas a sus subordinados, él mismo se había unido a la línea de batalla con su ballesta en mano.

“No necesitamos apresurarnos con esto. Que nadie sobresalga, y coordínense conscientemente con sus aliados cuando ataquen, ¿estamos? La habilidad más grande con la lanza es basura si se compara con el trabajo en equipo.”

El enemigo se detuvo a una distancia que apenas si estaba en el rango de un rifle de aire, y finalmente comenzaron a cambiar su formación de batalla, de una columna para marchar a las filas usadas para el ataque. Con el instante de la batalla decisiva a la vista, los nerviosos soldados tragaron saliva.

“¡Hey, apúrense y formen sus filas! ¡Si necesito decirlo otra vez, los patearé!”

Por lo menos, había más o menos una oportunidad de sacar la victoria para Sariha, quien estaba haciendo que sus aliados, con la moral baja, se movieran bajo amenazas.

El enemigo estaba desplegado en una formación que bloqueaba la entrada norte a los bosques sureños de Urt. Por tanto, sin importar lo que pasara, no podían retroceder en lo absoluto. Con eso, él podía ver una forma de ganar, gracias a una ‘violación a las reglas’.

“¡Empújenlos hacia atrás! ¡Si abandonan el área designada para la batalla en medio del simulacro, será una gran violación a las órdenes! ¡Incluso si sólo uno de sus soldados traspasa la línea límite, serán descalificados por romper las reglas!”

Él no consideraba que estaba en desventaja en esta pelea. Afortunadamente, las fuerzas enemigas estaban listos para contenerlos. Cuando ellos detuvieran sus pasos, ellos cargarían con todas sus fuerzas, así que probablemente compensaría su diferencia en números con su fuerza. El camino era estrecho, así que el enemigo no podría escapar hacia los lados.

“Escuchen bien, incluso si son ‘muertos en acción’, no se dejen caer. Pretendan que no se dieron cuenta que fueron alcanzados y sigan empujando al enemigo tanto como puedan.”

Con una mirada de reojo hacia su Oficial Superior, que había dado una orden que no era otra cosa que una violación de las reglas, Yatori suspiró en secreto… Estaba cansada de oír a este ‘Capitán en servicio activo’. ¿Acaso pensaba comandar a gente muerta en el campo de batalla?

Con la desilusión de los soldados creciendo de forma perceptible, sus filas por fin estuvieron listas en una formación de ataque. Listo para enviar la orden de carga desde la retaguardia, Sariha infló el pecho con aire, pero…

“¡MUY BIEN…TODAS LAS UNIDADES, A LA C-ack!

Su orden fue interrumpida de improviso. Se veía pintura rosa esparcida en la parte posterior de la cabeza del Capitán Sariha. Ante el súbito e imprevisto giro de los acontecimientos, los soldados junto a él sólo abrieron los ojos, y miraron a su oficial superior.

“…¿Huh?”

La persona en cuestión, estupefacto, puso una mano detrás de su cabeza. Al momento en que vio la pegajosa evidencia de que había sido ‘muerto en acción’, lentamente comenzó a comprender la situación. Le habían disparado. ¿Desde dónde? Diagonalmente desde atrás. ¿Pero quién?

Cuando sus preguntas llegaron a ese punto, la respuesta le llegó de inmediato. Sariha giró el cuerpo para mirar con expresión furiosa hacia el bosque próximo al camino, y le gritó al culpable que ahí se ocultaba.

“¡TORURU… BASTARDO!”

Con ese alarido como señal, comenzó el ataque del enemigo contra las antiguas tropas del ‘comandante supremo’. Una descarga de rifles de aire llegó desde la retaguardia, coordinada con sus aliados, los soldados directamente frente a ellos que venían cargando en formación. Los soldados, desplegados para atacar, entraron en pánico e hicieron toda una conmoción, la mayoría incapaz de regresar adecuadamente el fuego.

“Nos atraparon… ¡Nada mal, Torway!”

En medio de todo esto, Yatori aún tenía la compostura de evaluar la situación… Ya veo, a primera vista, parecía que todas las fuerzas enemigas se habían desplegado justo al frente, pero habían disimulado sus números usando una línea de batalla cóncava. Los que se habían quedado fuera se ocultaron a los lados del camino, y abrieron fuego al momento en que las fuerzas principales habían pasado.

Un ataque sorpresa por tropas emboscadas a los costados… Lo que Sariha había tratado de hacer antes, se le había regresado de la misma forma por el enemigo. Yatori no estaba sorprendida. Si es Ikta, ella sabía que era capaz de hacer algo así.

Lo que estaba alabando en este momento, era la incomparable habilidad y puntería que había abatido a Sariha de un disparo único. En primera, sin duda era obra de Torway. Cuando ella pensó en la habilidad que había aniquilado con un tiro bien dirigido al comandante, que supuestamente estaba en una zona segura, ella recordó una vez más el terror que imponían los dos soldados a los que llamaban ‘los Remeon de las balas’.

“¡Primer Teniente Sushuraf, el Capitán ha sido ‘muerto en acción’! ¡Tome el papel de Comandante Supremo!”

Mientras detenía a las fuerzas principales del enemigo que cargaba desde el frente, Yatori le gritó a su único Oficial Superior restante. No era porque evitara el proveer asistencia, sino porque no podía movilizar ningún pelotón aparte del suyo con la autoridad que tenía en ese momento. Ahora, al ser rodeados parcialmente desde el frente y por detrás, era esencial una decisión inmediata respecto a sus objetivos.

“Entendido… Ya no tenemos ninguna oportunidad de ganar esta batalla decisiva. Romperemos su cerco y escaparemos a los árboles.”

Diciendo eso en voz baja, Sushuraf preparó el rifle de aire de gran calibre que traía en la espalda con una mano, y disparó hacia el muro de soldados enemigos. La pintura que se esparció en un área muy amplia hizo que cuatro soldados enemigos cayeran ‘muertos en acción’ de un solo tiro.

“Ya hice una apertura. Agranda la brecha, Yatorishino.”

“Entendido.”

Enfrentada a la adversidad, los labios de Yatori se torcieron en una sonrisa. La orden era simple y precisa, pero su ejecución era extremadamente difícil. Esta clase de orden era exactamente lo que ella deseaba.

Manteniendo el control incluso en una situación tan dura, el pelotón de Yatori comenzó a moverse y atacó la pequeña brecha en el cerco. Repeliendo los enemigos que bloqueaban su camino, forzando su paso por oleadas de gente con habilidad, a pesar de sufrir de más heridos que sus aliados, Yatori ejecutó la orden hasta el final.

“Continúa.”

Usando la ruta de escape preestablecida, el pelotón de Sushuraf comenzó su retirada sin tardarse ni un momento. Sin embargo, el pelotón comandado personalmente por Sariha, incapaz de recobrarse de su confusión inicial, había sido destruido. Menos de la tercera parte de los dos pelotones restantes sobrevivía. Para cualquier observador, era una victoria decisiva.

Mientras los derrotados soldados huían hacia los árboles, Yatori de pronto frunció las cejas mientras escapaba de la pelea de ‘todos contra todos’.

“Primer Teniente Sushuraf; la regla es que los ‘muertos en acción’ se queden en donde cayeron.”

La fuente de su confusión estaba siendo cargado en el hombro de Sushuraf. Como si fuera algo natural, el hermano menor estaba cargando a su hermano mayor, que estaba en un estado de paz que superaba su ira, la cual no tenía relación con haber perdido todos sus poderes, según las reglas.

“Si esto fuera una batalla real, nunca abandonaría a mi hermano mayor, incluso si fuera un cadáver.”

“Ya veo…”

Después de oír las palabras secas de Sushuraf, Yatori no insistió. No sintió ganas de criticarlo por romper las reglas. Es sólo que, si ella estuviera en la misma posición, ¿qué habría hecho? Ella pensó un poco sobre algo que sería inevitable.

“Mmm… aww, no nos dejaron destruirlos por completo.”

Mirando desaparecer por los árboles al enemigo, Ikta se rascó la parte posterior de la cabeza.

“Conociendo a Yatori, ya imaginaba que podría romper el cerco, ¿ves? El disparo del Primer Teniente Sushuraf que creó la apertura… creo que es un poco injusto, ¿no? Bueno, nosotros tenemos a Torway de nuestro lado, así que podemos decir que estamos tablas, ¿no es así?”

Junto a él, la Sargento Mayor Suuya asintió vagamente. A su lado, los soldados, entusiasmados por su victoria, estaban eufóricos y enviando miradas entusiastas hacia su líder. Pero la persona en cuestión los ignoró y palmeó las manos.

“Muuuy bien, todos, tranquilos. Dejamos escapar al enemigo, pero la batalla simulada termina aquí. Ya no queda tiempo, así que no los perseguiremos; por tanto, ¡Haro, por favor, dale atención médica a los heridos!”

“¡Waah! ¿Nos descubriste otra vez?”

El pelotón médico de Haro, saliendo tímidamente de los árboles, comenzó a localizar a las personas lastimadas que se habían producido masivamente en la batalla reciente. Mientras la observaba por el rabillo del ojo, Ikta miró brevemente a los soldados frente a él.

“Con esto, ya no tenemos que preocuparnos por el futuro; por tanto, es el momento de regañar a mis queridos subordinados. Voy a hacer esto sin importar si están ‘vivos’ o ‘muertos’. ¡Bien, prepárense!”

Mientras decía esto, Ikta juntó las manos y tronó sus nudillos. Los soldados se sorprendieron; nunca habrían pensado que él fuera del tipo de oficial superior que infligiera castigo físico.

“¡Recluta de Primera Clase Guemp! ¡Recluta de Primera Clase Aigi! ¡Recluta Vio! ¡Cabo Dobai! ¡De pie frente a mí!”

Los cuatro soldados llamados por su nombre caminaron nerviosos hacia su Oficial Superior. Ikta los observó en silencio uno por uno, antes de comenzar a hablar.

“Ustedes cuatro, a pesar de que se los recalqué, se adelantaron demasiado cuando cargábamos. ¿Cuál es su gran idea? ¿Quieren que los rodee el enemigo? ¿Son masoquistas que adoran que el enemigo los envuelva y los mate? ¿Están en su edad rebelde? Básicamente, ¿son idiotas? ¿Quieren morirse?”

Los soldados estaban anonadados. Normalmente, cuando alguien era regañado por un oficial superior, lo único que se escuchaban eran gritos, por lo que este método de regaño suave era muy raro. Adicionalmente, ya que esto era algo completamente inusual,  de algún modo todos terminaron escuchando atentos sus palabras.

“Sigan haciendo eso y morirán. Si saltan de esa forma, tendrán que enfrentar a tres o cuatro oponentes y sólo estarán ustedes. Yo conozco a una persona que podría salir de una situación así, pero si tratan de hacer lo mismo[4], definitivamente se van a morir.”

“¿Comprenden? Se los diré ahora que hay oportunidad; no necesito a ningún valiente en la unidad de Ikta-kun; mejor prefiero a gente perezosa. En vez de recluirse en las montañas y seguir un entrenamiento ascético para ganar un uno-contra-tres; mejor piensen constantemente en sus camas cómo pueden pelear tres-contra-uno. Esa es la mejor forma de pensar, según la ciencia.”

En este punto, la persona en cuestión ya había olvidado que todo eso era un regaño. Lo que decía le salía de lo más profundo.

“Pero no quiero que me malentiendan. Ser flojo en la forma correcta en realidad es extremadamente difícil. Cuando son flojos de la forma incorrecta, de seguro terminarán teniendo que trabajar más de lo necesario; por otro lado, cuando trabajan de la forma equivocada, seguramente acabarán sin oportunidad para relajarse.”

Muy bien, si piensan en ambas cosas, el ser flojo de la forma correcta y trabajar de la forma adecuada, ¿no creen que las dos cosas terminan siendo lo mismo? Es casi contradictorio, ¿no? Bueno, como verán, esto en realidad no es contradictorio en lo más mínimo. ‘¡Bienvenidos al mundo de la ciencia!’.”

¿Ciencia? ¿Qué es eso? La conmoción se esparció entre los soldados. La única palabra similar que ellos conocían era ‘teología’[5]. La palabra ‘ciencia’ aún no había sido introducida en los diccionarios.

Con un estilo de hablar semejante al que usaría el fundador de una nueva religión, o mejor dicho, ‘con un estilo idéntico’, Ikta continuó.

“Es lógico y utilitario, y como resultado, una extraordinaria forma de pensar que les permite ser extremadamente perezosos. Esa es la esencia de la ciencia.”

“Tan sólo piénsenlo, ¿cómo pudo llegar la humanidad hasta aquí? Los humanos plantamos sembradíos, porque es un incordio salir a cazar todos los días una presa poco confiable. Los humanos cavamos pozos, porque es una molestia ir todo el tiempo por agua al río. Los humanos acuñaron monedas, porque es incómodo cargar todo el tiempo con bienes pesados para intercambiarlos.”

“Conclusión: la evolución de la humanidad, toda ella, ha sido impulsada por un deseo: ‘quiero descansar’… Si ese es el caso, ¿qué hay con la guerra? Por supuesto, lo mismo se aplica a la guerra; es decir, la guerra ‘relajada’ por tanto es la guerra correcta.”

Atrapados en un ataque por saturación, nadie notó que la lógica implícita había dado un salto como de cinco escalones. Y más aterrador, el mismo Ikta no tenía conciencia de su habilidad para incitar a otros con su retórica, un arma que le había dado Dios.

“¡Así que vengan conmigo! ¡Siempre que las tropas de Ikta Solork peleen, estaremos relajados y saldremos victoriosos! ¡La invencibilidad está garantizada para los perezosos de primera clase! ¡Para aquellos que me sigan, les prometo relajación para todos y cada uno de ustedes!”

Al momento en que terminó de hablar, Ikta se dio cuenta: “Ah, whoops, creo que exageré.” Pero ya era demasiado tarde.

Al principio, todo lo que podían hacer los demás era mirar embobados, y la voz que rompió el silencio al principio era débil; sin embargo, la conmoción lenta pero seguramente se repitió y amplificó entre los soldados. Como una ola que comienza en un extremo de un estanque pero se extiende por toda su superficie mientras crece en tamaño, la respuesta de los soldados que habían escuchado el discurso de Ikta pronto llegó a un clímax, con ovaciones mezcladas con aplausos.

“¡¡¡Sí!!! ¡¡IKTA SOLORK!! ¡¡IKTA SOLORK!!”

Al escuchar su nombre coreado por incontables voces que se superponían, Ikta se sintió apabullado por la sorpresa. Aunque él sólo había pensado aprovechar esta oportunidad para ganarse la confianza de los soldados, había superado con creces ese objetivo.

“Hey, ¿qué es esto? ¿El regreso triunfal de algún gran héroe?”

Sin sentir regocijo o alguna sensación de realización, un escalofrío genuino recorrió la espalda de Ikta. Alguien le había dicho antes que existen dos tipos de genios. Entonces, este podría haber sido el primer incidente que probaba que, en cierto modo, Ikta Solork no era del mismo tipo de Anarai Khan.

“¡Wow, Ik-kun; te has vuelto muy popular mientras no te estaba viendo!”

Torway, que había comandado a los soldados emboscados, había regresado. Sin embargo Matthew hizo un gesto y lo corrigió.

“No, él se habría vuelto popular incluso si lo estuvieras mirando. ¿Qué diablos fue ese discurso de antes? Los ánimos eran simples, pero había una extraña pasión recorriendo el ambiente. Digo, no te ganes también a los soldados de nuestras unidades.”

“Matthew… Ikemen… No, lo siento. Lancé la red demasiado lejos con mi perorata.”

Palmeando sus mejillas con ambas manos y rodeándose con los brazos, Ikta volvió su atención al problema actual.

“Muuuy bien, todos quietos. Por el momento, tan solo mantengamos la línea de batalla hasta que se acabe el tiempo.”

Cuando Ikta solicitó silencio expresándose con lentitud, incluso los rudos soldados poco a poco se tranquilizaron. Cuando un orden adecuado volvió a la zona, Torway dijo:

“Esto me recuerda… cuando estábamos ocultos en los árboles hace poco, vimos a la Princesa Chamille.”

“Aah, ¿la Princesa? Pensé que no estaría cerca, ¿así que estaba por el otro lado?”

“Sí, junto a sus guardaespaldas, ella caminaba hacia el oeste buscando inquieta algo por los alrededores… ¿quizás se aburrió de observar y se fue?”

“¡¿Qué?!”

“Esa Princesa tiene una gran sentido de la responsabilidad, inusual para su edad. Ella no haría algo como dejar el sitio cuando la batalla decisiva estaba por comenzar. Si iba a ‘cortar flores’, probablemente se tragaría su orgullo y lo haría en un sitio cercano. Por lo menos, es muy sospechoso que no esté aquí justo ahora.”

“Eso es algo exagerado. Quizás fue sólo un capricho. ¿No habrá ido a ver a Yatori?”

“La dirección está completamente mal. Si ese fuera el caso, ella habría ido al sur, no hacia el oeste, Matthew.”

“Entonces… ¿me estaría buscando a mí?”

“No diré que no hay la posibilidad, pero es remota. Incluso si hubiera notado la ausencia del Pelotón Torway, la Princesa se habría dado cuenta de que habías tendido una emboscada para un ataque sorpresa. ¿Arrastraría a sus guardaespaldas mientras te buscaba? Puede ser una Princesa, pero es capaz de leer una situación así.”

Una sensación de incomodidad creció dentro de Ikta. Dejando a los otros dos atrás, él despejó la cuestión.

“…No hay razón… Sí, ese es el gran problema. En el punto en que estaba por comenzar la batalla, no hay ninguna razón por la que la Princesa se dirija hacia el oeste. Si su objetivo de venir a observar la práctica era sólo el ser espectadora, o para mantener a los hermanos Remeon vigilados, ella tendría que ‘estar aquí’. Y aun así, ella se fue hacia el oeste…”

Los ojos de Ikta se abrieron de par en par. Al momento siguiente, dio una orden increíble.

 

“…Nnn…”

Con la conciencia nublada, la Princesa sintió como si estuviera siendo cargada en la espalda de una enorme tortuga. La espalda que sentía era dura y masiva. Como resultado de la droga que le hicieron inhalar, ella no conservaba el poder de razonamiento para determinar que, en realidad, era una armadura ligera.

“Me disculpo por mi impertinencia, Su Alteza, la Princesa. Por favor, espere un momento por ahora.”

El guardaespaldas que la iba cargando a su espalda, a pesar de que no habían pasado ni 10 minutos desde que habían tomado ese papel, no tenía idea de cuántas veces había repetido la misma disculpa.

“…Hey, lo siento… Ya no puedo hacerlo.  ¿Podrías cambiar conmigo?”

“Aah…”

Que el cuerpo de esta niña, que se supone que debería ser tan ligero como una pluma, les resultara tan pesado como el plomo a aquellos que la cargaban, no era únicamente a causa de su agotamiento por caminar continuamente y por mucho tiempo dentro del bosque, no era eso.

Para los humanos nacidos y criados en el Imperio, la familia Real era casi sinónimo de divinidad. Mientras uno no fuera un traidor extremista, uno no podía olvidar el respeto que se les debía a esos seres… Incluso quienes cometían estas acciones tan arriesgadas no eran una excepción a este condicionamiento, como miembros del Imperio.

“…Por favor, perdóneme, Su Alteza, la Princesa… Por favor, perdóneme…”

Después de algunos minutos luego de haber recibido el pequeño cuerpo, una disculpa como esa invariablemente comenzaba a surgir de los labios de la persona que la cargaba. Esas palabras entraban poco a poco en los oídos de Su Alteza, que estaba medio dormida, y le hizo recordar a su borrosa conciencia los acontecimientos previos.

 

“¡¿Dónde está él?! ¡¿Dónde fue que Ikta Solork colapsó?!”

Sin importarle que su hermoso cabello rubio estuviera cubierto de hojas de los árboles, Su Alteza, la Princesa, corrió buscando al joven. Este ímpetu venía desde 10 minutos atrás cuando uno de los guardaespaldas trajo consigo un reporte. Le dijo “los soldados médicos de por allá nos dijeron que Ikta Solork estaba sangrando y había colapsado por el oeste.”

Desde el momento en que escuchó eso, ella había perdido su buen juicio natural. La creencia de que ‘Solork está en la entrada norte planeando atraer y destruir las fuerzas enemigas’ también se desvaneció. Aunque no alcanzaba a distinguir su figura desde el sitio en que estaba, y tenía confianza en sus guardaespaldas, lo cierto es que el mencionar el nombre de Ikta Solork había sido el factor decisivo para ella. Recientemente, cuando se trataba de asuntos que lo concernían a él, la razón se había vuelto ligeramente inefectiva para la Princesa; y antes de tener consciencia, ella estaba siendo guiada hacia el oeste a un lugar muy retirado de la zona de la batalla principal, la entrada norte a los bosques sureños de Urt. Sin embargo, sus guardaespaldas también la acompañaban, fingiendo buscar a Ikta, ya que ellos no tenían confirmación de que no hubiera nadie más en los alrededores.

No, por el contrario, había algunas personas que en realidad sí estaban buscando. No era la totalidad de los 20 guardaespaldas los que la estaban traicionando; pero el hecho de que fueran sólo una fracción comparada con los villanos era inevitable, y lo que les deparaba el destino era una desgracia inesperada.

“¡¿Qué…?! ¡¿Q-Qué es lo que están…?! ¡S-Su Alteza, por favor esca–!”

La bala de un rifle de aire disparado a su espalda atravesó el cuerpo de los guardaespaldas inocentes uno tras otro… Y aun así, los que evitaron su muerte inmediata trataron desesperadamente de proteger a la Princesa. Hubo algunos que, cubiertos de sangre, tomaron a la Princesa y huyeron por algunos minutos.

A pesar de todo, su devoción no hizo ninguna diferencia. Con el sonido de los rifles de aire comprimido al ser disparados, la sangre salpicó de la cabeza del quinto soldado, y las manos de los malvados por fin se apoderaron de Su Alteza, la Princesa, con quien estaban tratando de escapar.

“Por favor, perdóneme, Su Alteza, la Princesa. Tenemos que llevarla con nosotros.”

A pesar de la disculpa inicial, uno de los villanos anunció así su traición. Ese hombre era un soldado veterano que fungía como el líder de los guardaespaldas; su nombre era Ison Hou, y había escalado su rango hasta llegar a Capitán. Tenía toda la confianza de sus oficiales superiores, suficiente como para que se le confiara la protección de la Princesa, y él había recibido la aprobación de los altos mandos del ejército, durante el proceso de selección.

“Lo que dijeron sobre Solork, que había colapsado, ¿era una mentira para alejarme de ahí?”

Cuando esas palabras salieron de la rígida boca de la princesa, ella misma estaba sorprendida, pero también necesitaba confirmarlo. Aun en un momento así, en algún rincón de su mente, permanecía la imagen de Ikta yaciendo herido y cubierto de sangre.

“Sí… ya que al parecer Su Alteza ha tomado un interés especial en él, lo usamos como pretexto.”

No había sarcasmo en lo expresado por el Capitán Ison, pero las mejillas de la Princesa se enrojecieron súbitamente.

“Parece que confundí el orden de mis peguntas. ¿Por qué están haciendo esto?”

“…”

“¡¡Contestame!!” ¿No tienes una cita que cumplir?”

“Por favor, perdónenos. Sabemos que Su Alteza, la Princesa, es inocente.”

Obstinadamente sin responder la razón, el Capitán Ison sólo se disculpó una y otra vez. Tomando eso como señal, otro de los guardaespaldas se acercó por detrás a la Princesa y la sujetó.

“¡Alto! ¡¿Mmph?! ¡¿MMPH?!!”

La Princesa, a pesar de tener un pañuelo con narcótico sobre su boca y nariz, no se desmayó sino al cabo de varios segundos. Agitó sus brazos y piernas por casi tres minutos, y cuando confirmaron que por fin se había tranquilizado, el Capitán Ison dio la orden a sus subordinados.

“Cárguenla a sus espaldas. Sinceramente, traten de no maltratarla demasiado.”

Con esa voz seria y baja como lo último que llegó a sus oídos, Su Alteza, la Princesa, por fin perdió la consciencia, y sólo recordaba sueños de ser cargada por una enorme tortuga a partir de ese momento.

Sin embargo, en sus sueños, sintió que la tortuga lloraba. Era como una tortuga al momento de desovar.

 

Usando por segunda vez en el día el punto de encuentro convenido para los momentos en que tuvieran que huir, el Capitán Sariha estaba más allá del pánico y la furia, más bien su estado era casi como de trance.

“Nii-san, te voy a remojar la cabeza.”

“…”

Preocupado por su hermano mayor, que tenía pintura manchando toda su cabeza, Sushuraf derramó agua de su cantimplora para lavarlo. Sariha por su lado no dijo nada mientras lo hacía. Yatori encontró muy irónico que le hombre que sólo había cometido errores como comandante supremo, ahora estuviera mostrando un comportamiento ejemplar como ‘muerto en acción’.

“Primer Teniente Sushurag, el tiempo para la batalla simulada pronto terminará. ¿No va a enviar la señal de rendición?”

Mientras lo evaluaba con la mirada, Yatori hizo una sugerencia pertinente. Pero al momento en que las tres sílabas de la palabra ‘rendición’ salieron de su boca, el Capitán Sariha pegó un alarido, olvidando su buena decisión de actuar como un cadáver.

“¡¿Rendirnos?! ¡No me jodas! ¡¿Quién se va a rendir?!”

“Capitán, no necesito decirlo, pero el comandante supremo en este momento es el Primer Teniente Sushuraf.”

“”¡Al diablo si crees que voy a escuchar lo que dice una estúpida Suboficial! ¡No me daré por vencido!… ¡Hasta que les dé de palos a Toruru y a Ikta Solork, nunca me rendiré!”

Al ver a su oficial superior dando de gritos y escupiendo saliva, Yatori trató de persuadirlo usando un tono suave.

“Capitán, por favor escuche. En todo caso, la batalla simulada está por terminar. Si no enviamos la señal de rendición, sólo lastimará su honor, ya que será conocido como  ‘el comandante que ni siquiera supo que había perdido’. Al menos creo que recibir un deshonor tal en una práctica contra reclutas y novatos, no era su verdadera intención como Capitán, ¿o sí?”

“…”

“Ahora, puede terminar la batalla simulada diciendo: ‘estaba completamente acorralado, pero la última retirada fue un éxito’. Al reconocer su derrota, puede dar muestras de generosidad; ¿lo comprende?”

La voz de Sariha perdió toda su fuerza, y una sombra descendió sobre su rostro cabizbajo. Yatori completó su comentario con una frase simple.

“Por favor, dennos su sabia decisión como comandante supremo.”

Aun cuando lo seguía llamando así, mientras ocultaba el rostro, los hombros de Sariha temblaron, y no dijo nada.

Sin embargo, si mirabas con atención, las gotas de agua caían por las solapas de su uniforme del ejército, desde su rostro inclinado.

Yatori suspiró y se alejó, sentándose en un árbol caído que estaba cerca. ‘Me pregunto qué habría hecho Ikta de estar aquí…’ pensó de repente. ¿Habría golpeado a su estúpido compañero de conversación donde más le dolía?

“No podrías haber hecho nada, ¿sabes? Ese tipo, es implacable con los hombres atractivos, así que…”

Mientras murmuraba eso y sonreía, se oyó un sonido metálico que parecía venir de ningún lado.

Aquellos que entendieron el significado del sonido, siendo Yatori la primera, mostraron su sorpresa y de uno en uno se fueron poniendo en pie.

“¿Una señal de rendición? ¿Por qué ellos…? No, no es sólo eso…”

Acallando el clamor de sus soldados con una mirada rápida, Yatori se concentró en escuchar. Era como si varias señales con significados diferentes se estuvieran repitiendo. No era sólo una señal sonora normal, esto era en verdad…

“Ya veo… no entiendo todo, pero tengo lo principal.”

En vez de pensar demasiado, debían actuar. Tomando esa decisión de acuerdo a su intuición natural y su dinamismo, hizo que los soldados de su pelotón, confundidos por la presente situación, se alinearan frente a ella.

“Excluyendo a las 28 personas a quienes les perdimos la pista, tenemos un total de 12… es algo débil, pero no hay nada que pueda hacer.”

“¿A dónde vas, Yatorishino?”

Antes de que solicitara permiso para partir, no fue Sariha, sino Sushuraf quien vino a preguntarle. Aunque al principio estaba ligeramente sorprendida, Yatori, considerando que él había tomado el comando supremo, dada la condición de Sariha, le informó.

“Yatorishino Igsem, con menos de 20 soldados, ahora se dirige hacia el oeste.”

“¿La señal justo ahora?”

“Sí. No pude comprender por completo, pero en todo caso, me temo que se trata de una situación de emergencia.”

“Entendido. Lleva contigo lo que queda de mi pelotón, aunque la mayoría de ellos están exhaustos. ¡Hey!”

Cuando Sushurag comenzó a hablarles en voz baja, los soldados de rifles de aire que se habían sentado como protesta, se levantaron y se unieron al final de las filas de Yatori. Ante esa ayuda completamente inesperada, ella abrió los ojos y miró al gigantesco Primer Teniente.

“Si te retrasan durante el viaje, abandónalos.”

“Naturalmente, acepto este privilegio, pero… ¿Por qué me permite hacer esto?”

“Tú salvaste a mi hermano durante la primera batalla. Te estoy agradecido por eso.”

Sus palabras eran cortas, pero había en ellas una razón simple que satisfizo a Yatori. Ella envaró su espalda y se inclinó ante el Primer Teniente; y dando una mirada final a Sariha, comenzó a correr a la vanguardia de sus soldados.

 

“¿Qué fue ese sonido que se escuchó recién?”

Los 15 antiguos guardaespaldas, avanzando por el bosque, se habían extrañado mucho por el sonido metálico de significado desconocido que sonaba a lo lejos. Ellos pensaban que tendría algún significado, pero no podían distinguirlo sin importar lo mucho que se concentraran.

“Ignórenlo. Aun si notaron la desaparición de Su Alteza, la Princesa, las unidades en entrenamiento apenas habrán terminado con la batalla simulada, y les falta un sistema de comando. No me imagino cómo podrían perseguirnos de forma exitosa.”

Llevando ahora en su brazo a la Princesa, que había circulado por todos sus subordinados, el Capitán Ison declaró su punto de vista objetivo. Su voz siempre era baja y sin vacilación. El comandante siempre era así porque lo había aprendido de su reverenciado oficial superior, hace mucho tiempo.

“Sólo un poco más y llegaremos al camino principal. Allí nos esperan caballos, como lo habíamos convenido. Entonces habremos logrado nuestra misión.”

“Así es… Sólo un poco, un poco más…”

Isaon sabía que los corazones de sus subalternos flaqueaban. Ellos no estarían pensando que su misión acabaría en un rato, sino que todo acabaría. Él no creía que eso fuera posible.

“Si les es tan doloroso ver a la Princesa, entonces no lo hagan. Todos tendrían que haberse preparado desde un  principio.”

Las estrictas palabras del Capitán aquietaron a sus subordinados, cuyo ánimo vacilaba entre la lealtad y la justicia. Eso los mantendrá a raya, juzgó Ison. Su predicción estaba cimentada en largos años de experiencia; sin embargo, esto era…

“¡Disparen!”

Aproximadamente al mismo tiempo que su seca orden, balas de rifles de aire y flechas de ballestas vinieron volando hacia ellos desde todos los ángulos. Sangre y jirones de ropa cayeron en el suelo, y una o dos personas desafortunadas perdieron el pie y cayeron de bruces.

Pero gracias a la divina protección de su armadura ligera, los restante 13 soldados salieron ya sea ilesos o con heridas ligeras. Juzgando que las fuerzas enemigas serían reducidas en tamaño, Ison tomó una de las flechas que había caído a sus pies, y la miró atentamente.

“Puedo imaginarlo… en lugar de puntas de metal afilaron la punta de las flechas de madera, ¿no es así?”

Ison se percató de muchas cosas en pocos segundos. Las fuerzas enemigas eran menores en número que un pelotón, y la mayor parte de sus miembros habías salido de divisiones distintas a las de rifles de aire. Era obvio por las circunstancias que eran tropas en entrenamiento, y sus armas no estaban hechas para un combate real. Su plan para compensar esto, era el afilar las flechas de ballesta. Al parecer, los usuarios de rifles de aire estaban disparando bolas de pintura, sólo aumentando la presión del aire al mismo nivel que si usaran balas reales, pero el poder de penetración de las bolas de pintura era poco, y su fuerza insuficiente.

Como si la compostura del Capitán se les hubiera contagiado, el resto de los guardaespaldas no parecían agitados, incluso al recibir el asalto. Rodeando al Capitán y a la Princesa en un círculo, prepararon sus rifles de aire y apuntaron sus cañones uniformemente en todas direcciones.

“Su número es inferior al de un pelotón, y puedo adivinar que no son soldados de rifles de aire. Es muy poco probable que sean soldados Médicos. Si fueran soldados de iluminación, usarían la oscuridad del bosque en su ventaja y tratarían de cegarnos usando haces intensos. Por tanto, son un pelotón de balística que ha perdido algo de sus fuerzas… ¿No es cierto, Suboficial Yatorishino Igsem?”

Su fría mirada hizo que los soldados que se ocultaban en la oscuridad de los árboles se estremecieran. Sin impresionarse por esa reacción, Ison continuó.

“Muy bien, realicen una segunda descarga. Incluso si una o dos personas mueren…”

“Esta vez, ustedes sabrán nuestra posición, ¿no es así?”

La voz alcanzó a Ison junto al sonido de unas suelas de zapato al chocar con la tierra. En el mismo instante, la hoja de una espada se apoyaba al lado de su cuello.

“Pero también tiene este método para conocer mi posición. El uniforme de soldado le queda bien, pero ¿no está llevando su gorra demasiado abajo?”

“¿Así que nos estabas esperando en la rama de un árbol? Para saltar sin vacilación en  medio del enemigo, eso sí que es heroico, Suboficial Igsem.”

Ison no estaba perturbado aún en esas circunstancias, pero como era de esperar, no se podía decir lo mismo de sus subordinados. Impactados ante la chica que de repente había aparecido en medio de su círculo, se asustaron y trataron de girar sus rifles de aire, pero Yatori no se los permitió.

“¡No se muevan! Si tan sólo un rifle apunta hacia mí, la cabeza de su líder caerá.”

“Entonces, que mi cabeza caiga a tu gusto. Les ordeno a todas mis tropas, giren de inmediato y dispárenle a la chica.”

El Capitán Ison no mostró ninguna duda; pero de nuevo, parecía que ninguno de los subordinados que lo rodeaban estaba dispuesto a obedecer esa orden con el mismo ánimo. Era como si un dios de la muerte estuviera acechando por los alrededores.

“Apenas escapó de morir… Parece que aunque usted piense de esa forma, ellos no creen que sea correcto que muera. Es complicado, pero supongo que eso probablemente debería hacerlo feliz, Capitán Ison Hou.”

El Capitán Ison maldijo por su error de cálculo. Pensando un momento, pronto llegó a una conclusión simple.

“Estamos en un punto muerto. Pero en tu caso, tu jugada es completamente desesperada, ¿no lo crees?”

“No soy la única que no está jugando limpio. Es lo mismo en su caso.”

“Yo también estoy tirando por la borda todo lo que tengo, pero tú estás dando un mejor espectáculo que el mío.”

Ellos continuaron con su plática en una atmósfera llena de tensión, como si estuvieran cruzando espadas. Sin embargo, algo cambió de pronto. La Princesa, que había estado dormitando en la espalda de Ison, abrió los ojos ante la voz de Yatori, la cual ya se había acostumbrado a escuchar.

“¿Esa es Yatori…? ¿Dónde…?”

“Saludos, Su Alteza, la Princesa. ¿Le hicieron algo extraño estos tipos?”

Frotando sus adormilados ojos, y mirando a su alrededor, la Princesa gradualmente recordó las circunstancias en las que estaba, y cuando se dio cuenta del círculo dispuesto a luchar que las rodeaba, entonces miró a Yatori con un rostro que parecía estar al borde de las lágrimas.

“Todo está bien, Su Alteza; permanezca en calma. Es igual que cuando cayó del barco; pronto estará con nosotros.”

“P-Pero… Solork está…”

Su esperanza secreta se desvaneció al recordar su anterior ansiedad. Yatori sonrió gentilmente.

“Ikta vendrá pronto. Discúlpeme, yo estaba impaciente. Si sólo hubiera abierto los ojos un poco más tarde, él se había coordinado perfectamente con el despertar de Su Alteza.”

Viendo la sonrisa de Yatori, la Princesa pronto se lamentó de su comportamiento infantil. Completamente rodeadas por soldados portando armas, bajo circunstancias en las que un milímetro de negligencia sería intolerable, de todas las cosas, ella seguía preocupada por alguien más. Cuánto valor había necesitado, cuánta carga se había forzado en los hombros de la chica del cabello de fuego. Su Alteza, la Princesa, ni siquiera podía comenzar a imaginarlo.

“…Hmm… Si Su Alteza, la Princesa ya ha despertado, entonces es un buen momento para hablar de nuestros motivos, ¿no?”

Ison fue el que lo propuso. Al no saber su intención, Yatori puso una expresión muy seria.

“¿Motivo? ¿Quiere decir la razón por la que secuestraron a un miembro de la realeza, aun siendo soldados que habían jurado lealtad al Emperador?”

“Sí, la razón por la que abandonamos nuestro orgullo de soldados, y cometimos este crimen.”

No había ninguna inflexión en su voz. Incluso cuando había llegado la hora de hablar de sus creencias, aun así él seguía siendo el mismo.

“Entonces, se los diré… Nosotros, los 15 de nosotros, incluyendo a los dos caídos, todos fuimos discípulos del Teniente General Hazaaf Rikan.”

La que reaccionó con más fuerza ante el nombre mencionado fue la Princesa, que permanecía en la espalda de quien hablaba.

“¿Qué… dijiste… justo ahora?”

“El Teniente General Hazaaf Rikan, que sufrió la muerte en batalla al final de una ardua pelea en la Fortaleza Oriental, unos tres meses atrás, era nuestro antiguo maestro. Eso fue lo que dije, Su Alteza, la Princesa. Cada uno de nosotros ha servido bajo muchos oficiales superiores durante nuestra carrera militar, pero nunca hubo un mejor comandante que él. Eso es algo que siempre estaremos dispuestos a declarar.”

“No me digas… su motivo es…”

La voz de la Princesa tembló. El Capitán Ison giró para mirarla, aunque ella aún estaba a su espalda.

“Así es, Tercera Princesa. Algo que siempre lamentó uno de nuestros antiguos maestros, que fue convertido en sacrificio humano para compensar los errores del gobierno, ¡FUE QUE NO FUE CAPAZ DE CUMPLIR NI UNA DE SUS INSIGNIFICANTES ÓRDENES!”

Ison gritó. Por un instante traicionó su fachada inhumana, y explotó en un momento completamente imprevisto. La Princesa, que sintió esa fiera intensidad a través de todo su cuerpo, entró en un estado de pánico y comenzó a forcejear en la espalda de Ison. Pero en lo que se refiere al estado de las cosas, el cambio fatal no fue ese, sino…

“Por fin dejaste ver una falla en tus defensas, Suboficial Yatorishino.”

“…?!”

Ella había aguantado el súbito exabrupto, pero se había distraído por la condición de Su Alteza, la Princesa, que había entrado en pánico. En ese momento, Yatori había permitido que su concentración, la cual no podía perder bajo ninguna circunstancia, se relajara por un momento…

Él enterró la punta de la espada en su palma. Sorprendentemente, Ison había empalado voluntariamente su mano en la hoja para evitar el movimiento del sable. Adicionalmente, antes de que la daga auxiliar pudiera ser utilizada, sostuvo el brazo izquierdo de Yatori con la mano restante. Sacando de balance el cuerpo de su oponente, hizo caer a su enemigo al piso mostrando una gran habilidad en artes marciales.

Como si señalara la derrota de su portador, la daga auxiliar que resbaló de la mano de Yatori, resonó mientras caía al piso.

Además de aprovechar el mínimo momento de debilidad, él tenía un corazón de acero, que no dudaba en actuar cuando aparecía la oportunidad. Al final, posiblemente esa era la razón del fallo de esta ‘Igsem de la espada’, cuyo orgullo era el ser los más fuertes en combate cercano.

“Verás, por naturaleza no me gusta elevar mi voz… Pero aun así, puedo intentarlo de vez en cuando.”

“…keh…”

“No hay necesidad que apunten sus armas, camaradas; puedo estrangularla con mis manos, así que sigan vigilando los alrededores. Y a su espíritu de fuego compañero, si te mueves, mataré a tu ama.”

Shia, que se había deslizado de su bolso, se enfrentó a Ison y estaba listo para liberar sus llamas de su ‘cámara de fuego’, pero se detuvo en seco. Por decirlo llanamente, este era el perfecto control de un soldado que estaba perfectamente al tanto de los patrones de pensamiento de un espíritu.

“Su Alteza, la Princesa, tampoco trate de huir de mi espalda a pesar de que ya no la sostenga. Aunque sea irrespetuoso, apreté el cordón de sus ropas mientras dormía. Incluso si trata de escapar, sería un esfuerzo en vano.”

“¡B-Basta! ¡Suelta a Yatori!”

Sin mostrar temor y tratando de salvar a Yatori, que estaba en un predicamento, aferrándose al enemigo, el valor de la Princesa era algo digno de alabarse. Ella movió sus manos hacia el rostro del Capitán desde su espalda, y le marcó su piel desesperada con las uñas. Sin embargo, sus ataques eran fútiles ante alguien que por voluntad propia había apuñalado su mano con el sable, así que él no movió ni una ceja.

“Gah… Su… Alteza…”

Con la arteria carótida de su cuello siendo presionada, la conciencia de Yatori gradualmente se debilitaba por la falta de oxígeno. Pero como si no pudiera esperar por una muerta tan prolongada, la presión de las manos del Capitán se había incrementado. La mano derecha del Capitán, habiéndose liberado del sable a la fuerza, detuvo el cuerpo de la Princesa, que no podía sólo observar y había saltado de su espalda, sin siquiera pensar en el cordón de sus ropas.

Uno podía escuchar los crujidos y sonidos de los huesos de su cuello. De seguro, este era el instante en que había estado más cerca de la muerte… cuando de forma completamente inesperada, la frente del Capitán Ison comenzó a gotear sangre.

“…Nn…?”

Perdiendo la sensación de sus brazos y piernas, el cuerpo del Capitán Ison comenzó a sacudirse violentamente. La fuerza abandonó su mano izquierda, que habría roto las vértebras cervicales de su oponente con un empujón final… En ese instante, Yatori, que había sido mantenida de espaldas, abrió los ojos y saltó con toda su energía. Casi instintivamente, tomó su sable y su daga auxiliar, que reposaban en el piso, y entonces…

“¡¡¡AAAAHHH!!!”

12

Un viento sangriento los envolvió. Yatori, volviendo de los umbrales de la muerte, clasificó a todos los que estaban al alcance de sus hojas, exceptuando a la Princesa, como sus enemigos, y convirtiéndose en una ráfaga de espadas, comenzó a eliminarlos.

En dos segundos, cuatro personas habían perdido la cabeza, y en cinco, la mitad de los guardaespaldas restantes caían en un baño de sangre. Su pelotón luego relataría la historia como testigos… en ese momento, las espadas que blandía Yatorishino Igsem excedían los límites humanos.

Un latido después de su resurrección, los soldados ocultos en las sombras de los árboles circundantes comenzaron su carga. No había objeto en que ellos pelearan cuerpo a cuerpo con los antiguos guardaespaldas que ya habían sido despedazados por Yatori. Mejor apuntaban a los ojos o a los huecos en sus armaduras con las flechas de sus ballestas… cuando vacilaban, eran eliminados de uno en uno por las hojas de las dos espadas de Yatori.

No habían pasado ni dos minutos desde que comenzara la pelea, y ya habían sido aniquilados… Después de eso, sólo la chica del fiero cabello rojo, parada como en trance en un charco de sangre, y Su Alteza, la Princesa, cuyo cuerpo también estaba bañado por completo en sangre, permanecían en el centro del campo de batalla, rodeadas por los horrorizados soldados de su pelotón.

“¿N-No estás herida, Yatori-sa-…?”

“¡Hey, ¿qué diablos pas..? ¡¡Woah!!”

Corriendo uno detrás del otro, vinieron Torway (que había rescatado a Yatori de su predicamento con un magnífico disparo lejano) y Matthew; pero incluso ellos se quedaron sin palabras ante la visión de su amiga completamente cubierta por el rojo de la sangre.

“A-Alteza… ¿está bien?… Gracias… a Dios.”

Los resecos labios de la espadachina demoniaca expresaron esas palabras humanas con gran dificultad. Con eso, Yatori por fin se dio cuenta de que ya no había enemigos que necesitara matar rodeándolas. Trató de guardar las espadas en sus fundas, pero éstas se habían perdido durante el curso de la batalla. Trató al menos de liberar sus manos, pero como si estuvieran fundidas a las empuñaduras, sus dedos no se movieron.

“Qué es esto… las espadas no…”

“Ya…Yatori.”

Aun la Princesa recién rescatada, estaba aterrada ante su figura. Estaba aterrada, pero al mismo tiempo, pensó que no podía haber nada tan hermoso, tan conmovedor, tan noble. Ella era ese par de hojas. Para proteger a su ama, ella era ese par de espadas de puro acero forjado, siendo ese su mayor deseo como alguien que llevaba el título de ‘Caballero Imperial’.

“Whoa… tan llamativa como siempre, ¿no crees? No podré comer tomate por un tiempo, luego de ver esto.”

Sin embargo, ahí estaba el joven, despreocupadamente parándose dentro del círculo rojo mientras se quejaba. Su respiración agitada y piel sudorosa delataban que había llegado corriendo hasta aquí a toda velocidad.

“¿Ik…ta..?”

Cuando la chica del fiero cabello rojo volvió la mirada, Ikta levantó su mano casualmente.

“Hola, Yatori; hay algo importante que debo decirte. Aunque quizás ya lo sepas, en este momento estás toda roja, ¿sabes?”

¿Qué voy a hacer si esto falla? El no pensar en lo absoluto antes de hablar era uno de los puntos sorprendentes de Ikta. Y extrañamente, las bromas que hacía en medio de situaciones extremas, eran capaces de calmar los corazones de las personas.

“Ja-ja… E-El rojo está bien, pero… lo que no soporto es el hedor a metal de pies a cabeza…”

“¿Hedor a metal? No, eso no tiene nada que ver con estar roja. Eso es porque te estás aferrando a esos trozos de metal en ambas manos.”

Diciéndolo como si fuera obvio, Ikta se paró frente a Yatori y gentilmente comenzó a dar masaje no en los dedos engarrotados a las empuñaduras, sino en los músculos del antebrazo. Después de hacerlo por un minuto, la fuerza abandonó sus manos rígidas, y las espadas que prácticamente se habían integrado con ellas, se separaron de sus palmas y cayeron.

“Bien, las tengo. Eso es suficiente por hoy.”

“G-Gracias… pero justo ahora… creo que estoy muy cansada.”

Diciendo eso con una sonrisa amarga, ella cayó hacia adelante, recargando su cuerpo contra el de Ikta, y perdió la consciencia.

Sin importarle que ella estuviera cubierta en sangre mientras ayudaba a sostenerla, el joven murmuró como si estuviera disgustado.

“Tú siempre trabajas demasiado duro, ¿sabes? Te digo que debes ser más relajada sobre estas cosas, pero en verdad no me escuchas, ¿verdad?”

Confiándola a sus soldados, Ikta volvió por segunda vez al centro del mar de sangre. La Princesa, abrazando sus piernas, tenía la esperanza de que hablara con ella, pero su objetivo estaba en otra parte.

“Sigue vivo, ¿no es así? Oiga, el de ahí, ¿aún puede hablar?”

Las palabras de Ikta se dirigían al Capitán Ison, que yacía colapsado de bruces. A decir verdad, Su Alteza, la Princesa, estaba dolida por el orden de sus prioridades, pero en todo caso, su atención estaba en el soldado moribundo.

“…Ya no puedo ver nada, pero sí, de algún modo… Tu voz… eres el Suboficial Solork, ¿verdad?”

“Y usted es el líder de los guardaespaldas, Capitán Ison. ¿Podría explicarme esta situación?”

Encontrando insoportable que Ikta le preguntara la razón al Capitán Ison, la Princesa interrumpió con sus propias palabras.

“Parece que ellos eran discípulos del Teniente General Hazaaf Rikan… todos ellos, los 15.”

Al final, era doloroso para ella decir algo más. Al escuchar esto, el rostro de Ikta se contrajo con furia, incrementando el remordimiento de la Princesa.

“Si eso es todo, entonces entiendo muy bien. No tengo ningún deseo de cuestionarlo o criticarlo. Creo que también entiendo sus sentimientos. Si hubiera sido posible, me habría gustado que me invitaran como uno de sus aliados.”

“¡Hey, Ikta, ¿pero qué…?!”

Matthew, que había gritado sin pensarlo, podía bien haber alabado su buen juicio. Ikta había cometido justo ahora dos acciones irreflexivas: la de decir eso en presencia de la realeza, y la de decirlo frente a la Princesa Chamille.

“Pero aunque diga eso, por desgracia su plan termina aquí. Que un hombre como usted pudiera cometer una acción tan extrema, significa definitivamente que tenían un magnífico y detallado plan junto a varios aliados. Su objetivo final sería ya sea amenazar o derribar al gobierno. Es decepcionante. No sé qué tan lejos habrían podido llegar con su juego, pero si lo hubieran logrado, eso es algo que me hubiera gustado ver.”

Ikta siguió hablando enfebrecido, e Ison mostró un rostro de sorpresa.

“¿…Puedo preguntarle algo… Suboficial Solork?”

“Haga dos o tres preguntas, tantas como quiera. No hay límites a la simpatía que siento por usted ahora.”

“¿…Cómo fue… que nos atraparon… aquí?”

Ikta mordió su labio. Era una pregunta muy humilde para alguien al borde de la muerte. ¿Por qué no se mostraba más egoísta? Este hombre tenía la autoridad para derribar dioses.

“Si eso es lo que desea, entonces se lo diré… Primero, trataron de raptar a la Princesa desde las cercanías de la entrada norte de estos bosques. Sucede que Torway pudo verlos, pero… el momento que eligieron no estuvo nada mal, ya que, como habían predicho, nuestra concentración estaba en la batalla simulada.”

“Si están huyendo con alguien desde la entrada norte, entonces lo más rápido sería utilizar el camino principal al oeste de los bosques. La entrada norte está fuera de cuestión porque el grupo de Ikta se estaría ocultando ahí, mientras que es difícil cruzar por la entrada sur; y si tratan de ir al este, además de ser una desviación, siempre hay el peligro de encontrarse con alguien.”

“Por tanto, su escape tenía que ser al oeste. Aunque eso tiene una condición: si recuerda el mapa topográfico de la zona, entonces su ruta se restringe aún más. El lado noroeste de los bosques de Urt llega hasta la cadena montañosa Tahbi. Claro que hay un paso de montaña que la cruza, pero no hay forma de que gente que quiere llegar al camino principal lo más rápido posible haga algo tan loco como subir a la montaña. Entonces, seguirían la base de la montaña lo más cerca que pudieran, y tomar el primer camino que encontraran hasta llegar al principal, ¿cierto? ¿Me sigue hasta aquí?”

“…Puedo reconocer eso…Sin embargo, ¿cómo fue la Suboficial Igsem la que nos cortó el paso?”

Esa era la parte que Ison deseaba saber sobre todo lo demás, ya que ellos habían elegido lo más álgido de la batalla simulada para ejecutar el rapto, para evitar ser perseguidos por su crimen.

“Cuando me di cuenta de la posibilidad de que la Princesa hubiera sido raptada, las fuerzas de nosotros cuatro, las de Matthew, Torway, Haro y la mía, estábamos en la entrada norte de los bosques. Había una alta posibilidad de que no lográramos llegar a tiempo desde ahí. Entonces pensé en enviar una señal sonora a las otras tropas, que estaban más cerca de ustedes que nosotros, y hacerlos ir rápido hacia el oeste.”

“…Nosotros no pudimos entender nada, pero… ese sonido en verdad era una señal…”

“Bueno, si hubiera usado señales imperiales, entonces ustedes también la habrían recibido. Esas eran señales de luz estilo Kioka traducidas a sonido. Es algo que solía usar con Yatori desde hace mucho tiempo, cuando hacíamos travesuras durante las lecciones; y estaba seguro de que con ellas podría transmitir algo en completa secrecía. Después de eso, fue un volado el ver si la velocidad de su marcha podía compensar el tiempo perdido… Con eso, ya le he revelado cómo fue que pudimos cortar su marcha, pero por su parte no pudieron moverse a toda velocidad, ¿no es así?”

Ison asintió levemente. La resistencia desesperada de los miembros que no habían traicionado a Su Alteza, la Princesa, retrasó el momento de la transición de rapto a huida. Adicionalmente, el sentimiento de culpabilidad que tenían ante el acto del secuestro a un miembro de la realeza hizo lento el caminar de sus subordinados mucho más de lo que había imaginado.

“…Comprendo la mayoría… Ahora, mi última pregunta… Que el pelotón de la Suboficial Yatorishino estaba más cerca de nosotros, ¿lo sabía cuando envió la señal, o fue simplemente cosa de suerte?”

“Fue pura suerte… No intento decepcionarlo diciendo eso. Lo sabía.”

“…¿Por qué? El pelotón de la Suboficial Yatorishino tendría que estar aliado a su enemigo en esta batalla…”

“Cuando envié la señal, acabábamos de terminar la batalla decisiva en la entrada norte, y las tropas enemigas habían sido dispersadas mientras se retiraban. En ese momento, tenía la teoría de que se dirigirían a un ‘destino universal’ que habían establecido previamente entre los aliados para reorganizar sus fuerzas… Y yo tenía una idea de dónde estaría ese ‘destino universal’, incluso antes de que comenzara la batalla.”

“En los bosques sureños de Urt, no hay muchos sitios donde tres pelotones, que implican 120 personas, puedan reunirse. Lo mejor sería usar el área abierta al norte, pero ese era el sitio donde se esperaba que ocurriera el choque de los ejércitos, así que sería una invitación al enemigo para que los persiguieran. Si quiere otro sitio con espacio suficiente como para reunirse, pero oculto para hacer difícil que el enemigo los encuentre… en ese caso, la mayoría de los prospectos están cargados hacia el oeste o el noroeste de los bosques.”

“No podía definir con precisión dónde estaban, pero era suficiente en ese momento, ya que al estar al oeste o al noroeste de los bosques, el pelotón de Yatori estaría mucho más cerca de ustedes que el nuestro que estaba al norte. Eso es todo, no hay más secretos que descubrir; aunque no es un suvenir muy grato para llevarse al otro mundo.”

Ikta terminó de hablar sin ningún sentimiento de realización. Los labios del Capitán Ison se curvaron lentamente.

“…Suboficial Solork… en el mapa de su mente, de seguro que la totalidad de nuestras tropas, y las del enemigo, seguían moviéndose en tiempo real, basados en las reglas de ‘posibilidades’, ¿cierto?”

“Eso es lo que me gustaría pensar.”

“Ya veo… En tal caso, acepto mi derrota… Parece que su forma de pensar, además de sus tácticas, fundamentalmente son las mismas que las del Teniente General Rikan… ¿En verdad es mera coincidencia?”

“Eso…”

No es una coincidencia… Ikta no pudo decirlo. No podía decir que era porque Hazaaf Rikan era el gran comandante que había tomado el papel de Bada Sankrei. Que aunque sus épocas eran distintas, ellos eran camaradas que llevaban en su pecho una ideología de una misma fuente… Sin importar qué pasara, no podía decir eso aquí.

El joven que se supone siempre decía lo que quería decir cuando quería decirlo, se quedó sin palabras mientras evaluaba la brecha entre lo que quería expresar con su boca y lo que debía mantener en secreto.

“…Aaah…”

Ikta, buscando las palabras correctas, permaneció callado por un rato. Cuando se dio cuenta, el Capitán Ison ya no respiraba. El joven rechinó los dientes… a pesar de que había dicho que no había límites para su compasión, a fin de cuentas no pudo ofrecerle las palabras adecuadas en su momento final.

“Ik-kun, ya terminó… Ven, todos debemos regresar.”

Torway se aproximó por su espalda, mientras él permanecía completamente quieto, y le palmeó el hombro. Por reflejo, Ikta asintió de repente. Parecía que, a pesar de lo mucho que deseaba volver a la odiada base militar, ahora su corazón estaba exhausto.

“¿Y si aseguramos a sus cómplices, que deben de estar en el camino principal?”

“La localización precisa de nuestros oponentes… hay varias. Si no sabemos nada, entonces es difícil. No es algo que puedan hacer tropas en entrenamiento.”

“Supongo que tienes razón. Apurémonos para volver, y quejarnos de que la comida no tiene ninguna variedad… Aah, estos dos días fueron agotadores. La vez que sobrevivimos en Kioka fue mucho mejor que esto.”

Quejándose mientras se estiraba, Ikta volvió poco a poco a la realidad. Y entonces, finalmente, volteó a ver a cierta persona, sentada y salpicada en sangre. Aunque ella había entrado antes en su campo de visión, en realidad no había tomado conciencia de su persona.

“Ah… hola, Princesa. Parece que reinventó el vestido ostentoso… Mm, ¿O acaso salpicó espléndidamente salsa de tomate sobre sí misma? Es algo difícil de decir, ¿sabe?”

Ikta recobró su ironía habitual. Sin embargo, él no se había dado cuenta de lo mucho que había lastimado los sentimientos de la Princesa al ignorarla. Al no oír ninguna de las palabras que esperaba que él le dijera, y al recibir a cambio palabras que no deseaba que él le dijera, no cabía menos que preguntarse en qué estado mental estaría ella ahora.

“Y por cierto, no se lo diré a nadie más, pero le diré un secreto en privado… Princesa, justo ahora, está toda roja.”

¿Qué voy a hacer si esto falla? El no preocuparse en absoluto antes de abrir la boca era uno de los puntos sorprendentes de Ikta. Y asombrosamente, las bromas que decía en situaciones extremas solían tener el extraño efecto de calmar los corazones de las personas. Bueno, eso es lo que se decía…

“¡Wa….. WaaaaaAAAAAAHHH!”

“¡¿Huh?! ¡¿P-Por qué?!”

“¡WaaaAAAAAH! ¡¡Solork, eres maloooo!! ¡¡Maloooo!! ¡WaaaAAAAHH!”

Había límites para su magia, dependiendo de la situación. El joven aprendió esto aquí y a tenerlo en gran consideración.  Ya fuera un genio o un héroe, por lo menos no era omnisciente.

 

Concerniente al desastroso espectáculo que siguió a la explosión de Su Ateza, la Princesa, nada quedó registrado en las incontables tragicomedias que se supone sucedieron en esos tiempos. Sólo en un corto párrafo – ‘cinco horas hasta que dejó de llorar y cayó dormida’ – en el diario de una sola persona, Haroma Bekkel, pero eso sería darle mucho menos importancia a la fiereza de la batalla final.

De cualquier modo, entre las interminables y tumultuosas aguas, la cortina se cerró para la primera práctica. Después de recibir el reporte de Ikta y los otros que habían regresado a la base central, muchos de los Oficiales Militares de Alto Rango que se vieron envueltos con la selección de los guardaespaldas fueron despedidos. Todos los perpetradores habían muerto, e incluso en la investigación posterior, los detalles del plan del Capitán Ison a final de cuentas nunca estuvieron claros.

 

Yatori Igesm, cuyo número de personas que había asesinado con sus  manos había pasado de un factor de un dígito a dos en solo un día.

Después de dormir toda esa noche, se recuperó por completo de su condición previa, y regresó a la base comandando apropiadamente a sus tropas en el camino desde la zona de prácticas. Considerando su pelea a muerte con el Capitán Ison como una cosa del pasado y no alardeando de ello, ella dividió claramente sus complejos sentimientos, por haber matado a sus compatriotas, entre su ética y responsabilidad como soldado, y no mostró arrepentimiento.

La fuerza de su espíritu sirvió para fortalecer aún más la fe que sus subordinados de su pelotón tenían en ella como su comandante.

“…Hs…”

Sin embargo, en una parte de ella que no mostraba a sus subordinados, había un aspecto en el que sí había cambiado. Mientras blandía sus dos espadas en una sala de entrenamiento bajo techo, y sin compañía de ninguna otra persona, Yatori trataba de recordar la sensación de ‘ese momento’… Eso, lo más seguro, fue porque ella pensó que estaba en un ‘predicamento’.

El recuerdo de una pelea de espadas le llegaba teñido de rojo. Todo pensamiento inútil fue eliminado de su mente sedienta de oxígeno, y la existencia llamada Yatori fue purificada en las espadas que sostenía en sus manos. Las hojas que habían volado por delante de sus pensamientos fueron impactantemente eficientes, y la mente humana posiblemente no puede evitar el pensar demasiado sobre algo como manipular herramientas simples, como una espada… Yatori estaba en el proceso de alcanzar un inusual punto de vista filosófico.

“Yo misma, en esencia, un caballero… Un caballero, en esencia, una espada… Una espada, en esencia, yo misma. ¿Así era? Aún hay una pequeña parte que no entiendo, Padre: la razón por la que la palabra ‘humano’ no está incluida en todo esto.”

Terminando su introspección usual, Yatori envainó sus dos espadas en las fundas en su cintura. El espíritu de fuego Shia, que había permanecido en el piso, observó su condición mirándola intensamente desde lejos, pero –algo extremadamente raro para su reticente compañero- él inesperadamente inició una conversación entre su ama y él mismo.

“Yatori, ¿tú crees que Shia es una flama?”

“¿Huh? ¿Qué sinsentido estás diciendo? Shia es Shia, ¿cierto? Mi primer y único compañero en este mundo.”

Respondiendo sin la menor vacilación, Yatori caminó hacia su compañero de escena, y levantó su pequeño cuerpo. Hizo que la cabeza rojo profundo de Shia asintiera levemente.

“Entonces, Shia no piensa que Yatori sea una espada.”

“Gracias… Por preocuparte por mí.”

Para el compañero cuyo fuerte no era una fraseología compleja, ese era el mejor consejo que podía darle. Yatori estaba agradecida de todo corazón, y aceptaba sinceramente su consideración.

“Estoy bien, de verdad… Honestamente no sé si volveré o no a estar en ese predicamento otra vez, pero… Esta vez, ahí estaba el chico que me hizo bajar en un segundo de las alturas a las que mi espada me había hecho alcanzar finalmente.”

Yatori sonrió débilmente… Después de destrozar a todos sus enemigos, la mayoría de la gente dudaba en hablarle o acercarse a ella. No obstante, no era el miedo que se le tiene a un asesino; más bien ¿no era el temor reverencial que uno tiene ante una espada desenvainada? Eso tenía un aire de respeto… pero no el que se siente por otro ser humano, sino el que se tiene ante una hoja bien afilada.

Yatori no se sentía mal por ser vista como una espada; al contrario, eso era exactamente lo que ella quería. Por tanto, ella no guardaba ningún rencor hacia las personas que no habían podido acercarse a ella en ese momento. No se basaba sólo en la razón, ella se sentía completamente de esa forma a nivel emocional. Esa era una parte refrescante de la persona llamada Yatori.

Sin embargo, cuando pensó en su compañero, que en ese momento había caminado hacia ella sin vacilar y había desconectado gentilmente las espadas que se habían fundido a las palmas de sus manos, las cosas en las que pensaba no eran precisamente pocas. Un cálido sentimiento se albergó dentro de su pecho.

“Mientras esté al lado de Ikta, no creo que sea capaz de convertirme por completo en una espada… Bueno, supongo que eso está bien; quiero decir, las espadas no pueden hablar, y vivir sin hacer el papel del Tsukomi a sus tonterías simplemente resulta imposible para mí.”

Yatori abandonó el sitio con palabras que parecían una broma, pero que eran sinceras.

 

Al mismo tiempo, un joven que, aunque no al grado de Yatori, pero que también había aumentado el número de personas que había matado con sus manos por una, alistó su rifle de aire en un campo de prácticas bajo techo.

“…Wooosh… Whooosh… Whoo!”

El disparo cuidadosamente apuntado perforó los blancos lejanos de uno en uno. Si él siguiera siendo el Torway de antes, ahora hubiera sido el momento de los conflictos internos. ‘¿No lo estaré haciendo mal? ¿No estaré asustado de que el enemigo se acerque?’ La escala de valores implantada en su interior como una maldición por su hermano mayor Sariha lo hacía sentir eso.

Pero él había usado las balas normales, que siempre cargaba consigo como protección para su comandante, y disparándole al Capitán Ison en cuanto estuvo en el rango, había salvado la vida de Yatori; esta realidad lo abrumaba. La situación que seguía preocupándole hasta ahora, la realidad de que había tomado la vida de otra persona, ahora podía empujarla a un rincón de su corazón.

“De esta forma está bien… Sí, es mejor de esta manera.”

Mientras observaba por la mira del rifle de aire, Torway llegó a un acuerdo consigo mismo. Su debilidad, el hecho de que ‘su puntería bajaba cuando el blanco se acercaba’, era muy visible cuando el blanco era un animal, y especialmente cuando era un humano. En realidad, ese era el resultado de su amable naturaleza.

No importaba el porqué, él no podía clasificar a un ser que estuviera lo suficientemente cerca como si fuera simplemente un ‘objetivo’; y por eso su precisión flaqueaba. No es como si todos pudieran vivir la vida como Yatori, y ante la imposibilidad de cambiar, Torway cada vez más era la antítesis de Yatori.

Su gentileza, que hacía que el dedo que envolvía al gatillo se debilitara cuando estaba frente al enemigo, era sin duda un defecto para un soldado. Pero el Torway del presente había encontrado la posibilidad de compensarlo.

“Me pregunto por qué no me había dado cuenta… Hasta ahora, sólo habíamos pensado en la distancia como un obstáculo al disparar; pero si lo piensas bien, ¿no es mucho más conveniente que exista la mayor distancia entre tú y tu oponente?”

Primero, se tiene la dificultad para que las balas del enemigo te alcancen. Segundo, es difícil que el enemigo pueda precisar tu posición. Y tercero, debido a la primera y segunda razón, ‘tú puedes disparar con paz mental’. Torway pensó que cualquiera de ellas sería una ventaja demasiado preciosa como para dejarla; por el contrario, él incluso imaginaba que si seguía avanzando sobre esas bases, ‘¿no podría él terminar estableciendo una nueva rama en el ejército?’.

“Esta forma de pensar… definitivamente añadirá una nueva página a la historia de las ‘tácticas de guerra’. Eso es algo que siempre quise hacer como parte de la Familia Remeon. Por supuesto que no cambiará justo ahora, pero…”

Cuando sus pensamientos alcanzaron ese punto, había algo en lo que Torway no podía simplemente dejar de pensar. Cuál era el objetivo de Ikta, como Comandante Supremo durante la batalla simulada, cuando desplegó a Torway en el cruce hacia arriba del río Kuriri. Oficialmente, sus órdenes fueron: ‘cuando las tropas enemigas pasen por aquí, apunta al General y dispara desde las copas de los árboles’. Pero pensándolo bien ahora, él no podía creer que Ikta no hubiera estimado como alta la posibilidad de que el líder del pelotón enemigo pasara por ahí.

‘La que seguramente se moverá para interceptar a mi pelotón será la unidad de Yatori-san’… “Tú habías leído eso desde un principio. En tal caso, ¿no habrás predicho también que Yatori dejaría su fuerza principal en un punto intermedio, y sólo enviaría a exploradores río arriba?”

En ese sito, la muerte de los tres exploradores por las fuerzas selectas de Torway, quizás no habían sido una gran contribución en el gran esquema de la guerra. Si ese era el caso, entonces él pensaba que habría sido mucho más efectivo quedarse en el campamento defensivo y guiar la carga de su pelotón. Y no tenía duda de que Ikta también se había percatado de ello.

“Me pregunto si estoy pensando de más… Pero sin importar cómo lo mire, no puedo más que pensar que tu intención al desplegarme río arriba fue para ‘incrementar mi experiencia para disparar a enemigos lejanos’. En el campamento defensivo del río, luego que hubiera iniciado la ofensiva general, no habría habido oportunidad para que pudiera dispararle al enemigo mientras mantenía mi distancia. Si la intervención de Yatori hubiera llegado un poco más tarde, no sería descabellado pensar que la batalla simulada podría haber sido decidida ahí mismo; por tanto…”

Torway, que había dejado de disparar para voltear alrededor, miró a lo lejos, a las barracas donde se alojaban. Primero, murmuro su aprecio, y su asombro, que duplicaba al primero.

“Hey, Ik-kun… Mis debilidades, mis preocupaciones y las cosas que quiero hacer… Aún sin haberte dicho nada hasta ahora al respecto… Aun así, desde hace mucho tiempo, tú ya comprendías todo eso, ¿verdad?”

 

Casi al mismo tiempo, en la sala de las barracas, Matthew Tetdrich y Haroma Bekkel estaban jugando shogi cara a cara. Sus habilidades estaban parejas entre uno y otro, y en este momento, Matthew estada de alguna forma liderando con tres victorias y dos derrotas. Esta vez, estaban casi en un punto muerto, en una situación que no permitía que ninguno descuidara la guardia, pero…

“Aquí, es una jugada decisiva: ¡Batallón de Iluminación 5-8! ¡Con esto, será jaque mate en tres movimientos! ¡No tengo la menor duda!”

“¡¿Te diste cuenta de eso?! Aah, umm… N-No puedo hacer nada, he perdido.”

Ante la renuncia de Haro, el rostro redondo del joven dejó escapar un suspiro de alivio. Aunque ambos eran Suboficiales, que ella, siendo parte de los Médicos, se quedara atrás en cuestión de shogi, no ayudaba precisamente con la reputación de la Familia Tetdrich.

“Y pensar que yo era la mejor en la Escuela de Enfermería… Matthew-san, eres realmente bueno en esto, ¿sabes? Yo no he aprendido a lidiar apropiadamente con tácticas establecidas.”

“Bueno, esto es todo lo bueno que soy… Es frustrante que no puedo alardear por ganar contra ti, Haro.”

“¡¿Y ahora de repente pateas al perdedor mientras está en el suelo?! Umm, ¡si vas a decir eso, entonces por favor reta a los Tres Grandes! Ah, incluyendo a Su alteza, la Princesa, ¿ahora son los Cuatro Grandes? De todos modos, si puedes ganarle a cualquiera de ellos, ¡entonces sí podrás alardear cuanto quieras!

El término ‘Tres Grandes’ o ‘Cuatro Grandes’ era un rango de las habilidades de shogi entre la Orden de los Caballeros; o mejor dicho, era una subdivisión. Ikta, Yatori, Torway y Su Alteza Chamille; si ellos cuatro, dejando a un lado su porcentaje de victorias, jugaban uno contra otro, el encuentro se volvía una ‘verdadera batalla’. Cuando eran Matthew o Haro, aun jugando seriamente contra ellos, ‘la batalla era una farsa’.

“Los Cuatro Grandes, ¿eh?… Bueno, incluso si la Princesa es un caso especial… el resto de ellos…”

Haro enarcó las cejas ante el estado de Matthew, que murmuraba en voz baja mientras jugueteaba con una pieza de juego en su mano.

“¿Huh?… parece que estás entrando en un bajón relativamente severo.”

“En realidad no. Esto no se limita sólo al shogi, ¿sabes? Podrías decir que es algo mucho más universal… Aún tú lo sientes, ¿no es así, Haro? Cómo expresarlo, es como si ellos…”

“¿Umm?… ¡Ah, hablas de la diferencia en capacidades!”

“Así es, ¡pero tú deberías prestar más atención a esos deslices de tu lengua! Me recuerdas a Ikta, pero él lo hace conscientemente, pero tú eres una cabeza hueca natural, así que lo dices sin ninguna mala intención. ¡Así no sé con quién enojarme!

“A-Aah, ¡lo siento! Tengo este mal hábito de que, para el momento en que me doy cuenta, mi boca ya se me ha adelantado, y…”

“Lo sé por experiencia, ¿sabes?… ¿Pero cómo lo digo?, ya que ambos somos Suboficiales en los cursos de la Escuela Militar de Alto Rango, y nuestra competencia por subir de rango ha comenzado, necesitas ser menos inocente.”

Matthew hablo medio asombrado y medio impresionado. Haro ladeó la cabeza un poco, y luego sonrió amargamente.

“E-Eso… Si dices esa clase de cosas, parece que yo debería ofenderme, pero en realidad yo no quiero subir de rango o algo así… ya que con mi salario actual, puedo enviar algo de dinero a casa…”

“¡Aah!, por la forma como lo dices, si lo hubiera escuchado antes del examen, me habría enojado y quizás te hubiera gritado: ‘¡con una vocación así, mejor búscate otro empleo!’.”

“A-ja-ja… Entonces, Matthew, ¿tú si quieres subir de rango, incluso desde ahora? ¿Quieres ser General del Ejército?”

Sin duda Haro pensó que él respondería de inmediato, pero extrañamente, Matthew frunció el ceño y dudó para contestar.

“¿Eh?… ¿Matthew-san?”

“…Sí quiero, ¿sabes? Quiero escalar de rango. Es frustrante que no sienta que es algo realista, pero quiero llegar a General o Comandante Supremo del Ejército, puesto que fue por ello que tomé el examen para la Escuela Militar de Alto Rango.”

Fue un poco tarde, pero la respuesta que esperaba salió al fin, y Haro se sintió aliviada. No obstante, por el momento Matthew estaba algo inquieto y había pedido su compostura, y pasados cinco minutos, se levantó de su asiento.

“¿Huh? ¿A dónde vas, Matthew-san? Aún falta mucho para la cena.”

“¡¿Qué siempre que me muevo debe ser a causa de mi apetito?!”

“Ah, este… ¿me equivoqué?”

“Voy a ir a la Biblioteca de Historia Militar. Quiero investigar un poco los detalles sobre el despliegue defensivo en ríos.”

“Ah, ¿vas a estudiar tácticas? En verdad eres aplicado, ¿no es así? ¡Por favor, esfuérzate!”

Volviendo la espalda a esas bobas palabras de aliento, Matthew abandonó la sala. Su paso mientras avanzaba por el corredor era fuerte, incluso brusco; y en su rostro redondo, sus ojos brillaban con la luz de la determinación.

“Aún no me he rendido. Ya sea en shogi, en subir de rango o en estatus. Soy demasiado joven para estar pensando tonterías como ‘este es mi límite’. Hay un dicho: ‘los grandes talentos maduran tarde’. Incluso si mañana no soy lo suficientemente bueno, después de un año, o de cinco años, o de 10… Cómo serán las cosas para entonces, nadie lo sabe.”

Haciendo que los soldados junto a los que pasaba se hicieran a un lado por la intensidad de su andar, él se sintió exaltado contra un oponente que ni siquiera estaba ahí.

“Sólo mírenme, Ikta, Yatori, Torway. Yo ganaré la siguiente; y si no, la que sigue… ¡Cuenten con que algún día, les mostraré el verdadero poder de Matthew Tetdrich!”

 

Al mismo tiempo que Matthew se cargaba de inspiración, Ikta estaba parado en el punto más al norte de la base central. Solo en la oscuridad de la noche, estaba parado muy quieto, con una expresión de total aburrimiento. Debía estar esperando a alguien, pero su compañera de escena apareció de inmediato en un carruaje.

“No me hagas esperar, Solork, ¡sube!”

Haciendo que el cochero abriera la puerta, y esperándolo sentada dentro del carruaje, la Princesa lo estaba llamando. El rostro de Ikta se contrajo sintiéndose miserable por un instante, pero entró dentro del carruaje obedientemente sin decir ninguno de sus chistes habituales.

“Mira tus ropas… las solapas de tu camisa están torcidas, y tienes arena pegada en el pantalón. Límpialo.”

“…Mm…”

“En primer lugar, tu cara es desaliñada. Aún si no puedes evitar que tu aspecto sea mediocre, no hay nada de lo que puedes llamar ‘la ambición de la juventud’ en tu rostro. Incluso si presento a este hombre flacucho como un ‘Caballero Imperial’, sólo lo tomarán como una broma. ¿Planeas avergonzarme? ¡Corrígete de una buena vez!”

“…Mm…”

“¡Endurece tus labios, endereza tu espalda y mira al frente! Mejor aún, ¡párate derecho! Porta un aura de una persona dotada con sabiduría poco propia de tu edad, expresa tu perfecto carácter, que reboza de buenos modeles y caballerosidad, con el brillo de tus ojos. Por Dios, ¿no puedes mostrar algo de ánimo sin tener que apoyarte en el angélico Kusu?”

“¡No me haga esas demandas fundamentalmente imposibles! ¿Qué tanto quiere que asuma el papel de un perfecto caballero? Comprenda que Ikta-kun, sin importar cómo se vista, sigue siendo Ikta-kun.”

Ikta replicó después del acto completamente irrazonable de la Princesa, pero viendo que sus hombros temblaban, se percató de su exabrupto.

“¿M-Me desobedeces…? Estás desobedeciendo mis órdenes… No tenías la menor intención de mantener tu promesa, ¿no es así?”

“No, lo haré, ¡sí lo voy a hacer! Por el amor de Dios, por favor, pídame cuanto desee… Si es lo que quiere, puedo enderezar mi espalda, ¿ve? Y si me lo pide, ¡incluso voy a sacar chispas por los ojos!”

“Entonces, escupe tu corazón por la boca.”

“¡Eso es decirme que me muera, ¿no es así?! De seguro que sus palabras tratan de tomar ventaja de mi estado de ánimo justo ahora, ¿no cree?”

El ataque caprichoso y continuo de ella fatigó a Ikta y lo dejó sin fuerzas. Cinco minutos después de que partieran, él ya había utilizado toda su fuerza de voluntad, por lo que se recostó en el asiento.

“Esto es tedioso, ¡entretenme más!”

“Ya no puedo responderle más… Siéntase libre de freírme o quemarme.”

“¡OH, ¿ya lo dijiste?! Entonces, voy a insultarte como me plazca. Eres un cobarde, sofista, insensible, loco por el sexo… este… umm…”

“Su Alteza, parece que su vocabulario está algo limitado.”

“¡¿T-Te estás burlando de mí?! ¡Es sólo que hay pocas palabras que te describan bien! Y está esa que estoy reservando; creo que si la digo, tú definitivamente te pondrás furioso, así que me he contenido a mí misma; pero si me vas a decir esas cosas, ¡entonces yo también te lo diré!”

“Por favor… Si es algo que tiene que ver conmigo, dígalo de una vez; lo que sea.”

“¡C-Complejo de madre!”

Comparado con lo mucho que había dudado, lo que terminó diciendo resultaba un anticlímax. Cubriendo sus oídos y enconchándose en sí misma, la Princesa miró tímidamente a Ikta.

“…¿N-No estás enojado?”

“No. Aun si me enojara por algo así, es la pura verdad, así que no me siento insultado.”

“P-Pero, cuando antes hablé de tu madre…”

“¡Aah, ¿se refiere a justo después de conferirnos las condecoraciones?! Eso fue porque usted, Princesa, mencionó el nombre de mi madre en un contexto desagradable. Por tanto, por favor deje de insultar a mi madre. Le hice la promesa, así que no me enojaré, pero por otro lado, es sólo porque no puedo responderle nada adecuado.”

Ikta movió su mano mientras dormitaba. La ‘promesa’ que ambos habían estado mencionando desde antes, fue una pieza de negociación que el joven no había tenido más remedio que jugar para hacer que la Princesa se tranquilizara luego de su gran explosión después del incidente del secuestro. Ikta estaba atado a la promesa: ‘haré todo lo que me pida por un mes, comenzando ahora’, ya por dos semanas.

“Ya no diré nada. Si no puedes contestarme, entonces yo me sentiría mal.”

Ella podía sentirse temerosa de arruinar el ánimo de su acompañante, pero Su Alteza, la Princesa, de repente se quedó quieta y guardó silencio. Un momento incómodo recorrió el interior del carruaje. Ella no tenía la menor intención de hacer algo con la insolencia de Ikta.

“Solork, por favor, escúchame. Tengo algo serio que decirte.”

El tono de su voz había cambiado. Hasta ahora es que ella había alcanzado la preparación mental para quebrar el hielo del silencio, pero el rostro de la Princesa estaba inusualmente serio. Sin tener elección, Ikta levantó la parte superior de su cuerpo del asiento.

“El que te invitara hoy, fue para que me acompañaras a la fiesta que tiene lugar en la Capital; pero el tener esta conversación fue el motivo principal.”

“…”

“Incluyendo el incidente del intento de secuestro, ya me has salvado la vida tres veces por separado. Por supuesto que te estoy agradecida, pero… más importante que eso, siento que ya no hay razón para que te oculte nada por más tiempo.”

Escuchando esa introducción, Ikta resopló con una cara que reflejaba que ya esperaba esto desde hacía tiempo.

“¿Así que por fin va a rebelar lo que tiene en esa cabecita?”

“Creo que nada bueno saldrá si te mantengo en suspenso. Sin embargo, era necesario posponerlo hasta que hubiera evaluado todo. No creí que bastarían sólo estos meses, y estaba preparada para emplear todo un año, pero…”

Ikta detuvo a la Princesa, que estaba lista para ir directo al meollo del asunto, levantando una mano.

“Por favor espere. Antes de que vaya al punto principal, hay algo que quiero preguntarle primero.”

“¿Qué es eso?”

“Esta situación, ya hemos estado en ella antes, ¿no? Después de la inolvidable imposición de condecoraciones en el Sagrado Templo Blanco, abordamos un carruaje con usted, e intercambiamos palabras en privado.”

“¿Y qué hay con eso?”

“¿Que “qué hay con eso”? No me venga con esas cosas. Algo que estaba presente entonces, y que ahora no está, ¿recuerda?”

No dejando que la Princesa se escapara fácilmente, Ikta la cuestionó directamente.

“Oiga, Su Alteza, ¿por qué no invitó también a Yatori? Si me está diciendo que ya no tiene motivos para ocultar nada por más tiempo, debido a que le salvé la vida, entonces, sin importar cómo lo vea, ella también tendría que estar aquí. En otras palabras, la que de entre nosotros ha demostrado con creces su lealtad hacia usted, fuera de toda duda es Yatori. No me diga que ya olvidó esa imagen.”

Recordando la figura de Yatori mientras permanecía sin moverse en medio de un mar de sangre con sus dos espadas en las manos, Su Alteza, la Princesa, mordió su labio, mostrándose avergonzada.

“…Tienes razón, Yatori es un soldado leal en todo el sentido de la palabra. He aprendido eso de primera mano durante estos incidentes… Sin embargo, por esa misma razón, no puedo invitarla a estar aquí.”

“¿Y yo soy indigno de ser un soldado o algo así, y por eso quiere que la ayude? Si es eso, me siento satisfecho.”

Ikta le reprochó con un cruel sarcasmo. La Princesa sacudió la cabeza de un lado al otro, con una expresión al borde de las lágrimas.

“¡Te equivocas, no es eso! No es que seas una persona talentosa dispuesta a hacer el trabajo sucio ni nada así. ¡No he pensado eso ni una sola vez! Al contrario, es todo lo opuesto. Tú tienes una pureza de una clase distinta a la de Yatori; eso es lo que yo…”

“Bueno, está bien. Sólo soy una persona que le gusta decir lo que le place sin parar; pero por alguna razón, parece ser que hay una parte de mí que ha conquistado a Su Alteza. Déjeme escuchar lo que tiene que decir.”

Los ojos negros de Ikta observaron a su acompañante como si la sopesara. La Princesa tragó saliva ruidosamente, y abrió la boca con dificultad.

13

“Tú… ¿qué piensas del estado actual del Imperio de Katjvarna?”

“Para decirlo fácil, está en la etapa final de su decadencia.”

“Eso es algo rudo, sin embargo, estoy por completo de acuerdo… Comparando con su época dorada hace más de 100 años, nuestra industria está declinando, nuestro poder nacional se debilita, pero sacando todo de balance, sólo nuestro poder militar está al alza. Y mientras el Imperio se ha vuelto débil y pusilánime, nuestra vecina, la República de Kioka, ha crecido y prosperado.”

“La República de Kioka ha estado manejando sus asuntos internos y diplomáticos bastante bien. Por el contrario, el gobierno del Imperio está usando ahora su maldita estupidez de forma perfecta. El que dejó que Kioka, una región pequeña que originalmente se había separado del Imperio, y que no era otra cosa que un país pequeño y débil comparado con un vecino tan poderoso, floreciera hasta donde ha llegado, en cierto sentido no es otro que el mismo Imperio.”

La Princesa le dio la razón a Ikta, al poner en palabras lo que ya había considerado.

“La definición del gobierno en el Imperio Katjvarna es compensar las fallas del Gabinete a través de la guerra.”

“Ese es un buen resumen. Sí, así es exactamente. Si recordamos el incidente de la Fortaleza Oriental antes de todo esto, es fácil de entender usándolo como ejemplo. El Gabinete le traspasó sus errores, la ‘falla al tratar de conquistar’ parte de Kioka por medio de trucos militares, la ‘derrota aparente’… Entonces, por decirlo así, en este país, es como si ‘todo lo que ocurre, en última instancia, gira alrededor del ejército’.”

“Sí, puedes incluso llamarlo ‘su principio para sus excesos’… Es por eso que los soldados son valorados en este país, porque ellos soportan la responsabilidad por las fallas de los políticos, perpetradas por la Familia Imperial, y asumen su papel resolviendo las guerras.”

“Para la Familia Imperial, el ejército es un basurero muy conveniente, que incinera automáticamente toda la basura que arrojan en él. Mientras esto dure, los hombres de Estado no tienen que asumir ninguna responsabilidad por las políticas que proponen por su cuenta, y por eso se corrompen. La situación ha llegado al punto que, cualquier cosa que hagan, ellos piensan que una guerra lo resolverá todo. El Gabinete se ha convertido en una cueva de ladrones, para aristócratas influyentes que no tienen nada en la cabeza, excepto dejar atrás sus ropajes de plebeyos y hacer del Emperador una figura decorativa, envejeciendo al tiempo que no cargan con ninguna de sus responsabilidades como líderes.”

La Princesa asintió con energía. El odio y rencor hacia su padre biológico surgió en sus ojos.

“El Emperador actual… la persona conocida como el Emperador Arshankrut Kitora Katjvanmaninik, si se le despojara de la corona imperial, no sería nadie. Él es sólo un hombre depravado, ignorante y temperamental. Probablemente no fuera así en un principio, pero una vida de adicción al vino y a las mujeres lo ha corrompido hasta la médula de sus huesos. El sólo pensar que yo soy la hija de alguien así, me hace sentir enferma, como si toda mi sangre estuviera corrupta.”

“Eso no es científico. Si hay una parte de una persona que puede corromperse mientras sigue viva, no sería la sangre, sino la mente.”

Ikta habló con ligereza, y la Princesa sonrió, refrescada por su humor.

“Tú ni siquiera lo conoces, y aun así piensas lo mismo…. No basta con que te lo agradezca, no tienes idea de lo mucho que esas palabras han aligerado mi corazón.”

“Bueno, pero el logro no es mío, es de la ciencia, ¿no?”

“No tienes que rechazar mi agradecimiento de esa forma… En todo caso, bajo la premisa de que el Gabinete de Katjvarna está completamente podrido, quiero solicitar tu ayuda.”

En ese punto, Su Alteza, la Princesa Chamille, respiró hondo y comenzó a hablar, mientras componía su postura.

“Ikta Solork, tú, como soldado, ascenderás a lo más alto del Ejército Imperial.”

“…”

“Yo sé que esto no es algo que quieras hacer; sin embargo, no te permitiré que digas que no puedes. Tú tienes un buen instinto en lo que a asuntos militares se refiere, ‘un instinto arrollador’ para esas cosas.”

La Princesa deliberadamente se abstuvo de poner algo más de su evaluación en palabras, ya que el hecho de que ella estuviera viva y respirando ahora era debido no a otra cosa que a las cualidades extraordinarias y a las habilidades de Ikta.

Él pudo atravesar la frontera nacional gracias a su ingenio, manejó como títere a un capitán en servicio activo a través de tácticas novedosas, y arruinó un intento de secuestro por soldados veteranos, ‘leyendo’ sus tácticas en un nivel superior. Si un récord como ese no era promesa de un futuro distinguido, entonces, ¿cómo debía ser juzgada la habilidad de alguien?

“Eso es absurdo… Ese ejemplo ignora el estado actual en este momento, pero hipotéticamente, si siguiera ascendiendo hasta llegar a General del Ejército, ¿qué es lo que haría después de eso? No me va a ordenar que organice un golpe de estado contra la Familia Imperial, ¿verdad? Además de ser un soldado, un noble y un héroe, si me presenta el honor de ser un ‘dictador’, en verdad sería algo demasiado generoso.”

“No, no habrá un golpe de estado. Me desagradan los dictadores, e incluso si tuviéramos éxito, el interior del Imperio quedaría en una zona gris políticamente. No hay forma que Kioka dejara pasar tan jugosa oportunidad.”

“En todo caso, parece que usted está levemente al tanto de la realidad. Entonces, por favor dígame, ¿qué es lo que tendré que hacer cuando haya escalado el escalafón?”

“Yo haré que pierdas la guerra.”

La respuesta inmediata de la Princesa hizo que Ikta se envarara por primera vez… Esta chica, ¿qué acababa de decir?

“Tú te volverás un Capitán o un General del Ejército, y comandarás a todas las fuerzas del Ejército Imperial; luego de hacer esto, te asegurarás de tener una ‘derrota definitiva’ en la guerra con Kioka. Absolutamente no una victoria, tiene que ser una derrota. Esto es porque aun si salieras victorioso, el Imperio está tan débil en su organización que es imposible que se reconstruya como nación.

En ese instante, Ikta sintió como si un rayo hubiera caído sobre su cabeza. Entre las impresiones que había recibido desde el tiempo en que era discípulo de Anarai Khan, este cambio de paradigma[6] es el que tendría un efecto dinámico más marcado en su vida.

“…Su Alteza, básicamente, perdiendo la guerra…”

“¡Sí, salvaremos el país perdiendo la guerra! Para decirlo de forma más precisa, como resultado de la pérdida en batalla, la cultura, la filosofía política y la economía de la República de Kioka, las usaremos como medio de presión externa ante todo lo que he mencionado, para purificar al Imperio.”

“Podrías estar escuchando una idea imposible. Ciertamente, aún  no existía un país que hubiera intentado algo así con conocimiento de causa; sin embargo, históricamente sí existían varios precedentes de países habían florecido como resultado de perder una guerra. Y es por eso que sé que es un método plausible.”

Ikta no pudo hacer otra cosa que observarla en muda sorpresa… Es cierto, como con el incidente del Teniente General Hazaaf Rikan, había ejemplos de pequeñas derrotas militares que eran usadas en el Imperio para propósitos políticos, como hasta ahora. Pero al final, como estaban limitadas a derrotas tácticas y locales, el ‘objeto de tanto sacrificio’ seguía siendo una hipotética victoria definitiva. Expresándolo de otra forma, era como sacrificar alguna de tus piezas importantes en shogi, mientras buscabas acabar con el rey enemigo.

No obstante, la idea de Su Alteza, la Princesa, era diferente. Este era un intento  de abandonar la victoria, al menos en la superficie del tablero, y tratar de obtener esa victoria por fuera del campo de juego. Incluso en una guerra normal, la estrategia está en una dimensión superior a las tácticas, y esa estructura podía aceptar derrotas locales; pero la Princesa, colocando a la política en un nivel todavía por encima que la estrategia, iba a permitir una derrota definitiva. Ella creía que con una derrota así, considerándola como una monumental ‘pieza de sacrificio’, se conseguiría la victoria en un futuro distante, gracias a la política.

“¡¿Y qué piensa hacer con la cultura y nacionalidad del Imperio?! ¡El trato hacia una nación derrotada es algo que está en manos del país vencedor, ¿sabe?! ¡Considerando ese punto, el mismo Imperio se volverá infinitamente más débil durante su restauración!”

“Tienes toda la razón, pero eso sería en una situación en la que perdiéramos la guerra de forma total. Si somos vencidos, pero conservamos suficiente fuerza de reserva, será posible limitar la intervención de Kioka en el contexto de nuestro poder militar. Y Solork, lo que quiero pedirte es que hagas exactamente eso.”

“¿N-No puedo ganar la guerra, pero tampoco puedo perder sin dejar una fuerza suficiente para el proceso posterior? En otras palabras, yo…”

“¡Deberás perder inteligentemente, Solork! Con el objeto de purificar el interior del Imperio, tú nos traerás una derrota que nos deje con la cantidad perfecta de fuerza de reserva, para que la presión externa pueda ser moderada, y así podamos limitar la interferencia de Kioka, aun perdiendo.”

“Tú eres el único que puede asumir ese papel. No es sólo cuestión de mera habilidad militar. Ikta Solork, tu idiosincrasia, tu odio a los soldados, los nobles y la realeza, es esencial. Por ejemplo, aun si Yatori tuviera las mismas habilidades que tú, no podría confiarle este papel. Ella es un soldado por naturaleza. Su genuino deseo de abatir al enemigo y proteger su país nunca cambiará. La sola idea de usar una guerra perdida para beneficiar al país es tristemente inconsistente con su forma de pensar.”

Ikta sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo. Era muy rara… en esta nación, la idea de Su Alteza, la Princesa, era muy rara. Pero en cierto modo, era congruente con la corrupción del Imperio, porque esencialmente, aun el plan de ‘salvar al país perdiendo la guerra’ era igual que la inclinación política del Imperio por ‘compensar las fallas del Gabinete con derrotas en la guerra’.

“Mi persona no es más que una Princesa decorativa que no posee ni una porción de territorio. Actualmente no cuento con la autoridad de interferir en la política o el ejército. Eso es algo que tú debes obtener por mí. Lo único que yo puedo hacer es sentar los cimientos. La verdad, no tenemos flexibilidad en lo que se refiere a tiempos, ya que el Emperador reinante, que sigue con su estilo de vida decadente, se vuelve más débil día con día; no sabemos cuándo su salud sucumbirá. Es posible que sean 10 años, o quizás seis, o cinco… puede ser menos aún… Si eso sucede, los parásitos que infestan el Gabinete los apoyarán a ustedes, los Caballeros, como candidatos a Emperador, y no es difícil de imaginar que eso desatará una violenta guerra civil. Y ya que eso sería una gran y problemática crisis a nivel nacional, Kioka bien podría aprovechar el caos político como una oportunidad y lanzar contra nosotros una ofensiva con todas sus fuerzas. Seremos atacados y amenazados desde el exterior… Antes de que eso pase, tú debes ascender a lo más alto del ejército.”

Sean cinco o seis años, Ikta todavía estaría en sus veintes. No había un precedente de ningún General del Ejército tan joven en la Armada Imperial; es más, nadie objetaría si se asegurara que algo así era imposible.

A pesar de ello, la Princesa le estaba pidiendo que lo hiciera. Ella creía firmemente que el joven frente a sus ojos podría hacerlo posible. Ikta rechinó los dientes. Para él, esa fe tan unilateral era una equivocación de la que nunca se arrepentiría lo suficiente.

“Su Alteza… usted… ¿de dónde sacó la idea? En el Imperio, sin importar lo retorcida que esté su mente, no encuentro nada que pudiera haberla inspirado. Digamos que hay un sitio que alienta lo contrario a esa clase de pensamiento, pero no es el Imperio, sino…”

No es posible que ella… esta epifanía llegó hasta Ikta. La Princesa lo confirmó con una respuesta inmediata. “Sí, es algo que se ha ocultado a los ciudadanos, pero yo he vivido en suelo de Kioka por los meses y años que transcurrieron desde que tenía tres hasta cumplir los once años. Para garantizar las condiciones del cese al fuego entre ambas naciones, les fui entregada como rehén política.”

“…¡Entonces, su forma de pensar es una mezcla de los estilos del Imperio y de Kioka!”

Su Alteza, la Princesa Chamille, acercó su rostro al de Ikta, que la observaba estupefacto, de modo que sus narices casi se tocaron. Luego, ella llenó sus palabras siguientes con toda la determinación que había acumulado en su no muy larga vida.

“Aplasta bajo tus pies los deseos largamente añorados por los soldados, deshazte de todo compromiso con la Familia Imperial, traiciona hasta la última migaja de confianza que hayas recibido como un héroe con esa simple derrota… ¿Qué dices? No hay un escenario mayor ni más apropiado para ti, que odias todo lo que tenga que ver con soldados, la Familia Imperial y los héroes… ¡Eso es lo que te estoy ofreciendo!”

“¡…!”

“No te atormentes más, Ikta Solork, ¡pelea junto conmigo hasta que seamos derrotados! En cualquier caso, ¿alguien tan retorcido como tú podría aspirar al Cielo del que hablan en la Iglesia de Alderah? ¡Entonces, déjame acompañarte a las profundidades del Averno, y que ambos sean la misma cosa! Ya he decidido que te acompañaré en tu camino al Hades… ¡No comenzaré a quejarme ahora!”

Esta persuasión tan teatral arrojaba toda la lógica al viento, pero Ikta no puso ninguna objeción. El momento en que no pudo rechazar el plan de la Princesa como “irrealizable”, fue probablemente  cuando quedó atrapado por el destino.

Y así, la historia comienza en el estricto sentido de la palabra. ‘El hábil administrador invencible del estatus quo’ Ikta Solork; y ‘la última Princesa del Imperio de Katjvarna’ Chamille Kitora Katjvanmaninik; ellos dos se alinearon juntos y corrieron a toda velocidad hacia la siguiente batalla de su derrota prometida.


 

Notas de la traducción:

[1] Juego japonés de palabras encadenadas, en el cual la última letra de una palabra u oración se debe usar para iniciar la del oponente.

[2] Las respuestas de Kusu en realidad sólo se colocaron para que Ikta pudiera expresar lo que quería, y no son relevantes para la historia.

[3] Escrito con los kanjis de “juego”, pero leído como “batalla simulada”.

[4] Escrito con los kanjis de “Yatori”, pero leído como “Eso”.

[5] Las palabras “ciencia” y “teología” se escriben de forma muy similar en japonés, incluso compartiendo kanjis.

[6] Escrito con los kanjis de “cambio de consciencia”, pero leído como “cambio de paradigma”.


Capítulo 3ÍndiceEpílogo

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